El regreso de Aurora fue como un extraño borrón, de esos inicios en los cuales uno ya está a medio camino antes de percatarse; Mallory sólo recuerda haberla abrazado con todas sus fuerzas tanto que la pequeña niña comenzó a reírse y a hacerle señas a Diaval de que su tía Mal la estaba estrangulando. Recuerda como la pequeña beastie estuvo hablando de las cosas que vio y aprendió, sin una pisca de rencor, como si muy en el fondo supiera que aquello era temporal; como unas vacaciones. Recuerda las ganas de llorar que le vinieron cuando la niña sacó un diente pequeñito y blando de su bolsillo que se le había caído hacía algunos días, y cómo le preguntaba a Diaval si el hada no le había traído nada porque estaba lejos de casa y no la pudo encontrar; Diaval sólo le contestó que seguro el hada la encontraría ahora. Comieron juntos, Diaval cocinando mientras Aurora lo veía desde una de las encimeras balanceando sus piernas mientras le contaba sobre las amigas que había hecho ahí, y las palabras en francés que ahora sabía. Mallory recordaba pedazos de aquel día, y ahora viéndola dormir en su cama, su respiración tranquila, su carita con esa sonrisita que parecía nunca abandonarla todo pareció caer sobre sus hombros como si hasta aquel momento se diera cuenta que su hija estaba ahí.

El tiempo pasó. A veces Mallory parecía mortificada, él sabía que estaba criando a la hija de las personas que más la habían lastimado y que estaba teniendo su primera relación desde lo que paso con Stefan. Él sabía que ella estaba viviendo con esa constante dualidad. Pero Mallory amaba a Aurora, sin duda. Y él la amaba a ella y jamás le haría daño, las amaba a ambas. ¿Sería suficiente?

— Gracias —le dijo Mallory un día que estaban en el sofá viendo una película, ellos dos solos.

— ¿Por qué? —preguntó Diaval un tanto desorientado por el "gracias" fuera de contexto, temiendo que su inmersión en la película lo hubiera hecho perderse una conversación.

— Por ésto… por amarme, sé que soy una persona difícil de amar —dijo, podía ver la sinceridad en sus ojos. La lentitud en sus palabras, como un discurso planeado pensado, pero no carente de sentimiento. Diaval la abrazo, cómo esa maravillo mujer podía pensar que le estaba haciendo un favor con amarla.

— Mal, cualquier persona que te haga sentir que eres difícil de amar, no te merece, nadie te hace un favor con amarte —Mallory lo vio, sus ojos sinceros su sonrisa, ¿por qué ella? Siempre se preguntaba, ella entre todas las personas. Recordó las palabras de Stefan, "eres quisquillosa, perfeccionista, no eres divertida, pero te amo". Y ella sólo podía pensar en lo afortunada que era, ¡Stefan la amaba entre todas las personas a pesar de ser tan difícil de amar!, y entonces ahí estaba Diaval, que había experimentado cada faceta de ella, no sólo la cara buena, no sólo la inocente, sino esas que hubieran hecho que cualquier persona saliera huyendo desde el primer momento. Mallory lo abrazó de nuevo, y no lo soltó. Diaval acariciaba su espalda, a veces él le decía cosas que le pegaban muy hondo, aunque no sabía exactamente porqué. Mallory sí, él exorcizaba sus demonios sin saberlo.

Su rutina se renovó de algunas formas. La niñera de Aurora volvió a trabajar durante el día, hasta que Diaval llegaba por la tarde, aunque él no se había mudado oficialmente, prácticamente vivía ahí, y la vida tomó su curso. Mallory dejo que las cosas avanzaran naturalmente, por primera vez en su vida dejándose llevar, esperando lo mejor. Claro que Mallory tenía el profundo miedo de ¿qué pasaría con Aurora si las cosas con Diaval no funcionaban? ¿Entrarían en una dinámica de padres divorciados? ¿o ella sacaría su peor cara y los separaría? Le temía la situación, pero sobre todo se temía a sí misma. El miedo y la ansiedad solían pasar a un segundo plano en esas noches en que Aurora quedaba tan cansada de jugar y de sus actividades extraescolares que simplemente se quedaba dormida sin mayor persuasión de los adultos, Mallory la ponía en su cama encendía la pequeña lámpara para que Aurora no estuviera en la oscuridad, caminaba en silencio por el pasillo y entraba a su habitación, Diaval dormía en la cama rodeado de almohadas en un extraño intento por hacer un nido, al principio Mallory no entendía aquella costumbre, pero con el tiempo y con la dificultad que sentía por las mañana de abandonar ese cómodo nido, ya no lo cuestionó. Se adentraba en el calor acogedor de los brazos de Diaval y en el silencio de la noche Mallory se sintió feliz.


Hola, primero que nada gracias por leer éste nuevo capítulo. Segundo sé que los capítulos son cortos perooo a veces siento que una palabra más y el capítulo pierde sentido. Tercero probablemente el siguiente capítulo sea el último, iba a dividirlo en dos pero para evitar lo del capítulo demasiado corto, mejor un capítulo un poco más largo. Por último y de nuevo gracias por leer, y por la paciencia con mi lentitud.