Second Chance

Who gives a fuck about your first love.

Give a big round of applause for your second love, because they taught you that love still exists after you never thought it could again.


— ¿Van a tener hijos pronto? —preguntó Margot con una sonrisa enorme.

— Sí

— No —respondieron ambos, siendo Mallory la de la negativa

— Mallory unos años más y ya no podrás… ¡Auch!— Diaval se sobaba el brazo haciendo un puchero que Mallory había visto hacer a Aurora antes.

— Aurora ¿Quieres un hermanito? —preguntó Margot a la niña agachándose a su altura. Aurora sonrió de oreja a oreja mostrando los dientes faltantes, la pequeña niña de las flores estaba sonrojada por corretear con sus ahora oficialmente primos por el salón en donde se estaba llevando a cabo la recepción de la boda.

Mallory había pasado un tiempo duro acostumbrándose a la familia de Diaval; todos hablando encima de todos, todos opinando sobre la vida de todos, Margot la menor siendo la peor, haciendo preguntas muy impertinentes en cualquier oportunidad (que la pregunta de los hijos no era la peor, ni siquiera entraba en el top cien de Mallory), Charlotte era un hueso duro de roer, Mallory había escuchado muchas veces el dicho de "Haz fama y échate a dormir", durante años fue la jefa tirana de Diaval y ahora que de pronto fuera la persona con la que su hermanito menor quisiera pasar el resto de su vida era algo que a Charlotte le costó aceptar, a pesar que nunca se escuchó una sola protesta y quizá eso fue lo que más alarmó a Diaval que Charlotte la controladora, la que se metía en todo, no dijera nada. Felicia de las hermanas era con la que Mallory mejor se llevaba era una chica lacónica pero que cuando abría la boca era muy contundentes, Richard y su pareja (para la alegría de Mallory un planeador de bodas) fueron los más entusiasmados en el asunto de la boda, siendo que Mallory era una mujer excesivamente ocupada, el tener a un sobreexcitado cuñado planeando su boda no fue del todo malo.

Recuerda extrañamente un día después del ensayo de la boda Mallory se tiró a la cama cansada, quejándose mentalmente de todas esas personas, y de pronto un click en su cerebro se dio cuenta que eran su familia, su ruidosa, grande y estresante familia; que la irritaban y la hacían pasar vergüenzas, pero era su familia, abrazó fuertemente a Diaval y se fue a dormir.

La boda había sido una hermosa ceremonia. Mallory se casó de blanco, su vestido con una cola dramáticamente larga, flores rojas adornaban el pasillo. Diaval estuvo conmovido y emocionado tanto con la aparición de Aurora por el pasillo como por la aparición de Mallory; la niña de las flores que tiró más pétalos de los que debía y ya no le quedaron más para el final del pasillo. Mallory que entró brillando, como completamente consiente de que aquel día parecía sacada de un cuento de hadas, no como una princesa, sino como la reina que conquistaba imperios sólo con levantar una ceja.

La voz del ministro no les llegaba del todo, toda la ceremonia estuvieron lanzándose sonrisas y mirada, lo único que escucharon era la parte de que eran marido y mujer, y que ya podían besarse. Y ahora en la recepción con la música y la felicidad en el ambiente con Margot preguntando por el futuro, Mallory sentía que su pecho iba a estallar, que tanta felicidad junta era imposible y que despertaría en su apartamento sólo para ir a trabajar y ver a Diaval tras su escritorio recordándole que tenía una junta. La música lenta comenzó y Diaval tomó la mano de Mallory para dirigirla a la pista, la música era un suave murmullo lejano, se vieron a los ojos y sonrieron, sí, aquel no era un final feliz, era apenas el comienzo de una hermosa y larga vida juntos. Diaval buscó a Aurora con la mirada y cuando le encontró le extendió la mano que hacia sólo un momento había estado en la cintura de Mallory, Aurora tomó a Diaval de una mano y Mallory de la otra y bailaron juntos, lento, con Aurora sonriendo, con las mejillas aún sonrosadas.

Como recién casados se esperaba que se fueran de luna de miel, pero lo que tuvieron fueron unas lindas vacaciones familiares en la nieve (Mallory no se llevaba con los climas cálidos) las vacaciones fueron cortas ya que Mallory no podía dejar mucho tiempo la oficina, pero sus primeras vacaciones como familia quedaron en un bonito álbum de fotos que ahora atesoró todo su vida.

Aniversario

— Hola señores Winger —pronunció Aurora con una sonrisa mientras grababa a la pareja que había estado tomando algo en el desayunador. Aurora pronunció además las palabras con algo de graciosa nostalgia, al recordar cuando se iban a casar y Diaval discutía que quizás era mejor que Mallory conservara su apellido, o que hicieran una combinación de ambos (al final se fueron por lo tradicional).

— Hola beastie —saludó Mallory, y Diaval haciendo un ademan con la mano y sonriendo.

— ¿Y cómo se sienten al cumplir hoy 8 años de casados?

— ¿Qué no son 15? —Mallory le dio un codazo que hizo a Diaval reír —Mal, las pruebas de abuso doméstico están quedando grabadas.

— Bueno, bueno cuéntenos —dijo señalando a los dos pequeños de 6 años y a las pequeñita de 3 — a sus hijos su historia.

— No creo que sea un cuento apropiado para niños.

— ¿El del hada mala y el cuervo?

— ¿Hada mala?

— ¿Cuervo? —preguntaron los dos adultos, Aurora sonrió, tenía una talento de cuentacuentos que aunado a la imaginación de los niños podía ser peligroso —. Creo que esa versión es buena por ahora —. Contestó Diaval.

Dieciséis años

Cuando Aurora cumplió dieciséis, la casa era un caos. En lugar de unos "dulces 16" prefirió una comida en casa con toda su familia. Niños corriendo por toda la casa, sus hermanos menores sonrojados, con el cabello negro y los ojos de Mallory. El aspecto de los niños en algún punto la habían hecho tener una pequeña crisis, a los 15 años los comentarios de "¿eres adoptada?" por fin había logrado calarle un poco, aunque más que no sentirse parte de la familia, lo que hizo fue darle una curiosidad sin precedentes por sus padres biológicos.

En esas cavilaciones de angustia adolescente Aurora le comentó a Mallory (la cual siempre tenía un tiempo duro cuando le tenía que hablar de sus padres), que le habría gustado conocerlos, pero que se sentía culpable porque no los extrañaba. Mallory puso su expresión maternal (que se había vuelto tan natural como respirar) la abrazó y en una voz suave le dijo que no tenía nada de malo.

— No puedes extrañar a alguien que jamás conociste —esa naciente curiosidad de la adolescente por sus orígenes reanimaron el sentido de culpabilidad de Mallory, que quizás esa curiosidad se debía a la diferencia entre los primeros años de ella y la de sus hermanos.

Diaval se encargó de las llamadas y los preparativos para que Aurora conociera a la familia del lado de su padre, Mallory lo consideraba una mala idea, ya que según ella eran mezquinos y nunca en todos esos años habían tenido ningún interés en la niña, pero Diaval respetuoso de los deseos de Aurora y de las reservas de Mallory unas cuantas llamadas telefónicas fueron suficientes para organizar una reunión. La llevó en el auto en un viaje de unas horas al estado vecino. Ahora miraba todo por la ventana con una hermosa admiración, tratando de recordar cada detalle de aquel día. Diaval se ofreció a quedarse con ella durante la visita, pero Aurora con los nervios y la valentía de quien está descubriendo la vida le dijo que estaba bien, que estaría bien por su cuenta, que le llamaría cuando la visita terminara. Él perdió un par de horas en un centro comercial cercano, estaba a punto de entrar a un restaurante para tomar su almuerzo cuando un mensaje entró a su celular "ven por mí x porfavor".

Cuando Diaval se estacionó frente a la casa, Aurora ya estaba sentada, esperándolo en la entrada con la cabeza gacha y los pies muy juntos. De vuelta casa ella no despego los labios, veía el camino sin interés. Diaval poseedor de una maestría en el silencio de las mujeres de aquella familia supo que algo no sólo había ido mal sino terriblemente mal. Cuando llegaron a casa y antes de que Aurora tuviera la oportunidad de huir Diaval hizo la pregunta.

— ¿Entonces?

— ¿Tengo que volver a verlos? —preguntó sin hacer contacto visual

— No "tienes" que si no quieres— Aurora salió del auto y Diaval se preguntó cómo le diría a Mallory que tenía razón que era mala idea…

Aurora entró a la casa creyendo no haber sido vista pero pronto sus pasos tenían un pequeño eco en la forma de Raven de 6 años, la pequeñita de tez blanca y ojos y cabello negro era la más parecida de los tres niños a Diaval y la que la seguía a todos lados llamándola "Rora" que sonaba más a "Lola" que a otra cosa. Ignorando el llamado de la niña Aurora se encerró en su habitación pensando que la familia en la que había nacido no era ésta, su familia próxima eran aquellas personas horribles y mezquinas…

Todo aquello había pasado hacía un par de meses pero ahora el día de su cumpleaños número 16 y ahí en medio de todas aquellas personas Aurora se dio cuenta de la suerte que tenía de tener aquella bella y extraña familia que se amaban más que nada en el mundo. Su pasado era el pasado y ella había tenido la mejor de las suertes.

Fin


Bueno gracias a las personas que dejaron comentarios (el último de ellos que me hizo querer terminar) y espero hayan disfrutado éste fanfic (y que el final no parezca tan anticlimático). Espero algún día poder terminar la traducción al inglés, pero por lo pronto gracias por leer.