Lady Ino; relaciones complicadas


Diplomacia en familia

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—Agradezco mucho que acompañaras a Ino hasta su hogar, pero si algún oficial llegara a verte te confundiría con algún delincuente de clase baja —se acercó a ellos observándolos de manera más clara a lo que la luna le permitía, arqueo la ceja al ver al rubio vestido de manera tan formal ya que no era algo común en él.

— ¿Qué puedo decir de ti? —se defendió a la par —, deberías agradecer que los vecinos no han llamado a la policía, creo que pareces peor que un acosador esperando en las sombras a estas horas.

Cruzaron miradas, no de odio ni de desprecio, era algo ligero y profundo, pero más peligroso a la vez.

—Sasuke —lo saludó Ino de forma alegre tratando de romper el ambiente pesado que ambos hombres habían creado —que agradable sorpresa, no esperaba verte si no hasta mañana —Naruto de inmediato arqueo la ceja en señal de molestia al no estar enterado, el azabache se percató de esto y avanzó.

—Sí, tampoco creía tener tiempo de verte, pero encontré un hueco en mi agenda y no podía esperar hasta mañana —la atrajo hacia él con una mano sobre su delicada cintura —, tan pronto y como el sol se asome vendré por ti nuevamente para que nos lleven a donde prometí.

—Que atento de tu parte —de inmediato con un gesto disimulado el rubio los separó. Con sutileza tomó el brazo de Ino y con una mirada le pidió una explicación.

—Sasuke me invito a pasar el día con él y con Itachi-kun en una de las villas residenciales de su familia —no es que quisiera ocultárselo, pero de antemano conocía su reacción si llegara a enterarse.

—Oh ya veo…

No se podía explicar muy bien si se encontraba enojado, desilusionado o simplemente indiferente pero la sonrisa que había mantenido hasta ahora no se apreciaba más, su rostro no mostraba ninguna molestia o reproche, pero si su clásica y rebosante actitud se encontraba ausente no era una buena señal.

—No es que quisiera ocultártelo —se excusó la rubia —sé que no te agrada que pase tiempo con Sasuke y no quería que te molestaras.

—No te preocupes, eres libre de hacer lo que quieras con tu tiempo.

—Me alegro que lo entiendas —respondió el Uchiha interponiéndose entre ambos y defendiéndola. Aunque ambos se la pasaban peleando la mayor parte del tiempo; ver al rubio hablar tan inexpresivamente no le daba ninguna comodidad o victoria. Naruto también entendió el gesto del pelinegro, percatándose que estaba actuando de una manera inusual en él, se calmó y decidiendo terminar el día.

—Que descanses Ino —forzó una sonrisa —, hoy me la pase de maravilla.

Y sin decir una palabra más les dio la espalda y comenzó a caminar perdiéndose en las calles, dejando a la rubia con las palabras en la boca, pues antes de que pudiera formular algo para responder ya se encontraba lo suficientemente lejos como para ser escuchada.

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Abrió los ojos con un poco de cansancio, esperando al menos haber descansado un poco durante el trayecto sin embargo aún se sentía cansada.

—No te ves muy bien —Sasuke que se encontraba sentado frente a ella, de inmediato reacciono al ver que despertaba.

—No pude descansar —respondió llevándose la mano a la frente por unos momentos recobrando el conocimiento.

— ¿Sigues pensando en ese idiota?

—No le digas así —se reincorporo en su asiento y continuo —, ¿aún falta? —trató de cambiar la conversación pues no se encontraba con ánimos de reabrir el tema.

Sasuke recorrió la cortina pera observar por qué parte se encontraban, con un vistazo rápido a los alrededores dedujo su localización.

—Llegaremos en unos cuarenta minutos… —la observó por unos instantes —puedo ordenar que aumenten la velocidad si lo deseas.

—No, está bien, gracias.

Volvieron a caer en silencio.

Se supone que hoy estaría todo el día con ella y sería algo genial, pero la noche anterior ambos quedaron con un mal sabor de boca, inexplicable y facticio [1] al asimilarlo. El causante sin conocer su culpa era por supuesto Naruto, que de cierta forma era la víctima.

Ino aún se sentía un poco culpable sin ser para menos. Sasuke aun lo meditaba, no habían sido muchas las ocasiones en las que había visto al rubio de esa manera y eso era mucho decir considerando que cada que se veían terminaban peleándose.

No es que tuvieran una mala relación, pero ambos peleaban por el amor y la atención de la misma mujer, algo que definitivamente no podían dejarlo a juego. Fuera de eso hasta podría decirse que se respetaban entre sí.

Así es, aunque no lo creyeran el Uchiha respetaba al rubio, tal vez el mismo Naruto no se diera cuenta, pero dentro del ámbito tecnológico la empresa de su padre y más aún gracias a todos los inventos e ideas que proponía eran respetados y conocidos.

Había muchos inversionistas y naciones que lo tenían en la mira para que trabajara para ellos y ganar esta guerra tecnológica que se libraba a escondidas entre las potencias. Él al vivir del ámbito político lo sabía muy bien, y estaba seguro que el mismo Naruto debería de tener, aunque sea una pequeña idea de su posición.

Por ese y otro par de motivos respetaba a su rival en el amor, y conseguir dicha aceptación de un Uchiha no era nada fácil, por lo mismo lo veía como un verdadero peligro.

Con el tiempo se le pasaría, así que solamente decidió dejar de darle vueltas al asunto, pisando tierra tendría más oportunidades de romper esa barrera invisible que se había creado entre ambos.

—Lo siento Sasuke —habló la Yamanaka rompiendo nuevamente el silencio —no quiero arruinar esto, es solo que… —el Uchiha negó con la cabeza.

—Solo estas cansada —lo más inteligente era no presionar —, descansa el resto del trayecto —trató de sonar amable, aunque no fuera común en él —te despertare cuando lleguemos.

—Gracias —sonrió agradecida por el gesto —. No tengo sueño, y forzarlo solo agravara mi cansancio.

—Entiendo.

— No hemos hablado en un par de días —comenzó otro tema —, ¿cómo has estado?

—Lo suficiente bien como para no quejarme —respondió sin mucho animó ¿acaso eso no era quejarse? —, gracias a que mi hermano a estado viajando las últimas semanas todo su trabajo me lo han pasado a mí, no es nada del otro mundo, pero tengo cada vez menos tiempo libre.

—No suena tan mal, estoy segura que tu padre aprecia tu ayuda.

—No lo diría con esas palabras, pero tienes razón —finalmente la tensión entre ambos se calmó — ¿tú cómo has estado? —interesado en ella continuo con la conversación.

—Ocupada, durante la tarde de ayer me vi con Hinata y Sakura, parece que cada una tiene sus propios problemas —Sasuke conocía desde hace tiempo a la Hyuuga por lo que era una buena forma de iniciar.

—Mi hermano me ha dicho que Hiashi-san es cada vez más insistente con el tema del matrimonio.

—Hinata usa nuestras reuniones para escapar por unos momentos.

—Al final es algo inevitable, por más que huya de ello no desaparecerá, como su amigo la compadezco, pero no puede simplemente ignorarlo.

—Ella lo sabe perfectamente, solo está tratando de conseguir tiempo suficiente como para encontrar a una pareja con la cual no se arrepienta pasar el resto de su vida.

—No necesita ser alguien perfecto, solo lo suficiente para convivir sin problemas… —repitió como si de un verso olvidado se tratase —yo encontré la perfección.

La Yamanaka entendió ligeramente el significado detrás de aquellas palabras y le sonrió con complicidad.

El resto del trayecto lo pasaron disfrutando la compañía del otro. Finalmente, al llegar tal y como se esperaría; una gran mansión con unos extensos campos a su alrededor tan inmensos que los muros que delimitaban el terreno no alcanzaban a verse por más que agudizara la vista y probablemente ni en la terraza más alta podrían llegarse a apreciar.

Los recibieron una gran cantidad de empleados haciéndolos pasar a las instalaciones; no pasaron más de un par de minutos para que su hermano apareciera y el mismo les diera la bienvenida.

—Por fin llegas Sasuke —sonrió al verlos.

— ¿I-Itachi…? —susurró Ino sorprendida al verlo.

No había tenido muchas oportunidades para tratar con él, sin embargo, recordaba bastante bien su rostro. Ahora que lo veía con lentes fuera de quitarle su atractivo lo elevaba un par de potencias, dándole un aire intelectual que derretiría a cualquiera.

El Uchiha mayor al ver la sorpresa en su rostro intuyo sus pensamientos y respondió.

—Mi vista siempre ha sido sensible, mientras leo o estoy en un lugar con abundante iluminación utilizo lentes para evitar que dañe mis ojos —su explicación hizo que la rubia regresara a su mundo y asintiera —. Tomaba café mientras revisaba las novedades del país ¿gustan acompañarme?

—Encantada.

Respondió casi a la par.

A Sasuke no le hizo mucha gracia ver como su hermano se robaba la atención de su chica. Pensó en llevársela a otra actividad, pero ya había aceptado, y muy rápidamente..., simplemente no podía intervenir sin verse irreverente.

Total, tenía el resto del día para estar con ella, y también estaba interesado en conocer de la boca de su hermano las noticias que circulaban. Parte de su trabajo era siempre estar informado en todos los ámbitos y no podía darse el lujo de olvidar eso aun en el día de su cita.

En vez de adentrarse aún más en la mansión Itachi los guio al gran patio trasero donde se encontraban un par de sillas plegables para relajarse, cada una con una mesa al costado para colocar cualquier pertenencia que llevaran con ellos, en el caso de el Uchiha mayor que ya se encontraba allí tenía una taza de café y un periódico que debió de haber estado revisando antes de que llegaran.

Tanto Sasuke como Ino se acomodaron mientras algunos empleados les traían algo de beber para acompañar a Itachi. Sin mucho en mente pasaron un par de minutos hablando sobre la situación política del país, no particularmente algo que la rubia entendiera a la perfección, pero al menos hacia el esfuerzo por no parecer fuera de lugar.

Itachi mostraba gran interés haciendo un énfasis constante en la necesidad de crear nuevas rutas comerciales de todo tipo, en especial adquiriendo o aliándose a compañías marítimas y astilleros para tratar rutas exclusivas y de alta velocidad; gracias a los trenes de vapor se habían enfocado principalmente en caminos terrestres y aunque se había tratado de crear una tecnología similar para los barcos aún no se había tenido éxito en encontrar algún combustible que no deshiciera los barcos de madera ni algún sustito para esta que fuera capaz de flotar, sin embargo él estaba completamente seguro que en algunos años más se encontraría la solución y la ventaja que tendrían no sería solo controlar las rutas impuestas por ellos mismos, si no también ser capaces de producirlos y venderlos en masa.

Sasuke también estuvo de acuerdo, aun sabiendo que tendrían que llegar con un muy buen plan como para que su padre lo considerara viable y sustentable de manera remuneraría a largo plazo.

—Yo tengo que retirarme —se excusó Itachi después de unos minutos en los que terminó de hablar con su hermano menor —, aún tengo que atender unos asuntos en las cercanías y estar aquí solo era una agradable distracción hasta que diera la hora.

—En ese caso nos vemos durante la cena de mañana —se despidió Sasuke, al parecer estaba equivocado al pensar que su hermano solamente se estaba tomando unas vacaciones mientras él se encargaba de todo el trabajo.

—Que te vaya bien —le deseo suerte la rubia.

—Gracias —se puso de pie —si me disculpan —con una carismática sonrisa se despidió de ambos.

Finalmente volvían a quedar solos y tenían aun todo el día para disfrutar si consideraban que Itachi solo les había robado a lo mucho treintaicinco minutos.

Al terminarse sus respectivas bebidas no perdieron más tiempo y retomaron sus planes. Sasuke quien ya tenía planeado un pequeño itinerario lo puso en marcha.

Los inmensos terrenos bajo la férula Uchiha no eran simples extensiones de tierra sin usar, lo más común seria que se utilizaran para sembrar, pero al ser esta su casa de verano principal y más utilizada, hasta el último metro cuadrado de propiedad estaba diseñado para la cómoda estadía de los visitantes.

Sabía que a Ino le gustaban las flores, por lo que su primera parada seria el gran jardín que su madre había mandado a construir ya hace un par de años, estaba un poco alejado, pero ya que ambos recién habían permanecido sentados por bastante tiempo estaba seguro que no le molestaría caminar un poco para desentumir las piernas, en cualquier caso, fácilmente podría llamar a uno de los tantos trabajadores para hacer que les facilitaran unos caballos o una carrosa dependiendo del caso.

No creía que con ese vestido tan pomposo Ino fuera capaz de montar, pero gracias a su madre, conocía de primera mano que no podía subestimar a una mujer por algo tan vano como lo que trajera puesto.

El plan era una sorpresa por lo que con una sonrisa soberbia y encantadora le dijo a Ino que lo siguiera sin darle más detalles, a ella le encantaba el misterio y sin cuestionarlo acató la orden emocionada.

Casi leyendo sus pensamientos, a la rubia le encantó la idea de caminar; le encantaban los lujos ¡claro esta! Pero tampoco es que fuera alérgica a las actividades físicas y durante su trayecto no pudo descansar estando sentada la mayor parte de tiempo, así que caminar no le vendría mal, oxigenaba el cerebro y con un poco de suerte la distraería al menos por unos momentos de la reacción que tuvo su otro pretendiente el día anterior.

—Pensé que estaríamos la mayor parte del día con mi hermano, no puedo decir que me alegra verlo tan ocupado, pero no es menos de lo que se esperaría de él —con un tema simple y sencillo comenzó una plática para pasar el tiempo en lo que llegaban a su objetivo.

—Mi padre dice que cualquier hombre se dé el lujo de estar tranquilo es un heresiarca; es un privilegio que solo las mujeres y los niños pueden darse, claro que Sakura tiene su propia opinión al respecto —comentó con un par de risas.

— ¿Sakura? —susurró tratando de hacer memoria —, es la hija de los Haruno ¿no es así? —de entre sus memorias y platicas con Ino recordó su apellido que le era más fácil relacionar. Una familia encargada del abasto armamentista, definitivamente una gran amistad de la cual convenía estar en contacto.

—Sí, ella misma.

Si de por si el entorno demandaba hombres capaces ignorando la opinión femenina, podía hacerse una idea de los factores a los que tenía que elevarlo si abarcaban la jerarquía bélica, y que a su vez su amiga trataba de hacerse de un nombre y respeto.

Comenzó a contarle las ideas de Sakura acerca del tema, como siempre terminaba discutiendo con sus proveedores, pero a su vez se hacía su propia fama como una mujer capaz. También había propuesto que entre las tres fundaran una escuela exclusiva para mujeres para formarlas como profesionistas de los ámbitos más demandados, algo increíble considerando que hasta ahora las damas sin importar su posición no tenían acceso a los estudios sin importar su posición social más que por medio de libros e iniciativa propia.

Eso también le recordó la excepción de Shion que gracias al apoyo de Naruto también estaba rompiendo esto ligeramente, pero no le pareció oportuno mencionarlo.

—Ya veo, es una muy buena amiga la que tienes —respondió el Uchiha —tu idea de la academia para mujeres también me agrada, estoy seguro que con el apoyo de los Hyuuga no habrá nadie que se les oponga —lo medito por unos momentos… —y si a eso lo respaldan los Uchiha es un hecho por sentado.

Ese respaldo era una muy clara insinuación, pero al no querer apresurar hechos siguieron la plática.

—Mi padre ha estado muy insistente en verte —no precisamente la mejor idea para desviar aquel tema, pero no tenía nada mejor en mente —, desde que tuviste que salir del país por aquella urgencia y no pudiste cenar con nosotros me ha pedido crear un hueco en tu agenda para poder reunirnos.

—Yo también quisiera conocerlo, lo he visto un par de veces, pero nunca hemos pasado a más de un par de saludos formales, quisiera tratar con él de manera más personal.

Con el pelinegro prometiendo que la próxima vez que tuviera un hueco libre en su agenda iría a cenar a su casa tal y como la última vez que no pudo llegar a ser, llegaron a su destino.

—Hermoso…

No hubo otras palabras u expresión más acertadas para describir tal escenario. Al atravesar una pequeña cabaña al parecer destinada a un día de campo se encontraba un jardín no solo inmenso, si no abarrotado de la flora más exótica que se pudiera encontrar en todo el país.

Si bien su madre lo había mandado a construir hace un par de años, originalmente había sido un proyecto de Fugaku para celebrar su aniversario, pero dado a su falta de conocimientos sobre el tema, cuidado y organización del ecosistema su esposa había terminado interviniendo, si tal vez arruinando la sorpresa, aun agradecía abiertamente el sentimiento y la intención que este había tenido convirtiéndose en una de las más grandes reservas naturales del país.

— ¿Te gusta? —preguntó conociendo la respuesta.

Ino simplemente asintió con la cabeza mientras comenzaba a recórrelo, maravillándose por los inmensos ejemplares que hasta ahora solo había podido apreciar en libros.

—No puedo creer que de verdad estoy viendo una Tacca chantieri —se acercó a ella para apreciarla con más detalle, volteo a ver a Sasuke para corroborar si compartía su emoción, pero era obvio, por lo que siguió hablando —, es también conocida como la flor murciélago y tiene ese extraño toque fluorescente que la hace muy popular, aunque complicado de usarla como decoración con otras plantas ya se utiliza para decorados nocturnos.

El Uchiha no entendía muy bien de a qué se refería, pero le alegraba verla tan animada.

—Y esta es una Strongylodon macrobotrys, es muy demandada en como adorno o complemento a los arcos de boda, aunque últimamente se ha hecho muy complicado el conseguirla en cantidades abundantes para tales decoraciones, aún es posible mandar a hacer arreglos simples para días de campo.

— ¿Tiene un nombre más fácil de pronunciar? —no podía evitar sonreír. Nadie superaba a Ino en el campo de las flores y eso lo tenía claro, pero verla como una niña corriendo de un lado a otro lo reconfortaba de una manera inexplicable, ¿por qué no hacer que hablara más, que expresara más energía, que la compartiera?

—Coloquialmente es conocida como la parra de jade, aunque creo que es muy obvia la razón —termino con una sonrisa y se siguió adentrando.

El Uchiha se acercó a verla con más detalle, realmente daba precedente a su nombre, si a Ino le gustaban tanto tal debería de conseguir unas cuantas, para algún futuro himeneo, después de todo ella misma le había dicho su uso.

—Y esta… ¡Increíble! ¿de dónde sacaron una Tricyrtis Hirta?

— ¿Enserio me preguntas a mí? —ambos rieron ante su respuesta.

El resto se lo podrían imaginar; el plan que tenía Sasuke para la mayor parte del día se vio abrumado por la primera parada. Ciertamente las mujeres eran seres impredecibles, aun no creía que Ino pudiera estar horas y horas hablándole de las flores, conociendo: cada una de ellas, su uso, significado, ubicación, nombre científico y nombre coloquial.

Casi podía jurar que escucho esos cinco datos para cada una de las más de doscientas flores que había analizado, y hubieran seguido si no se hubieran saltado el desayuno y el almuerzo que quedaron fuera del itinerario al seguir admirando la vegetación de aquel jardín de ensueño. Cualquier botánico mataría por estar ahí.

Aprovecharon la cabaña que estaba cerca para tomar un descanso, Sasuke mando a poner una mesa y un par de sillas en el área exterior que daba la vista al jardín y finalmente pidió que sirvieran la comida, utilizando algunos platillos de lo que debió de haber sido el desayuno y almuerzo como entrada y botana para degustar con el vino.

Gran parte del día ya se les había escapado, con gran silencio comenzaron a comer mayormente causado al hambre que tenían. Lo sentían de manera natural y al razonarlo no podían evitar reír o al menos esbozar una sonrisa en el caso del pelinegro.

Ahora tenían dos opciones, una de ellas era tratar de salvar alguno de los planes de Sasuke o podían permanecer ahí esperando tranquilamente hasta que la puesta de sol mostrara una nueva faceta de aquel jardín.

Ino expresó que le dolían los pies, que no era para menos por lo mucho que había caminado, desechó cualquier otra idea y pidió a los trabajadores que acomodaran la estancia para descansar y pasar lo que restaba de la tarde ahí.

— ¿Te divertiste?

—Como no tienes idea —respondió con una amplia sonrisa.

—Me alegro.

Esperaba hace tiempo tener una oportunidad como aquella, simplemente los dos sin que nada ni nadie los molestara. Incluso la intervención de su hermano en la mañana podía tomarla como necesaria para llegar a esta situación. Tal vez no aprendió nada nuevo sobre ella, pero profundizó lo que ya conocía.

Fácilmente la rubia podría escribir un florilegio entero de botánica dejando en ridículo los ya existentes. Estaba seguro que su madre y su padre estarían más que satisfechos al apreciar el enorme conocimiento que albergaba Ino, no obstante, hasta que no le diera un si por respuesta no podría apresurar nada.

¿Sería un buen momento para preguntar?

Lo meditó por unos instantes…

—Ino…

— ¿Sí? —pregunto con una sonrisa.

—No, no es nada —no quería arruinar el momento con algo tan forzado — ¿necesitas algo más? Puedo pedir a un masajista para tus pies si lo deseas.

—Gracias, pero no es para tanto, solo son los tacones.

—Puedo pedir unas sandalias más cómodas.

—Eso te lo agradecería.

—Enseguida —se levantó de su asiento a lado de ella y con la mano llamo a uno de los tantos empleados que se encontraban atentos a la distancia a cualquier orden; pidió un calzado más cómodo para Ino y otra botella de vino, estarían al menos una hora más y mes le valía pasar el tiempo restante de la mejor manera posible.

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Ino entro a su propio hogar, siendo recibida por algunas sirvientas que anticiparon su llegada.

—Informen a mi padre que he regresado —soltó un suspiro de cansancio, pero finalmente estaba en casa y podría descansar.

Una de ellas fue a acatar la orden mientras que las dos restantes le siguieron por si necesitaba algo más, afortunadamente para ellas y para Ino las iba a necesitar.

— ¿Esta listo el baño? —aunque había sido un gran día de verdad quería descansar, pero después de estar tanto tiempo caminando al aire libre sentía que necesitaba un baño.

—Lo tenemos en modo de espera, estará listo en dos minutos.

—Gracias.

Entró a su habitación y comenzó a desvestirse, sus acompañantes le ofrecieron una bata y toalla, pero unos pequeños toqueteos en la puerta la interrumpieron.

—La señorita está a punto de tomar un baño —respondió una de las empleadas acercándose a la puerta —si no es tan urgente puede tratarlo conmigo.

—No puede esperar.

Las tres permanecieron en silencio, pues esa voz se trataba de nada más y nada menos que la mano derecha de su padre y líder de toda la servidumbre de la mansión —el Señor solicita su presencia en su estudio, recomendaría no lo haga esperar —se escucharon los pasos de su retirada.

Rápidamente las empleadas le extendieron un pijama para que pudiera abandonar la habitación y una pequeña chalina para evitar que se enfriara de más. Con estas preparaciones listas la rubia salió de su habitación y tal como le habían informado fue al estudio de su padre.

Toc… toc…

—Padre, soy yo.

—Adelante.

Al adentrarse vio como su padre se encontraba revisando algunos papeles, camino hasta estar frente a su escritorio y tomo asiento frente a él esperando a que terminara.

En menos de un minuto Inoichi terminó, acomodo un par de documentos y los puso a un lado, finalmente mirando a su hija con seriedad.

— ¿Qué tal tu día? —se cruzó de manos esperando una respuesta.

—Me la pasé muy bien —no estaba segura en que responder —Sasuke me llevo a una de sus casas de reposo más cercanas…, tiene un jardín increíble.

—Ayer saliste con Naruto si no me equivoco.

—Sí, me llevo a un restaurante y fuimos a ver una obra nocturna al aire libre.

—Ino… —suspiró tratando de encontrar las palabras —, ya te divertiste y jugaste lo suficiente, es hora de que te decidas —sentenció con seriedad.

La rubia permaneció en silencio por unos momentos.

—No es tan sencillo padre…

—Sea sencillo o no, no es excusa, permití que conocieras y decidieras tu misma, de eso ya pasaron varios meses y lo único que has hecho es jugar.

—Yo no he estado…

—La gente está comenzando a hablar —sentencio fríamente.

— ¿A qué te refieres?

—Pequeños rumores —estaba indeciso en si contarle, pero sería más perjudicial no hacerlo —, una escaladora social que juega con los hombres —la rubia se quedó sin aliento y palabras… —, ninguno de ellos será tu esposo y solo estas teniendo aventuras, que…

—Suficiente…

—He hecho lo imposible para callarlos y estoy seguro que tu amiga Hyuuga también ha parado unos tantos otros, pero tarde o temprano será algo que no podamos controlar, tampoco es como que los rumores no tengan fundamento.

— ¡Padre!

—Has salido con ellos, sin descaro o preocupación sobre lo que puedas causar y con ninguno has dejado las cosas claras. En lo personal preferiría que te casaras con Sasuke, pero a estas alturas solo quiero evitar que manches el apellido con tus indecisiones.

—Pero padre…

—No quiero escuchar excusas, te doy un día —movió el cuello tratando de liberar un poco de tención —, te voy a dar dos días para que tomes una decisión, supongo que querrás correr con tus amigas y desahogarte, te daré ese tiempo, pero al próximo día elegirás a uno, de lo contrario lo hare yo —retomó unos papeles y comenzó a trabajar —puedes retirarte.

Con lágrimas de impotencia y frustración la Yamanaka se levantó y abandono la habitación.


Notas del autor: Segundo capitulo que espero sea de su agrado. Hay algunas palabras tal vez no tan comunes, pero me parece que aunque sea se han escuchado un par de veces, de no ser así haganmelo saber y pondré el significado para mejor entendimiento de la historia.

Agradezco a aquellos que dejaron reviews haciéndome saber sus opiniones.

Lamento la tardanza (/_\)'