Total e irrevocablemente enamorado.

Capítulo VII: Desearía jamás haber nacido…

Isabella:

Luego de quitarme el enorme vestido de novia con mucha dificultad, colocarme otro vestido y alistarme salí de la habitación rombo a la biblioteca sin siquiera prestarle atención a las criadas que estaban congregadas en la puerta, hasta que una se me acerco y me pregunto.

-Señora ¿se encuentra bien a estado allí tres días sin salir a alimentarse, no desea nada?- su voz era angustiada.

-No, gracias- me limite a contestar inexpresiva y sin vida.

Una vez llegue a la biblioteca, toque la puerta, Edward me pidió que pasara y así lo hice, dentro de la biblioteca se encontraban ni "esposo" y una mujer de cabellos amarillos recogidos con una bebé en los brazos que cuando mucho un tendría un año. El se acerco a mí y me tomo del brazo para acercarme a ellos, por primera vez vi en su cara una señal de felicidad y luz en su mirada.

-Kate, esta es mi nueva esposa,- dijo mirando a la mujer rubia que ahora teníamos al frente, a regañadientes se volvió hacia mí para decirme,- Isabella ella es la hermana de Tanya y la tía de mi hija,- al decir la última parte estiro los brazos hacia la niña y la acuno contra su pecho.- Muchas gracias Kate por haber traído a mi niña, dale mis saludos a todos los Denaly.

-Claro Edward, fue un placer conocerte Isabella.

-Sí, igual para mí.

Kate se retiro y Edward se puso por detrás de un escritorio que estaba en la estancia y coloco a la niña en su regazo.

-¿Dónde has estado estos últimos tres días?- pregunto severamente.

-¿Eso no crees que es algo de lo que se debería preocupar un hombre que se case por amor y no por conveniencia o por negocio?- pregunte desafiante.

-Si tienes razón, pero por lo menos debería saber quién va a ser mi sustituto en tu cama ¿no crees?- contesto tocando los amarillos rizos de la niña.

- No entiendo porque te debería importar cuando lo nuestro es un simple negocio entre familias y nada más, y para ti debo ser una especie de…-no me dejo seguir.

-Una simple herramienta,- si antes me había sentido utilizada no había sido nada en comparación a como me sentía ahora,- una simple herramienta para tener de nuevo a mi hija conmigo.

Dicho eso me sentí como si mis sentimientos nunca a nadie le hubiesen importado, como si el mundo se ensañase conmigo por el simple hecho de existir, unas lágrimas se desbordaron de mis ojos, pero antes de que él las viera salí corriendo hacia sin ver adonde con las manos en la cara, corrí hasta que me dolieron los pulmones y no pude respirar más.

Cuando me quite las manos de cara, no me encontraba en la casa, a mí alrededor se encontraban muros recubiertos de ramas con rosas blancas, me encontraba en el laberinto.

Sin saber a dónde ir, vague sin rumbo por entre los pasillos, hasta encontrar una especie de plaza pequeña, también rodeado de muros que me sobrepasaban por una altura de casi tres metros por sobre mi cabeza, allí había una fuente y un banco de cemento, me empezaba a sentir mareada y la visión se me nublo, lo siguiente que sentí fue como volvía a la inconsciencia en la que me encontraba hasta que las criadas me habían despertado en la mañana, y el mi mente solo había una cosa… el deseo de nunca haber nacido…

Hola, a todos mis seguidores amados, aquí les dijo un nuevo capi . Besos y saludos… y no se olviden de dase una pasadita por mis otras historias "El regreso de Edward", "Vuelve a mí", "Luchare por tu amor" y "Recuperando el amor" ni de comentar en todas… ya que eso me inspira a seguir escribiendo estas historias ¡XD!.