Total e irrevocablemente enamorado.
Capítulo VIII: Solo una herramienta.
Edward:
Habían pasado ya tres días desde que me case con Isabella, y desde que le dije donde sería su habitación no la había visto mas, aunque poniéndome a reflexionar había sido un poco duro con ella, pero no me importaba, si por mí fuese yo jamás me habría casado con ella, y además solo le había dicho la verdad, ella para sus padres solo era un negocio para unir los reinos y nada más. Para mí solo era la herramienta que me regresaría a mi hija.
Justo cuando estaba hablando con mi cuñada Kate de la niña, se escucha que tocan la puerta me supuse que era Isabella, ya que la había mandado a llamar aunque no sabía dónde estaba y por eso había mandado a buscarla por todo el palacio, y para la hermana de Tanya la viera y así me dejara a mi niña, ya que la condición de Eliazar mi suegro después de que naciera mi hija y muriera Tanya para dejármela a mi cuidado. Y eso me hacia el hombre más feliz del mundo o algo así.
Al entrar Isabella me di cuenta de que se veía algo más delgada de cómo la vi tres días atrás. Yo me encontraba hablando con Kate y ella aun sostenía a mi hija.
-Kate, esta es mi nueva esposa,- dije mirándola, luego me voltee hacia Isabella y le dije,- Isabella ella es la hermana de Tanya y la tía de mi hija,- y al decir esto estire los brazos hacia mi pequeña.- Muchas gracias Kate por haber traído a mi niña, dale mis saludos a todos los Denaly.- dije una vez la tuve en mis brazos.
-Claro Edward, fue un placer conocerte Isabella.
-Sí, igual para mí.- dijo la aludida con voz casi inaudible lo cual me pareció raro pero no le tome importancia.
Kate se retiro y yo me puse por detrás de mi escritorio que estaba en la estancia y senté a mi niña en mi regazo.
-¿Dónde has estado estos últimos tres días?- pregunte severamente si despegar la vista de los hermosos ojos azules de mi hija.
-¿Eso no crees que es algo de lo que se debería preocupar un hombre que se case por amor y no por conveniencia o por negocio?- pregunto ella desafiante.
-Si tienes razón, pero por lo menos debería saber quién va a ser mi sustituto en tu cama ¿no crees?- conteste tocando los amarillos rizos de mi niña.
- No entiendo porque te debería importar cuando lo nuestro es un simple negocio entre familias y nada más, y para ti debo ser una especie de…-no le deje seguir.
-Una simple herramienta,- dije restándole importancia,- una simple herramienta para tener de nuevo a mi hija conmigo.
Luego de que dijera eso levante los ojos hacia ella para mirarla y me di cuenta de que estaba como deformada por el dolor y la impotencia pero antes de que pudiera decirle algo había salido corriendo me imaginaba que a encontrarse con quien había pasado los tres últimos días.
Yo me encontraba jugando con Josefit mi hija, cuando una criada alarmada entra y corriendo y me pregunta.
-Señor, disculpe la intromisión pero ¿usted no sabe dónde está la señora? Porque usted sabe que desde que llego hemos estado pendientes de ella para conocerla pero no habíamos logrado hacer que saliera de la habitación, y cuando al fin lo hizo y le ofrecimos que comiera algo, ella simplemente se negó, ahora la estamos buscando y no la encontramos por ningún lado y…-la interrumpí.
-¿Tú me estas insinuando a mí que ella no ha salido de allí en tres días?- pregunte amenazadoramente.
-Ehh… bueno si señor- dijo evidentemente aterrada.- y le pregunte a uno de los jardineros si la había visto y dijo que solo vio alguien que salió corriendo hacia los laberintos.
Dicho esto me levante y salí como alma que lleva el diablo dejando a Josefit en manos de la criada y me adentre en el laberinto, ella no podía morir si lo hacía me quitarían de nuevo a Josefit y eso no la soportaría… bueno aunque pensándolo bien en eso no pensé hasta que ya estaba entrando por los muros del laberinto. Al poco rato la encontré acurrucada en el suelo, inconsciente, lo cual era lo más lógico después de, según la criado tres días encerrada en su habitación sin salir ni comer. Al acercarme a ella me percate de que de sus ojos salían lágrimas sin control, lloraba pero sin sollozar, lo cual me hizo pensar que tal vez hubiese llorado hasta quedarse sin fuerzas para hacerlo.
La tome en brazos y me dirigí hacia fuera del laberinto para que un medico la entendiera, al llegar adentro mande a las criadas a buscar al doctor y me dirigí a la habitación de ella, la coloque en su cama. Isabella estaba muy pálida, se veía tan vulnerable, tan voluble que me arrepentí de haberle hablado como lo hice antes y me vinieron a la mente las palabras que mi madre me había dicho el día de la boda tiempo después de que discutiera con ella y mi hermana.
-Hijo, ella no tiene porque enterase que lo de su matrimonio y el de su hermano con tu hermana y contigo es por el simple hecho de un negocio, una unión de reinos, ella piensa que tú te estás casando con ella por sentimiento no por interés, no le hagas daño, por favor.-dijo mi madre poniendo una mano en mi hombro. Yo no le respondí y me fui.
Ella tenía razón, yo no debía hacerle daño así con mis palabras, ese pensamiento me hiso querer tocarla, abrazarla, protegerla, y justo cuando me proponía tacar su pálida mejilla el doctor irrumpió en la habitación.
-¿Qué fue lo que ocurrió? Las criadas dicen que tiene sin come tres días ¿es eso cierto?- pregunto el doctor acercándose para revisarla.
-Si doctor, eso es lo que ha sucedido.
El doctor empezó a examinarla, y coloco una de sus manos en el delicado y alargado cuello de Isabella, luego de unos minutos le grito muy alterado a las criada que estaba esperando respuesta al igual que yo, que fueran y prepararan en un vaso con agua y azúcar, luego se volvió hacia mí.
-Señor, levante cuidadosamente a la señora y colóquese atrás para que ella quede recostada.- pidió muy preocupado y eso hice.
Al levantarla un casi inaudible gemido salió de entre sus labios, la recosté en mi pecho estaba muy fría y su cabeza estaba como sin voluntad ya que al recostarla en mi hombro en vez de quedarse allí, esta se movió y quedo vencida hacia delante.
Un sentimiento de culpa se apodero de mí ya que mis palabras habían sido las culpables de que ella estuviera así, por lo que lleve una de mis manos hasta su mejilla la cual cuando la vi en el altar estaba muy sonrosada y ahora había perdido el brillo y su rubor. Las criada llegaron y le entregaron el vaso al doctor esta se sentó en la orilla de la cama y con una cucharilla empezó a darle la mezcla que había mandado a pedir, al rato Isabella empezó a recobrar el sentido. Una vez abrió los ojos me tranquilice, aunque no supe porque. Ella se tenso al percatarse que era yo el que la sostenía.
El médico le indico a las criadas que preparasen una sopa para Isabella, y salió junto a ellas de la habitación, en el preciso instante en el que serraron la puerta dejándonos solo, se intento separar de mí y susurro con voz cargada de rabia.
-Quita tus malditas manos de mí, inmediatamente, no quiero que me toque, no quiero siquiera cruzarme en lo que me resta de vida, y si en alguna circunstancia tenemos que estar juntos, será simplemente por ese momento, del resto no quiero ni escuchar tu voz. Por lo que…-hizo una pausa tomando aire- LÁRGATE AHORA MISMO DE ESTA MALDITA HABITACIÓN.- grito con veneno en sus palabras y con odio en su rostro…
Hola, a todos mis seguidores amados, aquí les dijo un nuevo capi. Besos y saludos… y no se olviden de dase una pasadita por mis otras historias "El regreso de Edward", "Vuelve a mí", "Luchare por tu amor" y "Recuperando el amor" ni de comentar en todas… ya que eso me inspira a seguir escribiendo estas historias para ustedes ¡XD!.
