Capítulo XI: ya empiezo a acostumbrarme.

Isabella:

Ya habían pasado varios meses desde que había descubierto el pasadizo, y ver a mi hermano cada vez que podía me hacía más soportable la idea de ser la esposa de un sujeto el cual seguía sentimentalmente casado con un muerta.- ese pensamiento provoco en mi cuerpo un fuerte estremecimiento- A mi hermano le había contado solo como había encontrado el pasadizo, y omití todo con respecto a cómo nuestros padres nos habían utilizado como una especie de alianza entre reinos, lo cual me enfurecía.

Aunque en este tiempo también había hecho buena miga con Ángela, me había contado que tenía una niña de tres años, que un día la iba a traer para enseñármela, ella era muy buena persona. Y aunque iba por lo general dos o tres veces por semana a ver a mi hermano, siempre necesitaba a una amiga con quien hablar de asuntos de mujeres.

Con respecto a mi señor esposo, en todos estos meses no lo había visto mucho, ya que yo desayunaba en mi habitación, y él en el comedor con Josefit, su hija; en el almuerzo él lo hacía en su despacho, y yo en el jardín; y en la cena, yo prefería omitirla ya que por lo general cuando no estaba en el laberinto, me la pasaba en la biblioteca del segundo piso, por lo que tenía entendido Edward lo hacía en su despacho en el piso inferior.

Una mañana al bajar hacia el primer piso, me encontré con que Ángela había traído a su hijita.

-Ángela, has traído a tu niña, es hermosa- dije mientas la tomaba en brazos, la niña era súper risueña y muy dulce, sin siquiera conocerme me abrazo.

-Usted sí que es bonita, señora.- dijo la pequeña con una vos chiquitita pero encantadora.

-Oh, gracias, pero tú también eres muy linda, y dime ¿Cuál es tu nombre?- pregunte tocándole su lago y lizo cabello negro.

-Amelia, señora- dijo algo sonrojada.

-Waw que nombre tan lindo,…

-Isabella, necesito que vengas aquí, ahora.- dijo Edward, antes de volver a meterse en su despacho, sin dejarme responder siquiera, interrumpiéndome en lo que le estaba diciendo a Amelia.

-Mi niña ¿Por qué no vas con tu mamá a comer unos buñuelos? Yo en unos minutos te alcanzo ¿sí?- la niña simplemente asintió, y en cuanto la baje al suelo, ella le tomo la mano a su mamá y se dirigieron hacia la casina mientras yo avanzaba a paso silencioso hacia el despacho de mi señor esposo…

Hola, a todos mis seguidores amados, aquí les dijo un nuevo capi. Besos y saludos… y no se olviden de dase una pasadita por mis otras historias "El regreso de Edward", "Vuelve a mí", "Luchare por tu amor" y "Recuperando el amor" ni de comentar en todas… ya que eso me inspira a seguir escribiendo estas historias para ustedes ¡XD!.

Perdón por la tardanza pero es que no estaba en mi casa y no tenía ni siquiera la memoria en la que tengo la historia, sorry espero que les haya gustado y prometo actualizarles lo más pronto posible…. Chairo besos.