Total e irrevocablemente enamorado

Capítulo XIV: Los Denaly.

Isabella:

A la mañana siguiente me desperté más descansada y relajada de lo que jamás me había despertado, pero todo eso se convirtió en tención y miedo cuando recordé quien debía estar a mi lado en la cama, por lo que me volví lentamente. Solté un suspiro de alivio al percatarme de que esta se encontraba vacía, el único indicio de que estuvo allí acostado eran las sabanas revueltas, pase la mano por ese lado y es encontraba tibio, no hacía mucho que se había parado, me encogí de hombros, ese hombre no tenia porque importarme, igual que yo no le importaba a él.

Me talle los ojos como lo hacía siempre que me recién levantaba, y fue entonces cuando repare en un ardor que sentía en los labios, el cual no era nada desagradable, me lleve la mano a los labios, y un suspiro se escapo de mi pecho. En mis labios había un sabor exquisito y que incitaba a seguirlo probando pero no sabía qué era eso, ya que el brebaje de la noche anterior no se le parecía en nada, era un sabor que nunca había probado antes.

Unos golpes en la puerta me sacaron de mis pensamientos.

-¿Señora, puedo pasar?- pregunto la voz de Ángela la cual deje pasar de inmediato, entro con la bandeja de mi desayuno en las manos,- Buenos días señora Isabella, ¿Cómo paso la noche?- dijo al colocar la bandeja en mis pierna.

-Creo que bien, en realidad no me desperté en ningún momento sino hasta hace unos minutos.- replique estirándome.

-Me alegro mucho. Ah el señor dijo que cuando despertase fuese al solón de té.- comento mientras me arreglaba la ropa que me pondría esa mañana.

Luego de comer y vestirme, salí hacia donde mi "señor esposo" me indico que fuera. Ni siquiera luego de haberme desayunado se me había quitado la sensación que tenía en los labios, e inconscientemente me lleve los dedos a los labios, suspirando.

Al llegar al salón de té, me encontré que se encontraban dos personas aparte de Edward y su niña en el estar. Cuando Edward se percato de mi presencia en el umbral de la puerta, se puso de pie y se acerco a mí, dejando a la niña en el sillón en el que estaban sentados, jamás se había puesto de pie por mí, y aunque era por aparentar frente a los padres de su anterior esposa, hizo que mi corazón se acelerase, al quedar cerca de mí, tomo mi mano enlazando los dedos con los míos, enviándome corrientes eléctricas por todo el cuerpo. ¿Qué diablos me estaba sucediendo con este sujeto?

-Isabella, cielo, te presento a los señores Denaly, Eliazar y su señora Carmen.- dijo posando una mano en mi cintura y yo como son las costumbres me incline levemente, el señor y la señora Denaly eran altos de tez muy pálida y ojos azules, no como los de Josefit ya que los de la niña era de un azul grisáceo como es el cielo justo antes de un tormenta y los de sus abuelos eran tan azules como el cielo de primavera- Carmen, Eliazar ella es Isabella mi esposa.- ellos hicieron una reverencia.

-Un placer en conocerla su majestad- dijeron sonrientes.

-Lo mismo digo, pero siéntense y sigamos platicando.- dije dándome la vuelta y tomar a la niña en brazos para así sentarme al lado de mi esposo en el sillón, enseguida la niña se puso a jugar con un mecho de mi cabello que caía por mis hombros.

-Oh Edward, que linda es esta chica que has escogido como tu esposa,- comento la señora Carmen, e internamente yo ríe por su ocurrencia, y me hubiera gustado decirle, que él hubiera preferido sacar a su anterior esposa del ataúd y dormir con ella antes de casarse conmigo y solo lo hizo por mandato de su padre.

-Y ¿para cuándo planean encargar a el heredero varón para el reino?- pregunto Eliazar luego de un rato de estar conversando en tono divertido y en doble sentido. Edward a mi lado comenzó a toser por haberse atragantado con el té que estaba bebiendo.

-Oh querido ¿qué sucede?,- dije colocando la mano en su espalda siguiendo con el teatro, y Dios, a este hombre se le sentía la espalda increíblemente dura y fuerte. Él respirando más calmadamente asintió con la cabeza y me miro con algo en sus ojos que no supe cómo interpretar.

-Bueno, yo pienso, que en cuanto se pueda. ¿No es cierto cielo?- yo me tense en mi asiento, ¡¿Qué?! ¡NO!, yo no quería acostarme con ese hombre, que estaba enamorado de una muerta.

-Sí, si claro.- respondí intentando parecer normal, pero las dudas atacaron mi cabeza, ¿y si ese hombre quería forzarme a tener un hijo con él?, ¿y si intentaba abusar de mí aprovechando que ahora estaba en mi misma cama?

Perdí por completo la noción del tiempo y de la conversación, mi mente estaba en una especie de piloto automático, dejando que mis pensamientos vagaran, crearan dudas e ideas de lo que Edward quisiera hacerme ahora que me tiene más a su alcance haciéndome estremecer, con cada imagen que me imaginación traía a mi mente. Un ligero toque en mi brazo me envió de nuevo a la realidad. Al volverme me percate de que Carmen estaba sentada en el patio a mi lado mientras nuestros esposos estaban en el despacho.

-Te perturbaron las palabras de mi esposo ¿cierto?- me pregunto con voz dulce. Yo solo asentí, mirando a la taza de té que estaba en mis manos, pero en realidad lo que más me había perturbado era la respuesta del mío...- ¿te da miedo que Edward te deje de amar si te embarazas?- yo negué con la cabeza.

-Me da miedo que me quiera forzar a hacer algo que yo no quiera,- respondí en un hilo de voz. La expresión de Carmen era de desconcierto,- no quiero entregarme a él, cuando estando conmigo va a tener a otra persona en la mente.

-¿No han consumado su matrimonio?- volvió a preguntar y yo negué en respuesta,- Wau no sé qué decir.

-Entonces, por favor no lo haga, Edward quiere mucho a Josefit, y lo destrozaría perderla de nuevo.-le pedí en un hilo de voz. Carme rio quedamente.

-No, tranquila, yo no diré nada, y de igual forma Eliazar no pretende quitarle la niña, es solo que estuvo mucho tiempo con nosotros y la extrañamos bástate, pero me alegra mucho que te preocupes por el bienestar de Edward, él aunque desde la muerte de mi hija, aparenta ser fuerte y que no necesita de nadie, en el fondo sigue siendo un hombre al que, él mismo en este tiempo no ha dejado que nadie se le acerque, apostaría lo que sea, que ni a ti te deja acercártele mucho, ¿no es cierto?.- yo asentí con la cabeza y Carmen sonrió.- pero acércate a él y veras el maravilloso caballero que es.- concluyo colocando una de sus mano en la mía que no sostenía la taza de té.- me alegro mucho de que al fin allá encontrado a alguien que lo ame y se preocupe por él.- ¿lo amaba?... de verdad ¿lo hacía?, ¿Cómo que al fin, y a su hija no la cuenta?, ¿ella no lo amaría?...

Hola tod , siento mucho no haberles actualizado antes pero la uni me dejaba completamente sin tiempo, pero como ya estoy de vakas les actualizo, pero les que les haya gustado el capi, y si fue así háganmelo saber y si no también XD

A todas mis amadas lectoras, ¡por fin!, pueden decir, por haberles actualizado, discúlpenme de vedad esa, pero es que no he tenido tiempo ni inspiración, pero aquí les deje un nuevo capi, espero que les allá gustado, y si es así háganmelo saber y si no también… y tampoco se olviden de pasarse por mis otras historias: Amor en la era Sengoku(Nueva); Recuperando el amor.; Vuelve a mí.(Terminada); Nacidos para amarnos eternamente;. I love vampires (Solo en potterfics); El regreso de Edward; Luchare por tu amor. Y otras que estoy por publicar, besitos nos leemos…