Total e irrevocablemente enamorado

Capítulo XV: ¿Me besa por las noches?

Isabella:

Los Denaly, pesaron en quedarse dos semana en el palacio, ya habían trascurrido unos días y yo por las noche hacia lo que hice la primera vez que Edward se acostó en mi misma cama, me dormí y no me desperté sino hasta el siguiente día gracias al brebaje que Ángela me traía religiosamente cada noche, lo extraño era que así como la primera mañana que dormí con él, despertaba con un extraño ardor y un sabor exquisito en los labios que poco tenía que ver con mi infusión nocturna. Una tarde nos encontrábamos Carmen y yo en el patio, mientras bordábamos, cundo Ángela se acerca a mi lado y se arrodillo.

-Señora, solicito su permiso para hablar con usted.- yo me volví de inmediato, y la mire, tenía la cabeza gacha pero de igual forma se le notaba la preocupación y la angustia marcada en sus facciones, algo muy malo debía de estar pasando.

-Carmen, yo vuelvo en unos momentos.- me excuse, y me puse de pie, lo más rápido que pude camine hacia una de las salas de té más alejadas del palacio, al llegas allí cerré las puertas y me volví hacia Ángela,- ¿Qué sucede?, ¿Por qué tan angustiada?- le pregunte.

-Su majestad, perdóneme, pero me tengo que ir, mi niña está enferma y me necesita,- dijo angustiada, y al borde de las lagrimas.

-Bueno, ve y regresa cuando ya todo esté solucionado, no veo cual es el problema,- le respondí.

-Que no le voy a poder llevar el té de todas las noches como he estado haciendo durante los últimos días.- al escuchar eso me envare al saber lo que eso significaba.- y no me atrevo a dejar las hierbas con nadie más porque si hacen el té muy concentrado usted podría no despertar jamás,- expulse el aire que había retenido y dije.

-No importa, me las arreglare sin el brebaje. Vete sin preocupaciones a cuidar a tu niña.- aun inmóvil.

-Oh gracias señora, usted es un ángel. Intentare volver lo más pronto posible se lo prometo.- dijo muy agradecida.

-No te angusties lo más importante es la salud de Amelia.- dije eso y las dos salimos de la sala de té, ella se dirigió a buscar sus cosas para irse y yo me encamine al patio para reunirme de nuevo con Carmen, esta comenzó a hablar de lo que pretendía hacerle a su nieta y cualquier trivialidad a la que yo no le estaba haciendo ni el más mínimo caso. A la hora de la cena todos estábamos sentados a la mesa, yo lo que hice fue revolver mi comida en el plato durante todo el rato.

Era imposible el que los alimentos me pasaran de la garganta, sentía como si me hubieran hecho un nudo en la garganta, tendría que dormir con él sin estar bajo los efectos del brebaje, seria consciente de su presencia a mi lado... Delicadamente Edward me tomo de la muñeca para llamar mi atención y cuando me volví hacia él me tomo del mentón, parecía preocupado.

-Isabella, me quieres explicar ¿Qué te sucede?-me susurro suavemente, su simple tacto me hacia estremecer con una extraña, nueva e increíblemente agradable sensación que nunca antes había experimentado, me miraba de una manera diferente a la que por lo general lo hacía, me miraba como si estuviera sintiendo algo por mí, ah por favor que idea más absurda.

-No me sucede nada,- respondí con un hilo de voz. Los dos nos le quedamos viendo al otro fijamente a los ojos, me perdí en el verde de su mirada, nunca me había detenido a verlo tan de cerca ni a contemplar con cuidado el verde de sus ojos, era un verde oscuro con unas hermosos destellos dorados, que me hicieron quedarme como deslumbrada viéndolos hasta que la estruendosa voz de Eliazar nos volvió a la realidad.

-Que maravilloso es ver como se lo dicen todo con solo mirarse,- rio muy fuertemente.- aunque perdone mi atrevimiento sus majestades, pero es mejor besarse que mirarse.- yo baje la cabeza ruborizada hasta los huesos.

-No hagas lo que preten…- empezó a decir Carmen pero se interrumpió, al alzar la vista me di cuenta que lo que la había acallado eran los labios de su esposo que la besaba con una pasión fácilmente envidiable.- Discúlpennos sus majestades.- dejo la mujer muy apenada al soltarla su marido, era increíble que a pesar de la edad de ambos se siguieran tratando con tal ardor.

-No se preocupen,- respondió Edward mirando su comida.

-Oh, vamos su majestad, ¿es que nunca ha besado a su señora en público?- pregunto en tono divertido. Edward imito su tono cuando dijo.

-Claro que si, mira.- y antes de que yo pudiera reaccionar me tomo de la cintura y de la nuca para aproximarme a él y besarme. Era la primera vez que me besaban y aun así sentía como si me hubieran prendido fuego. Él introdujo los dedos entre mis cabellos recogidos, sus labios se movían con una maestría casi salvaje entre los míos, como si no fuese la primera vez que lo hacía. Mis manos se posaron en sus hombros serrándose con fuerza a su traje y mis labios le devolvieron el beso, sin que yo se los ordenase. Demasiado rápido el beso termino por la falta de oxigeno, en el rostro de Edward había una resplandeciente sonrisa, cosa que en todos los meses que llevo de casada con él jamás había visto, y me encantaba. Era extraño verlo así, en otras circunstancias habría puesto su mueca de indiferencia pero ahora no, parecía una sonrisa de verdad, se veía increíblemente más joven y mucho más hermoso de lo que nunca lo había visto, en sus verdes ojos había un brillo de vida que hacía ver como un querubín travieso.

Un hormigueo familiar se apodero de mis labios y entonces recode que el sabor de la boca de mi señor era igual al que amanecía en la mía cada mañana, ¿sería posible que Edward me besara cada noche aprovechándose de mi estado de letargo?, y si lo hacía, ¿con que motivo?, eso era imposible, si él me había besado ahora era solo porque Eliazar lo había retado, de lo contrario no me habría ni dirigido la palabra jamás.

Luego del postre me retire a mi habitación, tenía que inventarme algo para no dormir con él, por lo menos hasta que volviera Angelé y me volviera a dar mi brebaje. Mientras otra mucama me ayudaba a cambiarme de ropa mire hacia los libros que estaban sobre una mesa baja, podía quedarme toda la noche leyendo y no tendría que acostarme en la misma cama que él. Y así lo haría me quedaría toda la noche en la terraza de recamara lejos de él, tenía que hacerlo y mucho mas después de ese beso, ni siquiera sé porque me había aferrado tan fuertemente a sus hombros y menos porque le regrese el beso con el mismo entusiasmo de él.

Edward:

Una cosa era besar a Isabella estando ella dormida y otra muy diferente hacerlo estando ella consciente, sentir como su sangre hervía al igual que la mía por el contacto de nuestros labios, sus movimientos tímidos e inexpertos, era una tentación aun mayor a verla dormir a la luz de la luna pareciendo una escultura y otra era verla andar con desenvoltura y elegancia por los pasillos del palacio. Cada día ansiaba la llegada de la noche y así perder tenerla entre mis brazos y besarla, no me importaba que ella no fuera consciente de ello, me conformaba con que en las noche pudiera enroscar y desenroscar mis dedos en sus sedosos risos chocolates.

-Eliazar, lo estuve pensando y me parece bien que Carmen y tú se llevasen las cosas de Tanya que me habían pedido cuando llegaron,- dije mientras serbia dos vasos con coñac y le tendía uno a Eliazar.

-Oh Edward, no tienes que hacerlo, se que a ti te gusta mucho tener sus pertenecías cerca, en especial el cuadro de ella que está en la entrada…- comenzó a decir pero yo lo detuve.

-No te preocupes Eliazar, eso es lo único que no les puedo dar.- dije un tanto sombrío.

-Oh claro, ya comprendo.-dije para luego hacer una pausa y seguimos hablando de trivialidades hasta que se nos hizo un la hora de dormir, claro que en estos días me había hecho adicto a los labios de Isabella para poder dormir, por lo que subí lo más rápido que pude me despedí de los Denaly y me dirigí a la habitación que compartía con mi esposa conteniendo el deseo de subir los escalones de dos en dos.

Cuando llegue no la vi donde esperaba encontrarla, la cama estaba intacta, como si ni siquiera se hubiera sentado en ella, me extraño, por lo general cuando yo venía a acostarme ella ya estaba dormida, pero hoy no estaba por ningún lado, salí a la terraza de la habitación y allí estaba ella, con las piernas subidas en el sillón de la estancia y un libro entre las manos, en el que al parecer estaba muy concentrada.

-¿Cuánto tiempo vas a quedarte aquí afuera?- pregunte acercándome un poco.

-Hasta que me dé sueño.- contesto sin siquiera mirarme. Volví a la recamara sin protestar, tal vez se hubiese molestado por el beso, pero si en teoría no habíamos hecho nada malo, ella era mi esposa el que hayamos tenido un mal comienzo no significa que no lo podamos arreglar si ponemos de nuestra parte, ¿no?

Pensando en eso me acosté quedándome dormido a los pocos minutos. Muy tarde en la noche me desperté y me volví hacia el lado de la cama de mi esposa pero este se encontraba igual que cuando me había acostado, hacia el suficiente frío como para que Isabella hubiera venido a dormir entre las sabanas, me puse de pie y me dirigí a la terraza y ella aun seguía allí pero estaba hecha una bolita de tan abrazada a si misma que se veía mas pequeña y le castañeaban los diente, sin pensarlo dos veces la tome en brazos para meterla en la cama, con el frio que estaba haciendo no me extrañaría que si la dejaba allí amaneciese con una pulmonía.

Perdón, perdón, se que no lo tengo, pero le juro que no he tenido nada de tiempo, acabo de salir de un semestre de la uni que me tenia super asustada, pero aquí esta, no me odien por tardarme tanto, y espero que les guste.

Ah lo olvidaba, un nuevo fics, "Estar vivo no es igual que vivir" one-show xD. Las amo hasta pronto

Hola tod , siento mucho no haberles actualizado antes pero la uni me dejaba completamente sin tiempo, pero como ya estoy de vakas les actualizo, pero les que les haya gustado el capi, y si fue así háganmelo saber y si no también XD

A todas mis amadas lectoras, ¡por fin!, pueden decir, por haberles actualizado, discúlpenme de vedad esa, pero es que no he tenido tiempo ni inspiración, pero aquí les deje un nuevo capi, espero que les allá gustado, y si es así háganmelo saber y si no también… y tampoco se olviden de pasarse por mis otras historias: Amor en la era Sengoku(Nueva); Recuperando el amor.; Vuelve a mí.(Terminada); Nacidos para amarnos eternamente;. I love vampires (Solo en potterfics); El regreso de Edward; Luchare por tu amor. Y otras que estoy por publicar, besitos nos leemos…