Por lo demás este Fic le pertenece a la bella LyricalKris, que muy amablemente me ha dicho que "have at it" con la traducción. Espero que lo disfruten.
Verán que tengo una nueva manera de colocar la forma de los capítulos, eso es gracias a mi nueva beta Guacha… De verdad me ayudas mucho con las correcciones y el estilo, eres una salvavidas…
No me pertenece nada de la serie de Crepúsculo, todos los personajes son de la mente de S. Meyer.
The Pink and Blue Elephant / El elefante Rosa y Azul.
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-Copious.
-La torre del Conocimiento – Rufus Wainwright: Estoy esperando por el Copious Prize.
-SoCal.
-Del revés – Eve6: SoCal es donde mi mente está, pero no es el estado de mi mente.
-Apropiado. Antidisestablishmentarianism
-Casi famoso, Eminem: Fuera de mi antidisestablishmentarianism, tu fastidioso.
-I'm Amazed. (Estoy sorprendido)
-Amazed – Lonestar: Cada pequeña cosa que tú haces, baby, estoy sorprendido por ti.
-De acuerdo, me rindo. ¡Tú ganas!
Desde que Edward descubrió que Bella tenía un talento natural para recordar letras de canciones, él había tratado de agarrarla desprevenida. Al principio Bella había estado insegura de si ella quería jugar este juego. Pero entonces, ella se dio cuenta que lo estaba, quizás de manera estúpida, orgullosa de su talento oculto y naturalmente competitiva ella jugó de vuelta.
De pronto el teléfono de Bella desapareció de sus manos.
—¡Oye! —Protestó tratando de alcanzarlo nuevamente. Jasper lo mantuvo fuera de su alcance echando un vistazo a la pantalla. Sus ojos se ensancharon en sorpresa.
—Bella —él se volteó a sonreírle—. ¿Te estás mandando mensajes con Edward?
Ceñuda Bella le quitó el teléfono de las manos.
—Eres un fisgón ¿lo sabías?
Su amigo se carcajeo y miró nuevamente en el portapapeles que estaba llevando.
—Estabas sonriéndole a tu teléfono —le informó despreocupadamente.
Bella suspiró.
—¿No eres tú el que dice que debo tratar de llevármela bien con él?
Jasper apretó los labios y no respondió, se veía demasiado divertido ante la idea. Bella se erizó de rabia y cruzó sus brazos reclinándose en contra de la pared del cuarto de suministros en el que estaban.
Ocasionalmente Edward hacia fácil que ella olvidara que se suponía que debía mantenerse molesta con él. Claro que ella sabía que no debería estar tratando de aferrarse al disgusto que tenía con él, pero parecía que estaba divagando en un tema que ella no estaba lista para conceder aún.
Inconscientemente su mano se movió a su vientre. Por la vez número un millón ella trató de intentar adivinar que había en la mente de Edward. En teoría ella entendía lo que estaba haciendo. Con lo que ella tenía un problema era con dejar pasar la idea que su bebé era una teoría, un principio. A ella no le importaba un comino los principios cuando se trataba de la vida de su hijo.
Ella nunca dejaría a alguien ser parte de la vida de su bebe siempre que pensara que este era una obligación. La idea que Edward estaba tratando de clamar su paternidad por una confusión en la que ninguno de los dos pudo hacer nada era horrenda para ella.
En la opinión de Bella la biología simple no hacía a un padre. Una de sus buenas amigas, Jessica Stanley, a menudo se refería a su padre mordazmente como el donador de semen. Ella había tenido mucho resentimiento por haber sido sometida a ver repetidamente al hombre que le decía, en innumerables ocasiones, que no fue su opción ser su padre. La responsabilidad hizo que el Sr. Stanley se quedara con la mamá de Jessica por los primeros siete años de su vida, sólo para abandonarla por completo luego de eso.
La frustración se precipitó sobre ella nuevamente.
Jasper se aclaró la garganta notando la mirada agria en la cara de su amiga.
—Así que ¿Ese traje es nuevo muñeca? —Le preguntó ligeramente.
—No —le respondió con una sonrisa pequeña. Era verdad, el traje no era nuevo. Sin embargo era uno que tenía en la parte trasera de su closet desde hace tiempo y ella nunca lo había utilizado. Había sido de una o dos tallas más grande para ella, y sólo lo tenía porque se le olvidaba devolverlo. Esa mañana cuando estaba alistándose para el trabajo descubrió que sus pantalones le quedaban muy apretados para su comodidad.
Su descubrimiento la había inspirado a ponerse en frente de su espejo en sólo su ropa interior. Ella se examinó lentamente, poniéndose de perfil.
El bulto que ella había sido capaz de sentir cuando presionaba su mano en el vientre con anterioridad era ahora visible, aunque no por mucho. Con ropa lo suficientemente holgada nadie lo notaría, pero en su estado de desnudez era bastante obvio para Bella. Esa mañana ella había sonreído como una completa idiota. No había mucho de estar embarazada hasta los momentos que ella disfrutara, pero la nueva curva de su cuerpo era, o ella sentía, que la hacía ver inherentemente hermosa.
Impulsivamente ella agarró la mano de Jasper hacia su vientre. Aunque realmente ella no estaba esperando con entusiasmo esa parte del embarazo donde las personas pensaban que su vientre era un juego para acariciar, pero hasta ese punto nadie había tocado ese bulto además de ella.
El silbó y la miró con una gran y entusiasta sonrisa en su cara. Bella le sonrió de vuelta, pero entonces Jasper dijo la cosa equivocada.
—Tú vas a dejar que te lleve a comprar ropa de maternidad pronto, ¿cierto?
La sonrisa de Bella decayó un poco. Tomando un paso hacia atrás para alejarse de él, empezó a toser para encubrir su decepción.
—Mmm, creo que voy a posponer esa tortura en particular lo más que pueda.
Jasper sonrió divertido, y sacudió la cabeza.
—Probablemente sería mejor que las comprara yo. Quien sabe que te pondrías antes de ir a… —Él hizo una cara bastante temerosa—. A comprar.
—Tengo unos cuantos sacos de papas con los que puedo trabajar en mi vestimenta —ella le amenazó.
—¿Por qué creo que de hecho eres capaz de hacerlo? —Jasper le rodó los ojos y retornó a hacer su trabajo.
Una vez que él se volteó, Bella se permitió nuevamente recostarse sobre la pared, encontrando una caja para sentarse. Ella trato de encasillar la decepción que sintió como hormonal. Pero no, una vez que ella pensó sobre ello tenía que reconocer que estaba realmente decaída por la reacción de Jasper.
Su dicha sobre el embarazo le parecía tan tímida. Con toda la situación con Edward, se sentía como eclipsada. Mientras que no le gustaba que las personas empezaran a adular su vientre distendido con el embarazo, no le hubiera importado que uno de sus amigos cercanos sintiera felicidad por ella. ¿Tal vez un poco de vértigo sobre el bebé?
Ella cerró los ojos brevemente pensado en sus padres. Charlie no la iba a adular, pero le sonreiría abiertamente. Sonreiría porque el pensamiento de un nieto para sentarlo en sus rodillas y consentirlo hasta el cansancio. Él no hubiera pensado ni por un segundo en ropa de maternidad.
Su madre, Renee, probablemente se pusiera un poco sensible. Pero entonces, Renee estaba en Florida, Bella estaba segura que vendría para el nacimiento, pero hasta entonces no esperaba mucho de su madre.
—¿De quién te escondes? —Jasper le preguntó, cortando sus pensamientos nuevamente.
Dios, se distraía con bastante facilidad estos días, ella se preguntó brevemente si este era el cerebro de embarazadas del que escuchaba muy a menudo.
—Bueno, vino a buscar algo en específico, pero por todos los rayos si puedo recordar que era lo que viene a buscar —ella le respondió secamente.
Jasper la estudió con cuidado y se carcajeo.
—¿Sabes ese brillo que querías tanto? Lo tienes, muñeca. Estás muy brillante en esta linda mañana.
Sonrojándose ligeramente, pero complacida, Bella abrió uno de sus ojos a su amigo.
—¿De verdad? Entonces ¿Por qué te estás riendo de mí?
—Porque también tienes bolsas debajo de tus ojos —él se rio—. Es como si tu cuerpo no supiera si sentirse vivo con vértigo o muerto del cansancio.
—Estoy exhausta —Bella admitió—. Y aún me mareo de vez en cuando. ¿Qué tan divertido es eso?
—Todo el cansancio y mareos supuestamente deberían irse en el segundo trimestre ¿cierto? —Le preguntó.
—Supuestamente.
—Bueno, estás casi allí —él la confortó.
Bella cerró nuevamente sus ojos, tratando de mandar fuera su decepción.
—Oficialmente entré en el segundo trimestre hace tres días —ella le dijo lo más desinteresadamente posible. De pronto ella era como una de esas irritantes mujeres que ponían mala cara cuando sus novios no recordaban fechas importantes. Él había estado allí cuando el bebé fue concebido después de todo. Técnicamente hablando, su bebé había sido concebido ese mismo día. ¿Qué tan difícil era eso de recordar?
Su teléfono sonó en ese momento. Bella lo sacó de su bolsillo y vio a la pantalla.
—Mierda —con un gemido de insatisfacción, ella se arrastró para ponerse de pie—. Aparentemente me necesitan con urgencia.
—Esa mujer necesita urgentemente tomar una larga caminata en un muelle corto —Jasper se quejó, adivinando correctamente quien la estaba llamando con urgencia.
Bella le hizo un ruido vago en respuesta y caminó hacia su oficina.
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Esa noche, cuando el trabajo estaba finalmente terminado, Bella casi había llegado al sitio donde su coche estaba estacionado cuando un brazo se envolvió en su cintura tirando de ella hacia atrás. Gritando ella instantáneamente envió su codo hacia atrás justo hacia el estómago de su atacante.
—¡Mierda! ¡Bella! —Jasper jadeó.
Bella se giró con las manos en su boca, para encontrar a Jasper doblado sobre su estómago tratando de acompasar su respiración.
—¡Jesús!, ¡Jasper no tienes idea de cuánto me asustaste!
A pesar del dolor que estaba saliendo de su pecho Jasper se empezó a reír.
—Supongo que me merezco eso —dijo enderezándose—. Te veías bastante distraída; estaba tratando de asustarte.
—Bueno, lo lograste. ¿Qué está mal contigo? ¿No sabes que no deberías asustar a alguien en una delicada condición como la mía? —Ella le golpeó el hombro ligeramente.
Jasper bufando, le dijo.
—Delicada mi trasero —sobando el punto en su pecho donde ella le había golpeado—. Ahora, vamos —él gesticuló hacia su coche.
Bella estuvo a punto de discutir que estaba muy cansada y sólo quería ir a casa, pero su corazón aún estaba acelerado. Aparentemente la adrenalina era mejor que la cafeína que ella no podía beber.
—¿Para dónde vamos? —Le preguntó siguiéndolo.
—Paciencia joven padawan (1) —Jasper la regañó mientras que encendía el coche.
Ellos hablaron del resto de su día en camino a dónde fuera que iban a ir.
—Ella se ha puesto peor últimamente —Jasper comentó.
Bella se encogió de hombros.
—Supongo. Realmente no lo sé. ¿El putismo tiene niveles?
La conversación se interrumpió cuando Bella se dio cuenta finalmente a dónde iban.
—¡Oh! Electric lotus —ella chilló sintiéndose mareada de pronto—. ¿Cuál es la ocasión?
Electric Lotus era su restaurante favorito de comida India. El problema era que nadie más en su grupo le gustaba ese tipo de comida. Además era bastante lejos de casa y trabajo como para ir muy seguido.
Jasper resopló.
—Cielo, podré tener un lindo novio, pero aun así tengo el gen masculino que me dice cuando estoy en problemas. Dije o hice algo que te molestó antes. Ahora, no tengo la menor idea de lo que hice, pero estoy seguro que hice algo.
Bella sonrió tímidamente mientras entregaban las llaves al valet parking, pero no dijo nada.
—¿No me vas a decir lo que hice? —Jasper le preguntó mientras entraban al restaurante.
—Realmente no fue tu culpa —ella le aseguró, no queriendo ponerse a decirle como se sentía. Ella pasó la tarde convenciéndose que era ridículo sentirse mal ante el hecho que alguien no se quedara maravillado diciéndole "aaawww" con respecto a su pequeño vientre de embarazada.
Jasper estaba divertido sin embargo, cuando ella ordenó el pollo Jelfrazzi (2). Como regla, Bella normalmente odiaba los pimientos. Sin embargo últimamente el sólo pensar en pimientos cocidos con cebolla, tomates, chiles, especias y curry estaba haciendo que su boca se hiciera agua.
—Pensaba que los pimientos te daban acidez.
—Lo hacen. Pero los quiero —ella se encogió de hombros—. El bebé está obviamente tratando de torturarme.
—Los niños de ahora —Jasper sacudió su cabeza—. Ningún respeto, te lo digo.
La conversación inevitablemente volvió al tema del trabajo.
—¿Puedo preguntarte algo Bella?
—¿Algo más? —Le dijo alzándole una ceja.
Jasper jugó con la servilleta entre sus dedos, alertando a Bella instantáneamente del hecho que él probablemente le iba a decir algo que a ella no le iba a gustar.
—Bueno, es que no entiendo Hells Bells. Eres una mujer con la que no se puede jugar. Me refiero, golpeaste a un hombre sólo por asustarte…
—¡Oye! Ambos establecimos que eso fue tu culpa —le protestó.
Él sonrió.
—Y Dios sabe que no estás haciéndole la vida fácil a Edward, lo que entiendo por completo —la aplacó rápidamente—. Así que dime, ¿cómo esa misma Bella deja que una mujer como Victoria camine sobre ella?
—Yo no… —Bella se cortó, sabiendo que eso no era realmente cierto—. Ella es mi jefa Jasper. Se supone "Que debo hacer lo que ella diga". No me pagan para que me agrade.
—Sí, ella es tu jefa, pero sólo te trata como basura porque dejas que ella te trate así.
—Eso es de lo que se trata ¿no es así? ¿El pago de tus cuotas? —Bella apuñaló agresivamente su pollo—. Trabajo para una tirana como ella ahora para no tener que volver a hacerlo en alguna otra oportunidad.
Jasper cubrió su cara con una de sus manos.
—Oh Cristo, ¿eso es lo que has estado haciendo todo este tiempo?... —Él sacudió su cabeza murmurando para sí mismo—. Debí haberlo sabido.
—¿De qué estás hablando?
No queriendo hablar enseguida Jasper removió su comida en el plato, tratando de ordenar sus pensamientos.
—Bella, ¿sabes que en este punto puedes prácticamente entrar caminando en cualquier cuarto de escritura de cualquier show en la cadena o de cualquier otra cadena? Demonios, probablemente pudieras tener un trabajo en una película si hablaras con la gente correcta.
—No "esto" nuevamente —ella murmuró, pero, como siempre sucedía cuando Jasper traía ese tema a discusión, Bella podía escuchar su completa fe en ella.
—Mira, entiendo que toda la cosa con Royce te hizo. ¿De acuerdo? Pero tú te ganaste tu ascenso. ¿A quién le importa lo que los demás piensen? Es verdad que no todo el mundo tiene lo que se merece. En este mundo la suerte cuenta tanto como el talento y el trabajo duro —él le concedió—. Pero eso no te hace menos digno de tu trabajo.
Bella se mordió el labio y no le respondió. El sólo pensar que podía escaparse de las garras de Victoria era tentador…
—Sólo prométeme que lo pensarás. Ahora —él se sentó más derecho que la forma en la que estaba inclinado sobre la mesa—. El bebé demanda que le den postre.
Su sonrisa parpadeó.
—¿Cómo sabes eso?
—Dime que no es verdad —él la retó.
Bella pretendió suspirar en rendición.
—Sí, es verdad. Niño exigente —ella negó con la cabeza de manera burlona-lúgubre.
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—Explícame algo.
Edward levantó su cabeza sólo para encontrarse a su cuñada deslizándose en el puesto en frente de él. Él miró alrededor para ver si encontraba a su hermano, pero Emmett no estaba en ningún lugar en donde pudiera ser encontrado.
—Te diré algo Tanya, si me explicas como es que me encontraste en este lugar yo te diré lo que sea que quieres saber.
Ella le rodó los ojos y le ordenó un té helado a la mesera que estaba pasando al lado de ellos.
—Sólo te presto atención. Sé que te gusta salir fuera de casa cuando tienes que terminar un artículo. Lo has mencionado nada más como cien veces "El Alcove en Hillhurst tiene wi-fi gratis y la mejor torta en todo el universo conocido". Por lo que me vas a comprar un pedazo de lo que sea eso que estás comiendo —terminó apuntando a su plato.
—Esto —Edward le hizo un gesto con su tenedor—. Es una torta de St. Honore. Es todo lo que es rico en una torta. Mousse de Chocolate, torta de vainilla esponjosa, licor de ron…
—Oh por Dios, detente, voy a empezar a babear —protestó—. Anda y ve a traerme una inmediatamente.
Ella estiró la mano hasta el plato y le quitó la pasta que decoraba el tope de la torta de Edward antes de poder evitarlo.
—¡Oye! —Edward le protestó—. Eso es mío.
—Mmmm —los ojos de Tanya revolotearon. Ella alzó el resto de la pasta sonriéndole—. ¿Qué? Ya tú tienes suficiente hojaldre de crema. No necesitas extra.
Edward fulminó a su cuñada.
—Se llama profiterol.
—Es hojaldre de crema —ella le repitió—. Ahora ve y tráeme un pedazo. Por favor —le dijo sonriendo dulcemente.
Él le rodó los ojos pero se levantó y fue directo al mostrador. Volvió unos minutos después, deslizándole un plato de lo que definitivamente no era torta de St. Honore en frente de ella.
—¿Qué es esto? —Ella observó el postre con un puchero. Por un lado eso no era lo que ella le había pedido, pero por la otra se veía completamente divino y pecaminoso.
Edward sonrió.
—Es una tarta de chocolate y avellanas.
—Ja —Tanya se rio—. Tartas para la seductora, touché Edward. (3)
Deslizándole una caja de cartón para llevar mientras se sentaba nuevamente.
—Y torta de princesas para mis princesas.
—Mi Dios, aquí realmente piensan en todo. Emmett realmente se va a divertir con esto.
Ellos se quedaron sentados en un silencio confortable por un momento antes que Edward decidiera romper el encanto.
—Está bien. ¿Por qué te estoy comprando torta?
—Esto es de hecho una ganga muy buena, mis precios típicos inclusive para sólo una consulta son bastante altos —le dijo despreocupadamente mientras cortaba su tarta.
Con un suspiro Edward cerró su laptop.
—Tanya —comenzó.
—No, realmente necesitas escuchar esto Edward —le interrumpió ella—. Muchas de las leyes tienen que ver con precedentes, ¿de acuerdo? Sé que estás tratando de jugar el papel del chico paciente y bueno. Quizás eso funcione, quizás no. Si no funciona el nivel de participación en la vida de tu bebe inclusive ahora puede ser una causa mitigante, si es que quieres algún tipo de custodia.
Edward se apretó el puente de la nariz y respiró profundamente. Esto era por lo que ella lo había buscado sola, sin duda. Estas conversaciones en frente de la familia tendían a terminar con sus padres instando que no presionara a Bella y a que le diera el beneficio de la duda, Rosalie resoplando con respecto a cómo eso vendría a morderlo en el trasero, Alice mirándola feo y a Emmett tratando de hacer algún comentario que aligere la situación.
—Bella apenas está empezando a dejar ir la rabia por lo que sucedió —le dijo calmadamente—. Justo ahora, si remotamente menciono algo con respecto al bebé ella empieza a ponerse tensa. Ella no va a dejar que me involucre en cualquier cosa del embarazo.
Hasta ese punto había sido casi un alivio para Edward. Bella no estaba tratando de correrlo de su vida completamente, pero tampoco lo estaba invitando a participar en ella. Él no tenía ninguna idea que era lo que se suponía que podría hacer con respecto a toda la situación del embarazo. Los sitios web que había visitado tenían muchas sugerencias para los padres, pero muchas de esas sugerencias eran asumiendo que el papá y la mamá eran una pareja. Y él dudaba mucho que ella estuviera dispuesta a que le diera un masaje de pies, tan sólo porque se medio agradaban.
—Necesitas intentarlo —Tanya lo instó—. Si es que esto va alguna vez a las manos de un juez, tienes un buen chance de que te den algún tipo de custodia. Y en caso de que se llegara a ir tan lejos con respecto a esto, ella pudiera discutir todo lo que ella quiera, pero van a ser tus acciones las que realmente o te ayuden o te hagan daño.
Edward continuó respirando profunda y calmadamente. Su cabeza estaba girando. Mientras que él estaba tratando de ganarse la confianza de Bella, realmente no se había puesto a pensar en el bebé. En un nivel él sabía que estaba compartimentando sin ver realmente toda la situación como era.
Por un momento él se imagino que tenía custodia del bebé. El concepto de ser un padre cuando había decido no serlo le era extraño. Una de las razones que hacían que fuera paciente con Bella era porque entendía por completo su rabia. Cuando pensaba al respecto la decisión había sido quitada de sus manos –la decisión de no tener hijos– y eso hacía que el también estuviera resentido.
Una pequeña voz en su cabeza le recordó que él simplemente podía irse, Bella se lo había dicho más de una vez.
Pero no. Por muchas razones, no podía hacer eso.
Así que, sólo seguía tomando el siguiente paso lógico. Si no podía desaparecer, podría ser su amigo, llegar a conocerla.
Y lógicamente lo que estaba diciendo Tanya también tenía sentido.
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Así fue como Edward se encontró a sí mismo en la sala de espera justo antes del primer ultrasonido de Bella. Había obtenido la información de Jasper diciéndole lo mismo que le había dicho a Bella.
—No podemos no seguir hablando de esto para siempre. Quiero ser parte de todo esto.
Decir que Bella estaba molesta era muy poco decir. Por varios minutos, que le parecieron horas, ella no pudo ni siquiera ver bien. Había tenido que forzarse a calmarse, no sólo porque se le podía subir la tensión y eso era malo para el bebé, sino porque ella sabía en su corazón que él tenía la razón.
Este problema no se iba a ir.
Así que ellos hablaron cortésmente. Edward probó las aguas preguntándole si había experimentado nauseas matutinas. Le parecía que era una pregunta bastante segura para hacerle a una mujer embarazada.
—Oh no —le respondió. Y antes que pudiera responderle que eso debería ser bastante bueno ella agregó—. Usualmente me dan nauseas en algún momento en la tarde. Aunque supongo que las dos de la mañana también cuentan cómo mañana, pero oscuro afuera de la ventana es noche para mí —le dijo con ironía.
Edward se rio con simpatía.
Había una cosa de la que Edward estaba curioso, pero se tomó su tiempo tratando de encontrar la manera correcta de exponerlo, que no sonara tan entrometido.
—Es raro como diferentes doctores piden cosas distintas ¿no te parece? El doctor de Alice le ordenó un ultrasonido a las nueve semanas, pero este es tu primero y es en la semana 13 —le dijo con calma. Luego se encogió de hombros.
Bella se aclaró la garganta, sintiéndose irracionalmente culpable.
—De hecho mi doctor quería que viniera a las 10 semanas.
La razón por la que Bella seguía diciéndole verdades innecesarias a Edward era raro para ella. Estaba empezando a molestarse consigo misma. Entonces, pudiera ser que tuviera algo que ver con la sensación reconfortante que se instalaba en su pecho cuando se daba cuenta que él sabía exactamente de cuantas semanas se encontraba.
Ella no se perdió de la mirada de desaprobación que cruzó su cara.
—¿Qué? —Le preguntó.
—Nada —Le respondió mirando hacia la revista que tenía en las piernas.
—Sólo dilo.
El respiró profundamente sabiendo que esto no iba a acabar bien.
—Es sólo que… con la manera que fue concebido el bebé tu doctor debería tener preocupaciones legítimas.
—No entiendo la razón por la que te importa —le espetó, su temperamento ganándole—. Si perdiera el bebé eso resolvería todos tus problemas.
—Bella —le dijo de manera suave pero firme. Tercamente ella se rehusaba a mirarlo. Sin un momento de vacilación él se puso de rodilla frente de ella para poder verla directo en los ojos. —Independientemente de cómo pude haberme sentido con respecto a tener un hijo propio, nunca en la vida te desearía eso a ti. Y no quería implicar nada… sólo estaba un poco preocupado, eso es todo.
Completamente desconcertada por su respuesta Bella no le dijo nada en un principio, antes que su cerebro empezara a trabajar nuevamente una enfermera apareció en la puerta llamándolos.
Edward y Bella estuvieron callados luego de eso. Sonriendo incómodamente a la enfermera que les preguntó si él era el papá y comentando que estaban horneando un bello bebé.
Rápidamente estaban solos nuevamente, esperando por el técnico del ultrasonido.
—Alice es pequeña —Edward murmuró en el pesado silencio que había.
—¿Qué? —Bella frunció sus cejas, sus manos inconscientemente viajando hacia su estómago preguntándose si él estaba comentando en algún exceso de peso.
—Oh no Bella, tú estás bien. Me refiero, eres hermosa, me refiero… —Tartamudeó. Gruñendo ligeramente trató de nuevo—. Me refiero a que es probablemente por eso que su doctor quería verla antes, a las nueve semanas. Ella es tan pequeña. Estoy seguro que si fuera importante que fueras a las diez semanas el doctor te hubiera dicho eso —Edward razonó.
—Nunca pondría en peligro a este bebé de manera consciente —Bella murmuró con fuerza.
—Créeme, lo sé —él había experimentado y estaba en estos momentos experimentando esa protectividad de madre oso. Y en vez de estar molesto por eso no pudo evitar pensar que ese era un factor positivo. Los niños no eran algo con lo que los padres deberían ser descuidados.
El técnico llegó entonces, presentándose y hablando con ellos en el proceso. Un poquito tímida, especialmente en frente de Edward, Bella levantó su camisa. Tratando de darle privacidad, Edward mantuvo sus ojos fijados en el monitor.
El técnico movió la vara del ultrasonido y la movió gentilmente en su vientre y abruptamente el cuarto se llenó con un rápido zumbido. Aunque ella lo había estado esperando. Bella sintió su garganta apretarse. Era el latido del corazón de su bebé, rápido y constante. En el monitor la imagen que ella había estado esperando ondulo.
—Allí hay una cabeza. Cuerpo. Y estas pequeñas cosas que vemos aquí —el técnico apuntó a una forma vaga en el monitor—. Son manos.
La emoción que brotó en Bella en ese momento fue casi dolorosa por su intensidad. Su corazón se sintió muy lleno, cerca de explotar.
Una pequeña y rápida inspiración le quitó a Bella la concentración que tenía en la pantalla viendo lejos de la imagen de su bebé, situado de manera segura dentro de ella. Ella miró para ver de dónde vino el ruido, encontrando a Edward con los ojos abiertos como platos y pegados a la pantalla. Sus labios separados como si estuviera susurrando la palabra "wow". Sintiendo sus ojos en él, la miró a la cara.
En ese momento, todo lo que habían sido para el otro salió por la ventana. Él no era un intruso molesto en la vida de su hijo. Ella no era la mujer antagonista que estaba tratando de evitar que hiciera lo correcto. No importaba que ambos tuvieran algo de resentimiento porque los planes que tenían hechos se fueron por el caño. En ese momento estaban conectados por una compartida admiración de la vida –poco convencional– que habían creado. Escuchando y viendo a esa pequeña cosa, era positivo que, estaban involucrados en algo más poderoso de lo que ellos dos pudieran haber previsto.
Edward sonrió, una suave y tierna sonrisa ocupó sus labios. Bella se encontró sonriéndole de vuelta y riendo silenciosamente mientras miraba nuevamente al monitor justo a tiempo para ver los casi perceptibles bracitos moviéndose.
Tentativamente, Edward puso una mano en su hombro. Bella sintió una sensación agradable pasar por todo su cuerpo. Esta era la conexión que había extrañado, alguien que se maravillara con ella. Una lágrima bajó por su mejilla y por una vez ella no trató de ocultar sus emociones. En vez de eso ella sólo alcanzó la mano de Edward en su hombro y la apretó.
Gracias a todas las personas que han empezado a seguir la historia y la han marcado como favorita, de verdad que se los agradezco mucho, espero que sea de su agrado, nos vemos pronto.
Sus comentarios, PM, favoritos se agradecen, ¿alguna opinión con este capítulo?, no dejen de comentar mis amores, que sé que están allí.
Un abrazo a todas y todos, aunque no me digan nada.
(1) Es una referencia de la Guerra de Las Galaxias. Un Padawan, aprendiz Padawan, o Aprendiz Jedi en Básico, era un niño, o en algunos casos un adulto, que comienza un serio entrenamiento por parte de un Caballero Jedi o un Maestro Jedi, elegido por el mismo Caballero o Maestro de las filas de los Iniciados Jedi.
(2) Es un plato indio-medio caliente que consiste en pollo o cordero con pimientos frescos de chile, tomates y cebollas.
(3) Es un juego de palabras que es Tarts for the tart, en urban dictionary lo describen como Una seductora joven casadera, que se vestía provocativamente. Y con respecto a la palabra "Touché" es un término de esgrima y también es una expresión que utiliza una persona en una discusión o debate cuando aporta un argumento que desmonta o desenmascara a su oponente.
