Este Fic le pertenece a la bella LyricalKris, que muy amablemente me ha dicho que "have at it" con la traducción. Espero que lo disfruten.

Verán que tengo una nueva manera de colocar la forma de los capítulos, eso es gracias a mi nueva beta Guacha… De verdad me ayudas mucho con las correcciones y el estilo, eres una salvavidas…

De verdad que tengo que disculparme con cada una de ustedes por mi larga ausencia en FF, mi laptop decidió morir de manera definitiva y no tenía manera de seguir actualizando, tardé un poco en poder comprarme una debido a que no estoy trabajando y mi esposo tampoco es que puede darse el lujo de estar comprando computadoras a cada rato; lo bueno es que ya tengo mi nueva (usada) laptop y que hasta que consiga trabajo estoy segura que puedo actualizar mucho más seguido; espero tenerles un nuevo capítulo rápidamente.

Las quiero mucho a todas y todos.

No me pertenece nada de la serie de Crepúsculo, todos los personajes son de la mente de S. Meyer.

We are Family / Somos familia

~0~

El internet era el más grande habilitador conocido en la historia de la humanidad. No importa qué clase de pensamiento ridículo tuvieras, la información en la autopista de la información hacía muy fácil que encontraras cosas que era mejor desechar.

Los dedos de Bella revolotearon sobre el botón de enviar, suspirando y silenciosamente maldiciéndose a sí misma. Esto es estúpido, le recordaba su voz mental exasperada.

Una semana y media antes, un par de días luego de su primer ultrasonido, Bella había estado en Facebook. Era uno de esos efectos bola de nieve. Ella dio click en el perfil de Jasper buscando por un video que él había colocado el día anterior y allí estaba: Jasper ha comentado en la foto de Alice Hale.

Aunque ella había tratado de ignorar esas palabras el encanto de esa información era muy genial. Entró en su perfil. Alice Hale, cuando no tenía la cara de alguien al que le habían dicho que estaba cargando el bebé de un extraño, tenía una gran sonrisa pícara y ojos de alcoba. Estaba viendo de frente pero el resto de su cuerpo estaba de perfil, mostrando un bulto perceptible en su vientre. La leyenda decía ¡15 semanas!

El comentario de Jasper estaba en medio de muchos otros… incluyendo uno de Edward.

Allí fue cuando Bella cometió su segundo error. Ella dio click en su nombre, y en un ataque de espontaneidad –de la cual culpará por siempre al bebé– le envió una solicitud de amistad.

El bebé era un blandito –obviamente fácilmente inclinado por palabras bonitas y ojos serios–.

La atmósfera entre Edward y Bella era algo sub-real mientras dejaban la oficina del doctor el día del primer ultrasonido. Ambos estaban en silencio mientras bajaban las escaleras lado a lado. Había un cambio perceptible entre ellos como una mezcla del asombro que ambos habían sentido al mirar a su bebé en el monitor, y la carga –como estática– que los hacía estar conscientes del otro. En vez de irse cada uno por su lado como hubieran hecho en días anteriores, Edward había seguido a Bella a su coche. Ninguno de ellos habló, pero le parecía a Bella que había palabras en la punta de su lengua –sólo que ella no sabía cómo formularlas–.

Él abrió la puerta para ella, y se inclinó, dudando. "Escucha… si necesitas algo, lo que sea, puedes llamarme".

Como era inevitable, en el momento que Edward aceptó su solicitud de amistad el efecto Facebook sucedió. Bella se encontró inundada por solicitudes de: Alice Hale, Emmett Cullen, Tanya Cullen.

Las redes sociales son el diablo.

De alguna manera viendo por las fotos de la familia de Edward en sus perfiles y los álbumes se sentía mejor que de hecho viendo sus fotos (las de Edward). Ella pronto descubrió que Emmett había manipulado la foto de su ecosonograma para que pareciera que el bebé estaba sosteniendo una bebida tropical en sus manitas.

Era sólo suerte que estuviera sola en el momento que vio esa gema, porque se carcajeo por cinco minutos seguidos. Ella inclusive le comentó... "Oh, así que esa es la fuente de mi horrible acidez. Una fiesta de cocteles en mi útero". Eso le había caído muy bien a Emmett –o por lo menos ella asumía que eso significaba el like–. Adicionalmente le había respondido: "Buena suerte con ESE pequeño juerguista".

En el pasado ella le había rodado los ojos a sus amigos y compañeros de trabajo acosadores de Facebook. Era toda la rabia –y mucho del drama– en la universidad. Ella se dijo a si misma que era diferente en su caso. Él era ahora parte de ella, inclusive cuando peleaba la presencia indeseada de Edward en su vida, y quería averiguar más con respecto a su familia. Por el bien de su bebé, por su puesto. Tenía preguntas con respecto a enfermedades familiares y cosas por el estilo…

Pero en lo que no pudo evitar pensar fue en la genética. Ella vio unas fotos de una pareja etiquetada como Esme y Carlisle Cullen –sus padres sin duda– y se preguntó si el bebé heredaría el cabello rubio miel de su abuelo. Ella imaginó a un niño que crecería para ser tan grande como su tío Emmett Cullen, o una niña con la naricita de Esme.

Todos ellos eran hermosos. Físicamente hablando por lo menos, la genética de Edward Cullen no tenía fallas. Tomando la foto del ecosonograma de donde estaba en su escritorio pasó un dedo sobre la forma del bebé preguntándose como resultaría esa personita. Ella se imaginó pequeñas caras con diferentes piezas de todas las personas que habían venido antes de él. Charlie, Renee, Gran Marie… Esme y Carlisle… Edward. Genes y características físicas hermosas habían sido decididas en el momento que el esperma se encontró con el huevo. Era sólo cuestión de dejar que la mezcla primordial se cociera.

Más temprano esa mañana una publicidad en uno de los foros de embarazo que había estado viendo llamó su atención. El concepto era uno que había visto una y otra vez. Tomas tu foto y la foto de otra persona, el sitio web mezcla sus características para crear a un niño. Siempre se veían raros.

Pero de alguna manera, eso no estaba deteniendo a Bella de hacer lo que estaba haciendo. Había cuidadosamente buscado entre las fotos en las que Edward había sido etiquetado –algo que no se había permitido hacer antes– para encontrar una foto perfecta de su cara.

Bella no estaba consciente de lo que estaba buscando hasta que lo encontró. La foto era solamente la cara de Edward. Estaba sonriendo –no en esa sonrisa de lado que hacía que sintiera algo caliente en su pecho o de la manera en la que hacía que quisiera sonreírle de vuelta– sino una con una sonrisa pequeña que llegaba a ser casi boba. Sus ojos parecían brillar con diversión en la foto.

Objetivamente hablando, él era hermoso.

Bella refunfuño por lo bajo mientras guardaba su foto y la subía en el sitio web. Esperando, pretendía que no estaba ansiosa de tener la más mínima idea de cómo posiblemente podía verse su bebé.

El niño que apareció en la pantalla era asombroso. Labios llenos, piel blanca, sus ojos marrones y el curioso color de cabello de Edward. El bebé se veía como una niña aunque Bella tenía que admitir que cualquier bebé que compartiera la genética de Edward tenía que ser probablemente muy hermoso. Inclusive Emmett, tan grande como era, no era un clásico hermoso; era muy bonito.

Completamente incapaz de controlarse ahora Bella pasó a la página de Facebook que ella había tratado de cerrar. Era un álbum en el perfil de Tanya. En el Edward estaba en el césped, medio luchando con una de las gemelas que parecían unas muñecas en una especie de abrazo protector. Su cabeza estaba tirada hacia atrás en una risa que ella nunca había visto en persona… toda amplia con muchos dientes.

Su imaginación sobre activa reemplazó el bebé generado en la fotografía a su sobrina. La imagen fue bastante vivida y ella se dejó imaginar a una pequeña niña riendo junto con las risas profundas de él. De pronto Edward la miraba directamente, con brillo y adoración en sus ojos. Su sonrisa, en su mente, hizo que el corazón le palpitara con rapidez.

Abruptamente cerró la página web, y se alejó de la computadora. Su corazón estaba corriendo y torciéndose dolorosamente en su pecho. Ella quería esa foto –Dios mío– como lo quería en ese momento. La desesperada necesidad hizo que su cabeza girara.

Ella sabía, sin embargo, que la imagen en su cabeza era sólo la fantasía de una niña. La vida real nunca se veía como eso sino solamente unos minutos. La vida real era el bebé gritando todo el tiempo. Los bebés eran ruidosos y desordenados y necesitados y totalmente inconscientes de lo que era una buena noche de sueño. Ella estaba lista para ello –por lo menos, tan lista como alguien que estaba en medio de esa posibilidad pudiera estar–. Ella se había concentrado en esas cosas negativas antes de pensar en la pequeña ropita, las risas de bebé y los imposiblemente pequeños dedos de bebé. Ella quería estar segura que había pensado en todas las realidades de criar a un niño antes de pensar en las fantasías idílicas. Ella pensó en ello y lo escogió sabiendo que eso era lo que obtendría.

Pero Edward…

Edward no lo había escogido. Jasper cometió el error de decirle –cuando todo empezó– acerca de la conversación que ellos habían tenido cuando eran sólo dos extraños donando semen para ayudar a amigos o familia. No quiero ser un padre… Hice una decisión mucho tiempo atrás de sacarme a mí mismo de la paternidad.

Ella no podía engañarse a sí misma pensando que de alguna manera se iban a convertir en una familia feliz. Este no era un bebé concebido del amor mutuo o inclusive gusto mutuo. Era completamente posible que, inclusive si él tenía buenas intenciones, Edward terminaría resintiendo al bebé.

Él estaba tratando de hacer lo correcto. En este caso, estaba tratando de hacer lo correcto para el bebé que accidentalmente había ayudado a crear. Bella podía entender eso. Pero si de alguna manera el zapato hubiera terminado en el otro pie, ella no hubiera podido darle la espalda a su progenie, confiando que un extraño no era uno de esos psicópatas padres que ataba con cinta a las paredes a sus hijos o algo por el estilo.

Quizás, si él confiaba en ella, él la dejaría sola. Sinceramente dudaba esto, pero también creía firmemente que cualquier relación –amigos, amantes, compañeros de trabajo– necesitaba confianza para funcionar. Se lo debía a su bebé, si Edward iba a ser parte de su vida a pesar de todo, tenía ella que confiar en él –y dejar que él confiara en ella–.

Entonces, tendrían que empezar a hablar de las cosas que ellos habían estado evitando.

Poniéndose sus zapatos, Bella una vez más pensado como que si ella fuera él, ella nunca confiaría en la mujer que usaba la cinta de video sexual de su hermana para ascender profesionalmente. Él debería saber toda la verdad con respecto a eso –la completa y honesta verdad–.

Si él le creía o no, era una historia muy diferente.

~0~

—Tíaaaaaaa Rooooooossseeeee —Katrina gritó en una manera casi cantada, de esa manera en la que los niños lo hacen. Estaba en los brazos de Rosalie, sus pequeños pies pateando el aire mientras reía.

—¿Qué? ¿No quieres ser mi bebé Katie? —Rosalie le preguntó inocentemente. Ella acunó a Kate más cerca y la meció como que si fuera un bebé.

—Kate es un beeebbeeee. Y yo soy una niña grande —Irina se burló desde donde estaba. Ella estaba entre Emmett y Edward, mostrándole a su tío su fascinante colección de hojas… y hierbajos… y agujas de pino. Edward estaba pretendiendo prestarle toda su atención.

Tanya necesitaba una noche de chicas con sus amigas, así que Emmett había enlistado a su hermana y hermano para que lo ayudaran a cuidar a las niñas. Realmente no necesitaba ayuda – era capaz, un papá todo terreno– pero le encantaba pasar tiempo con sus hermanos.

—Ella es natural con todo esto de los niños —Emmett meditó, mirando a su hermana con su hija y sonriendo. Poniendo su atención sobre Edward—. Tanya quiere llevar a las niñas al observatorio mañana. Debería ser bastante tierno. Mamá ya está fuera de sí con el pensamiento de todas las fotos que va a poder tomar. ¿Quieres ir?

—No puedo —le contestó Edward con mucho pesar. Las salidas con las gemelas siempre eran muy graciosas. Podía ya imaginar a Tanya gritándole a Emmett "No dejes que toquen nada que no podamos reemplazar pagando".

—¿Tienes una cita? ¿Dime su nombre? —Emmett le preguntó, meneando sus cejas de manera sugestiva. A pesar de que Edward siempre le repetía que no estaba buscando una pareja –que no era como que si no tuviera acción, porque ciertamente esas citas no eran para conocer a los padres de la chica– Emmett continuaba preguntándole sobre su sexualidad… o cantidad de sexo que tenía… o la falta del mismo.

Edward frunció el cejo un poco.

—No. Bueno, no realmente.

Antes que se pudiera explicar una pequeña voz tímida los interrumpió.

—¿Papi?

Ambos hombres miraron hacia abajo encontrándose con una Irina que estaba retorciéndose mientras los miraba con unos grandes y pesarosos ojos.

—Tuve un asi – dente —le confesó.

Emmett suspiró.

—Irina, ¿Por qué no me dijiste que tenías que ir?

Ella hizo un poco de pucheros y le batió sus pestañas. Edward tuvo que cubrir su sonrisa con su mano. Emmett iba a volverse loco cuando las niñas estuvieran en la edad de tener citas.

—Lo olvidé.

Con otro suspiro, Emmett se volvió hacia Edward.

—Amigo —empezó.

—Oh no —Edward le dijo con sus manos alzadas—. Eso es tarea del papá.

Emmett se levantó tomando la mano de Irina.

—Deberías de agarrar algo de práctica. Este vas a ser tu dentro de poco —le dijo mirándolo sobre su hombro.

Esa clase de recordatorio inocente aún sorprendía a Edward completamente. Era como agua fría tirada en su cara, o esa sensación cuando te despiertas porque te estabas cayendo en un sueño. Lo hacía sentir algo así como fuera de su realidad.

Se sentó hacia atrás en el sofá, mirando a su hermana mientras jugaba con su otra sobrina. Era fácil verla a ella como madre. Ella tenía una naturaleza cuidadora. Cada vez que él se enfermaba cuando ellos eran niños ella cuidaba de él inclusive cuando no necesitaba que lo cuidaran. Ella le traía agua y jugo de naranja. Ella hacía que usara una gorra porque había leído en algún lado que la mayoría del calor se perdía a través de la cabeza así que, obviamente, se iba a poner mejor si sólo mantenía su gorra puesta. Cuando se raspaba o se cortaba había sido Rosalie la que corría en vez de su madre. Ella limpiaba sus heridas y les ponía banditas inclusive cuando ambos eran tan jóvenes que las banditas siempre estaban torcidas.

Rosalie había querido hijos desde que ella misma era una niña. Era una de las razones por las que su relación con Royce había sido tan sorpresiva y decepcionante, y una de las razones por las cuales su paz con Alice era un alivio. Era como colocar correctamente una pintura que había estado inclinada durante mucho tiempo.

Emmett también había tomado de una manera natural ser padre. Él hacía que se viera fácil –como su padre siempre lo hacía ver–. Su naturaleza tranquila hacía cosas como vómito en su nueva camisa o play-do en el nuevo DVD algo sin importancia. Una semana antes Emmett se había quedado dormido en el sofá sólo para ser despertado cuando Katie le derramó toda su cajita de jugo en la cara. Eso habría fastidiado mucho a Edward. Los niños simplemente no habían sido parte de su plan de vida. Él no se podía imaginar su día a día con un bebé.

El ultrasonido había sido un punto de no retorno para él. Hasta ese momento él había tomado los pasos que necesitaba tomar sin considerar realmente la enormidad de la situación. Cuando el cuarto se había llenado con el latido del corazón del bebé y había visto esta criatura obviamente viviendo y moviéndose en la pantalla… el sentimiento que lo había embargado era sobrecogedor. Había visto los ultrasonidos de sus sobrinas y se había sentido mareado y expectante, pero esto era completamente diferente.

A pesar de las circunstancias era de ellos –el hijo de él y Bella–. La admiración que lo había llenado en ese momento era un sentimiento que nunca había experimentado. Se sentía al punto de las lágrimas antes de poder ponerle nombre a las emociones que se habían apoderado de él. Su corazón le pareció que había crecido y por un largo momento no pudo respirar.

Y estaba realmente aterrorizado.

—Jesús, Edward. Te ves como que si alguien tuviera tus bolas apretadas en un puño de hierro —la voz de Rosalie interrumpió sus pensamientos.

Edward miró hacia arriba rápidamente, sus ojos estrechos en desaprobación. Luego se dio cuenta que Katie no estaba en la habitación. Ella probablemente corrió a buscar a su papá y su hermana.

Rosalie lo estudió cuidadosamente antes de sentarse a su lado.

—¿Qué está mal?

—Nada —le dijo demasiado rápido.

Ella bufó, mirándolo feo. Edward la miró de regreso tercamente. Su conversación era silente pero clara. Él no podía mentirle a ella. Podía tratar, pero ella se daría cuenta tan rápido como si leyera su mente. Esa era simplemente la manera que eran ellos dos

—¿Qué te dijo ella ahora? —Rosalie le exigió.

Cansadamente Edward pasó su mano sobre sus ojos.

—Eres rápida en asumir que ella me dijo algo. Con toda la honestidad ella ha sido bastante comprensiva con todo esto —suspirando—. Me dijo que quería que habláramos mañana.

—No entiendo cómo es que confías en ella. Recuerda mis palabras, cualquier cosa que le digas terminará en televisión. Ella sólo está esperando a tener la mejor historia que pueda —Rosalie se quejó cruzando sus brazos.

Edward estaba bastante cansado de esta discusión. Su hermana había sido bastante vocal y completamente preocupada con respecto a Bella diciéndole cosas a la prensa. La decisión de pareja de Rosalie era una de las cosas que no estaba dispuesta a discutir aún, y definitivamente no era algo que ella hubiera disfrutado escuchar chismes o hipótesis. Ella estaba bien con su estatus de celebridad: Una diva que caminaba a cada función pública con su asombroso guardarropa, una actitud descarada y se iba de la misma manera en la que había llegado –sola–. La mayoría de las personas asumían que ella podía elegir uno de los chicos malos de Hollywood. La mayoría de las personas asumían que ella ya había estado con la mayoría de ellos. Su persona pública –la perra con una lengua tan rápida como un látigo– permitía lo que ella hacía para vivir.

Esa no era la única razón por la que ella estaba preocupada, en realidad parte de Rosalie se preguntaba si aún podía ser exitosa si las personas supieran que su pareja era mujer. Ella destacaba porque muchos hombres la deseaban. No era la única razón por la que estaba nerviosa, pero esa era una de ellas.

—Tu nombre no ha salido ni una vez en nuestras conversaciones —Edward le señaló—. Además, si fuera a vender la historia, me parece que ya lo hubiera hecho.

—Vamos Edward —Rosalie le dijo con fuerza, un poco exasperada por como Edward siempre defendía a Bella automáticamente—. No es como que si ella va a estar interesada. Se con certeza que su jefa la trata como mierda –lo he visto–. No que eso es exactamente lo que se merece. Pero sabes que ellos no van a tenerla como asistente de producción si ella entrega una historia como esta.

—¿Sabes lo que no entiendo? —Edward espetó de regreso, molesto que su gemela desconfiara tanto de Bella—. Si estás tan condenadamente nerviosa sobre la amenaza de esa noticia sobre tu cabeza ¿por qué no apagas tú el fuego? Me refiero, ¿qué es lo que estás planeando hacer? ¿Mantener a Alice y al bebé en las sombras por siempre?

Como sabía que iba a suceder esa acusación la golpeó de una manera que Rosalie le devolvió una expresión de dolor.

—Sabes por qué lo esc…

—Sí, lo sé —Edward la cortó—. Estás tratando de protegerla de todos los chismorreos que van a levantarse, todas las preguntas crueles, todo eso. Bueno ¿Sabes qué Rosalie? Alice escogió estar contigo. Ella sabía exactamente todo el paquete con el que venías. Ella sabe todo tu pasado, ella sabe todo lo que has tenido que lidiar en la prensa algunas veces, ella sabe todo eso y te escogió de todas formas. ¿Cómo esperas ser madre de un niño si no lo reconoces?

Por un segundo Rosalie se vio devastada con ese comentario y Edward lo lamentó inmediatamente. Sabía que ella estaba luchando con su situación. Él sabía lo mucho que la estaba afectando –la idea que su hijo no era de ella en ninguna manera–. Su inseguridad era asombrosa. Ella estaba, de muchas maneras, tan asustada y perdida como lo estaba Edward y Bella.

Pero la vulnerabilidad fue reemplazada rápidamente con una fría mirada.

—¿Cómo esperas ser el padre de un niño que ni si quiera quieres? No te atrevas a juzgarme Edward. No tú, y no con respecto a mi bebé.

—Oigan —una voz muy alta interrumpió su disputa.

Ambos Edward y Rosalie miraron a su alrededor para encontrar a Emmett mirándolos con sus brazos cruzados y su expresión de Voy-a-poner-a-alguien-en-castigo.

También tenía una tiara en la cabeza.

Los miró a ambos y se quitó la tiara de la cabeza entregándosela a Rose.

—Es el momento de las princesas hermosas, y sé que eres mucho más bonita que yo como princesa.

La sonrisa de Rosalie volvió mientras que se colocaba la tiara en la cabeza. Ella le lanzó una última mirada fea a Edward y se fue directo al cuarto de las niñas.

Tan pronto como se había ido, Edward soltó el aliento que no sabía que estaba aguantando, tirándose hacia atrás en el sofá con una mano en sus ojos.

—Eso fue bastante rudo hermano. Ella no puede tener a la única persona que ella confía más en el mundo peleando con ella —Emmett le dijo sentándose a su lado.

Edward se rio. No porque Emmett estuviera equivocado. Él conocía a Rosalie mejor que nadie en todo el mundo, a excepción de Alice quizás. Había una razón por la que Rosalie iba a él con sus peores miedos, y él había estado allí para ella. Con lo que él estaba luchando era algo en lo que tenía compañía. Y a pesar de lo feo que pudieran discutir ellos siempre habían sido el mejor apoyo del otro. Esta vez sin embargo, los problemas de ella habían superado a los suyos.

Sin embargo, no le dijo nada de esto. Solo le explicó su reacción.

—Eres todo un papá —él hizo una mueca—. Cómo si fuera natural. Creo que tienes todos los genes de "papá".

Emmett se carcajeó.

—No hay nada que venga de manera natural con respecto a ser padre Edward. Y créeme, si me dejo pensar acerca de eso empezaría a pensar dos veces todo lo que hago.

Edward le alzó una ceja a su hermano como cuestionándolo.

—Mira, sé que estás luchando con el concepto de tener un hijo, y realmente no sé qué es lo que quieres que diga hermanito. Ser papá, es jodidamente difícil y más —la cara de Emmett mientras hablaba era sorprendentemente seria… pensativa—. Es más amor y más miedo y más frustración y más… no lo sé, júbilo que sintieras alguna vez en tu vida –algunas veces todo en el espacio de la misma hora. Y nunca sabes lo que estás haciendo– nunca.

Mirando a su hermano con cuidado dándole a entender a Edward que estaba tratando de conseguir las palabras adecuadas para que le entendiera lo que estaba tratando de decirle. Emmett frecuentemente hablaba sin pensar, pero quería que esto saliera de la manera correcta.

—Sabes que amo a mis niñas. Y nunca las cambiaría por nada. Pero sé que muchos padres no parece que lo entendieran. Es como que si esas personas sólo tienen hijos porque alguien les dijo que los tuvieran. Tienen hijos… los alimentan, y tratan de estar fuera de sus vidas lo más que pueden, y pienso que eso es triste. Pero también pienso que no todo el mundo puede ser padre.

Edward se quedó en silencio por un momento tratando de entender lo que le estaba diciendo su hermano.

—¿Eso es lo que piensas de mí? —Le preguntó finalmente.

—Eres genial con las niñas. Demonios tu siempre eres bueno en todo lo que te propones. Pero ser un papá –me refiero a un verdadero padre, no sólo un donador de semen– es sobre todo de corazón —riéndose de una manera bastante rara y seca—. Y, desafortunadamente, no creo que es algo que puedas saber hasta que estás metido completamente en ello. Realmente no soy el indicado para contestarte tus preguntas.

—¿Sabes?, papá me dijo casi exactamente lo mismo.

Emmett sonrió.

—Bueno, mierda. Supongo que hay muchas otras cosas peores a ser como nuestro padre.

~0~

Bella aún estaba preocupada y perdida en sus pensamientos con respecto a la conversación que iba a tener con Edward cuando llegó a la casa de su padre esa noche. Ella deseaba poderle decir a Charlie sobre el bebé, pero simplemente no sabía cómo hacerlo con la situación en el estado de complicación en el que estaba.

Sucedía que decirle algo a Charlie con respecto a sus planes de cómo iba a criar ella sola al bebé, parecían sin sentido en estos momentos.

—Hola Bells —Charlie la saludó mientras que entraba por la puerta. Estaba mirando algo que tenía en sus manos con mucha atención, con su lengua sólo un poco visible luchando con lo que sea que fuera.

—¿Qué tienes allí papá? —Le preguntó ella mientras se sentaba pesadamente en la silla que estaba a su lado.

—Es esta colonia —murmuró—. No logro que la bomba se destranque.

Justo cuando decía esas palabras, un fuerte spray de colonia muy fuerte salió. El olor abrumó a Bella, haciendo que su cabeza se aligerara mientras que ella se desmayaba intentando luchar con el mareo y la obscuridad, pero uno de ellos estaba obligado a ganar. Ella supuso que tendría mucha suerte si no vomitaba sobre ella misma mientras que se desmayaba.

Cuando se despertó estaba en el sofá y Charlie estaba revoloteando. Charlie no revoloteaba. Debió asustarlo muchísimo. Ella se tragó su respuesta inicial sobre que no debería estar cargando objetos pesados sabiendo que eso no iba a ir nada bien y simplemente aceptó el agua que su padre le estaba ofreciendo y empezó a tomarla lentamente.

—¿Tienes algo que decirme Bella? —Charlie le preguntó, y ella pudo discernir qué estaba haciendo un esfuerzo por mantener su voz estable. Ella sabía por su mirada que él estaba haciendo las conclusiones incorrectas –y después de todo lo que le había pasado ella no pudo culparlo–.

—No es nada malo papá —le aseguró. Su reciente desmayo y las emociones conflictivas que ella tenía con la otra mitad del embarazo hacia que su voz sonara menos convincente. Ella siempre había sido una terrible mentirosa, y la preocupación en la mirada de Charlie se volvió exponencialmente más pronunciada. Bella se sentó completamente derecha luchando una ola de mareo en el proceso—. De verdad —le dijo más firmemente—. Sólo estoy… —esto era sorprendentemente difícil de decir. Ella casi se sintió como una adolescente que tenía que decirle a su padre que había quedado embarazada por accidente—. Estoy embarazada.

La cara de Charlie estaba completamente congelada excepto por el pestañeo esporádico de sus párpados. Entonces su nariz como que se crispó y sus labios se arquearos –arriba, abajo, arriba, abajo– como que si no tuviera idea de cómo reaccionar. Hacía que su bigote bailara de manera cómica en su cara, y Bella no pudo evitar reírse.

—No me había dado cuenta que estabas saliendo con alguien —le dijo cuidadosamente, dejando una sonrisa deslizarse inclusive a pesar de que un nuevo abanico de preocupaciones empezaron a danzar por su mente.

La sonrisa de Bella decayó un poco. Se encontró que estaba muy distante de decirle a Charlie toda la verdad. Entonces serían cuidadosas medias verdades las que le diría.

—No estoy saliendo con nadie. Fui a una clínica —admitió.

Ella le dijo a su padre la mayoría de la historia, sin corregirlo cuando él asumió que el donador era anónimo. Luego de eso Charlie era todo sonrisas, mientras continuaba repitiendo "Voy a ser abuelo," una y otra vez como que si no pudiera creerlo completamente. Bella respetuosamente ignoró cuando se puso todo acuoso por el ecosonograma que ella había estado cargando con ella en su cartera.

Hacia el final de la visita, sin embargo, su cara se volvió seria.

—Bella… Dime con sinceridad —le dijo gravemente—. Hiciste esto por mí ¿cierto?

Bella se pausó, recordando cuando él estaba tan enfermo que no parecía que se iba a poner mejor. Él había suspirado, durante un momento de debilidad que su único arrepentimiento era que nunca iba a poder mecer a su nieto en sus brazos.

Había dejado su marca. Él lo sabía, Jasper lo había sabido. Inclusive Jacob lo sabía.

—Eres la razón por la cual pensé al respecto —Bella le respondió sinceramente—. Pero, había pensado esto por un largo tiempo antes de seguir adelante con esto. Es lo que quiero —ella le aseguró

Charlie la miró como que si estuviera tratando de medir cuanta verdad le estaba diciendo.

—Es sólo que nunca habías mostrado interés en niños antes.

—Lo sé —le admitió.

—Es demasiado para hacerlo sola —él continuó, su voz marcada con preocupación—. Es demasiado cuando hay dos padres. Sin tener a nadie que te sostenga cuando tienes que tener un momento para ti mismo, eso es realmente difícil —ella sabía que él estaba pensando en las semanas de verano cuando sólo eran ellos dos. Ella no había estado inconsciente de sus luchas y ella sabía que había sido una niña relativamente fácil.

—Lo sé —Bella le dijo nuevamente, mirando hacia sus pies y tratando de no pensar en Edward—. La cosa es papá, que no me importa estar sola. Nunca me ha importado. Lo sabes, siempre he disfrutado de mi libertad. Las relaciones… son demasiadas complicaciones y compromisos, son demasiado trabajo ¿sabes? Pero empecé a pensar que tengo mucho amor que dar e inclusive si no quería poner mucho tiempo y energía en tener una buena relación… No lo sé, se siente diferente cuando pienso en el bebé. El esfuerzo y la energía que me tomará parece valerlo. Me gusta la idea de no tener que responderle a nadie, incluyendo el cómo crío a mi hijo —ella le resumió nuevamente poniendo los pensamientos de Edward muy, muy lejos de su mente.

Mirando a su padre, sonriendo.

—Me refiero, sé que voy a tener momentos de soledad, pero tú no resultaste tan mal por no tener una pareja todo el tiempo. Y si te sirve para algo. Creo que eres un padre genial.

Los labios de Charlie temblaron y miró hacia otro lado, un poco avergonzado, ninguno de los dos era bueno mostrando sus emociones, pero él parecía complacido.

—Bueno —le dijo volteándose hacia ella—. Tengo fe en ti hija. Vas a ser una excelente mamá —él se alegró un poco en ese momento, con lágrimas en los ojos—. Wow.

—Sí —Bella concordó, dejándose abrazar fuerte por su padre mientras que la agarraba en un fuerte abrazo. Estaba tan aliviada que su padre supiera. Su felicidad y admiración se sumaban a la suya, dejándola sentir su alegría que estaba continuamente mezclada con un poco de confusión en estos días—. Wow.

Gracias a todas las personas que han empezado a seguir la historia y la han marcado como favorita, de verdad que se los agradezco mucho, espero que sea de su agrado, nos vemos pronto.

Sus comentarios, PM, favoritos se agradecen, ¿alguna opinión con este capítulo?, no dejen de comentar mis amores, que sé que están allí.

Un abrazo a todas y todos, aunque no me digan nada.