Este es un capítulo donde la experiencia de lectura se puede ver afectada porque Fanficton no me permite incorporar imagenes en el archivo. En la versión original el texto de la esfera está escrito al revés e incuye una imagen de la hidra, algo sencillo. Si desean leer la versión original pueden buscarla en la página de EquestriaNet.


Capítulo 0002:

El juego

La tensión de la aparición del sexto poni se vino abajo gracias a una infantil melodía instrumental proviniendo de la esfera negra, Rainbow Dash la conocía bien, pertenecía a una canción muy popular que hablaba sobre la unión y la amistad, cuya letra hacía que ella y sus cinco amigas se sintieran muy identificadas.

—¿La magia de la amistad? —preguntó la pegaso sorprendida por la repentina música.

—Sí, es la señal que anuncia la misión —dijo el poni del traje negro— esta vez me trajo a última hora… ¿Por qué hiciste eso?

El poni miró a la esfera y su rostro se reflejó en la oscura superficie mientras el ritmo de la música se acercaba a su final. Nadie dijo nada, pero lo observaban con extrañeza.

—¡Yuju! ¡Tierra al poni sin nombre! —dijo Rainbow Dash, pasando su casco delante del rostro del abstraído poni.

—Acérquense —dijo abruptamente.

Rainbow Dash no se movió, ya estaba bastante cerca, Royal Riff y Sea Swirl se levantaron a ver, mientras los otros dos ponis prefirieron demorar unos segundos. La canción llegó a su fin y luminosas letras verdes formaron un mensaje sobre la esfera.

SUS VIDAS HAN TERMINADO

AHORA TIENEN NUEVAS VIDAS

Y SERÁ RESPONSABILIDAD MÍA

CÓMO VAN A USARLAS.

—Sus vidas han… terminado… ¿Por qué las letras están al revés? —preguntó Rainbow Dash tratando de leer el mensaje.

—No lo sé. Creo que es una mala manía que ella tiene.

"¿Ella?", la poni se extrañó que llamara a la esfera de esa manera y, volteándose a ver la expresión de los demás, notó que no era la única que debía pensarlo.

—¿Entonces vamos a hacer lo que nos diga de aquí en adelante? —preguntó Royal Riff tras leer el mensaje.

—No exactamente, lo verán en un instante —dijo el poni verde.

Se desvaneció el mensaje y apareció una fotografía en blanco y negro, con un nuevo mensaje al lado. Rainbow Dash quedó sorprendida al ver que era la hidra con la que se había enfrentado y al lado de la imagen, una lista de sus características y una orden: encargarse de ella.

POR FAVOR, ENCÁRGENSE DE ESTA CRITURA: HIDRA

HABILIDADES: OLFATO, FEALDAD, REGENERACIÓN.

GUSTA DE: COMER PONIS, PANTANOS.

FRASE FAVORITA: "ROAR"

—¿Encargarse? ¿Se refiere a… matarla? —preguntó Cosmic asustado.

—Sí, debemos matarla para cumplir la misión. Pero no se fíen. Es muy probable que no sea lo único a lo que nos enfrentemos.

—¿Y con qué vamos a matar a tremenda cosa? —dijo Royal Riff preocupado, sin obtener respuesta, entonces la esfera se abrió bruscamente.

Dos placas a cada lado se extendieron medio metro, sujetas por barras y vigas que a su vez servían de soporte para extraños aparatos que los cinco ponis recién fallecidos desconocían. No demoraron en notar que parecían armas. Una tercera placa sobresalió de la parte trasera con cinco grandes y delgadas cajas. El interior de la esfera y los objetos que contenía eran todos de color gris y parecían hechos con algún metal.

Rainbow Dash fue la primera en acercarse para tomar un arma, estaba ansiosa y tensa, nunca había matado nada que fuese más grande que una cucaracha, aunque siempre pensó que tendría el valor para hacerlo cuando fuese necesario, mas ya no se sentía tan confiada.

Tomó un extraño cañón que parecía estar hecho de pequeñas partes móviles, las cuatro piezas más resaltantes formaban una X circular alrededor del cañón, en el otro extremo había una pantalla negra y un botón. Tratando de averiguar como sujetarlo, notó una correa con el ancho justo para pasar su casco y una manija que concluyó debía servir de gatillo. "Genial, están a la medida", pensó al ajustar el arma a su caña diestra.

Ladeó la cabeza ligeramente para ver los demás cañones y observó el interior de la esfera y a 'ella', una alicornio blanca del tamaño de una yegua promedio, carecía de crin y cola, tampoco tenía cutie-mark, parecía estar dormida serenamente y estaba conectada a la esfera por una serie de cables gruesos en su cuerpo y una máscara de respiración sujeta a su hocico. Rainbow Dash retrocedió petrificada, chocando con Sea Swirl, mientras Cosmic no pudo callar su asombro al ver el contenido de la esfera.

—¡Una alicornio! ¡Hay una alicornio dentro! —dijo espantado, haciendo que los demás ponis se acercaran a ver, mientras Rainbow Dash salía de su impresión.

—Sí, ella maneja la esfera, nos da las misiones y luego nos evalúa —dijo el poni del traje negro.

—¿O sea, que esta peladita es la que controla todo? —dijo Surf sorprendida— ¿No tiene nombre o algo?

—No sé si será su nombre verdadero, pero desde antes que yo entrase en el juego la llamaban Gantz.

—¿Eso es un nombre? —preguntó extrañada Rainbow Dash.

Antes que el poni pudiera responder, Royal Riff habló:

—Gantz el asesino. Se dice que mató a muchos ponis importantes en la Edad Oscura de Equestria, su identidad nunca fue descubierta, ni su género, ni su raza. Nunca lo atraparon y siempre dejaba un pergamino con un número escrito con la sangre de sus víctimas, al parecer era el puntaje que les daba… Muchos historiadores lo culpan de la inestabilidad que finalmente permitió que Discord tomara el poder sobre Equestria; luego de lo cual, cualquier mención a Gantz desaparece abruptamente, hay quienes consideran que incluso fue el mismo Discord.

El poni gris repasaba aquella historia leída hace varios años por si algún detalle importante se le había pasado.

—¡Sí, así es! —dijo el poni verde emocionado al ver que uno de ellos sabía de la leyenda— Aparentemente alguien a quien le gustaba la Historia le puso el nombre.

—Bien, pero si dices que ese nombre lo tenía desde antes, ¿estás diciendo que no somos los primeros en estar aquí? —inquirió Sea Swirl.

—No, no lo somos. Pero es complicado de explicar con tan poco tiempo, sé que tienen muchas preguntas, pero debemos alistarnos y-

—¡Ayuda! ¡Está oscuro! ¿Dónde estoy-? —Cosmic gritó aterrado, su cuerpo iba desapareciendo desde la cabeza.

El poni con el traje corrió a la esfera, en la cual ahora figuraba un temporizador, 01:59:47. Los demás veían asombrados como las temblorosas patas de Cosmic terminaban de esfumarse.

—¡Cojan sus trajes y elijan sus armas! ¡De prisa! —dijo el poni veterano, mientras tomaba un cañón alargado con piezas que también formaban una X redonda, pero sin gatillo, y un soporte que se acomodó en el pata derecha.

Mientras aseguraba el cañón en su otra pata delantera, comenzó a desaparecer, esperando que los demás ponis hicieran lo que había dicho.

Rainbow Dash reaccionó inmediatamente y miró cada rincón que pudo, buscando los trajes mencionados por el poni que acababa de desaparecer. Royal Riff, Surf y Sea Swirl se acercaron y cogieron armas iguales a la de la pegaso, quien se volteó a tiempo para ver cómo el cabello de Surf empezaba a desaparecer.

—¡No se relajen! ¡Hay que encontrar los trajes, ayúdenme! —exclamó Rainbow Dash.

Sin embargo, Surf la ignoró sentada, mientras iba desapareciendo, ¿qué importaba tanto alboroto?, el traje le parecía ridículo y también la misión.

Rainbow Dash se esforzaba por ayudar todos, a pesar de ser unos desconocidos entre sí, era un simple acto inconsciente de su parte, pero esto admiraba a Royal Riff mientras ajustaba un arma igual a la de Rainbow Dash en su pata y pensaba en dónde podrían estar los trajes que la pegaso tanto buscaba. No podían estar ocultos, quizá guardados en algún lado, quizá…

—Busca… ¡Busca en la parte trasera de la esfera! —dijo el poni.

Rainbow Dash saltó por encima de las armas y encontró las cajas tras la alicornio. Apurada, las lanzó con los dientes.

—¡Tienen nombre! ¡Tomen el suyo! —gritó la pegaso y cogió otra caja.

Royal Riff cogió su caja con la boca antes de comenzar a desaparecer, mientras Sea Swirl agrupaba las tres cajas restantes y se ajustaba dos pequeños cañones en cada pata, después de todo, dos era mejor que uno ¿no? Cuando Rainbow Dash hubo sacado la última caja, la que llevaba su nombre, la abrió inmediatamente. No sólo buscaba los trajes por ayudar, lo cierto era que el traje le había parecido genial y ya quería ver el suyo. Dentro encontró un traje negro que parecía hecho a su medida, lo sacó y comenzó a inspeccionarlo para ver cómo ponérselo.

—¿Qué haces? ¡No hay tiempo! —le imprecó Sea Swirl, cuyo cuerno empezaba a desaparecer.

—No importa si no termino de vestirme, llevaré lo que falte conmigo. Sujeta tu caja y las cajas que faltan. Este traje es ge… ah, digo. Debe ser importante.

Sea Swirl asintió y agarró las tres cajas. Viendo a la poni celeste luchando por ponerse las piezas del traje, era obvio que no terminaría de vestirse a tiempo, pero vaya que era terca la pegaso, ¿era eso bueno o malo?, la unicornio no lo sabía, pero le impresionaba.

Rainbow Dash trataba de ponerse el traje —no era tan fácil como ponerse un traje de vuelo de los Wonderbolts—, tenía más partes de las que vio a simple vista y era un poco apretado en ciertas zonas, ¿o era que se estaba poniendo la pieza al revés?, así fue, la pegaso enmendó su error y siguió con su labor. Ya había logrado ponerse los segmentos de su pecho y piernas traseras, sin embargo, le sobraba una pieza que al parecer debía ir en su abdomen y por debajo de las que ya llevaba puesta. Mascullando maldiciones, comenzó a desvestirse, entonces, sintió una brisa en las orejas y alzando la mirada se dio cuenta que ella misma ya estaba desapareciendo. Tomó las partes restantes del traje tan rápido como pudo y esperó a ser transportada.


01:57:36

Observando a sus nuevos compañeros se preguntó si volvería a quedarse solo, el poni amarillo había desaparecido y la surfista parecía a punto de irse, ninguno se había puesto el traje, aunque los dos últimos en aparecer habían traído los contenedores y faltaba la pegaso de crin colorida. Quizá habían logrado deducir que era algo importante, al menos uno de ellos debió pensarlo. Los pensamientos del poni de traje negro se vieron interrumpidos por una voz quejicosa.

—Este es el bosque, ¿no? ¿Por qué pajas nos quedamos aquí? O sea… yo me largo —dijo Surf fastidiada, no confiaba en aquel extraño poni vestido como un tonto y no parecía haber ningún motivo por el cual hacerle caso, así que se levantó y tomó un camino entre los árboles.

—Espera… —dijo Sea Swirl. Alguien la tomó por detrás.

—Déjala. No va a ser tan simple irse, menos dentro de este bosque —dijo el poni que la había sujetado y del que aún no sabía su nombre.

—Pero…

La unicornio calló cuando Rainbow Dash comenzó a aparecer, en el hocico llevaba la mayoría de su traje, sólo vestía las piezas que cubrían sus patas. Estaba confundida al ver que los tres ponis frente a ella la miraban extrañados. De pronto, Sea Swirl volteó y observó severamente a ambos ponis a su lado, Royal Riff desvió la mirada y el tercer poni contuvo su risa y se dirigió a Rainbow Dash.

—Sabes… así te queda bien el traje… —dijo con una mueca tonta por estar evitando reír.

Rainbow Dash se vio a sí misma y luego a los demás, tardando en entender lo embarazoso de la situación. Segundos después, sonrojada, saltó rápidamente al arbusto que había tras ella, preguntándose por qué llevar ropa podía ser tan bochornoso.

—Ustedes también deberían vestirse —añadió el poni verde ya calmado—, el tiempo corre.

Royal Riff y Sea Swirl asintieron, cogieron las cajas con sus nombres y fueron por caminos opuestos, no sin antes discutir por quién debía ir hacia qué lado. Dejando solo al poni veterano, quien consideró que había esperanza de sobrevivir con ese grupo.

Luego de unos minutos, los tres ponis salieron de sus escondites, vistiendo el traje negro con redondeles plateados que emitían una suave luz azul. El poni que aún no se había presentado se dirigió al grupo:

—Bien, hay algunas cosas que deben saber para sobrevivir: primero, las armas se disparan bajando la manija con sus patas, pero están aseguradas, bajo la pantalla hay un botón para quitar el seguro, creo que es para evitar disparos mientras corremos… ¡Ah! las pantallas, les permiten apuntar a su objetivo y son de rayos x.

Rainbow Dash miró su arma, queriendo probarla, Sea Swirl le bajó el casco y le indicó que siguiera oyendo, lo cual hizo apenada.

—Los cañones que tienen se llaman x-guns, lo que yo llevo, pueden apreciar que son dos piezas que se unen en una sola arma, la x-shotgun, ambas sirven para generar explosiones, aunque, claro, la x-gun es más débil que la x-shotgun. Y tengan cuidado al usarlas, hay un pequeño tiempo de retraso entre el disparo y el daño causado al objetivo…

Rainbow Dash se rascó la cabeza mientras trataba de memorizar lo que había dicho, sin éxito. Sea Swirl y Royal Riff habían entendido y este último hizo una pregunta:

—¿Por qué hay un retraso entre el disparo y el efecto en el blanco? ¿No la hace eso un arma ineficiente?

—Sí, ni yo entiendo por qué, quizá algún defecto de fábrica, quién sabe. Pero hay una tercera arma sin retraso, la y-gun, aunque no sé si pueda llamársele "arma", y ya que nadie la ha tomado no creo que sea necesario explicar cómo funciona. Sobre los trajes, llévenlos porque les protegerán de golpes u otros daños físicos, incluso pueden darles mayor fuerza física si aprenden como activarlos, pero eso es más difícil ya que cada poni lo activa de diferente forma, y no se sientan a salvo con el traje, si reciben mucho daño pueden estropearse y no serán más útiles que un pedazo de tela, así que tengan cuidado. Y debemos acabar con el objetivo antes que se termine el tiempo para ganar la misión. Tenemos dos horas, no deberíamos tener problema. Espero haber sido claro, ¿alguna pregunta?

—Sí —dijo Sea Swirl acercándose— ¿Cómo sabes tanto, eres alguna clase de supervisor o guía? Y… No nos has dicho tu nombre.

—No. Morí al igual que ustedes, pero no es la primera vez que participo en una misión, lo entenderán cuando acabemos. Sobre mi nombre… no quiero decirlo… sólo es un capricho mío, nada en especial. Pero pueden llamarme Last Survivor.

El poni parecía esperar alguna reacción de sus oyentes tras lo dicho, sólo le respondió el disparo de Rainbow Dash contra un árbol, el arma emitió una luz resplandeciente y un gran trozo del tronco se hizo añicos un instante después, los tres ponis la miraron extrañados y ella bajó el arma, sonrojándose, y presionó el botón para asegurarla.

—Lo siento —contestó la pegaso con sonrisa forzada.

Last Survivor abandonó toda esperanza de que alguien respondiera como ansiaba a su seudónimo, pensó que iba a ser la única pregunta, pero no fue así. Un gesto no abandonaba la memoria de Royal Riff, ¿Por qué había dejado ir tan fácilmente a Surf?, ¿sería acaso que podían irse desde un principio y Last Survivor los estaba engañando por algún oscuro motivo?

—Disculpa —dijo el poni gris— Si acabar la misión es tan importante, ¿por qué dejaste que Surf se fuera? ¿No sería más fácil si fuésemos más?

—¿Surf? Supongo que hablas de la poni maleducada —dijo Last Survivor— La dejé ir porque no parecía de ayuda, pero no podrá salir del Everfree, y si lo hace… morirá.

—¡Oye! Espera un minuto —dijo Rainbow Dash enojada— ¿Por qué moriría? ¿¡Vas a dejar que muera!?

—Hay un perímetro para cumplir la misión, si sale de este morirá, pero Gantz le hará saber que algo anda mal, sería tonta de no darse cuenta que debe volver. Escuchen, todos aquí ya hemos muerto y no podemos preocuparnos por eso. Ella y el otro poni sólo estaban pensando en ellos mismos, por eso se fueron por su lado. Tenemos que trabajar como equipo para salir de aquí vivos ¿No es cierto?

—¡Pero no podemos dejarlos morir así nada más! —replicó la pegaso— quizá groseros o cobardes… no es como si fuesen malvados como para merecer eso.

—No podemos perder tiempo, chica arcoíris.

—Rainbow Dash —corrigió esta.

—Rainbow. Si el tiempo acaba y no nos hemos encargado del objetivo, ustedes morirán también —dijo el poni con seriedad.

—Entiendo tu punto, Last —dijo Royal Riff tratando de calmar la discusión—, pero creo que debemos ir por ellos. Para hacerles saber lo del perímetro y no se maten solos.

—Odio decirlo, pero coincido con él —dijo Sea Swirl tratando de aparentar indiferencia—, hay que ir por ellos.

Last Survivor suspiró, no había remedio. Levantó el casco derecho y una alargada pantalla surgió a un costado de esta, mientras la observa, los otros ponis trataban de acercarse para ver también lo que revisaba, pero bajó su diestra antes que pudieran atisbar algo.

—Bien, parece que Surf y el otro poni se han encontrado y ahora van juntos, los enemigos no están lejos, pero no parece que nos hayan ubicado, si vamos ahora puede que los alcancemos antes que salgan del área. Andando.

Los tres ponis asintieron y se pusieron en marcha.


01:42:21

—Gra-gracias por dejar que te acompañe…

—Ajá…

Cosmic y Surf caminaban siguiendo, o creyendo seguir, un camino que les llevaría a la salida del bosque.

—Nu-nunca había estado en el Everfree… me-menos de noche —decía Cosmic viendo con terror los árboles a su alrededor y caminando cerca de la poni.

—Sí, yo tampoco.

—¿No se supone que es un sitio peligroso? ¿No tienes miedo? Yo-yo estoy un poco nervioso.

—Lo sé, se nota. O sea, no dejas de tartamudear. Vamos, ya cállate.

Por supuesto que estaba nerviosa, pero no por el bosque sino por aquel poni miedoso que no dejaba de temblar, ganas no le faltaban de deshacerse de él, ¿pero cómo? Quizá si empezaba a correr, pero ella misma se podía perder si hacía eso, quiso pensar en algún plan, pero era muy trabajoso hacerlo.

Cosmic sabía lo mucho que estaba incomodando a la poni, quien poco a poco caminaba más rápido, estar con ella también lo estresaba a él, pero estar solo en el bosque era peor. Todo aquello había pasado por su torpeza y no dejaba de culparse ¿Cómo iba a saber que un simple mal paso podía separar la unión de los vagones y menos que iban a ser complicadas de volver a unir? A pesar que el desperfecto pudo haber sido ocasionado por un defecto de fábrica o un mal trabajo de algún poni de mantenimiento, él inmediatamente se había encontrado responsable de la tragedia en la que murieron. Cuanto más lo pensaba más temeroso se sentía de que la poni se enterara ¿Qué haría? Ella llevaba el arma… y su mente no le dejaba en paz ¿Si ella lo descubría? ¿Y si ya lo sabía? ¿Pero cómo podía saberlo? ¿¡Pero y si ya lo sabía!?


01:27:31

Rainbow Dash volaba sobre los árboles, tratando de divisar algún rastro de Surf o Cosmic, pero incluso con la luna llena, la abundancia de árboles hacía que fuese una tarea imposible. En tierra, Last Survivor caminaba guiando el camino a Royal Riff y Sea Swirl, quienes, lado a lado, evitaban sus miradas, sintiéndose incómodos por el silencio. Suspirando, el poni gris trató de pensar en alguna manera de terminar su rencilla y habló.

—Escucha… sobre lo que discutimos en el vagón. Creo que podemos dejarlo atrás, ¿no?

—Yo ya lo dejé atrás —contestó secamente la unicornio—, no hay nada que discutir, sé que estás empecinado en esas ideas.

—¡Oye! Que crea posible ciertas cosas no me hace un crédulo. Eres tú la que sólo acepta una cosa ¿Qué tiene de malo creer posible algo más allá de la muerte?

—Es que no tiene lógica ¿No habría alguna evidencia clara de eso? Por lo que hemos pasado, es más que obvio que sólo tenemos esta sola vida.

—¿Cómo puedes decirlo si no has…? —Royal Riff calló, mientras Sea Swirl lo miraba burlonamente— ¡Esto no cuenta, no es una verdadera muerte!

—Tú también deberías recordar la turbulencia, los golpes… el miedo.

El poni resopló, creyendo imposible hacerle entender sus ideas a Sea Swirl, además, no comprendía como alguien que trata a diario con animales no podía ver el espíritu de los mismos: su vitalidad, su deseo de sobrevivir, toda esa energía… ¿Cómo podía consumirse y desparecer llegado un momento? Algo debía quedar, aunque fuera un mínimo pero trascendente rastro, al menos, eso creía él. Y así, a ella le resultaba increíble que siendo él músico no pudiese entender que la vida podía ser tan única como la ejecución de una composición, irrepetible a pesar de que miles la hayan tocado previamente ¡Algo así de simple! La vida tenía una construcción lógica, todo estaba explicado, como la música, pero no por eso era inferior o menos maravillosa, al contrario, ello la hacía más valiosa, así pensaba ella. Al final, ambos concluyeron que a pesar de todo, ninguno podría convencer al otro y luego de varios minutos, que el silencio reclamó suyos nuevamente, Royal Riff dijo:

—¿Sabes qué? ¡No importa! Seguimos vivos, eso sí te puedo asegurar. Por mucho que queramos convencernos de nuestras ideas, es… casi imposible ¡Si hasta por simples gustos la gente discute inútilmente! —dijo el poni exasperado y sobreactuando.

—Es cierto. Yo confío en lo que tengo delante de mis ojos, a pesar de que eso no garantiza que pueda ver todo. Aun así, prefiero eso a creer a ciegas en algo, pero otros ponis no lo entienden.

—Yo lo entiendo… pero con esta oscuridad apenas si puedo ver mis patas. Ni sé que hay tras aquel árbol.

—¿No pensarás que un poni fantasma va a salir a espantarte, no? —dijo Sea Swirl con ironía.

—Seguro te detienes a discutir con él y probarle que sólo es una ilusión de la luz de las estrellas —dijo Royal Riff con el mismo tono.

Finalmente, sin poder resistirlo más, ambos ponis rieron, mofándose ellos mismos de sus discrepancias, era quizá la única manera en que podían conciliar sus diferencias y parecía funcionarles.

Last Survivor tenía cara de pocos amigos mientras escuchaba sus risas. Para distraerse de los jocosos ponis, y cerciorarse que seguían por buen camino, se detuvo y levantando su diestra volvió a surgir la delgada pantalla. Cuando la vio quedó perplejo.


01:20:15

Surf galopaba tratando de alejarse de Cosmic, quien, a pesar de la densidad del bosque, no le perdía el rastro.

—¡Yo no quise! Fue un pequeño accidente… Só-sólo viajaba a la costa ¿¡Me perdonas verdad!? ¡Dime!

Se había vuelto loco, era la única explicación que la poni encontraba a sus delirios. Asustada, ya no podía ni pensar claramente, ni siquiera estaba segura del camino a la salida del bosque, sólo quería alejarse de aquel orate, llegar a Ponyville y que metieran a Cosmic en el manicomio.

Para su alegría, los árboles se iban esfumando y las luces de Ponyville se hacían visibles a lo lejos. Debía seguir corriendo, pese al dolor de cabeza y al pitido agudo que avasallaba sus oídos; ya casi llegaba y aceleró el paso creyéndose salvada.

La iba a alcanzar, tenía que hacerle jurar que no le dispararía, o quitarle el arma, o… ¡No! No podía hacer eso, por más que Surf supiera lo que pasó, no, era una línea que no podía cruzar. Ella entendería y guardaría el secreto, debía alcanzarla pronto. A él también le dolía la cabeza, no le parecía algo bueno, quizá algún efecto del estrés por estar tan nervioso, pensó en ello y se tranquilizó, alzó la vista y miró a Surf, a tiempo para observar como la cabeza de ella se hinchaba ligeramente y explotaba.

¿Qué había pasado? Él no lo entendía, el cuerpo inerte de la poni yacía en el suelo derramando sobre el césped el mismo rojo que había salpicado a los árboles cercanos y al propio Cosmic. Cuando salió de su confusión, aterrado al comprender lo ocurrido, comenzó a retroceder, cada vez más rápido, hasta salir corriendo y empezó a gritar.


01:19:05

—Acérquense rápido ¡Rainbow Dash, baja! —ordenó angustiado Last Survivor.

—¿Qué pasa? —dijo la pegaso mientras descendía rápidamente— No vi nada de la hidra.

—Había dicho que no era lo único de lo que debíamos preocuparnos. No es la hidra, pero estamos rodeados. Preparen sus armas y permanezcan jun-

En ese instante, el grito de Cosmic hizo eco en el bosque, algunas aves se unieron al lamento a la vez que despegaban aturdidas y Last Survivor giró la cabeza, olvidando unir las partes de su arma, perdiendo un valioso segundo. Entonces, un rugido tras él anunció el ataque de las criaturas que los habían acorralado; trató de volver la mirada, pero fue cogido de la pata trasera por las fauces de una bestia. Sintiendo sus afilados dientes —con el cuerpo intacto gracias al traje que llevaba— fue arrastrado y logró ver al animal: tenía cuerpo y cabeza de león y una prominencia en su espalda, que resultó ser una cabeza de cabra, y en el rabo, una alargada cola escamosa que terminaba en una cabeza de serpiente. Era una quimera.

Los demás ponis trataron de ayudarlo pero se vieron rodeados por cinco quimeras. Alistaron sus armas y se prepararon para defenderse.

—¡Pase lo que pase, quédense juntos! ¡No se separen! ¡Si se quedan solos es posible que mueran! —gritó Last Survivor mientras era jaloneado hasta desaparecer entre la vegetación del bosque.

—¿Y ahora? —preguntó Sea Swirl nerviosa.

—Resistimos hasta que vuelva —dijo Rainbow Dash.

—¿Crees que volverá? —dijo Royal Riff extrañado.

—Parecía un tipo rudo, y yo entiendo de rudeza —contestó la pegaso con seguridad.

Las quimeras inamovibles esperaban alguna reacción de los ponis, pero estos también aguardaban ser atacados primeros. Finalmente, una de las bestias se abalanzó sobre Rainbow Dash, tirándola al suelo, las demás quimeras siguieron su ejemplo y atacaron a los otros ponis. Rainbow Dash logró hacer a un lado a la criatura de una patada y trató de volar para atacar desde arriba, pero la quimera la tumbó al suelo de un zarpazo y sin darle una segunda chance la tomó del ala derecha y comenzó a zarandearla. La poni trató de apuntar a la fiera con su arma, pero la sacudía demasiado; esforzándose, logró golpear nuevamente a la quimera, quien le devolvió la agresión y la lanzó lejos, arrancándole algunas plumas del ala que había sujetado con sus fauces.

Rainbow Dash fue a parar entre la oscuridad de los árboles; grande fue su sorpresa cuando se encontró con más de aquella monstruosidades acechando. Una de estas, abriendo el hocico de su cabeza de cabra, exhaló fuego, chamuscando el ala derecha de la pegaso, quien echó a correr, tratando de girar y volver con Royal Riff y Sea Swirl, no quería abandonarlos, pero sus perseguidores la cercaban, impidiendo su regreso, y finalmente tuvo que correr en dirección opuesta para sobrevivir, perseguida por longas llamaradas de fuego.

Continúa…