Nuevamente, el texto de Gantz aparece originalmente con las letras invertidas, pero Fanfiction no me permite incorporar imágenes para crear este efecto, la versión como la había imaginado la pueden encontrar en Equestrianet, de hecho para el día de publicación de este capítulo en Fanfiction en Equestrianet ya está publicado hasta el capítulo 12.
Capítulo 0006:
Indefensa
Quedó oyendo un zumbido vibrante, el cual desapareció al poco tiempo. Estaba bien, el golpe casi no le había dolido, pero se desmoronaba al no entender por qué ella le había puesto el casco encima. Siendo sólo una potrilla, hizo lo único que pudo; con los ojos lagrimones salió corriendo y se ocultó en el pasillo, haciendo todo lo posible por silenciar su sollozo.
Rainbow Dash permaneció inmóvil, los demás ponis habían observado confundidos la escena. Last Survivor dio un paso hacia la pegaso.
—¿Por qué hiciste eso? —dijo con calma.
—No entenderías… —dijo esquiva la poni.
—No si no me lo dices. La niña no te había hecho nada.
—Ese día, la semana pasada… ella iba a morir, no yo. Mi amiga arriesgó su vida para salvarla y yo morí salvando a mi amiga. Al final, Scootaloo murió de todos modos… ¿No habría sido lo mismo si no hacíamos nada? ¿¡Para qué morí!? —increpó lo último enojada.
—Yo… —interrumpió Lyra temerosa— Fue mi culpa. Yo le pedí que me guiara por el bosque Everfree.
—¿¡Tú qué!? —dijo Rainbow Dash con rabia.
—Íbamos bien, no hubiera pasado nada si no me hubiera emocionado al ver una sombra —titubeó en continuar, sus labios temblaron, le tomó unos segundos recuperar la compostura— Cuando nos dimos cuenta estábamos rodeadas por docenas de ellos, escondidos en los árboles. Tratamos de escapar, pero perdimos el camino, luego caímos por un acantilado y…
Lyra no pudo continuar su relato. Rainbow Dash permaneció en silencio, nada de lo dicho había mitigado su enojo.
—Cúlpanos a nosotras —dijo Bon Bon—, pude haber evitado que fuese con nosotras y no hice nada. Pero no te desquites con Scootaloo. Ella no sabía lo que iba a pasar ni lo que te había pasado a ti…
—Rainbow —la llamó Last Survivor y Rainbow Dash volteó—, si ella hubiera muerto ese día ¿Crees que habría acabado la misión?
—Pero tú…
La poni lo miró turbada, recordó a los ponis reunidos aquella noche, incluso Royal Riff y Sea Swirl que llevaban el traje no pudieron conservar sus vidas, Last Survivor no pudo hacer nada por ellos, Scootaloo seguramente…
Rainbow Dash suspiró, había sido una tonta dejándose llevar por sus impulsos. Scootaloo no sabía lo ocurrido, de saberlo hubiera sido más cuidadosa. Si ella la hubiese cuidado más… ahora su enojo cayó sobre sí misma, Recobrando la calma, decidió apurarse y reconfortar a la potrilla.
Viendo desaparecer a la pegaso tras la pared del pasillo, Lyra y Bon Bon se volvieron hacia Last Survivor.
—Bien… ¿Qué es exactamente lo que está pasando aquí? —preguntó Bon Bon.
—Han muerto —dijo Last Survivor y continuó con una explicación sobre el juego de Gantz similar a la que oyó Rainbow Dash en su primera misión.
Scootaloo yacía acurrucada en el fondo del pasillo, había logrado apaciguar su gimoteo, mas unas lágrimas ocasionales dejaban entrever que no había superado la impresión de la bofetada. Cuando Rainbow Dash apareció, a quien a pesar de todo seguía viendo como a su heroína, no supo cómo reaccionar. La miró con miedo y no halló a la misma poni de hace unos minutos, veía los ojos de una poni apenada.
—Oye, peque- Scootaloo… Lo siento. No estaba en mis cabales hace un momento y yo… no debí haberte golpeado… Discúlpame —dijo la pegaso dudosa y avergonzada.
—¿Por qué lo hiciste? —preguntó Scootaloo, reanimada al escucharla admitir su yerro.
—Me enojé… Estoy aquí por haber ido a salvarlas de la hidra y tú te mueres así de pronto…
—¿¡Estoy muerta!? —exclamó asustada la potrilla.
—Bueno… esto. Sí y no —respondió Rainbow Dash nerviosa— Moriste, pero la esfera te revivió, ahora también estás metida en este estúpido juego conmigo y los demás.
—¿Juego?
—Mm… ¿Cómo explicarlo? Nos envían a misiones peligrosas que consisten en matar monstruo en el bosque y nos dan puntos por eso, pero no podemos decir nada a nadie, básicamente eso.
—¿¡Voy a cazar monstruos!? ¿¡Contigo!? —dijo la pequeña entusiasmada.
Rainbow Dash esperaba una reacción muy diferente, había creído que se asustaría de los monstruos. Pensándolo detenidamente, debió suponer que no sería así, Scootaloo se entusiasmaba con cualquier cosa en la que Rainbow Dash estuviera involucrada.
Trató de explicarle cómo funcionaban las armas y el traje, las reglas básicas, era un explicación rudimentaria y enredada, pero Scootaloo oía atenta. De pronto, escucharon ambas la música que daba inicio a la misión. Rainbow Dash se apresuró a salir del pasillo para conocer el objetivo en turno, Scootaloo la siguió y permaneció a su lado.
POR FAVOR, ENCÁRGUENSE DE ESTA CRIATURA; CEGUA
HABLIDADES: CONTROL, LOCURA, INTIMIDACIÓN
GUSTA DE: LA HISTORIA Y TENER LA RAZÓN
FRASE FAVORITA: "Pasa, por favor, sólo necesito que me ayudes un momento..."
Los cinco gantzers discutieron sus impresiones sobre aquella criatura. Ninguno había escuchado nunca de algo como una cegua.
—Creo que el nombre viene de alguna zona al sur de Equestria… Quizá sea un esqueleto viviente o algo así —dijo Lyra Heartstrings poco antes de que la esfera se abriera mostrando el armamento.
Scootaloo, Lyra y Bon Bon se sorprendieron al ver a la blanca alicornio sin crin ni cola reposando en el interior de la esfera. Las armas estaban en perfecto orden y tras la alicornio había cuatro cajas, una de las cuales estaba vacía.
Last Survivor cogió una x-shotgun nuevamente y se retiró al pasillo para darle privacidad a las yeguas, las cuales se vistieron con tranquilidad. Scootaloo fue la última en estar lista. Los nuevos miembros del equipo estaban nerviosos pero lo que estaba a punto de ocurrir asustaría hasta al más veterano. Un agudo y distorsionado sonido se esparció por la habitación entera, las ponis cubrieron sus oídos adoloridos y Last Survivor volvió a la estancia principal a toda prisa.
—¿Esto es normal? —preguntó Lyra.
—¡No! —respondió el equino— Es la primera vez pasa. Vamos, Gantz, ¡explícanos! —exclamó esto último dirigiéndose a la esfera.
La imagen de objetivo desapareció y un distorsionado mensaje la remplazó.
ERROR ERROR
INTERFERENCIA, DIFICULTAD
LA MEJOR DE LAS SUERTES
HOY NO ES SU DÍA
—Ah… Rainbow Dash —murmuró Scootaloo.
La pegaso volteó al escuchar que la llamaban y vio que la parte superior de la cabeza de la potrilla había desaparecido.
—¡Cálmate! ¡No te muevas de donde estás! Espérame —dijo en vano Rainbow Dash.
La potrilla no pudo oírla, observó su rostro preocupado y su boca gesticulando con preocupación, pero sólo oyó la brisa sobre la copa de los árboles y las hojas crepitando suavemente.
En la habitación, Rainbow Dash se apresuró a coger una x-gun, las otras ponis la imitaron. Cuando Scootaloo terminó de desaparecer le siguió Lyra.
—Cuando estén allá, permanezcan juntas —dijo Last Survivor, la unicornio asintió.
Unos segundos después tocó el turno a Bon Bon. Cerró los ojos durante la teletransportación, un poco temerosa de aquella nueva experiencia. Last Survivor le sucedió. "Otra vez de última", pensó Rainbow Dash mirando la esfera negra que había dejado de emitir ruidos y había iniciado el cronómetro (01:29:26). Pensó en el mensaje que había aparecido ¿Qué dificultades había tenido? ¿Por qué les había deseado suerte? Sus reflexiones fueron interrumpidas.
—No están —dijo Last Survivor, antes que su hocico desapareciera.
—¿Qué? ¿A qué te refieres? —preguntó la pegaso, nuevamente no fue oída y se lamentó de la anatomía equina.
Mientras desaparecía, Rainbow Dash deseó no haber olvidado su traje, la misión no parecía ser fácil y aquel "error" de la esfera sólo podía complicar las cosas. Cuando visualizó el área del bosque a la que fue transportada, notó que no había nada remotamente familiar en los alrededores, debía ser una zona muy adentrada del Everfree, también cayó en cuenta que estaba sola. Se puso un poco nerviosa, luego recordó las palabras de Last Survivor antes de ser transportado, él también estaba solo, cada uno de ellos debía estarlo.
Preocupada, alzó vuelo, preparó el arma por si debía enfrentar alguna criatura y recorrió el cielo, buscando en el bosque algún atisbo de morado y naranja. Sin embargo, no era de la potrilla de quien más debía preocuparse.
01:24:03
—Ah… Rainbow Dash —murmuró Scootaloo.
La pegaso volteó al escuchar que la llamaban y vio que la parte superior de la cabeza de la potrilla había desaparecido.
—¡Cálmate! ¡No te muevas de donde estás! Espérame —dijo en vano Rainbow Dash.
La potrilla no pudo oírla, observó su rostro preocupado y su boca gesticulando con preocupación, pero sólo oyó la brisa sobre la copa de los árboles y las hojas crepitando suavemente.
En la habitación, Rainbow Dash se apresuró a coger una x-gun, las otras ponis la imitaron. Cuando Scootaloo terminó de desaparecer le siguió Lyra.
—Cuando estén allá, permanezcan juntas —dijo Last Survivor, la unicornio asintió.
Unos segundos después tocó el turno a Bon Bon. Cerró los ojos durante la teletransportación, un poco temerosa de aquella nueva experiencia. Last Survivor le sucedió. "Otra vez de última", pensó Rainbow Dash mirando la esfera negra que había dejado de emitir ruidos y había iniciado el cronómetro (01:29:26). Pensó en el mensaje que había aparecido ¿Qué dificultades había tenido? ¿Por qué les había deseado suerte? Sus reflexiones fueron interrumpidas.
—No están —dijo Last Survivor, antes que su hocico desapareciera.
—¿Qué? ¿A qué te refieres? —preguntó la pegaso, nuevamente no fue oída y se lamentó de la anatomía equina.
Mientras desaparecía, Rainbow Dash deseó no haber olvidado su traje, la misión no parecía ser fácil y aquel "error" de la esfera sólo podía complicar las cosas. Cuando visualizó el área del bosque a la que fue transportada, notó que no había nada remotamente familiar en los alrededores, debía ser una zona muy adentrada del Everfree, también cayó en cuenta que estaba sola. Se puso un poco nerviosa, luego recordó las palabras de Last Survivor antes de ser transportado, él también estaba solo, cada uno de ellos debía estarlo.
Preocupada, alzó vuelo, preparó el arma por si debía enfrentar alguna criatura y recorrió el cielo, buscando en el bosque algún atisbo de morado y naranja. Sin embargo, no era de la potrilla de quien más debía preocuparse.
01:24:03
Scootaloo no supo si moverse del lugar y buscar a alguien o quedarse allí esperando, pensó que Rainbow Dash le había dicho que la espere, o eso le pareció por el movimiento de sus labios, pero había empezado a dudar de ello. De repente, los arbustos crepitaron, algo se movía acercándose, quizá debía salir corriendo o podría ser su fin, esperó a estar más segura del peligro, entonces oyó los pasos de la criatura, pisadas de cascos, podía ser Rainbow Dash. Decidió quedarse a ver quién salía de entre la espesura y, aunque no fue la poni que deseaba, se sintió tranquilizada al verlo.
Siguiendo el mapa del controlador, Last Survivor había encontrado a la pequeña pegaso. Se alegró de verla sana y que la falla de Gantz sólo haya afectado la teletransportación.
—Scootaloo, ¿verdad? —dijo el poni y la potrilla asintió con la cabeza— Escucha, debemos reunirnos con las demás. Sígueme y no te alejes.
—Está bien, señor… —dijo la potrilla esperando que su frase fuese completada.
—Last Survivor, pero si prefieres puedes llamarme sólo Last.
—¡Wow! ¡Ese nombre es genial! —dijo Scootaloo impresionada.
—Bueno, no es mi nombre, de hecho sólo es el mote que me dio Gantz, la esfera negra. Si te dijera mi verdadero nombre seguro que te parecería aburrido.
—No creo que sea así, seguro tienes un nombre genial como Warlord Flare o Coolest Glare u Orion Comet.
—¿En serio crees que alguno de esos pueda ser mi nombre? —preguntó el poni extrañado.
—No… bueno, quizá el último.
—Gracias, creo —dijo sonriendo ante las ocurrencias de la potrilla.
Alzando el casco derecho, Last Survivor volvió a revisar el controlador, él y Scootaloo se hallaban en la parte sur del área, así lo señalaban los dos puntos que los representaban, un punto solitario señalaba a una de las ponis moviéndose hacia el norte, alejándose de dónde ellos estaban, otros dos puntos, retirados en el este, se iban acercando mutuamente, pero en medio de su camino había un gran obstáculo y una serie de triángulos se iba acercando a emboscarlas. Si se apuraban, y las ponis no se desviaban del camino, podría llegar y ayudar con su situación.
—¿Pasa algo? —preguntó Scootaloo al ver preocupado al poni.
—No, nada. Sólo debemos ir un poco más rápido —dijo retomando su semblante alegre— Vamos trotando.
—Está bien —dijo la pequeña pegaso partiendo junto a él.
—Por cierto, ¿lees el diario de Ponyville?
—No, es aburridísimo. Pero yo y mis amigas trabajamos en el diario escolar por unas semanas y se volvió más famoso que el de Ponyville.
—¿En serio?
—Sí y fue todo un lío. Todo comenzó con una nota sobre un accidente con goma de mascar…
Marchando, las voces de los ponis se fueron desvaneciendo, hasta ya no escucharse, los árboles ahora volvían al silencio; más adelante, un lamento lejano se escucharía sobre aquellas copas.
01:19:56
—¡Bon Bon!
—¡Lyra!
—¡Bon Bon! ¡Bon Bon!
—¡Lyra! ¡Aquí!
Las ponis se adentraban a tientas entre los enrevesados árboles de troncos apretujados y ramas bajas, oyendo sus voces cada vez más cercanas. Lyra mantenía su cuerno brillando con un hechizo de luz. Cuando Bon Bon logró ver el destello que su amiga producía, trató de avanzar con mayor rapidez, pero paró en seco a los pocos pasos, lo mismo hizo la unicornio. Habían oído un ruido cerca de ellas, un rugido, era el mismo sonido gutural de las criaturas que las guiaron a su muerte, No querían separarse, pero el estrecho camino de su encuentro las volvería presas fáciles. Lyra fue la primera en alejarse y Bon Bon entendió lo que debía hacer al ver su lumbre de guía tomando nuevo rumbo. Ambas ponis avanzaron hasta alcanzar terrenos más espaciosos, corrían alejándose de los gruñidos, pero sus perseguidores eran insistentes y aceleraron su paso entre las ramas, las ponis se desesperaron, sus esfuerzos por huir parecían inútiles. Chillidos, rugidos y pisadas de cascos llenaban los oídos de las equinas, así, fueron alejándose una de otra, hasta ser imposible que volvieran a cruzar sus caminos.
01:12:31
Lyra continuaba corriendo, pero comenzó a sentir sus piernas cansadas, deseó haber pasado más tiempo ejercitándose y menos comiendo los dulces que Bon Bon preparaba y que siempre comía a escondidas. En un instante sintió el impulso de dar media vuelta, era ridículo teniendo a sus perseguidores tan cerca, pero sentía que no debía avanzar más, llegó a un claro y se detuvo ¿Qué hacía? Debía continuar pero sus pasos eran pesados y las criaturas tras ella no desperdiciaron su oportunidad, se acercaron dispuestos a abalanzarse sobre la poni cuando una figura blanca apareció.
—¡Ya basta! —gritó y las criaturas se marcharon asustadas antes que Lyra pudiera verlas.
Pero la unicornio olvidó pronto a aquellas criaturas, el ser luminoso en su delante llamó su atención, su voz había tenido un extraño efecto reconfortante en ella. Gracias a su largo vestido blanco, su silueta que duplicaba la altura de la poni asemejaba a la de una blanca montaña, en contraste su cabello era negro y largo, perdiéndose tras sus hombros, tenía dos brazos que llegaban a la mitad de su cuerpo, sólo sus manos y su cabeza sobresalían del vestido níveo; un rostro aplanado, de nariz pequeña y ojos diminutos con una boca de marcados labios. Un criatura que Lyra había ansiado ver, realmente existía. Su emoción ya era inmensa y el ser volvió a hablar con cálida voz:
—¿Estás bien, Lyra?
—Pero… ¿Cómo sabes? —dijo y quedó boquiabierta.
Primero se preguntó por qué conocía su nombre, luego se concentró en la voz, la recordaba, en un momento muy remoto de su infancia. Quedó alelada y conmovida a la vez, su cuerpo se estremeció todo frío y sus ojos se deshicieron en lágrimas.
—¿Mamá? —dijo.
01:09:57
Luego que los ojos de Lyra se hubieron secado, procedió a abrazar al ser en su delante, su madre, quien le respondió con el mismo gesto, usando sus largos y delgados brazos, pasando sus cinco dedos desnudos por el pelaje de la poni. Una vez concretado el rencuentro, su madre le dijo a Lyra que había un lugar que quería mostrarle y dirigió su camino. El deseo de alejarse de aquel lugar persistió durante la pesada caminata, pero luego de unos minutos la sensación se desvaneció repentinamente y la unicornio concluyó que debían ser sus nervios alterados por el miedo durante la persecución. Su madre comenzó a contarle lo que había vivido durante todos esos años, cómo se quedó con pocos colaboradores para su expedición y cómo hicieron su mayor hallazgo cuando pensaban que había sido una búsqueda en vano.
—Nos pareció una simple construcción, algún edificio importante, pero luego de inspeccionar los interiores nos dimos cuenta que debía ser una nave.
—¿¡Una nave!? —exclamó Lyra, su madre asintió.
—Necesitábamos fondos para desenterrarla, lastimosamente ya se nos habían acabado y la asociación no quiso invertir más dinero en nuestra búsqueda, pero mi equipo se mantuvo fiel conmigo y seguimos trabajando a pesar de todo, descubriendo cuanto podíamos y sobreviviendo de lo que el bosque nos brindaba. Pasamos años descifrando los archivos que poseían. Había textos de todo tipo, pero lo que más abundaba eran tomos sobre la manipulación de especies ¡Era tanta su tecnología que podían alterar y hasta crear sus propios animales! Los diarios que registramos nos muestran que gracias a ellos existe la mayoría de la fauna de nuestro planeta, o quizá toda.
—¿Y… cómo fue que acabaste con esa forma?
—Quería demostrar el poder que habían llegado a alcanzar, traté de recrear su especie por los métodos que figuraban en sus textos, pero los resultados eran fallidos. Luego descubrí que en sus últimos avances habían logrado incorporar la magia en sus experimentos y preparé un hechizo que me permitió tomar esta forma aunque no es del todo perfecta… Pero eso no importa ahora ¡Estás aquí, hija! Hace tanto que no conversaba con alguien, llegas en un momento preciso.
Lyra se había olvidado la misión, del traje que llevaba puesto y de la x-gun en su caña derecha, sólo podía pensar en los descubrimientos de su madre y la nave que esperaba ver, pero en su delante no había más que una montaña, se acercaron hasta llegar a la ladera, una ladera de superficie negra y lisa. Su madre posó una mano sobre la oscura superficie y de inmediato una enorme entrada se fue abriendo de par en par en su delante, Lyra miró emocionada, entró tras su madre, penetrando en un largo pasillo, a cada paso la luz se hacía más escaza, hasta que la unicornio no podía ver dónde pisaba, usó su cuerno para iluminarse.
—Lo siento, siempre trato de conservar cuanta energía puedo, pero por ti… —dijo su madre y chocó dos veces sus palmas.
El lugar se iluminó bruscamente, forzando a Lyra a entrecerrar los ojos, miró la amplitud del pasillo, la puerta al otro extremo se veía diminuta, el techo metálico se perdía en lo alto, donde otras decenas de pasillos surcaban el espacio.
Su madre la guio por un camino a su izquierda, era la entrada a la sala de control, allí una fila de asientos, pantallas y paneles rodeaban un pasillo ante el cual otrora hubiera transitado el capitán de la nave, Lyra podía imaginarlo todo, como aquellas criaturas dirigieron ese enorme vehículo a través del espacio exterior, se entretuvo fascinada en los paneles, algunos incompletos y dañados, al igual que unas pantallas que parecían ya no servir, sólo unas pocas parecían estar en buen estado, quizá reparadas por alguien. Era el descubrimiento que reescribiría la historia de Equestria, si no del mundo, ¿Por qué su madre había mantenido esto en secreto? ¿Cómo podían no creer ante tamaña evidencia?
Abstraída en sus dudas y su fascinación, Lyra había olvidado cómo había llegado a ese lugar, por qué llevaba ese traje negro y el arma cilíndrica con forma de X en la caña derecha, entonces su madre la llamó para que vea la cámara del piloto, fue corriendo a toda prisa, la vio y quedó estupefacta: era una enorme esfera negra.
Era un poco más grande que la esfera de Ponyville, Lyra se acercó a ver el interior, tenía los gruesos cables, la máscara para respirar, sólo difería en el asiento que había para mayor comodidad de piloto.
—En esta cámara el piloto controlaba la nave, al parecer lo hacía a través de su mente, poniendo su cuerpo en estado de estasis. Sí, fue lo que más me impactó la primera vez que entré aquí.
—Sí… bastante llamativo…
"Impactada" era muy poco para describir el sentimiento de la unicornio, tantas sorpresas se habían acumulado en su mente que ya no sabía a dónde ver o dónde comenzar a unir los datos, había sido arroyada y aplastada por todas las revelaciones de aquella noche y todavía le quedaba más por descubrir.
¿Estaba esa nave relacionada con Gantz? ¿Con qué se había topado su madre? ¿Qué le ocultaba? ¿De dónde habían provenido esos seres y su tecnología? ¿No tenía una misión que cumplir en el bosque? Las preguntas se acumulaban en la cabeza de Lyra.
—Creo… creo que necesito un poco de aire —dijo la unicornio y partió a toda marcha hasta salir de la irreal estructura, agitada ante tantas cosas que ya no podía ignorar permaneció tratando de recuperar el aliento.
00:59:14
Las preocupaciones de Bon Bon eran muy diferentes a las de su amiga, no había descubrimientos ni misterios en el horizonte ni busca desesperadamente a sus compañeros, sólo miedo y deseo de sobrevivir a toda costa. Todavía seguía corriendo ya que esos seres nunca dejaron perseguirla, sufriendo caídas en el camino, rodando por imprevistas pendientes y chocando contra rocas y árboles que no pudo esquivar, todo eso había resistido pero no se había librado de sus perseguidores, cuyos alaridos y rugidos oía con la misma intensidad y energía de hace veinte minutos o más.
Bastó que por unos segundos sus piernas se entumecieran para que le dieran alcance, sintió unos dientes cual navajas tratando de atravesar su traje, Bon Bon forcejeó y la criatura la zarandeó contra el suelo, las rocas y los árboles, dejándola aturdida, finalmente se cansó de sostenerla en sus fauces y la soltó, la poni aprovechó y continuó su carrera, llegó a un claro trastabillando pero algo no iba bien, se volteó y pensó que estaba sangrando al ver liquido azulino que había brotado de su traje, recordó las indicaciones de Last Survivor y entendió la situación en la que se encontraba, debía seguir avanzando y así hizo hasta que oyó un rugido proveniente de los árboles en su delante, a sus costados se oyó otro grito animal y tras de ella muchos más; la habían rodeado.
Los seres surgieron lentamente de sus escondites, la poni preparó su x-gun, su última alternativa. Estaba preparada para disparar a cualquier monstruosidad o eso creía hasta que vio a las criaturas que enfrentaba. Seres bípedos y deformes, sostenidos por piernas que terminaban en cascos, cada uno de malformaciones tan diversas como el color de sus pelajes; con dos brazos que acababan en manos, garras, cascos o una mezcla de todo; la cabeza, a pesar de los ojos reducidos, la expresión salvaje y los colmillos, era la de un poni. Bon Bon demoró en reaccionar cuando una de estas criaturas se abalanzó sobre ella, logró protegerse con su arma que fue tragada entera por la bestia. La poni retrocedió, pero los grotescos equinos avanzaron, viendo a su presa acorralada.
"Lyra", pensó con los ojos llenándose de dolor, recordó aquellos momento felices cuando fueron potrillas y vio los dientes babeantes de los repulsivos seres. La primera vez que la vio tuvo miedo de acercársele, era su primera vez en Canterlot y Lyra era muy curiosa y energética, fue su primera amiga y quien dio compañía cuando lo perdió todo. Decenas de ojos estaban fijos en ella, ansiándola. Tratado de aceptar su situación se enfocó en rememorar su infancia, la calidez de sus abrazos, las divertidas desventuras que vivieron, todos esos momentos se resumían en el presente que tenía delante. Imaginó el destino que sufriría en carne propia y para su desasosiego maldijo en silencio, ¿para qué te conocí?, luego se maldijo a sí misma, la peor de las amigas. Tenía el espíritu descarnado cuando las criaturas se lanzaron sobre ella y su grito se esparció por el bosque entero.
—¡LYRAAAA…!
Continúa…
