IV

Me desperté con los pasos de Kaoru-dono en la escala. Advertí que se había consumido dos pulgadas de la vela. Cuando le pregunte la hora, me dijo:

-Acaba de sonaba la sirena de las diez.

-¿Por qué ha vuelto tan tarde hoy?

-Nos hicieron trabajar de noche por que han subido las ventas. –dijo sonriendo fingidamente, para no preocuparlo - Nos pagan extra, pero me agoto demasiado - mintió

-¿Y no, puede, entonces, rechazar el sobretiempo?

-No. No hay suficientes obreros. No puedo negarme –dijo

De pronto resbalo una lagrima. Pensé que lloraba de cansancio y sentí no solo una profunda simpatía, si no además cierta conmoción al descubrir que era aun tan niña y había pasado por tanto. Abrí el paquete y le ofrecí mis delicadezas. Mientras ella comía le dije consoladoramente:

-No esta acostumbrada al trabajo nocturno; por eso se siente tan cansada. Cuando se acostumbre será otra cosa –Que tonto me sentía diciéndole esas cosas, me pregunto que le preocupa tanto, que es lo que en realidad…

Se sentó tiesa en mi escritorio improvisado y estuvo mordisqueando un chocolate, pero sus ojos se volvieron a mi varias veces, como si quisiera decirme algo pero nos e animara.

-Algo le paso a usted ¿no? –dije –vamos, dígame que es. Se produjo una pausa embarazosa y luego principió, vacilante.

-Hace tiempo…, eto…., he querido preguntarte…, Has estado saliendo todas las noches últimamente. ¿Te has estado mezclando con indeseables?

Me causo mucha sorpresa esa idea suya. Al parecer desde, desde que empecé a salir por las noches, sospechaba que me había metido con ladrones y pandilleros. AL ver que sus palabras me mareaban, pensó que sus sospechas eran ciertas y tomo mi silencio como una afirmación. Seguí hablando, aunque desafiante, su tono era amistoso. Quede pasmado por su bondad.

-¿Es realmente necesario todo esto, la comida, la ropa nueva? ¿!Es muy peligroso Kenshin!? –se sobresalto pero su tono volvía ser dulce - ¿Qué pasaría si te atrapan? –murmuro… -Volvió a su tono optimista –Pero no debemos preocuparnos del pasado. Solo pretendo qué empieces a retomar el camino de ahora en adelanta,… por favor.

Sin poder pronunciar palabra, me quede mirándola con la boca abierta. Eran tan extrañas e inesperadas sus ideas que no supe como explicarle. Guardo silencio unos minutos, seguramente para que dijera algo, pero no pude emitir sonido alguno. Y luego siguió:

-Pensemos primero en los cigarrillos. Si dejas de fumar, puedes ahorras unos cuantos centavos. Ya te he dicho que no deberías fumar, especialmente si los cigarrillos son de la fábrica donde trabajo. Pero tú no haces caso. ¡Eres tan terco! -sonrió con dulzura

De nuevo resbalaron por sus mejillas una lagrimas. Yo sabia realmente que su llanto era por pensar en su odiada fabrica, y todo lo relacionado a ella; el bastando de ese capataz, la muerte de su padre, su soledad, etc.,. Pero mi corazón no me permitía pensar así; prefería creer que era por mí que lloraba, una parte de mi, contra toda lógica, estaba absolutamente convencido. Me mantuve quieto por un rato, meditando, mientras ella se calmaba poco a poco. Entonces le explique de donde provenía el dinero, y le conté de la carta certificada que me había llegado el día anterior y que había salido a cobrar el giro y las cosas que había comprado, y le hable de mi insomnio y de por que tenia que salir a caminar por las noches.

Acepto sin dudar lo que le dije, y cuando termine de hablar sus mejillas estaban profundamente sonrosadas, me sentía profundamente conmovido, y sabia de que exactamente. Mirando al escritorio dijo suavemente:

-¡Que idiota soy ! Fui injusta contigo, perdóname por no confiar en ti Kenshin, pero es que tu comportamiento era tan raro, que pensé lo peo. … Pero ya paso. Eso que dijiste de ganar cinco yinyuanes ¿no podrías hacerlo mas seguido?

Me sentí conmovido por su simpleza, pero a la vez sacudió una emoción inconcebible. Anhele con todas mis fuerzas estirar los brazos abrazarla fuertemente contra mi, sin embargo, la razón me controlo severamente, diciendo; "Seria el peor crimen. ¿No conoces acaso tu propia situación? ¿Quieres envenenar a esta nina simple y pura? Enviciarla. ¡Demonio! Demonio, en estos momentos no tienes derecho a amar"

Cerré los ojos unos segundos mientras mis emociones luchaban con mi razón, hasta que venció la razón. Realmente la quería mas allá de mi mismo. Cuando volví abrir mis ojos, el lugar me pareció de pronto más iluminado. Le sonreí con gentileza y le dije:

-Se hace tarde ¿no será mejor que se acueste? Tiene que trabajar mañana. Le promete que desde hoy dejare de fumar.

Se paro obedientemente y se fue a su cuarto con una sonrisa de felicidad.

Encendí otra vela y me senté a pensar con mas calma las cosas.

"Los frutos de mi trabajo me trajeron, hoy por primera vez, estos cinco yinyuanes, pero ya gasté tres. Sumados con el que me quedaba, tendré sólo veinte o treinta centavos cuando pague el arriendo. ¿Qué voy a hacer?

"Quizás podría empeñar mi túnica vieja, pero no creo que ninguna casa de empeño se interese.

"Es una pobre chiquilla, pero ¿y yo? Mi situación es aún peor. Ella no quiere trabajar y está obligada a hacer sobretiempo. Yo quiero encontrar trabajo y no lo logro.

"Quizás podría conseguir algún trabajo manual. Oh, oh, pero mis inútiles músculos no servirían ni para tirar un rickshaw.

"Podría matarme, supongo... Lo habría hecho tiempo atrás, si hubiera tenido el valor. Sin embargo, el que esta idea se me haya metido en la cabeza en estos momentos críticos, demuestra que aún no he perdido todo el valor para hacerlo.

"Jo, jo; ¿qué fue lo que me dijo hoy el conductor del tranvía?

"¡Perro amarillo! Bueno, es un lindo término.

".........................."

Mi mente repasó una gran cantidad de ideas sueltas e inconexas, pero no encontró medio alguno para sacarme de mi actual estado de pobreza. Sonó la sirena de una fábrica cercana; seguro que era medianoche. Me levanté y me puse mi vieja túnica harapienta, apagué la vela y salí a dar mi paseo.

Estaba quieto. Los demás habitantes de la barriada dormían. Frente a mí, en los modernos bloques de Jihsinli, aún había algunas ventanas iluminadas con luces de colores. Los acordes de una balalaica y los jirones de un suave canto melancólico eran arrastrados por la noche helada, quizás desde alguna joven rusa blanca que cantaba para vivir. Arriba, nubes gris-blancas cubrían el cielo, apilándose pesadamente, como cadáveres en descomposición. Por aquí, por allá, donde se abría una grieta en las nubes, titilaba de tarde en tarde una estrella, pero hasta los mendrugos de cielo oscuro a su alrededor parecían tristes y sombríos.

15 de julio, 1923

NOTAS DE AUTOR:

¡Hola mina! Por fin otra historia terminada. Amo terminar historias, pero seguirlas, me cuesta demasiado, por eso prefiero las pequeñas historias. He comenzado a leer una novela, de Gallegos Romulo "Doña Barbara", y me he cansado de mucho drama. Así que surgió una idea medio rara y la publicare pronto.

Muchísimas gracias a los que leen esto, pero especialmente a los que me dejan su opinión. ¡Gracias Watashi! ¡Gracias kirei-bell! !Me han animado muchisimo! !Tambien a Cindy-Jhoni y a Gaby! Muchas gracias!

Ja-ne