Capitulo 10: El amante.
-.-.1 mes después.-.-
-Afrodita haré que MM me oiga, así sea a golpes.- dijo Shun, enojado al ver los ojitos tristes de su amigo, quien estaba sentado en una mecedora junto a la ventana. Ante esas palabras, Afrodita tomo la mano de Shun asustado, para detenerlo.
-No por favor Shun, solo conseguirás que me desprecie más.- rogó Afrodita apunto de estallar en llanto.
Desde ese nefasto día, en que MM había llegado a Italia, convirtiéndose en líder de la mafia para poderse quedar con Afrodita, las cosas para el pisciano habían ido de mal en peor.
MM lo había tomado esa noche con una furia desconocida, una furia que le rompía el alma. Pero, además de parar solo para tomarlo en las noches, no le hablaba, lo miraba con desprecio y jamás lo escuchaba. Eso mataba a Afrodita, quien amaba a MM mas que nada en el mundo.
MM hablaba con sus amigos, hasta que estos mencionaban el tema de Afrodita, entonces los hacía callar, no quería escuchar ni media palabra sobre el tema.
-Es un imbécil, Afrodita, no te merece.- se quejó Shun a quien le dolía el problema de su amigo.
-Pero yo lo amo.- fue la respuesta simple y sincera de Afrodita. Shun quedo desarmado contra esas palabras. Si Afrodita lo amaba… Shun no sabía que hacer para ayudar.
-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-
Una noche mas, MM lo tomaba, se movía en su interior con fuerzas pero mezclando ternura, llevando a Afrodita no solo al borde del éxtasis, si no al borde de la locura.
Esa ternura lo lastimaba, porque era falsa, porque le hacía pensar que todo estaba bien, pero para cuando el orgasmo pasara, darse cuenta de que todo seguía siendo un infierno.
Máscara era un experto prodigando placer, sobre todo a Afrodita, que era tan sensible a su tacto. Pero una noche más, cuando el coito sexual pasó, Afrodita intento hablar.
-Juliu….
-Cállate.- lo interrumpió de forma fría y brusca el canceriano.
Afrodita bajo la mirada, para ocultar su dolor y se dio la vuelta en la cama, arropándose y enterando la cabeza en la almohada, donde lloro en silencio.
Máscara de la Muerte se sintió como una autentica basura, podía sentir que Afrodita lloraba y quería abrazarlo con fuerza, decirle que nada le importaba, que si lo hubiese engañado con mil hombres a él no le importaba, mientras siguiera amándolo, que era su esclavo, su fiel servidor, pero no podía, solo una cosa se lo impedía…. Orgullo… estúpido y grandísimo orgullo.
Él tambien se dio vuelta en la cama y se arropó. Extrañaba tanto las noches interminables cuando Afrodita y él dormían abrazados, no como en ese momento, dándose la espalda el uno al otro.
Él también permaneció en vela esa noche.
Seria tan simple dejar de sufrir, solo tenía que escuchar a Afrodita. Pero no quería hacerlo, porque MM sabía que el le creería como un estúpido. Sabía que si Afrodita le decía que la luna era de queso rosado, él se lo creería.
-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-
Después de mucho hablar, Hyôga y Shun habían convencido a Afrodita para que tomara al toro por las astas, o en este caso, al cangrejo por las pinzas.
Asi que Afrodita ahora estaba vestido con ropa de entrenamiento y el cabello recogido. Tocó a la puerta del despacho de Julius y entró sin esperar permiso.
MM lo miró confuso por su atrevimiento. Afrodita lo miró con firmeza.
-Me vas a oír, quieras o no.- aseguró el pisciano. MM hizo un gesto de enfado.
-No tenemos nada de que hablar.
-Oh, me escuchas o me iré, Julius.- dijo el Pisciano.
-No puedes… tienes un contrato.
-¡Al Diablo ese estúpido contrato! ¡Al Diablo con los Di'angelo! ¡Al Diablo con el cabrón de tu hermano y al Diablo contigo! ¿Qué vas a hacer? ¿Enviarme preso? Adelante… pero aun asi quieras o no, me vas a oír.
Julius quiso hablar, pero Afrodita lo calló con una bofetada que los dejó impresionados a ambos. Pero Afrodita reaccionó y, tomándolo de la camisa, lo sacudió.
-¡Estoy harto de los Di'Angelo! ¡El maldito de Pierre me obligó a firmar ese contrato! ¡Me obligó a dormir con él! ¡¡¡Me violó y tú no eres mucho mejor que él, porque me haces lo mismo!!!
-Pudiste negarte a acostarte con mi hermano.- dijo MM fríamente.
-Claro… ¡pero lo que no sabes es que tu hermanito me dijo que si yo me negaba, todos sus hombres violarían a Shun, haciéndolo abortar, mientras a mi me obligaban a ver!- le echó Afrodita en cara.- Por que esa fue su amenaza. Así que… ¿qué hacía? Era Shun o yo. Y Shun y su bebé no tenían culpa de nada, después de todo, el que tenía relación con un Di'Angelo era yo. Tu hermano es un cobarde que se merece una buena paliza y tú un estúpido que se merece otra.
-Entonces dásela, ya nada te lo impide.
-Si…algo me lo impide. Me lo impide el hecho que estoy embarazado y no sé si es tu hijo o es de él.- estalló Afrodita empujándolo lejos de sí, para luego caer al suelo, llorando.
MM quedó en shock, sin reaccionar. Afrodita se levantó, con el rostro bañado en lágrimas.
-Adiós, Julius. Mi bebé no los necesita ni a ti ni a él. Mi bebé no será un Di'Angelo, mi bebé será solo mió.- La voz de Afrodita era firme, pero sus ojos estaban sus ojos tristes. Se dio la vuelta y se dirigió a la salida.
Solo seguros le tomó a MM pensar y actuar, se levantó y agarró a Afrodita.
-No me importa si es de mi hermano el bebé, solo… no me abandones, te necesito, Afrodita.
-No quiero ser más tu amante, MM. Suéltame, ¿no vez que ya no puedo mas con esto? ¿Que me esta matando…?
El cuerpo del embarazado se estremecía con sus sollozos.
-No seas más mi amante. Cásate conmigo.
-Pero… mi bebé…
-No me importa si es de Pierre, yo lo criaré como si fuera mío. Yo seré su padre.
-¿Y toda mi vida me sacarás en cara lo que paso con tu hermano?
-Nunca mas, nunca lo volveremos a mencionar… lo olvidaremos.
Afrodita se volteó y miro a MM. Con ternura tomó su rostro y lo besó.
-Toda mi vida quise oír esas palabras de ti, MM… y siempre pensé que diría que si, pero mi respuesta tiene que ser no, Julius. Hasta que no me creas y sepas perdonar, nunca seremos felices. Piensa bien, Julios, analiza bien y luego venme a buscar en el Santuario. Sea cual sea tu respuesta… yo siempre te amaré.
De los ojos azules callo una lágrima. El pisciano abrió la puerta del despacho y salió dejando a tras suyo a un canceriano que lloraba. Si, MM lloraba, lágrimas gemelas a las que en ese momento caían de los ojos de Afrodita.
Continuará…
*************************************************************************
