Capítulo 4

El día anterior había sido uno muy lleno de sorpresas para Cedric y también para Oliver. Ambos se habían separado, pues tenían mucho en qué pensar, pero habían quedado de verse esa mañana.

Oliver y Cedric se miraron.

- Lo siento.

Se disculpó Cedric. Oliver negó con la cabeza.

- También fue mi culpa, debí haberte hablado de ese compromiso, que lo había royo y todo, así Parkinson no se habría podido aprovechar.

Se culpó Oliver. Cedric sonrió débilmente tomando las manos de Oliver entre las suyas. Oliver levantó la cabeza y lo miró confundido por el gesto.

- Yo debí haber confiado en ti, en nuestro amor y no en las palabras envenenadas de esa bruja. Los dos fuimos culpables.

Le dijo Cedric suavemente.

- Peror....

Empezó Oliver, pero Cedric lo interrumpió poniendo un dedo sobre sus labios.

- Buscar un culpable, no nos devolverá los años que ya perdimos. Estoy dispuesto a decirle a Oliviero que eres su padre.

Le dijo Cedric dejando a Oliver impresionado, pues no esperaba eso.

- Pero...

- No te quiero obligar a nada, Oliver. Y sólo si tú quieres, se lo diré a Oliviero. Sólo quiero darte la oportunidad de que al menos recuperes a tu hijo.

- Casémonos.

Le dijo Oliver impulsivamente. Cedric negó con una sonrisa dulce en los labios.

- No podemos, Oliver. La verdad es que tú ya no me conoces. Hemos cambiado demasiado, casarnos de esa forma sería un error. No puedo aceptar, Oliver.

Sí habían cambiado, se dio cuenta Oliver. Cedric había madurado, y mucho.

- Bien, digámosle a Oliviero, pero desde ahora quiero ser su padre con todas las de la ley. O sea, quiero reconocerlo como mi hijo.

Cedric asintió al pedido de Oliver.

- Es tu hijo, de acuerdo.

- Y también quiero que sepas que pienso volverte a conocer, volverte a conquistar, hasta que aceptes casarte conmigo y venirte a Londres.

Le dijo Oliver, dejando a Cedric confundido pues esta vez el sorprendido, ya que no esperaba esas palabras, fue él.

- Oliver.

Susurró Cedric, pero fue silenciado por unos labios sobre los suyos. Y suspiró, suspiró porque a pesar de los años aún anhelaba y recordaba el contacto de esos labios.

Y así juntos se abrasaron correspondiendo al beso del otro.

Continuará