Ninguno de los personajes de InuYasha me pertenecen sino a la talentosa Rumiko Takahashi

Capitulo 04

El tiempo ya no tenía importancia. Kagome sin recordar lo sucedido, se despertó hallándose junto a Sesshoumaru, quien por primera vez una expresión de calma en su rostro reflejaba.

Se sentía diferente, no podía explicárselo, pero algo dentro de ella, en su interior despertaba.

Al incorporarse recordó la noche pasada, ahora podía explicarse sus raídas ropas, sus marcas...

Jaken y Rin junto a la bestia bicéfala se encontraban llegando y con horror el pequeño demonio sapo (O la especie q sea Jaken, no tengo idea), se acerco a estos gritando.

Jaken ¿ ! Qué le ha hecho usted a mi amo bonito, humana!?

Sonrojada, apenada por su apariencia, Kagome no se decidía si le contestaba o bien lo que su cuerpo le pedía, matar insolente ser con su propias manos.

Abriendo sus dorados ojos amaneció con su inconfundible mirada fría. Sesshoumaru se incorporo y pasándole por encima le recordó a este a quien servia.

Sesshoumaru Ella ya no es humana...

En ese momento, Kagome se dio cuenta que no tenia a donde ir, no sabia que hacer, que no podía confiar en nadie pero que tampoco sola podía estar. A cierta distancia en solitario jukai olfateo su miedo.

Sesshoumaru Con esos "sentimientos" no duraras con vida por mucho tiempo

Kagome se estremeció y pensó que hasta su mente él podría leer.

Sesshoumaru ¡Vamonos de aquí!

El gran Sesshoumaru encabezo el éxodo seguido por su pequeño cachorro adoptivo y Jaken q arrastraba con pesar a la bestia de dos cabezas. Rin sin medir las consecuencias de sus palabras, hacia su amo se dirigió.

Rin Amo Sesshoumaru ¿Ella no vendrá con nosotros?

Sin detenerse, sin darse vuelta y con su típica amabilidad de demonio su voluntad volvió a imponer.

Sesshoumaru ¡Mujer! Tu también

Sin nada que perder, además de sentirse vacía, vacía de sentimientos, de emociones, de anhelos, al taijukai Kagome siguió en silencio. Durante horas lo siguió, sin palabras, sin gestos, hasta que al pie de una montaña se detuvieron.

Sesshoumaru ¡Suban!

Fue la única indicación. Kagome imito a Rin y sobre el lomo de Ah-Un se monto. Y como de costumbre, Jaken disgustado estuvo apunto de perder su oportunidad, La oportunidad de fundirse en el vuelo con las blancas nubes, tan esponjosas que con las lagrimas de Kagome se confundían.