Perdonen el retraso en actualizar mi historia, he estado un poco enferma, mas de 15 días con horribles antibióticos. Lo bueno que la termine y espero poner el resto de la misma pronto y así seguir con mis nuevos fics. Pero antes de eso, quiero darles las gracias a todos por sus reviews: dmrapr-cma-Anti-muerta, Rerry, Naoto Nayamira, Kmilitachan, gabita, Nanaccs, Sei-San, hitoki-chan, sophia06, Alcalime, PelusitaBlack93, sessmily, AKARY YAMI, NollasBlack, yela01, azulceleste, emihiromi, queen of the shadow, goshi y Karina Natsumi.

Espero que les guste este nuevo capítulo.

Me gustaría saber que les gustaría que publique la próxima vez: más de Inu Yasha, Saint Seiya, Final Fantasy 7 o Transformers. (Ninguno de ellos es de mi propiedad, obviamente)

Capitulo 09

A pesar de la oscuridad Kagome podía ver como las pupilas de Sesshoumaru se dilataban con tan solo mirarla. En su respirar dejaba notar su ansiedad, esperando cual depredador un leve movimiento de su víctima para atacar. Ninguno de los dos sabía lo que podría llegar a pasar. Ni esperar.

_ ¿Es por eso que me ayudaste? Kagome algo nerviosa pregunto.

_ Tú pediste un consejo, el frio jukai respondió.

_ ¿O lo hiciste para vengarte de Inu Yasha?

_ El no entendería nada de esto, además, no está aquí para ayudarte, nunca más lo hará

_ No lo necesito.

_ No te creo

Ninguno de los dos bajaba la mirada. Sesshoumaru estaba muy seguro de sí mismo y Kagome no quería demostrar que estaba aterrorizada por el jukai aunque no estaba segura si lo prefería como enemigo o como amigo (ó algo más), también dentro de ella una batalla se estaba llevando a cabo.

El Lord de las Tierras Occidentales contra los labios de la joven arremetió buscando más y más de ella pero sin esperarlo sus intenciones se vieron truncadas en ese mismo momento cuando un grito desgarrador el silencio rompió.

_ ¡Rin! Ambos gritaron.

Y sin más, ambos lo más rápido que pudieron hacia la habitación donde la pequeña se encontraba se dirigieron. La hallaron sentada sobre el futon, llorando desconsolada. Kagome reacciono como una madre lo haría con su hija y hacia ella se dirigió. A su lado se sentó y la abrazo demostrándole protección.

_ Ya Rin... cálmate... ya paso... menciono Kagome tomando a la niña entre sus brazos.

_ Volví a soñar con mis padres, me dejaban... y luego, luego los lobos atacaban... sola... estaba muy sola...

Contaba Rin en medio de sollozos. Kagome la abrazaba aun más y un tierno beso en su pequeña cabecita le dio.

_ Sabes bien que ya nadie va a lastimarte...

Sesshoumaru observando aquella escena en silencio, sabía que ni Jaken ni él podrían haber encontrado las palabras no los gestos para consolarla, miro a Kagome protegiendo, consolando a la niña, una niña casi desconocida para ella con quien no tenía ninguna obligación y sin embargo estaba junto a ella. Por unos instantes creyó verse en los brazos amorosos y protectores de su madre, recordaba su esencia, su amor, su ausencia pero nunca podía ver su rostro, lo que hacía que su falta le doliera más, algo que realmente lo atormentaba. Siguió mirando a Kagome, "una jukai con alma humana" advierto y en silencio de aquella habitación, sin ser visto se retiro.

_ ¿Kagome...? la pequeña secándose sus lagrimas le llamo.

_ ¿Si Rin...?

_ ¿Te quedaras junto al señor Jaken y al amo Sesshoumaru para poder cuidarme?

_ ¿Pero... por qué quieres que yo me quede?

_Me gusta estar con el amo Sesshoumaru y el señor Jaken... pero a veces me siento solita...

"¿Y ahora que haré, que le diré?" se pregunto Kagome pero no fue necesario, la pequeña se había quedado completamente dormida en sus brazos. La acostó nuevamente, la arropo y sobre ella creó un campo de protección, sabiendo que una respuesta tenía, que solo debía aceptar lo que su corazón le decía.

En silencio también salió ella y al demonio se decidió a encontrar. Busco por las demás habitaciones hasta que lo hallo.

_ Rin se ha quedado nuevamente dormida... la muchacha anuncio.

Pero no hallo respuestas. Sentado, bajo la claridad de la luna Sesshoumaru parecía más solitario y triste que frió y maligno y a ella esa extraña actitud le llamo la atención, sabía que algo diferente había. A él se acerco y al ver su rostro, un rostro triste y angustiado algo en ella, en su interior cambio y no pudo resistirse y sin más, al gran jukai abrazo. Al sentir el cálido contacto, él correspondió tomándola por la cintura, apoyando su cabeza sobre su pecho pudiendo escuchar el latido de su corazón, el corazón de una extraña miko, una jukai miko que con su bondad el amor en el despertó.

_ Quédate por favor. El sobreaño de las Tierras Oeste le pidió

_ Eres la segunda persona que me pide lo mismo esta noche.

Y la joven con suavidad evito que una lágrima se derramara por las delicadas facciones del jukai para luego tomar por prisioneros sus labios entre los de ella.

No hubo palabras ya que no fueron necesarias y bajo la mirada cómplice de la luna, sin más que ella por testigo, sin apuro, Sesshoumaru tomo a Kagome por mujer, la convirtió en su compañera a esa dulce criatura que alguna vez odio pero que a su corazón despertó.

Sesshoumaru hizo con firmeza a Kagome nuevamente suya. Se amaron por horas mutuamente sabiendo que para ninguno de los dos ya había vuelta atrás.

Las horas pasaron y Kagome se encontró en el alba recostada sobre el pecho de Sesshoumaru quien lucía tranquilo, pacifico hasta casi inofensivo. Con suavidad ella quito un mechón del rostro de su amado quien al sentir el roce de su piel abrió sus ojos color miel.

_ Cuéntame como era ella, tu madre. Le pidió Kagome a Sesshoumaru abrazada al jukai mientras jugueteaba con un delicado mechón plateado.

Sesshoumaru volvió su mirada hacia el vació y con pena se dejo escuchar.

_ Apenas si la recuerdo, su olor, su calidez pero no puedo recordar con claridad su rostro...

_ La querías mucho ¿verdad?

_ Con ella siempre me sentía seguro, como hace...

_ ¿Como Rin y yo hace unas horas? Le respondió la joven jukai sobre sus codos sin apartarse demasiado del cuerpo de Sesshoumaru.

_ Si, así es...

_ ¿Y tu padre nunca te hablaba de ella?

_ No, nunca quiso hacerlo, por mucho tiempo también parecía haberse ido con ella. Y cuando conoció...

_ ¿A la madre de Inu Yasha? ¿Creíste que la había olvidado?

_ Traicionado... la cambio por una humana...

_ Si yo, ahora, no fuera lo que soy, estarías repitiendo su historia, ¿no lo crees?

El se la quedo observando por unos instantes, encontrando las palabras correctas a esa verdad. "Y no me importaría" pensó

_ Eso ya no importa... respondió el jukai con cierto tinte rojizo en sus mejillas, lo cual provoco una delicada sonrisa en su joven amante.

_ ¿Por qué él, está muerto? Seria Kagome agrego.

_ Porque abriste mis ojos, porque estás aquí... ¿Deseas quedarte?

_ Si.

Y Kagome lo beso dejándose atrapar por su brazo que se enredo en su cintura.

_ Amo...bo... ni... to... el asqueroso sapo verde interrumpió

Jaken, prácticamente se desmayo al ver a la amante pareja juntos. Tieso, inmóvil parecía parte de una extraña decoración ausente.

_ ¡Jaken!... ¡Jaken! Grito Sesshoumaru al ver a su inútil sirviente con su pequeña boca abierta, la cual dejaba ver casi todo el interior de este.

Y el extraño demonio verde reacciono incomodo ante tal situación.

_ Disculpe, disculpe amo bonito… De rodillas y rostro al piso respondió luego de reaccionar.

Sesshoumaru sin darle importancia al asunto ni siquiera se molesto en levantar la vista.

_ Ve a ver si Rin ya despertó su Amo le ordeno.

_ Si, si amo, ¡ya voy!

Y corriendo a toda velocidad, la máxima que sus cortas piernas le permitían, desapareció.

_ ¿Quién fue la otra persona que te pidió que te quedaras? Luego que Jaken se fuera Sesshoumaru a Kagome le pregunto.

_ Fue Rin, quien más. Ahora no me puedo negar. Le respondió Kagome mientras rodeaba con sus brazos el cuello de su compañero.

_ ¿Quieres quedarte aquí, en el castillo?
_ Iré a donde tu estés, Sesshoumaru sama. Y sin más, el jukai macho sus poderosas y mortales manos deslizo por la cintura de su joven pareja para que sus cuerpos se pegaran más uno a otro y se volvieron a besar.

Y los primeros rayos de sol alumbraron con su luz y calor a ellos dos.