Capitulo 11
Dentro de una habitación secreta del destruido castillo de Naracu, un oscuro secreto, su ultima venganza, su ultima extensión decidió emerger de su fétido capullo que lo engendro. La purulenta viscosidad se abrió paso a través de las grietas que en el surgieron dejando escapar a aquella monstruosidad, a esa abominación concebida para solo causar dolor. Piel lúgubre como la misma noche, garras por manos, rostro del mismo diablo, torso humano y cola de serpiente para terminar.
_ Padre... aquí está Ryunoshi (dragón de muerte) para cumplir tu último deseo... tu última voluntad... la de acabar con ellos menciono para luego reír malvadamente.
Reptando sobre su vientre salió de su madriguera para ver a la luz del día los restos calcinados y derrumbados de aquella propiedad fiel testigo de la última cruel batalla en la cual el destino de muchos se sello.
_ Cumpliré mi misión... y será más que causar dolor y destrucción, los torturare de tal manera que desearan nunca haber nacido... en especial ese Inu Yasha y esa sacerdotisa a la que tanto ama... la última creación de Naraku agrego.
Observando aquel desolado paisaje, sin más abrió su boca dejando salir un gran chorro de ácido, que a los restos consumió hasta los mismos cimientos.
_ Ya puedo oler su sangre en mis manos... ya puedo sentir su dolor...
Y una risa macabra a las aves del lugar espanto.
Sin explicación, sin aparente conexión tres mujeres sintieron que algo andaba mal, muy mal.
_ Esa energía... no, no es posible... se supone que ya todo termino... la vieja Kaede murmuro observando el cielo que comenzaba a llenarse de nubes grises.
_ Esa presencia es... no... No puede ser él... la taiyi agrego-
La miko y la exterminadora cruzaron sus angustiadas miradas, sabiendo que la última palabra no estaba dicha para la humanidad.
En el Castillo de las Nubes, una joven jukai amanecía sobresaltada. Su cuerpo temblaba, su piel estaba completamente sudada, respiración agitada y su corazón golpeaba contra su pecho de manera desesperada.
_ Algo malo... algo muy malo ha despertado... decía Kagome temblando sobre su estera.
_ ¿Acaso no seré yo? Le respondió Sesshoumaru mientras la tomaba por su cintura y a su espalda besaba.
_ No, Sesshoumaru es algo mucho peor... algo que creímos que ya no volvería a caminar sobre esta tierra y que no causaría más dolor...
Con ternura la abrazo a manera de protección pero ambos sabían que todavía faltaba lo peor...
Toutousai se hallaba perdido en sus pensamientos, con su vista fija en Tessaiga cuando Myouga lo encuentro en el interior de su cueva.
_ Toutousai... Toutousai! ¿En qué piensas? La vieja pulga sirviente del poderoso Inu no Taishou interrumpió.
_ Solo una idea... menciono el anciano creador de los colmillos del Comandante mientras este no dejaba de asar un trozo de carne.
_ Creo que tal vez, los dos tenemos los mismos pensamientos...
_ ¿Tu también crees que es posible que...?
_ Estoy seguro que el deseo de Inu Yasha seria que ella la portara, dijo el diminuto jukai mientras bebía un sorbo de su te.
_ ¿Pero si la espada la rechaza por ser ahora jukai?
_ Pero seguramente, en el fondo, ella sigue siendo humana, es por eso que el amo pudo despertar los verdaderos poderes del colmillo, para poderla proteger. Además, es preferible que ella la tenga que no Sesshoumaru. Termino de decir Myouga dejando su tasa para volver a cruzar sus brazos.
_ Es verdad... aunque también es cierto que hace bastante tiempo que no sabemos nada de él... del amo Sesshoumaru.
Un breve silencio sumió momentáneamente a ambos en sus pensamientos. Para luego, Toutousai ponerse de pie y revisar entre sus pertenencias.
_ ¿Qué planeas hacer, Toutousai?
_ Le llevare la espada a la anciana Kaede para que se la entregue a Kagome
_ Muy bien... ¡pues entonces te acompañare!
Acto seguido la anciana pulga salto al hombro del maestro de armas y con gran ceremonia tomo esa espada tan especial y con ella, sobre su peculiar mascota, hacia la aldea de la miko partieron sin pensar en lo que podrían llegar a encontrar.
Destruyendo todo a su paso hacia la aldea de Kaede, Ryunoshi avanzaba lentamente con un solo objetivo en mente: eliminar a todos aquellos que a su amo, a su creador, a Naracu derrotaron sin compasión
En la aldea, Kaede y Sango habían alertado a todos los habitantes del poblado para que se refugiaran en el bosque, pues sabían, sentían que algo malvado sin descanso, al lugar se acercaba.-
Miroku, Sango, Kaede y hasta el pequeño Shippou se prepararon para dar batalla.
_ Como quisiera que Inu Yasha y Kagome estuvieran aquí. Ellos podrían con facilidad, derrotar a quien sea... agrego el pequeño zorrito muy triste.
_ No te preocupes, Shippou, ellos, a su manera, ten por seguro, que nos cuidaran y nos ayudaran. Ya lo veras... agrego Sango abrazando al pequeño kitsune.
_ ¿Por qué debes ir, si ya no son de tu misma especie? Le pregunto el poderoso perro jukai de las tierras del Oeste a su nueva compañera.
_ ¿No lo entiendes, Sesshoumaru? A pesar de ser lo que soy, a pesar de haberme convertido en jukai, ellos siguen siendo mis amigos, y ahora, más que nunca, me necesitan. Si no me aceptan, lo entenderé, pero aun así tengo que hacerlo. Respondió Kagome acariciando el rostro serio de Sesshoumaru.
_ Temerán y desconfiaran de ti, de tus intenciones...
_ Solo mi cuerpo ha cambiado pero no mi alma, mi corazón. Que yo sepa, no hay manera para transformarlos a menos que se quiera dejarlo de ser, pero me siento feliz con lo que soy, una yukai con un muy humano corazón...
_ Como quieras... le respondió Sesshoumaru algo molesto.
_ Volveré... le dijo con una sonrisa para luego dejar un tierno beso en los labios de Sesshoumaru y cuando se disponía a alejarse de él, tras ella un extraño cambio se dio.
_ ¡Espera! Grito el jukai.
Kagome retrocedió sus pasos dándose media vuelta hacia el poderoso mononoke el cual fríamente hacia ella vio acercarse.
_ No seré fuerte como tu pe... Sessh... intento decir Kagome mientras observaba como Sesshoumaru se le acercaba cuando un duro golpe en el estomago la desmayo y cual muñeca de trapo al suelo la hizo caer.
_ Eres demasiado valiosa como para perderte ahora... menciono fríamente el hijo mayor del Comandante.
_ ¡Jaken! Llamo con todas sus fuerzas.
_ Si amo bo... y el sapo boquiabierto se quedo al ver a Kagome desmayada en los brazos de Sesshoumaru.
_ ¡Cuídala! Si algo le sucede en mi ausencia, ten seguro que morirás... simplemente le ordeno a su fiel y casi inútil sirviente.
_ Si amo. respondió casi temiendo por su vida.
El pequeño sapo no daba crédito a sus ojos, Kagome desmayada y su amo bonito, el todo poderoso Señor de las Tierras Occidentales partía para ayudar a un grupo de despreciables humanos.
En la aldea, observaron a una gran bola de luz llegar hasta ellos y de la misma, emerger al mismo Sesshoumaru. Todos los presentes, incluso los recién llegados Myouga y Toutousai quedaron sorprendidos ante la presencia inesperada del primogénito del Comandante.
_ Es... es Sessh... agrego la taiyi al vislumbrar la silueta del arrogante jukai acercándose a la aldea.
_ ¡El amo Sesshoumaru! Grito la pulga sentada sobre la cabeza de Kirara.
_ ¿Por qué huele a Kagome? Se pregunto Shippou olfateando el aire.
_ ¿Cuáles serán sus verdaderas intenciones por estos lugares...? agrego pensativamente el viejo Toutousai que había llegado a la misma con un importante tarea, regresarle el colmillo de acero a Kaede baba para que ella dispusiera de este.
Serio, frió, indiferente se acerco al grupo en el preciso momento en el cual Ryunoshi hacia su aparición en ese lugar. Y el cielo aun más se oscureció.
