¿Seguís conmigo?? Gracias...
Disclaimer: Han pasado sólo unos minutos... Siguen sin ser míos...
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Escondiendo Sentimientos
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Inician el camino de vuelta al todoterrreno. En silencio.
Brennan avanza decidida pero sus ojos, todavía nublados, no miran al frente. Tampoco espera a Booth. Él se apresura tras ella. La mano de Booth ahora vuelve a buscar la espalda de Brennan. O más bien lo intenta, porque ella, al notar el contacto que tanto había anhelado hasta ese momento, se adelanta un paso para evitarlo. No quiere sentirlo. No puede. No en este momento. Sabe que si eso ocurre, si cede en eso ahora, se romperá definitivamente. Está al borde de un ataque de ansiedad, y de algo más.
No sabe exactamente el qué, pero se materializa en un nudo en la boca del estómago que se acentúa cada vez que Booth la toca en una situación de estrés. Le pasa desde hace tiempo, pero sólo ahora está haciéndose tan evidente. Es cierto que tiene una explicación perfectamente científica, según ella, pero incluso ella sabe que existe un desencadenante emocional. Y eso es lo que no quiere saber. Ella no es buena con las emociones.
Booth desiste de su intento de guiarla al coche. Espera a estar de nuevo de camino al Jeffersonian, y sin aviso, para el coche en el arcén de la carretera. Brennan no está tan sorprendida de que haya echo eso. Su mirada está perdida en algún punto el horizonte, a través del parabrisas. Nota los ojos de Booth clavándose en ella, pero no puede mirarlo.
- Huesos, ¿estás bien?- Es evidente que no, pero necesita preguntarlo.
- Sí, Booth, estoy bien.- Suspira suavemente- ¿Quieres arrancar y llevarme al Jeffersonian para poder trabajar en el caso?- Sigue sin mirarlo. Mueve un poco la cabeza en un falso intento pero los ojos no los aparta del parabrisas.
- No, no estás bien. - La voz de Booth es grave y preocupada.- Escucha, sé que es difícil tener que recordar tu secuestro, lo horrible que debió de ser estar dentro de aquél coche, pensando que íbais a morir...
Pero sus palabras parece que se pierden en el escaso espacio del coche. Brennan permanece inmóvil. Aparentemente se diría que ni se inmuta, aunque sus ojos le escuecen, y sus latidos se aceleran y en su interior hay toda una batalla.
- Huesos... - Booth usa ahora un tono suplicante. ¿Porqué no le cuenta lo que le ocurre? ¿Porqué no confía en él? Ni siquiera lo mira a los ojos.- Mírame.
- ¿Vas a llevarme al Jeffersonian?- Al girar la cabeza hacia él, sus ojos todavía cerrados se abren lentamente y Booth ve entonces esa mirada que odia (y ama al mismo tiempo), y que le rompe el alma. Niña triste y perdida, intentando ser fuerte. Intentando esconderse y no sentir.
Sus ojos grises, empañados, un poco rojos de la tensión de aguantar las lágrimas. Booth inhala y no puede seguir reprimiendo sus ansias de tocarla. Da igual su promesa silenciosa de no interferir, de ser sólo amigos, de dejar pasar lo que siente... Necesita tocarla para que sepa que él siempre estará ahí con ella para lo que ella quiera. Acerca su mano a la de ella que descansa sobre su rodilla. El contacto con su piel es siempre como un pequeño viaje a un sueño maravilloso.
Brennan no aparta la vista de los ojos de Booth, tampoco aparta la mano. Así que la envuelve con su otra mano y la aprieta fuerte entre las suyas para luego suavemente hacer pequeños gestos, caricias, con sus dedos en la palma y en el dorso de su mano.
- Yo no permitiré que vuelva a pasar algo así... Y aunque pasase... Sabes que nunca me rendiría hasta encontrarte... Nunca...
Brennan sostiene la mirada intensa de Booth, tan llena de promesas y de muchas más cosas hasta que la fuerza de ese cruce de miradas comienza a ser demasiado. Aparta la vista y la dirige a sus manos entrelazadas... No puede hablar... ¿Cómo explicarle que su propio secuestro no la asusta? ¿Qué ha pasado por cosas como esas antes y eso no le ha impedido seguir adelante?
Se permite bajar la guardia durante un momento y su otra mano se acerca a la cara de Booth, pero antes de llegar, cambia de dirección,y se posa sobre la mano que contiene la otra suya.
- Lo sé... - su voz es tenue pero firme- No tengo ninguna duda de eso. Confío en ti.- Booth se encuentra desarmado. Es lo más dulce que le haya dicho nadie nunca, o él cree, siente, que lo es. Es especial. Brennan intenta una sonrisa cansada y entrecierra de nuevo los ojos - No...- No es eso ni mucho menos lo que le preocupa, lo que está pensando. Pero no lo dice.
De repente su humor cambia, se pone en modo trabajo, y hace parecer que es lo único que interesa.
- Deberíamos interrogarla. - Booth apenas se sorprende por el cambio de actitud, pero no suelta sus manos - El laboratorio debe certificar la existencia de pruebas suficientes para poder pedir una reunión con ella. La mayor parte de las pruebas de los otros secuestros saltaron por los aires la última vez- Brennan esconde una mueca de dolor casi imperceptible ante el recuerdo del secuestro de Booth -Y hay que rastrear la procedencia de la cámara hiperbárica... No creo que sea demasiado fácil conseguirlas... También hay que averiguar cuándo han tenido lugar trabajos en el parque o ha habido accesos extraños al mismo... Porque enterrar eso debe haber llevado tiempo. Alguien tiene que haber visto algo...Todo lo que podamos conseguir servirá para condenarla con más facilidad...
- Eh, eh, eh!! Tranquila... Que somos un equipo... ¿Recuerdas?- Booth guiña un ojo al tiempo que acaricia su mano con el pulgar y ella responde con una sonrisa genuina, de las que le iluminan el día a Booth.
Ella desliza una mano por el antebrazo de él, hasta el codo, y los bien definidos bíceps... Una mano de él se desplaza en una larga caricia por el lateral de la rodilla de ella, en movimientos suaves por el lateral de su pierna. Para confortarla.
Siempre hay un momento en que se dan cuenta de que es demasiado el contacto que están teniendo, así que, cuando ese momento llega es como si no se estuvieran tocando. Sin embargo, en esta ocasión, el momento ha tardado demasiado en llegar, y es imposible para los dos obviar lo que han sentido.
- Si... Sí que somos un equipo.- la voz de Brennan suena melancólica de nuevo.
Booth aclara la voz y vuelve a poner sus manos en el volante. La mano de ella sigue en su hombro.
- Vámonos entonces...
Brennan coloca su mano en su rodilla acusando la pérdida del contacto cálido de Booth. Mira por la ventanilla y su mente vuelve a perderse en el miedo a la sepulturera.
¿Miedo? Una emoción irracional, sí, de la que no logra huir. Booth piensa que tiene miedo de que le pase algo a ella, pero nada más lejos. Con lo bueno que se supone que es leyendo a la gente, o al menos lo bueno que siempre había sido, y sobre todo lo que la conoce a ella, cómo es que no se da cuenta de que lo que teme es que se les acabe la suerte algún día. La suerte de él de poder salir de situaciones de riesgo para su vida y la suerte de ella de seguir teniéndolo a su lado.
Han sido muchas las veces en que casi lo ha perdido, y quizás la próxima sea la definitiva. No puede siquiera imaginar el dolor que le produciría el perderlo totalmente. Su vida se vería reducida a la mitad, porque aunque le resulte extraño admitirlo, es un hecho probado el que él se ha convertido en una parte tan importante de su vida que, si bien podría seguir adelante no estando él, no sería la misma. Cicatrices.
Desde la operación, incluso desde antes, precisamente desde el secuestro de la sepulturera, lo sabe. Antes lo intuía solamente y pretendía negarlo. Ahora no lo niega. Sólo lo oculta. Ha pensado en eso en muchas ocasiones, le ha costado noches de insomnio, y pesadillas. Pesadillas en que Booth es atacado de mil formas ante la mirada de ella que permanece inmóvil sin poder hacer nada, sufriendo una y otra vez la misma pérdida que en la noche del karaoke.
Sabe que sin Booth seguiría siendo la Dra. Brennan, antropóloga forense, pero ya nunca más sería Huesos. Su Huesos.
Es mejor que siga sin darse cuenta, piensa.
Aunque duela.
