Diclaimer: nop, todavía nada...


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Explorando Los Límites

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Al llegar al Jeffersonian ella baja del coche sin decir nada. Sólo hace un gesto de despedida con la cabeza.

- Huesos... Espera...- Booth se baja del coche y va tras ella, que parece parar únicamente por cortesía. - Cuando vaya a ver a Taffet, ¿vendrás conmigo?.

Brennan lo mira extrañada.

Claro, Booth, siempre hacemos esas cosas juntos...- baja la cabeza levemente antes de darse cuenta de que es un gesto de inseguridad y corregir la postura inmediatamente - A no ser que prefieras que no vaya, claro... - Lo mira fijamente a los ojos.

- No es que no quiera, Huesos. No estaba seguro de que quisieras ir.-

Brennan se esconde de nuevo tras su barrera del trabajo.

- Creo, objetivamente, que lo mejor es que estemos los dos en el interrogatorio. Ya hemos probado que nuestro forma de trabajar es eficaz y no veo porqué hemos de cambiarla cuando no hay ningún factor externo que lo aconseje.- Su voz neutra, esconde todo un huracán de sentimientos que Booth sólo puede intuir.

- ¿Te parece poco"factor externo" el hecho de haber estado a punto de morir a manos de ella?- Booth frunce el ceño y se acerca a Brennan, en una invasión resuelta de su espacio personal -

Porque a MI sí que me parece un factor a tener en cuenta – Su tono de voz es notablemente sarcástico. Levanta las manos con las palmas hacia fuera...- Objetivamente, claro – Tras echar su cuerpo hacia atrás para dar mayor fuerza a sus palabras, continúa su acercamiento, sin que Brennan retroceda ni un paso. - Un factor que, "objetivamente", podría afectar no sólo a nuestra metodología, sino también a nuestra eficacia.

Brennan levanta su cabeza hacia Booth en un gesto indignado y desafiante. Brazos en jarras.

- ¿Estás insinuando que no seré objetiva por el sólo hecho de que esa mujer haya estado a punto de matarme?- Booth hace un gesto con sus cejas indicativo de un afirmación obvia. - Nunca he perdido la objetividad, Booth – Brennan levanta una mano con el dedo índice dirigido al pecho de Booth - Y que puedas pensar eso me hace reconsiderar lo bien que puedas conocerme.- El tono de voz de Brennan suena no sólo herido, sino también más agresivo de lo normal- Así que si no tienes nada más que decir, te agradecería que dejases de molestarme y me dejases ir a resolver un crimen.

- Ah no... No te vas a ir así...

Brennan lo mira incrédula. El enfado que había ido controlando hasta ahora empieza a ser superior a ella. Nota que su tasa cardíaca se acelera, y el calor se está alojando en sus mejillas. Lo único que le faltaba era que Booth pretendiese decidir cuando se va o cuando no... O que pretendiese hablar de algo sobre lo que no tiene ni idea...

- Pues claro que me voy. - comienza a girar sobre si misma para dirigirse al Jeffersonian, pero Booth la agarra suavemente por la muñeca para obligarla a permanecer allí.

- No te vas hasta que me cuentes que es lo que te hace actuar de esta forma irracional.

- ¿¿Irracional?? ¿¿Ahora me insultas?? - Su voz es más fuerte de lo que hubiese pretendido. Mira hacia su muñeca y hacia Booth con el ceño fruncido y exhalando aire con fuerza por la nariz... Su paciencia está llegando al límite y su tono muestra su gran indignación. Le contesta casi gritando. - ¿Eres consciente de que me estás reteniendo contra mi voluntad?

- Si es la única manera en que pueda saber qué pasa por esa cabeza tuya, no me importa. Y sí, sé que podrías noquearme con una de tus llaves de artes marciales exóticas, porque tú sabes que yo no intentaría defenderme.- La voz de Booth es segura y firme... Un poco más alta que de costumbre, porque el malestar está empezando a afectarle a él también, pero tranquila.

- ¿Qué pretendes Booth? - El espacio personal de cada uno está invadido por el otro, sus cuerpos y sus caras enfrentadas, ojos clavados en los del otro. La respiración de Brennan profunda y su pecho hinchándose y deshinchándose con su ritmo de una manera agresiva. Las manos convertidas en puños con las uñas clavándose en las palmas...

- Que cuentes conmigo... - El tono de Booth es tal vez demasiado alto, y casi suplicante.

- No. No puedes ayudarme con esto. No lo entenderías...- El tono condescendiente de Brennan acaba de sacar Booth de sus casillas. Suelta la muñeca de Brennan y la agarra por los hombros, girándola y llevándola hasta el SUV contra el que la apoya suavemente. En ningún momento apartan la mirada.

- Si no me lo cuentas claro que no...- La sujeta todavía más fuerte, en un intento de que todo lo que siente sea también percibido por ella, y la conforte.- He pasado por muchas cosas... Lo sabes... Sé perfectamente lo que es estar encerrado pensando en que vas a morir en cualquier momento, no querer perder la esperanza pero darte de narices con la realidad... Pensar que no vas a poder decir las cosas que nunca has dicho porque siempre hay tiempo, que no vas a volver a ver a tu familia a tus amigos...

- Booth... - ahora la que suplica es ella. Aparta la mirada un momento, para devolverla con los ojos empañados.- No puedo...- Las manos de Booth se deslizan por sus brazos. - ¿¿Por qué no entiendes que no puedo??- Brennan vuelve a levantar la voz con un tono de superioridad.

Booth la mira y sube una mano por el brazo de ella hacia la espalda para darle un abrazo, pero ella se aparta. Retrocede y lo que logra es quedar totalmente contra el SUV. Respira muy profundamente y cierra los ojos en un intento de conservar el poco control que le queda.

- Huesos... Whoa! ¿Qué te...? Tranquila...

- ¡¡¿¡¡Cómo puedo estar tranquila!!?!! - Ahora si que está gritando. Se acerca a Booth muy agresiva, una simple muestra de su dolor y su confusión... - Como puedes decirme que entiendes lo que me pasa. Es imposible que lo entiendas... Yo... - Duda un momento, pero inhala, traga saliva y continúa - No me importa nada mi secuestro... Me da igual lo que puedan hacerme a mi... Lo que pueda pasarme... -

Las lágrimas empiezan a caer por sus mejillas, lentas y silenciosas, contrastando con sus palabras rápidas, furiosas. Booth la mira atónito - ¿Ves cómo no lo entiendes? No sabes lo que es depender de la existencia de una persona para... - se detiene, no es capaz de decirlo. Pero sigue -... Y que esa persona no se preocupe para nada de su propia seguridad... -

Booth se acerca más a ella para intentar tranquilizarla, pero es como si hubiese pasado el punto de no retorno y fuera imposible pararla. Toda la tensión acumulada desde la operación, los silencios, el autoengaño, el reconocimiento, el secreto y el vivir constantemente sin compartir lo que siente, tenían que provocar, tarde o temprano esa reacción. Brennan está casi temblando, sus brazos agarrotados con la tensión, sus puños fuertemente cerrados y dirigiéndose peligrosamente al pecho de Booth. Booth pone las manos delicadamente en su cintura, pero parece que todavía se enfurece más.

- ...Cómo puedo estar tranquila sabiendo que en cualquier momento te expondrás a cualquier peligro... Y encima ahora ya no sólo son las acosadoras sociópatas, los mafiosos, los asesinos en serie, la sepulturera, los psicópatas y criminales en general, también es tu propio cuerpo el que puede acabar contigo.

De pronto Booth se da cuenta que se refiere a él. Se queda paralizado, mirándola a los ojos llorosos y rabiosos, llenos a la vez de preocupación... Si no la conociera, diría que también de resignación.

- Huesos... Yo...

Booth no es capaz de procesar la información. La Dra. Temperance Brennan, independiente, libre y autosuficiente, con su escepticismo en las relaciones interpersonales y en el concepto de duradero acaba de casi reconocer que lo necesita?? No, que depende de su existencia... No puede ser...

Debe haber entendido mal...

- ¡¡No entiendes lo que es darme cuenta de que estoy tan emocionalmente unida a otra persona!! No entiendes qué es... no saber...- Su voz se ahoga en las últimas palabras entre la rabia y la emoción... Mueve la cabeza hacia un lado para evitar la mirada de Booth.

Él se aparta un poco de ella, sin perder el contacto, necesita respirar... Su corazón late a una velocidad alarmante y nota que su visión se nubla. Ni todo su entrenamiento en los diversos cuerpos en los que ha servido le han preparado para esto. Nunca habría pensado que Brennan se sintiera así, y mucho menos que lo reconociese. Sí, sabe que ella lo aprecia, lo quiere, en plan compañeros y amigos... pero esto... Tanto... No está seguro de cómo actuar... Pero necesita confortarla. Verla así lo mata. Está sufriendo de verdad. Y por él...

- Shhhh... - Trata de tranquilizarla con su voz, y al mismo tiempo vuelve a acercarse a ella.

Sube su mano hasta su cara, primero con precaución, no con miedo, pero dándole la opción a ella de que se aparte. No lo hace y se convierte en una caricia decidida. Rodea su cara con su mano y la obliga a mirarlo.

- ¿Cómo crees que me siento yo cada día... cuando no puedo estar contigo las 24 horas, protegiéndote? Porque si a alguien no le preocupa su seguridad personal es a ti... - su tono es serio y su voz profunda - Viajas sola a paises en guerra, te metes con los criminales de cualquier tipo, te disparan, te persiguen asesinos en serie... Y no le das la mayor importancia... - continúa sin pensarlo. Parece que es tiempo para confesiones- Y es peor todavía cuando te tengo delante y no me miras, no me tocas...y no puedo tocarte... Cuando te veo tan inalcanzable que pierdo la esperanza... - Brennan se ha relajado un poco y sus manos se han abierto y descansan ahora sobre el pecho de Booth - Entiendo lo que es estar unido a alguien pero es cierto que no puedo entender una cosa...

Booth tiene la atención de Brennan en este momento. Ella nota en sus manos el calor que desprende su piel y lo busca inconscientemente bajo el abrigo de él, de modo que quedan cubiertas por las solapas... Se da cuenta ahora que el vaho que exhalan ambos se mezcla entre ellos antes de desaparecer. Lo mira distraída...

- … ¿Qué es lo que te asusta tanto, Huesos?

La pregunta la sorprende. No está segura de la respuesta... Sólo está segura de que tiene que ver con la duda sobre su independencia y su fuerte vínculo con Booth...

- Porque... - Booth continúa. Su voz es un susurro – eso es... lo que no logro … - Elimina el escaso espacio que hay entre ellos hasta que solo unos milímetros los separan.- ... entender.

Brennan cierra los ojos, trata de encontrar una respuesta, pero lo único que puede pensar es en lo confortable y segura que se siente cuando Booth está con ella, cuando la abraza, cuando la guía. Y ahora está tan cerca... Puede sentir calor de su piel, respirar su aliento. ¿Qué le está pasando? Lo sabe perfectamente. Eso es lo que la asusta. Pero no puede decírselo. Ya ha dicho demasiado.

Booth no puede soportar la visión divina a escasos milímetros de él. Brennan provoca en él una absurda necesidad de olvidar el mundo alrededor, crear una burbuja sólo para ella, para que esté protegida para siempre.

Verla sin su barrera emocional, casi frágil, con el mentón levantado en actitud aún desafiante, las manos en su pecho, los ojos cerrados, la boca entreabierta... hace que todas las promesas hechas a si mismo, el espacio, el tiempo, la línea... dejen de tener sentido.

Al tiempo que Brennan empieza a abrir los ojos, sus manos se deslizan por los amplios hombros de Booth, un pulgar en su cuello, en una inesperada caricia.

Su cerebro normalmente hiperactivo sólo tiene un pensamiento, un deseo más bien, que sorprende hasta a la propia Brennan... Estar así para siempre. Aunque sabe que el concepto de para siempre es un imposible, parece que es uno de esos momentos en los que el corazón está en marcha y pisa a fondo, como diría Booth. Por una vez, aunque sea un momento efímero, no quiere pensar en las consecuencias, sólo quiere (sólo puede) sentir. Miedo, si. Pero en este momento nada importa.

Booth sujeta su cintura con un poco más de firmeza, como temiendo que se vaya, pero su abrazo sigue siendo ligero y reconfortante. Juega con los dedos inconscientemente sobre las costillas de Brennan mientras la mano que enmarcaba su cara acaricia cuidadosamente su pelo.

- Ahora... no me asusta nada - La respuesta es solo un hilo de voz apenas perceptible. Brennan inhala el olor de Booth y se deja llevar definitivamente por sus sentidos.

Simplemente levanta un poco la cabeza. O quizás sea Booth el que la acerca a él. No importa. En un instante su respiración es una y sus labios se rozan suavemente, con miedo, con una ingenuidad propia de dos chiquillos curiosos. No es la primera vez, pero si es la primera en que ambos lo esperan y lo desean aunque también lo teman.

Ese simple contacto hace que el corazón de Brennan se acelere hasta lo imposible. Su mente es incapaz de formar un pensamiento coherente. Nota que su respiración se hace más profunda al tiempo que siente el aliento de Booth en sus propios labios. Lucha por mantener sus ojos abiertos ante la avalancha de sensaciones. El calor de sus mejillas se extiende rápidamente por todo su cuerpo en un instante que parece, aunque imposible, inmóvil en el tiempo.

Los ojos de Booth se clavan en los de ella, maravillándose de la increible transformación, del gris triste de hace solo un momento a un azul imposible. Sus labios se acarician con tanta delicadeza que duele unos segundos más, hasta que uno, o el otro, no puede soportar más la tortura y abriendo su boca recibe la del otro.

La mano que estaba en la cintura de Brennan ahora, extendida en toda su amplitud, sujeta la espalda de Brennan dibujando pequeños círculos sobre ella. La que estaba en el pelo, se mueve acariciando alternativamente con la cara externa y la interna de los dedos la suave y sensible piel del cuello. Las manos de Brennan firmemente agarradas a los omóplatos de Booth se deslizan ágiles por el torso, la espalda, el cuello de Booth.

Es un beso tranquilo, suave e intenso, que va ganando más energía y fuerza a medida que los dos lo avivan con sus caricias. Es un beso lento, apasionado y profundo.

Tras un tiempo indefinido, a la vez un suspiro y una eternidad, sus bocas se separan, aunque sus cuerpos permanecen todavía pegados. Brennan instintivamente echa la cabeza hacia atrás dejando su cuello al alcance de Booth que sin dudarlo comienza a besarlo lentamente, mientras las manos de ella acarician suavemente su nuca. Nunca había pensado que un beso, un simple beso pudiese provocar una descarga de adrenalina y dopamina así en su cuerpo. Se siente como flotando, los ojos entrecerrados, las piernas le fallan, le cuesta respirar y la sensación de placer es simplemente increíble.

Ambos parecen pensar que si se detienen nada será real.

O peor, sí lo será.

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Si habéis llegado hasta aquí, gracias mis pequeños lectores... Y ya sabéis, si queréis comentar yo, encantada...

A lo mejor continúa... pero tenéis que darme un poco de tiempo... ;)