Capitulo 3- ¿Nuevos amigos?

Una chica apareció por detrás, pues era de ahí la procedencia de la frase. Me giré para poder verla mejor. O mejor dicho, verlos. Detrás de ella, un adolescente, tan serio y robusto como mi salvador...quiero decir, Sasuke, lo seguia. Ella era un poco más baja que él, y no es que fuera baja, que digamos. Quizá fuera por mi punto de vista tan bajo, no lo se. Tenía el pelo rojizo, y con las sombras, habría jugado que ardian como el fuego. Llevaba gafas, y tras ellas, se encontraban un par de ojos rojizos y penetrantes. Eran demasiado mágicos, así que desvié la mirada a su acompañante. Su pelo era de un color que nunca había visto. Un azul claro, plateado, con brillos que daban sensación de suavidez y rebeldía... Sus ojos eran claros y tranquilos. Ambos llevaban también una capa para protegerles del frio, y al igual que Sasuke, no llevaban la capucha.

- Tenias que haber estado, Sasuke. ¡Ha sido una cacería increible!- enfatizó con un tono de emoción, como si adorara esa palabra.- Pero si no fuera por una que yo me sé, podría haberlos atrapado con una esfera.

-Eres un maldito egocéntrico. Si no hubieras usado tu poder, el fuego habría acabado con los lobos y no tendriamos que haber corrido tanto.

- Y si no te hubieras interpuesto, no habría apuntado tan mal.

La peliroja le envió una mirada asesina que hasta a mi me asustó. Su acompañante se calló, pero menos por miedo que por perder su orgullo. Con su silencio, dio por finalizada la discusión. Ambos llevaban un lobo a lomo de sus caballos. Parecían pesados. La peliroja se fijó en mi en el momento en que entró en el acampamento.

- ¿ Y ese cachorro?

- ¿Qué pasa?- contestó cortante.

- ¿ Porqué tiene puesta MI manta?

- Fue el primero que encontré. ¿ Habeis rodeado el área?

- Si. Hemos puesto trampas por se acaso se acerca algún lobo u oso- contestó el peliplateado.

- Bien.

Se hizo el silencio. La pareja cogieron los cadaveres de los que antaño fueron mis cazadores, y los cortaron en filetes parecidos a los que me dio Sasuke. Aunque no sangraran mucho, su olor llenó el ambiente, y no pude evitar a que mis tripas volvieran a gruñir.

- Karin, dame un filete.

- ¿ Para el cachorro? Ni hablar. No podemos desperdiciar la comida así- dijo enojada- Dale de lo que sobró ayer, que si tiene suerte, aún no lo habrán pisoteado las moscas.

- Ya se lo he dado, pero no ha sido suficiente.

- Pero...

- Karin, no me repliques- dijo Sasuke.

La joven se lo dio, pero no sin una mirada clavada en mi, odiandome por comerme quizá su cena. El otro joven siguió cortando del otro lobo. Su habilidad con el cuchillo era increible. El corte era limpio, más de lo que había visto nunca. Seguramente sería por el filo que tanto hacía brillar la sangre.

- Puedes coger del mio si...

- Suigetsu, cállate- le ordenó Karin.

Suigetsu, como antes, se calló. Sasuke volvió a cortar el filete en trozos y me los dio a la boca, esta vez, sin miedo a que le mordiera. Karin observó el acontecimiento, y tras mi gran bocado, bajó la cabeza de mal humor y siguió cortando, pero más agresivamente. Supe desde ese momento que no le caia precisamente bien.

- ¿ Ya has decidido tenerlo como mascota o qué?- dijo Karin, sonriendo amenazadora.

- Pues si- dijo mientras volvía a acariciarme. Esto puso más nerviosa a Karin

- ¿ Y ya le has puesto nombre?

- Sakura- Karin dio una risotada- ¿ qué te hace tanta gracia, Karin?

- ¿ En serio que le has puesto ese nombre a un cachorro? Qué cursilada. No te veia así, Sasuke.

-Ni yo a ti celosa- dijo Suigetsu, como si así ahorrara el comentario de Sasuke.

- ¡Tú a callar!-le gritó- Un cachorro herido no sirve para nada. Solo estorba.

- Lo único que estorba aquí es tu estupida boca.-dijo Sasuke, un poco más tenso, y volviendose a Karin.

- Si lo digo, es por ti, Sasuke- su voz se volvió apacible, como si así quisiera pedir perdón.-Solo digo que no te encariñes demasiado.

- Él no podría encariñarse ni contigo, jajaja.- Si no sangró del golpe, fue un milagro. Karin salió de sus casillas. Sasuke, creo que dio una risotada, pero inaudible para que su toque serio no se fuera, aunque a mi no me engañaba. Se lo estaba pasaba grande con los comentarios de Suigetsu. Y no fue el único, porque en mi interior, también me estaba riendo. Aunque me afectó un poco su comentario. ¿Acaso quería decir que solo era superficial? ¿ porqué me rescató entonces? No quise hacerme más preguntas, y me dejé guiar por el entorno.

- Me voy

- ¿ A dónde?

- ¿ A dónde va a ser? A hacer guardia. No soporto que ese bicho duerma con nosotros.

Un gruñido salió de mi garganta sin querer. Fue intuición lo juro. Tanto me dejé guiar que por ese insulto no pude contener mi ira hacia ella. Ahora supe que no me caia bien. Ni antes, ni ahora, y hasta nunca.

Se fue toda la noche. Desde que estuvo ausente, me quedé dormida bajo su manta. Fuera hacía demasiado frio como para dejar asomada mi cabeza. No tuve sueños muy apacibles. Me veia corriendo con los lobos detrás, pero sin avanzar. En lo alto, podía captar una imagen de una persona, si así se pudiera cara era alargada, y sus ojos serpentinos y verdes. Me observaba, me vigilaba. Me guiaba a donde él quería. De repente todo se volvía oscuro, y desaparecia. Cuando por fin pude ver la luz, una voz me llamó. Una mano me destapó la cara y dejó que la luz entrara por mis ojos. Era Sasuke. Con una cara tranquila, suave y cálida, me sonrió.

-¿ Qué, Sakura, nos vamos de paseo?