Capitulo 4- Descubriendo un pasado

Mis ojos, con el fin de acostumbrarlos a la luz, buscaron un lugar donde posarse. Estaba delante, mirandome bajo la manta. Pestañeé varias veces antes de estar completamente despierta. Para entonces, Sasuke me había destapado completamente, y yo ni siquiera me di cuenta. Su caballo, al igual que todos, ya estaban despiertos y listos para salir. Verme en ese estado me produjo un bostezo del cual no me pude resistir. Sasuke estaba poniendo la manta encima del caballo, lo cual provocó una gran sorpresa para Karin.

-Oh, no...

-¿ Pasa algo?

-No pienso dejarle por más tiempo mi manta, y ahora menos para que lo utilize tu caballo.

-Como quieras- le contestó Sasuke. Volvió a coger la manta y se lo arrojó. Ella lo atrapó con dificultad, ya que no se esperaba esa reacción de él. Enojada, lo metió en su saco, no sin antes verificar que tenía mi olor y maldecir por lo bajo. Sasuke, mientras tanto, sacó el suyo y lo puso en su silla. Karin se volvió a fijar en mi.

-Sasuke, ¿ le has dado de nuestra pomada al cachorro?

-Hm..- dijo sin volverse.

-Supongo que cuando se cure, lo dejarás escapar, ¿no?- él no respondió.- Pues espero que sea pronto- terminó una pequeña carcajada. Efectivamente, llevaba una pomada marrón. Me cubría la herida completamente, y cuando intenté captar el olor para saber los ingredientes, no capté nada. Me fijé en Sasuke. Aunque no hubiera respondido, podía ver en su cara una expresión de tristeza, como si él supiera que era su deber como humano, pero no como dueño. Creo que ambos nos cogimos un poco de cariño. Se me acercó para recogerme del suelo. Se agachó, y creo que por un momento dudó de qué hacer. Yo, como señal de tranquilidad, le chupé uno de los dedos y le miré. Me devolvió la mirada calidamente, y con una sonrisa no muy pronunciada, me sustuvo de mis patas delanteras, como a un bebé. Me llevó hasta el caballo y me elevó hasta el lomo para apoyarme en la silla.

-¿ Y tú no vienes?- le preguntó Suigetsu, un poco desconcertado.

-Ire a pie. Necesito estirar las piernas.

Dicho esto, Sasuke llevó la delantera, y empezamos a caminar. Bueno, más bien, los caballos empezaron a andar. Caminamos un buen trecho hasta llegar al final del bosque. En ese tiempo, nadie habló. Solo pude oir el ambiente que nos rodeaba, la naturaleza, y los ruidos de las pezuñas golpeando piedras y pisando algunos senderos húmedos. Cuando empezé a divisar un poco de luz al frente, pues yo miraba al lado derecho, levanté la cabeza. Nos dirigiamos a la salida del bosque. Todos los arboles disminuyeron su número a medida que avanzabamos, y cuando llegamos al final, Sasuke se detuvo. El camino se había cortado, pues nos encontrabamos en una falla, el cual, daba paso a un prado un kilometro debajo de nosotros. Admiré el gran tiempo despejado que hacía y las vistas que teniamos.

- Las tierras del sonido...- susurró Sasuke. Se quedó pensativo.

-Menudo lugar...-exclamó Suigetsu.

-Y ahora,¿ qué hacemos?

-Debemos bajar el precipicio.- aseguró Sasuke.

-Pues ya nos dirás tú cómo- respondió Karin.

-Chicos, si bajamos, tendrá que ser hoy. Llega una tormenta.- Creo que fui la única que se asombró de la ridiculez que había dicho Suigetsu. ¿ Llover con aquél día tan despejado? No me lo tragaba. Pero ellos, al contrario, se pusieron serios a buscar a los lados algún atajo. Me dio un mareo. Agaché la cabeza para descansar un poco. Al mirar al frente, pude ver escondido en el matorral, un camino que descendía. Quizá fuera lo que andaban buscando. Intenté avisarles, pero no sabía cómo captar su atención. Pensé que lo más lógico sería ladrar, pero no estaba segura si lo haría bien. Así que, me decidí a crear un sonido parecido al del daño, pero también al de tristeza.

-¿ Qué le pasa ahora?- dijo Karin con un tono de desaprobación a mi llamada. Sasuke se me acercó.

-¿ Qué te pasa, Sakura?- intenté no mirar a sus ojos, así que alzé la mirada. Él la siguió, y se volvió a girar- ¿Has visto algo?.

-Sasuke, ¿no crees que deveriamos buscar...?

-Creo que ya lo hemos encontrado- dijo, volviendose y yendo hacia el matorral. Se escabuyó por él y desapareció. Unos segundos más tarde volvió a aparecer.

-Es por aquí. Es un camino hacia la parte baja del precipicio. Suigetsu, ¿ Puedes crear un camino por el matorral para los caballos?

Seguidamente, Suigetsu fue con su caballo y se bajó. De sus provisiones, sacó una pequeña espada, un poco más grande que una navaja. Con la misma facilidad que con la carne, las plantas se arrodillaron ante sus pies al contactar con la cuchilla. Pronto terminaron el camino y nos avisaron de ir. Sasuke volvió a por su caballo.

-Muchas gracias, Sakura- me dijo, acariciandome calidosamente. Le sonreí. Volvió a coger a su caballo y se puso el primero del grupo. Pasamos por el camino artificial que hizo Suigetsu y empezamos a descender.

-Sasuke...siempre me lo he preguntado...- empezó Karin. Sasuke no hizo señal de amago.- ¿ Qué pasó en la aldea?¿ Porqué viniste de repente donde nosotros? ¿ Qué te pasó para que decidieras hacer este viaje?- Sasuke siguió mirando al frente- Sasuke, ¿me estás...?

-Venganza- Le cortó Sasuke.

-¿Qué...?- Suigetsu se interesó lo bastante para inclinarse a ver a Sasuke. Él respiró, pensó en cómo contarlo, y empezó.

-El jefe de la aldea, como sabeis, fue mi maestro hasta que Orochimaru destronó al emperador matándole y siendo su aprendiz, se aprobechó de sus servicios. Orochimaru convocó a los jefes de todas las aldeas para pedirles que se unieran, y como le rechazó, acabó con él y con la aldea- nadie dijo nada mientras él pensaba en cómo seguir.- Para entonces, yo ya había adquirido una enseñanza general de el arte de la magia, y como sabeis, mi especialidad fue siempre el fuego, como signo de mi familia.- volvió a hacer una pausa. Se volvió muy serio.- Orochimaru envió soldados a nuestra aldea avisandonos de que nuestro jefe había sido asesinado y de que la aldea pertenecía ahora al nuevo emperador. La aldea se volvió en contra de los soldados, y como método de eliminación, el emperador en persona se encargó personalmente de acabar con todos los aldeanos. Mi hermano se había casado ese mismo dia. Toda la familia estaba en la casa hasta que unos soldados entraron seguidos del emperador. Yo estaba en la bodega que teniamos bajo nuestra casa, y por las rendijas, pude ver cómo acababa con mi familia. Desde entonces, he querido acabar yo con su vida. Pero para ello, necesitaba a gente en quién confiar.

No reaccionaron. Ambos se disculparon por la muerte de su aldea, aunque de maneras diferentes. Suigetsu lo dijo mirandole desde atrás. Karin, en cambio, agachó la cabeza y miró a un lado disculpandose. Cuando volví a mirar el paisaje, todo se había vuelto más oscuro y tenebroso. La tormenta ya estaba allí. Por suerte, pudimos terminar el camino y encontrar una cueva justo debajo de nosotros.

Ya era de noche y con tormenta. Sasuke sacó unas pocas ramas que llevaba y las puso todas juntas.

-Katon Gokakyu.- de su boca salieron llamas que encendieron el fuego. Me quedé paralizada. Ahora podía ver que la magia existia de verdad. Cenamos lo que quedaba del primer lobo Ahora sin sangre, estaba más seco y duro de comer. Viendo mi esfuerzo por engullir el trozo, Sasuke cogió uno y, como la noche anterior, puso la mano sobre el fuego e hizo la carne.

-Aquí tienes. Que aprobeche.

-A nosotros nunca nos las aprobechas- se quejó Karin.

-Quizá porque no eres tan sociable como los animales.

-¿ Qué insinuas?

-Que os aprobeche a vosotros también. ¿Contentos?- dijo Sasuke un poco irritado.

-¡Igualmente!-Karin, ahora más animada, se comió su trozo, viviendo un momento del que parecía disfrutar. Suigetsu se comió el suyo sin rechistar. Cuando acabaron, Karin se volvió hacia la salida.

-¿Vuelves a salir?- preguntó Sasuke.

-Solo estaré aquí cerca. Sabiendo que esto es una cueva, quien sabe si somos unos inquilinos de una casa salvaje.- se volvió a girar y se quedó mirando a la lluvia. Los caballos ya se habían acostado.

-Creo que mañana tendremos que pasar por una herrería. Tu caballo ha perdido una herradura en la caminata- Suigetsu señaló la pezuña desnuda de Kuroyuki.

-Gracias por el aviso- contestó Sasuke después de verlo. Poco después, Suigetsu se acostó en su manta, y Sasuke sacó la suya. Hizo un obillo con ella y lo usó como almohada. Yo estaba temblando, como la noche anterior.

-Ven aquí- dijo, dando palmadas al suelo que se encontraba a su lado. Me levanté cojeando un poco, pero conseguí llegar hasta su lado. Apoyé la cabeza al igual que él en la improbisada almohada. No era muy comoda, pero si calentita.

-Mañana tendrás tu propia manta, tranquila- me dijo de nuevo con su hermosa sonrisa. Me volvió a acariciar, y esta vez, logró que me durmiera bajo su palma.