De nuevo fui la última en despertarme. Esta vez, no porque Sasuke dejara que la luz me diera en los ojos, sino por la falta de calor que empezé a sentir.
-¿ Seguro que lo ves igual? Yo diría que ha crecido.
Un ser vivo no puede crecer 2cm en una sola noche. Puede que su pelaje te mienta.
Yo no estoy ciega, Sasuke. Ha crecido.
Karin estaba un poco nerviosa. Era demasiado orgullosa como para darle la razón a Sasuke, pero tampoco podía replicarle. Así que se conformó con llevarse la última palabra que Sasuke siempre le dejaba tener. Karin me miró, y me hizo una especie de revisión cuando se bajó las gafas. Me sentí bastante incómoda por el hecho de que observara con tanto detenimiento. Nunca me había gustado que me revisaran cada parte de mi cuerpo. Le gruñí, y del susto, se subió las gafas para disimular y ver a otro lado. Me fijé en el ambiente, y me di cuenta de que Suigetsu no estaba. Pensé que, al igual que Karin, había salido a explorar el terreno antes de partir, pero al poco rato, apareció de un lado de la cueva, y entró con varios huevos. Cuatro, para ser justos.
Por fin algo decente-dijo Karin para romper el silencio que se había creado después de mi gruñido amenazador. Suigetsu sonrió y dio una risotada de victoria. Sasuke se dirigió hacia su bolsa y sacó un artilujio con un asa. Parecía de metal. Después, sacó una paleta fina.
Hoy cocino yo- dijo feliz Suigetsu. Ahora que lo pienso, de los 3 dias que llevaba con él, nunca lo había visto triste. Era como si no tuviera nada de qué preocuparse de su pasado. Le envidié mientras hacía los huevos. Sasuke sostenía el sartén por abajo, aunque aún no había descubierto cómo conseguía transmitir tanto calor de una mano tan fria. Cosas de magos, me dije. Mientras se preparaban, el olor que desprendia no me agradó demasiado. A ratos, me entraban ganas de estornudar por ese gusto que tenía. Era algo raro.
Creo que a tu Sakura no le van mucho los huevos...
Hm...- Sasuke me miró pensativo. Yo de tanto estornudar, incluso empezé a marearme, y en el momento en que empezé a mover un poco la cabeza, la dejé caer sobre la manta de apoyo.
Me volví a ver corriendo entre los matorrales. Me costaba avanzar entre tanta multitud de arbustos. Podía oir las zancadas cercanas de mis perseguidores. Cuando todo empezó a desaparecer, la cara vifida apareció de nuevo en frente mio. Pronunciaba algo que no podía oir. Para cuando me dí cuenta de que me había detenido, ya estaba rodeada.
No lograrás destronarme, pequeña futura loba...- sonrió y volvió a vocalizas la muda palabra. Pero poco después, se oyó un murmullo. Intenté forzar el oido para entenderlo. No hizo falta. Todo se volvió curvo, inestable, al son del nombre que oia en el exterior.
Sakura...Sakura....Sakura, pequeña, ¿estás bien?- Abrí los ojos forzosamente. Mi hocico estaba más húmedo de lo normal, y estaba temblando un poco. La pesadilla había terminado de momento.
Creo que debería desayunar...- dijo Suigetsu, quien se encontraba a sus espaldas y había asomado la cabeza para ver mi estado. Mientras yo intentaba volver a estar estable, pues aun estaba un poco mareada, Sasuke me trajo otro pequeño trozo de carne canina. Lo engullí más rápido de lo normal. Tenía razón, el hambre me había afectado.
Deberiamos comprar más provisiones.- Empezó Sasuke- No podremos alimentarnos de solamente carne por mucho tiempo.
Variedad.
Exacto- Sasuke dio una palmada en el hombro de Suigetsu y se incorporó mientras me sostenía. Pude ver que todos ya habían comido su parte del huevo, incluido el mio. Me volvió a situar en el mismo sitio que el dia anterior.
¿Listos?
Listo
Lista
Whawf.
Incluso yo me quedé en shock. Me estuve quieta mientras me miraban con asombro. Por sus caras, pude entender varias cosas. ¿ Nos ha entendido? ¿ Ha dicho lista? ¿ Sabe ladrar? Y más de ese estilo. Suigetsu se rio.
¡Jajajaja, así se dice, Sakura!
Sasuke también dio una risotada con una de esas sonrisas que siempre me ponía. Después de despeinarme, que era algo que adoraba cuando me acariciaba, nos pusimos en camino a algún lugar remoto.
El cielo volvía a estar despejado, pero Suigetsu no nos avisó de una tormenta cercana, así que aprobechamos para pasear tranquilamente. El paisaje estaba lleno de rocío, causado por el cambio de temperatura del día anterior a esa mañana. Pasamos por senderos llenos de rios del cual nos abastecimos de beber, y después de dejar a los caballos un rato libre, rehicimos la ruta. Estuvimos una noche entera andando, ya que los caballos estaban felices de poder andar por tierras lisas y suaves. Pero al dia siguiente,por la mañana, el caballo de Sasuke empezó a quejarse de la pata desnuda. Un guijarro le había hecho una perforación en su pezuña.
Creo que será mejor de que nos demos prisa...- avisó Karin, quien se enteró de las quejas de mi medio de transporte. Todos asintieron. Cuando ya etsaba oscureciendo, llegamos a una aldea protegida por arboles. Sasuke, antes de decidir entrar por la puerta principal, cogió su saco, lo vació con el saco de Suigetsu y me miró.
Ahora quiero que no hagas ningún ruido hasta que te saque, ¿entendido?
Le miré un poco confusa. Me cogió de la piel del cuello. Cuando me elevó y vio que no me quejé, pues no me hacía daño, me metió en el saco. Al principio lloré por no llegar a esas circustancias fuera el que fuere. Me colgó de la silla del caballo y me balanceé a su son. Pude ver por una rejilla el camino que ibamos a tomar. La entrada principal estaba custodiada por 2 personas, aparentemente normales, pero con una gesticulación muy determinada.
Identificación y propósito- dijo el más alto.
Sakon, Takuya y Kimimaru. Venimos a por provisiones, techo, y en busca de un herrero para herrar a mi caballo.
El bajo, de mientras, inspeccionó las bolsas superficialmente y a los visitantes. Cuando llegó a mi refugio, cerré los ojos, como si así, me escondiera de los suyos. Creo que funcionó. Dio una señal de afirmación con la cabeza.
-Podeis entrar.
Entraron sin nisiquiera agradecerselo. Me pareció muy descortés por su parte. Pero debía mantenerme callada. Solo podía quejarme interiormente, así que me conformé con eso.
Llegamos a la plaza mayor de la aldea. No era muy grande, pero no era excusa para que no hubiera nadie. De pronto, una joven se acercó hacia nosotros, o eso es lo que me pareció.
Hola,¿sois los visitantes recien llegados?- Su voz era más masculino de lo normal, pero no estaba lejos de la de Karin.
Si. Hemos venido a por provisiones y un herrero. ¿ Hay algún puesto de mercancias por aquí?- preguntó Karin, más amable de lo que le había visto.
Si, pero no os aconsejaría de ir. Mi maestro al enterarse de vuestra llegada, ha hecho los preparativos para que os podais hospedar en su casa. Y el herrero está a unas manzanas de aquí, pero no lejos.- explicó con gesto hacia un lado- Seguidme. Os está esperando.
Los tres se miraron. Incluso yo estaba desconcertada. ¿ Cómo se había enterado aquel dueño de nuestra visita? Solo pudimos seguirle, y esperar a la respuesta, si es que la había. Llegamos a una casa en muy buen estado, al lado de lo que debería ser su establo, aunque sin inquilinos.
Bienvenidos- Un señor nos esperaba en la puerta de su casa. Era el "maestro".- Podeis dejar a los caballos fuera. Mi aprendiz Haku los meterá en el establo y os subirá vuestras cosas a sus habitaciones.
¿ Acaso ya ha preparado las habitaciones?
Por supuesto, pero pasad pasad. Supongo que querreis una ducha después de un viaje tan duro.
¿ Quién es usted?-dijo Sasuke, antes de dejarse llevar a la casa del amable señor.
Soy Zabuza, el adivino y protector de esta aldea, y dueño de Haku y esta casa. –Gracias a la información del nombre, pude descubrir, bueno, creo que todos, que la joven, era en realidad un joven.-Hospedo a la gran mayoría de visitantes que se pasan por aquí, no por casualidad, sino por el destino que les ha sido encomendado.
¿ Destino...?
Pero bueno, ¿Aún seguimos fuera? Entrad, por favor.
Y entraron sin más rechistar. Yo me quedé en el saco, todavía sin hacer ruido, como prometí. Haku guió los caballos al establo, y para mi sorpresa, un poni esperaba la llegada del joven. Después de un relincho, los caballos, obedientes, se situaron al lado de cada agarre de riendas. Haku los ató y cogió varios sacos para subirlos a las habitaciones. Cuando volvió para cogerme, creo que le costó más de lo normal. Mientras subía escaleras, intenté no quejarme de los golpes que me llevaba, y menos cuando era a la herida apunto de sanar...Me sentí volando por un momento, pero al rato sentí algo mullido por abajo. Ya estaba dentro.
Pasaron horas hasta que oí abrir la puerta. Intenté no moverme por si volvía a ser Haku. Cuando el desconocido abrió el saco, me di cuenta de que estaba equivocada y se trataba de Sasuke. Asomé la cabeza para poder ver cómo era el lugar. No estaba mal. Una chimenea iluminaba la habitación, y una ventana aireaba un poco el ambiente.
¿ Te gusta?- me dijo mientras veia que veia y movia las orejas a todos lados. No sabía porqué, pero aquel lugar me sonaba. Puede que fueran imaginaciones, pero me intrigaba tanto que me levanté para tener mejor vista.
Le he pedido a Zabuza que me diera un poco de medicación para tu herida. Me ha sorprendido de que lo tuviera a mano. Creo que sabe más de lo que creemos.- Miró a la puerta serio. No quería que se preocupara por eso, así que le di un lametón a la mano. Le di un susto, pero pronto empezó a sonreir.
Me he llebado algo de lo que hemos cenado para ti.- En su mano, aparecieron trozos de zanahoria, pescado y queso, todos partidos a mi medida. Lo olí, y acto seguido, empezé a comerlo con mucho gusto. Estaba delicioso, digno de un cocinero.- Te gusta ¿Eh?- Le miré relamiendome, como afirmación. Volví a agacharme y me lo terminé. Sasuke se levantó y se dirigió a un cubo de agua para limpiarse las manos- La higiene es muy importante, Sakura. Mañana le pediré a Zabuza que prepare un baño para ti...aunque no se cómo...- Ladré lo más bajo que pude. Le llamé la atención al momento, como si me avisara de que no lo volviera a hacer.
Ya lo pensaré, tranquila. De momento, preocupate de curarte y descansar.
Se metió en sus mantas llenas de plumas y me tapó con una manta limpia que Zabuza le había dejado por si tenía frío. Ambos nos dormimos a la vez, él con una mano en mi cabeza, y yo aceptando su acaricia.
