{!} Los drabbles no están en orden cronológico, es decir, en uno puedo contar la boda de Naruto y Sakura y en el otro el comienzo de su amor.

{!} Trataré de actualizar, máximo, cada tres o cuatro días.

{!} Si te gusta agradecería que dejaras un review (:


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O4. Preferida

Se encontraba solo, en la oscuridad. El negro manto estaba en todas partes; arriba, abajo, a los lados, en frente. Sentía que se ahogaba. Puso una mano en su mejilla y no se sorprendió al sentir finas lágrimas dejar su rastro. La barbilla empezó a temblarle y gritó de frustración, pero la única respuesta provino del eco de su voz.

- ¿H-Hola? – Preguntó con la voz quebrada, esperando, quizás sin razón, que alguien escuchara su llamado y lo sacara de la negrura infinita.

Pero nada ocurrió y sus zafiros azules se fueron apagando hasta quedar sin el brillo característico. Se sentó en el suelo y abrazó sus rodillas con sus manos, esperando sentir el calor que le faltaba. Pero, ¿qué era eso? Una luz, pequeña, rosa pálida, se encontraba a su lado. Le brindaba calor y, por un efímero instante, le hizo recordar cuando mamá le abrazaba después de una pesadilla.

La luz mutó, convirtiéndose en una figura y luego en una pequeña niña que lo miraba con curiosidad. Sus grandes ojos jade contrastaban con su piel blanca como la leche, y en su cabello, de un extraño rosa que brillaba con fervor, se encontraba una cinta blanca.

- Mmm… - Murmuró la chica y su voz sonó amplificada. Como si hubiera sido un espectro del mas allá, una especie de dios, que le hablaba desde la oscuridad infinita para tranquilizarlo con esa voz dulce. Poco a poco el sonido se fue haciendo mas claro y Naruto pudo abrir los ojos, aunque no sin dificultad.

Lo primero que vio fue un rostro. Sabía que era de mujer ya que su pelo rozaba su mejilla causándole pequeñas cosquillas. Apretó los párpados y los volvió a abrir ya mas relajado. Se descubrió a si mismo acostado sobre la hierba y a una pequeña niña arrodillada a su lado.

Abrió sus ojos al máximo. Imposible. Ella no podía ser la misma niña de la pesadilla, ella que la había salvado de la oscuridad. Pero al parecer si lo era y estaba allí sonriéndole aunque con una atisbo de preocupación pintado en su rostro.

- ¿Estás bien? – Y su vocecilla era tal como la había escuchado.

- Si, si; creo que sólo me dormí y tuve una pesadilla. – Respondió el chico incorporándose lentamente.

Los ojos de la chica de pelo rosa brillaron fuertemente y de ahí en más nadie menciono otra palabra. Se quedaron quietos, con la espalda apoyada al tronco del árbol, sin querer más compañía que la que se tenían el uno al otro. Cada uno pensando en cosas distintas. Y así pasaron los minutos…

- Soy Naruto. – Alcanzó a acotar, alzando su azulina mirada hacia el cielo donde los tintes anaranjados se dejaban apreciar. La observó. No debía de sobrepasar los siete años, como él, sin embargo era mucho menos energética. Se concentró en la respuesta.

- Yo Sakura. – Naruto lo repitió varias veces en su cabeza y le sonrió mostrando los dientes.

- Tal como las flores de cerezo… claro pero ellas son mas bonitas. – Dijo solo para molestarla, a lo que la niña infló los cachetes en un gesto de enfado y le pego tal golpe, que el niño se cayó de espalda con los ojos medio mareados. – Nee, no te enojes, Sakura-chan, era solo una broma. -

- Mas te vale. – Susurró mordazmente con las brazos cruzados y mirando a otro lado, con el entrecejo fruncido a modo de decirle que seguía enfadada.

- Tú eres bonita, como una flor de cerezo. – Decir eso le valió el sonrojo en las mejillas, pero el solo verlo en las de Sakura también le hizo sonreírse. – Y también eres mi preferida. -

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Los años pasaron y la amistad entre esos dos pequeños niños fue volviéndose aún más sólida. No podían vivir separados el uno del otro. Finalmente, habían terminado en el mismo equipo; el equipo siete.

El equipo de las tristezas. El equipo de las sorpresas. El equipo destinado a estar junto para separarse. El equipo. Solo eso. Toda Konoha sabía la historia del vengador Uchiha, el que se había ido con sed de venganza, el que había dejado a una chica con el corazón en la mano atrás, rogando por un amor que nunca podría hacerse realidad.

Pero bueno, Naruto siempre estuvo ahí para ser un hombro por donde llorar. A pesar de que el no podía mentirse a si mismo, trataba de demostrar que lo suyo con Sakura era simple amistad. Siempre que lo pensaba soltaba una carcajada amarga. ¿Simple amistad? ¡Pero claro! El sabía como su corazón palpitaba cuando ella se acercaba, cuando se reía, cuando jugaba nerviosamente con su pelo, cuando lo miraba directo a los ojos mostrando esa madurez e inteligencia que admiraba en ella.

Dejo de pensar en eso y siguió lavando platos. La chica se había ido en una misión al país de la Ola y no había habido nada entretenido que hacer. Unos golpes en la puerta le hicieron alzar una ceja medio confundido y, lavándose las manos con un pequeño paño, ir a abrirla.

Allí se encontraba ella, con los mismos ojos jade ahora surcados por la tristeza, y de su boca salían pequeños sollozos a los que su cuerpo respondía convulsionándose. Sin siquiera saber el motivo de la tristeza, Naruto se adelantó dos pasos y la estrechó fuerte entre sus brazos, tratando de demostrarle que estaría allí para ella.

- ¿Qué sucedió? – Preguntó el calmadamente, mientras acariciaba su espalda en una forma de mostrarle apoyo.

- Me di cuenta que me había faltado algo por hacer. – Murmuró la chica con la voz un poco dolida por el llanto anterior. Y, sin pensarlo más, se acercó al rostro del muchacho para besarle dulcemente. A Naruto se le subieron los colores a la cara y, peñiscándose, sonrió cuando se dio cuenta de que todo lo que estaba pasando era real.

Tomó a Sakura en brazos y la llevó hacia el sillón, dejándola suavemente y acomodándose sobre ella.

- ¿Sabes? Vi muchas flores de cerezo hoy, pero tú sigues siendo mi preferida. – Dijo, invocando recuerdos del pasado, antes de atrapar los labios de su chica una vez más.

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Y, eso es todo, amigos. No es de mi total agrado pero es lo único que pude sacar luego de un cansador día. Espero que al menos me valga para alguna opinión.

Las respuestas a sus reviews:

Anneliese Florencia; Debo ser sincera, cuando vi tu review por primera vez me asusté mucho pensando en las cosas que me podrías decir x'd El título no tiene relación en casi nada, solo que como son muchos drabbles me gusto poner como que su amor fuera infinito. Me alegra mucho que te hayan gustado, y creo que he ido mejorando porque hace mucho que no me sentaba a escribir solamente lo que dictara mi imaginación. Sobre lo de las palabras remarcadas, no sé, creo que lo hago por fines estéticos ya que me gusta, pero bueno. Espero y te haya gustado este también (: Gracias por tu review!

Ai-chan; Que bueno que te gusto! Y, a mi también me encantaría ver a Naruto ahí parado, y como soñar no cuesta naaaada… x'd Gracias por tu review!

Nos vemos en el próximo drabble.

~Miica.