Capitulo 7- Yo también puedo ayudar

Esa noche dormí mejor que en la habitación. Puede que fuera por la tranquilidad que hubo durante la noche o el ambiente salvaje que tanto me fascinaba. Esta vez, la pesadilla no había aparecido. Eso me tranquilizó. Puede que a partir de entonces, pudiera despertar sin sentirme acorralada y exhausta. Tenía sed, así que, con un poco de esfuerzo, conseguí levantarme y dirigirme al río que teniamos al lado. El fuego que habíamos encedido la noche anterior aún no había sucumbido en un hilo de humo. El agua estaba helada. Aquella noche puede que hubiera sido fría, pero no me dí cuenta bajo la manta de Sasuke. Me pregunté cómo pudo Suigetsu meterse en esa agua tan fría. Me dio un escalofrío en el momento en que lo pensé. Suigetsu era el que se propuso en hacer la guardia aquella noche... Pero pude comprobar que no duró lo suficiente. Ya estaba dormido. Ví algunos peces nadar a mi alrededor. Me sentí muy atraida por ellos. Aunque llevaramos un par de dias sin comer carne, no me apetecía demasiado engullir más lobo. Así que, decidí zambullirme, no sin congelarme, para cazar un pescado para mí.

Me sorprendí de la habilidad y velocidad que tenía para atraparlos. No importaba lo rápidos que fueran, mi hocico siempre los tocaba, aunque nunca los cogía. Me divertí bastante, pero no sé cómo con tanto chapoteo no los desperté. Volví a buscar uno que me llenara. Ahí estaba... se había detenido a contracorriente, y aleteaba despacio. Me dirigí a él con sumo cuidado para no asustarle. Cuando ya me ví lo suficientemente cerca, salté, y caí encima de él. ¡ Lo había atrapado! Aunque sentí un poco lástima por él, lo mordí y dejé que el oxigeno y el desangre acabaran con él. Por un momento, casi se me cayó de nuevo al agua, pero con un poco de fuerza, lo mantení en el aire y murió. Feliz de mi victoria, fui a tierra y dejé el pescado en el suelo. Me di cuenta de que el sol ya se había puesto por encima del horizonte, así que decidí despertalos de una manera un poco distinta. Me sacudí para secarme y les mojé a los demás.

-¿ Pero qué... ?- Karin se despertó peor de lo que temía. Con un suspiro, bueno, más bien un gruñido, volvió a meterse en su manta y se durmió. Suigetsu se despertó alertado, gritando que estaba despierto, y descansando la vista. Típico de él. Sasuke, en cambio, se sacudió un poco y miró el pescado. Lo miró con asombro.

Sakura, ¿ lo has cogido tú?

Le asentí. Con un gesto de aprobación, se quitó la manta, y avivando el fuego, insertó en un palo mi trofeo y lo puso a asar. Suigetsu lo miró, y se quedó mirando.

¿ Lo ha capturado ella?- dijo señalándome- Te doy la enhorabuena, pequeña- Me sonrió levantándo el pulgar de sus manos. Aunque el pelaje me escondiera un poco, no pude evitar sonrojarme. Todos me habían aceptado menos Karin, aunque no me extrañaba... Esa mujer sólo tenía celos hacia mí. Cuando se hubo cocinado, Sasuke cogió el palo y sacó el pez. Separó la carne de sus huesos tan peligrosos que parecían aguas y me las dio a la boca. Estaba delicioso, lo que me enorgulleció más de mi trabajo. Ahora no era una simple loba, y eso me hizo más feliz. Karin ya se estaba quitando la manta cuando terminé. No pudo ver el pez que había cogido. Peor para ella.

¿ Queréis desayunar?- dijo sacando las nuevas provisiones. Sacó un poco de queso y pan para cada uno de ellos. No olía mal. Todo lo contrario. Me hizo sentirme mal en comer pescado. Aunque no me quejo de variar un poco.

Cuando terminaron, apagaron el fuego y salimos de allí. Esta vez, Sasuke me dejó en el suelo para que empezara a andar por mi cuenta. Sasuke no se atrevió a ir más rápido que al paso, ya que uno del caballo equivalía 3 mios, y todavía no es que estuviera totalmente capazitada para correr. Siempre estuvimos cerca del río por se acaso se nos acababa el agua. El suelo aún estaba húmedo de la tormenta que hubo, así que no evitar mancharme de barro y sentirme mal por el malgasto de agua de Zabuza al bañarme. Entonces, me acordé de lo que me dijo. ¿ Acaso le había dado algún recado cuando era humana? Puede que por eso me sonara tanto la habitación. La verdad es que estaba demasiado bien cuidada para que fuera un hospedaje tan barato. Aunque, Haku no me sonaba tanto. Sino, hubiera sabido al momento de su sexo. Quién sabe... Ahora solo tenía su recuerdo, tanto de la despedida como de cuando Zabuza agarró del hombro a Haku y mientras lo frotaba, lo llevaba dentro consigo. Un aprendiz digno de un maestro.

Volví de mis pensamientos en cuanto me resvalé por una cuesta empinada llena de guijarros.

¡¡Sakura!!- gritaron los chicos.

¿ Es que acaso no va a dejar de estorbarnos con sus accidentes?- dijo Karin harta de mi patosidad. La verdad, esque tenía razón. Solo les estaba siendo un estorbo, y con esa idea, al llegar al final de la caida, no reaccioné. Me sentí fatal por hacerles perder su tiempo por mí. Por suerte, no me hice ningún rasguño, ni siquiera en la herida ya curada. Me incorporé lentamente y me sacudi. Sasuke y los demás habían corrido con los caballos a por un desvío que llegara a donde me encontraba. Vi el rastro que dejé en la caida y me sorprendí de que no me hubiera pasado nada. Anduve hacia el lado donde se habian dirigido con el fin de acortarles mi búsqueda. Pude ver que algunos naranjos ya estaban dando frutos y muchos de ellos maduros. De repente, me dí cuenta que todo el camino estaba lleno de ese olor a naranja. Incluso me llegó a marear. Aunque eso no fue suficiente para darme cuenta de que había seres vivos allí. Mis orejas actuaron como radares a tales sonidos. Las pisadas eran múltiples y cuidadosas. Las seguí y busqué con la mirada. ¿ Sasuke... ?

¡Ahora!

Una red apareció el suelo y me atrapó y colgó en un árbol. Intente salir de alguna manera antes de que la salida se cerrara, pues fue en vano. Mientras buscaba una manera cómoda de estar atrapada allí, tres personas se juntaron a mi alrededor, los tres con tonos de pelo diferentes: Rojo, pardo y marrón.

Ahora solo hay que matarlo y... -empezó el chico de pelo marrón con marcas en la cara.

Ni se os ocurra tocarla.- gritó Suigetsu. Mis repetidores salvadores estaban encima de sus caballos con una postura amenazante. Incluso los caballos hicieron gruñidos parecidos a los relinchos, pero más amenazadores.

¿ Quiénes sois? Estas son nuestras tierras.- dijo la chica de pelo pardo.

Simples viajeros que acaban de perder a su mascota- hizo un gesto con la cabeza señalandome. Sasuke se bajó del caballo y se dirigió hacia mis secuestradores.

Ahora es nuestra mascota-dijo finalmente el pelirojo, pero con un tono que hasta a mí me dejo con la carne de gallina. Aquel chico no se iria ni por la fuerza. Sacó una cuchilla y se lo lanzó a Sasuke a la cara. Sasuke lo esquivó y logró cogerlo con la mano desde la empuñadura.

Buena puntería.- El pelirojo se puso de peor humor. El ambiente se volvió tenebroso a medida que su ira cogía fuerza.

¡Gaara, contente! ¡A papá no le hubiera gustado que pelearas con un forastero cualquiera!- Sasuke se detuvo en cuanto la oyó, y a la vez, Gaara, se calmó un poco.

Temari, sabes que necesitamos comida cuanto antes para los supervivientes-dijo el chico de pelo marrón a Temari.

Pero Kankuro, ¿ no te das cuenta de que podemos robarles sin haber muertos en medio?- ambos se giraron y miraron los caballos, y seguidamente a mí. ¿ Qué pretendian?

Son desertores... -susurró Karin. Tenía razón. Por la forma en que actuaban, no cazaban por gusto, sino por necesidad de sobrevivir y no ser descubiertos por alguien. El pelirojo, Gaara, aún estaba en trance por la ira que Sasuke le había generado parando su ataque. Estaba dispuesto a pelear con tal de matarme o robarles.

Si quieres pelear, adelante- empezó Sasuke- sólo derrotándome conseguirás mis provisiones.- Sasuke no sacó la espada. Lo había dejado en Kuroyuki. No le serviría para alguien "especial". Temari, al momento, supo que Sasuke no era como los demás, al igual que Karin, aún desconozco su habilidad, y Suigetsu, quien con mis deducciones, controlaba el agua. Kankuro y Temari se apartaron del campo de batalla que se había generado entorno a Sasuke y Gaara. Entonces, Gaara se dejó llevar y con un grito, una honda de arena se dirigió a Sasuke, obligándolo a protegerse los ojos. Pude ver cómo Gaara corría a gran velocidad hacia Sasuke, con el puño levantado, dispuesto para pelear. Intentó golpearlo, pero Sasuke fue más rapido y lo esquivó. En la caida, Gaara apoyó las manos y dirigió una patada baja a Sasuke, quien otra vez lo esquivó avanzando lejos de él.

¡ Kai!- Sasuke, al decir esta palabra, Toda la arena que tenía alrededor se disipó completamente, dejándole una mejor visión del lugar. Gaara se incorporó y lo miró fijamente. De repente, sonrió-

Suna naifu... - Alrededor de Gaara, la arena empezó a coger forma parecido a unas agujas. Aunque fueran de arena, tenían pinta de ser afiladas, lo que impresionó a Sasuke.- ¡Ima!- Las agujas fueron disparadas hacia Sasuke en cuento dijo aquella palabra. Sasuke en cambio, con suma rapidez, dijo algo que no conseguí captar y se protegió con algo parecido a una esfera invisible. En cuento el ataque amainó, tan pronto como dejaron de golpear la defensa de Sasuke, llevó la mano a la boca, y reconocí esa tecnica.

-¡Karyuudan!- de la nada, apareció una gran inmensa bola de fuego que tomó la forma de un dragón. En cuanto este abrió la boca para calcinar al oponente, una fuerte ráfaga de viento desizo la técnica. Temari había utilizado un abanico con tres lunas lilas pintadas. Estaba llorando.

¡ Por favor, parad! Solo queríamos algo de comida, no muertes innecesarias!- corrió hacia Gaara, quien estaba exhausto del uso de la gran cantidad de agujas que habia lanzado contra Sasuke. Él, en cambio, sólo suspiró.

¿ Dónde os alojais?-preguntó dirigiéndose a su caballo para coger un cuchillo afilado que no fuera la espada.

A unos 2 kilómetros de aquí, en las ruinas de Singar.

Mientras Sasuke buscaba el cuchillo, Kankuro y Temari ayudaban a Gaara y Suigetsu miraba al pelirojo con admiración, pues había dado a conocer su fuerza aún siendo de la edad de Sasuke, yo intenté cortar las cuerdas que me atrapaban. De repente, tuve la idea de intentar utilizar la misma técnica que Sasuke había utilizado la vez que me salvó de los lobos. ¿ Cómo era... ? Gokun... Gokabun... Goka... Gokakky... ¿Gokkakyu? Al momento, de mi boca salió una llama que, aunque no fuera lo suficientemente grande, logró romper la parte de debajo de la red y conseguí salir y caer de pie. No es que estuviera muy arriba...

Karin se quedó muda. Al verme escupir fuego, creo que algo en ella cambió sobre lo que pensaba de mí... Sasuke vino corriendo y me cogió, aunque yo estuviera bien así.

¿ Tu mascota sabe utilizar la magia?-dijo Kankuro.

Si... no lo sabía.- me inspeccionó la boca por si tenía quemaduras. Empezé a pensar que me estaba contagiando parte de su poder- Llevanos a tu aldea. Os daremos lo que necesitais.

Pero Sasuke, ¿qué piensas... ?

Karin, vamos a darles nuestra carne. Ahora tenemos las provisiones de Zabuza.

Sasuke volvió a ponerme encima de Kuroyuki y guiado por los tres chicos, suponiendo que eran hermanos, llegamos a la aldea. Estaba casi destruida, si no fuera porque algunas casas aun se mantenían y los aldeanos construian y arreglaban. Mientras Karin daba carne a los más hambrientos, Temari nos llevó hasta una hostelería aun en condiciones, donde dormimos y descansamos, aunque Sasuke tardó más de lo que hubiera querido.