Me desperté por la conmoción que se había generado en aquella aldea. Me vi rodeada de niños y niñas que me miraban directamente. Pestañeé y miré a mi alrededor. Sasuke y los demás ya se habían levantado y me habían dejado sola. Y no solo eso. Una barrera pequeña se había creado a mi alrededor, como si aquella noche, mi tamaño hubiera crecido dos centímetros. Pude oir varios " wow.." Y "¿está viva?" mientras yo intentaba ignorarlos. Pero decidí agradecerles la vista incorporándome. La verdad, esque sí que había crecido, o al menos, me parecían más pequeños de lo que había pensado en estatura. Los más cercanos se alejaron asustados por mi sorpresa. Los más valientes estiraron sus brazos para proteger a los que tenían detrás. Me miraron cuando me hube terminado de levantar y les dirigí la mirada. No quería que me tuvieran miedo. Intenté que mis ojos no parecieran amenazarles, y creo que lo conseguí. Una niña de pelo marrón revuelto se acercó lentamente. Hubo alguno que la intentó parar agarrándola del brazo, pero ella se escurrió. Yo no me moví, y ella siguió avanzando. Cuando ya estaba a una distancia cercana, todos contenieron la respiración. Ella alargó la mano y empezó tocandome la oreja, seguidamente de mi frente y acariciandome a lo largo de la cabeza. Como la veia un poco insegura de sí misma, decidí ayudarla un poco. Cuando su mano derecha estaba en mi lomo, alargué el hocico y lamí su mano izquierda. Aunque le di un pequeño susto, no pudo evitar sonreir a sus compañeros. Los demás se miraron e imitaron el ánimo de la niña. Como me estaba empezando a sentir un poco agobiada rodeada de tantas personas, empezé a andar hacia la salida, aunque estuviera taponado por los niños. Me lo temía. Aunque la niña se hubiera atrevido a tocarme, ellos no lo estaban, y me dejaron via libre para salir, no sin ser observada aún por ellos. Cuando logré salir, pude observar que la gran parte del alboroto que me había despertado procedía de allí. Los aldeanos seguían reconstruyendo sus casas, aún sin comer. Busqué a Sasuke, creyendo que se había levantado para ayudar, pero solo pude ver a Karin y a Suigetsu, quienes llevaban los cargamentos más pesados. Anduve entre los aldeanos con cuidado de no ser una molestia y ser la causa de su caida. De repente, pude captar su olor, aunque no muy intenso. Intenté seguir su rastro por el polvo que se había levantado en el aire, y finalmente, llegué a un lugar donde el aire era limpio y su olor era más definido. No había nada en aquel sitio, pero me costó llegar hasta él. Estaba entrenando con su espada. En el momento en que mi presencia era visible, dio un giro sobre él, apuntó hacia una roca y con un grito, clavó la espada en ella.
-¡ Chidori nagashi!- la roca se partió en pedazos y la espada intacta. ¿ Hasta qué punto no conocía su poder?
Esta espada es increible... - dijo admirándola. Cuando se dio la vuelta y consiguió verme, la guardó en la vaina y lo dejó en el suelo.- ¿ Cómo conseguiste crear aquella llama?- Miré hacia otro lado pensativa. Creo que fue eso lo que hice: Pensar. Como no sabía cómo respenderle, recordé la misma palabra y abriendo la boca, salió una pequeña llama. Se quedó otra vez estupefacto.- Puede que... - se quedó pensando todas las posibilidades que podría tener.- ¿ Lo haces sin más?- Negué con la cabeza.-¿ Lo ha aprendido?- Asentí- Ya veo... ¿ Necesita una palabra de tranmisión?- Asentí un poco insegura. No la había entendido muy bien, pero con tal de que saliera "palabra" suponí de que era lo correcto.- Hm... Creo que ya se...Sakura, observa y memoriza.- Se puso cerca de mi y se preparó.- Suiton, suijinheki- A su alrededor, apareció de la nada un muro de agua bastante grueso.- Samasu..- El agua se volvió hielo y se mantuvo en el aire por un momento. Através de él, pude ver que Sasuke miraba a la nada, concentrado. Cuando se relajó, la barrera cayó y se hizo pedazos sin que me diera cuenta. Por lo menos, tuve tiempo para protegerme los ojos de los cristales que volaron. Cuando ya todo se hubo calmado, me dirigió la palabra. Me concentré como la primera y última vez que hice aquel hechizo. Cerré los ojos para no distraerme con su mirada, pues estaba esperando mucho de mí. Suiton, suijinheki pensé... Sentí cómo lo que habia a mí alrededor se volvió más húmedo y fresco. Abrí los ojos para poder ver mi progreso. Pero en cuento lo hice, me asusté tanto de mi reflejo que me desconcentré y todo el agua que se había acumulado nos salpicó a los dos.- Bueno... - Empezó- al menos, ya sé cómo lo haces y sabes cómo hacerlo.- Aunque no se moviera, pude notar una calidez en mi cabeza que hasta casi hizo que me durmiera allí mismo. Cuando lo volví a hacer, intenté abrir los ojos y pretender no asustarme de mi reflejo. Cuando solo me faltaba congelarlo, Sasuke me dio ánimos para seguir- ¡Vamos, sólo tienes que congelarlo!- Estaba más convencido de él mismo que de mí, pero me ayudó a concentrarme y a pensar en lo siguiente. Samasu... El agua empezó a agrietarse y a coger un color sólido y blanco. Mi hielo no era más transparente que el de Sasuke, ni siquiera conseguía verle através de él. Pero algo fue mal. La barrera empezó a elevarse y a unirse por encima de mí, como si de un igloo se tratase. Cuando se terminó de crear, solo dejó un agujero encima de mi para poder respirar, pero no salir.- ¡ Sakura! Jajajaja, te has pasado con la concentración.- Dio dos golpes a mi prisión- Pero no está mal para ser la primera vez. Aunque será mejor que lo derritas cuanto antes si no quieres congelarte.- Tenía razón. Allí dentro cada vez hacía más frio, aunque solo lo pude saber por mi hocico. Mi cuerpo en cambio, aquella noche de crecimiento, no solo mi estatura había cambiado, sino también mi pelaje. Con una llama, creé una grita que me sirvió para salir de allí. Aunque hicera sol, la luz solar no tenia de momento la fuerza suficiente para derretir aquello, así que lo dejamos ahí.- Bueno, pues creo que con esto te servirá para controlar el agua y hielo. Vaya alegría que le darás a Suigetsu. Ahora, empezemos con algo más dificil: el aire.- Se dirigió hacia su espada y lo sacó. Me dio un poco de miedo que se dirigiera a mí con aquel objeto que había conseguido cortar una roca entera. Se volvió a poner junto a mí, y concentrandose, apuntó a un arbol y lenvantó la espada.- ¡Ninpou Kamaitachi!- Deslizó la espada hacia su izquierda mientras de ella salía una rafaga de viento muy fino pero eficaz. El arbol apareció con un corte similar al gesto que Sasuke había hecho con la espada. Supe entonces que era un ataque a distancia.- Sé que te parecerá complicado, pero inténtalo con tus garras.- Me observé las patas para ver si verdaderamente podría ser posible. Así era. Mis garras, aunque no fuera lo bastante grandes, parecían fuertes y afilados. Miré al árbol seguidamente. Levanté mis zarpas en su dirección y pensé en las palabras mientras hacía el movimiento similar al de Sasuke. No apareció ningún rasguño en él, pero si en el suelo cuando terminé el ataque.- Creo que esto te llevará más tiempo. Entrenaremos otro dia, ¿de acuerdo?- Aunque solo fuera en e suelo, el corte había sido profundo, lo que me agradó bastante. Le miré para decirle un "si" en mi nuevo idioma, pero en ese momento, mis tripas hablaron por mí- Creo que deveriamos volver.- Me dijo mientras me señalaba, supongo que a mi tripita.
Volvimos a la aldea a un paso no muy rápido. Solo con esos hechizos, mi poder mágico, si así podía llamarlo, ya estaba cansado, y esto me afectó en general. Cuando llegamos, varios de los niños que había conocido aquella mañana ya estaban ayudando a los demás, pero en cuanto me vieron, no pudieron evitar seguir observandome. La niña que se habia acercado, vino corriendo para volver a hacerlo.
¿ Cómo se llama?- dijo mientras volvía a acariciarme. Le había cogido cariño a aquella niña.
Sakura. ¿ Os habeis conocido hoy?
Sí. Inari me dijo que los forasteros habían traido una loba como mascota. Nunca hemos visto una. Por lo menos viva... - Me abrazó con delicadeza, y yo se lo devolví.
¿ Cómo te llamas, pequeña?
Matsuri, señor.- Solo elevó la cabeza, porque no dejó de abrazarme.
Encantado, Matsuri. Perdona, pero¿ Podrias llevarnos hasta vuestro jefe? Querriamos salir cuanto antes...
Gaara sama estará en su casa. Os llevaré hasta allí. Vamos Sakura.- me dijo. Me soltó y dejó su mano apoyada en mi. Pasamos através de todo la aldea y llegamos hasta la casa más renovada del lugar. Temari estaba fuera.
Mira mira, quién tenemos aquí.- Abrió los brazos y Matsuri corrió hacia ella para que los rodeara y la elevaran.- Supongo que querréis hablar con Gaara. Pasad.- Nos dejó paso y entramos. Ellas se quedaron atrás y Matsuri se despidió de mí agitando la mano felizmente. Gaara estaba tras una mesa con papeles. Quizá las facturas. Sasuke hizo una pequeña reverencia antes de dirigirse a él.
Buenos dias
Buenos dias. Siento lo que pasó ayer. Por lo de tu loba y el enfrentamiento.
No importa. Queremos volver a seguir nuestro camino.
¿ Adónde os dirigis vuestro grupo?
Somos viajeros ambulantes. No tenemos ninguna meta en nuestro viaje por el mundo.
¿ Una apuesta?
Podría ser- Supe de esa manera que Sasuke no quería pronunciar el lugar a donde quería ir. Mentía, pero con una seguridad tan interna que ni siquiera yo me había dado cuenta de que realmente nos dirigiamos a otro lugar. Charlaron un rato, y aquella conversación, Gaara dijo lo que realmente había pasado en aquel lugar.
Nuestro jefe, y padre, fue llamado para servir al emperador. Él se opuso y lo mataron, al igual que a esta aldea. Por suerte, previmos lo que pasaría antes de que llegaran y entre todos construimos un refugio bajo tierra. Cuando salimos, todo estaba destruido.
Después de un silencio, y un breve desvío de tema Sasuke dijo su intención, Gaara meditó un momento.
Bueno, no soy quien para impediros vuestra salida. Pero si puedo seros de ayuda.- Sasuke prestó toda su atención con tal de tener ventaja en las tierras de Orochimaru- Aunque la mayoría de las aldeas ya no tengan jefes por culpa del emperador, muchos de los seguidores de los difuntos se han dejado llevar por la oscuridad. No os confieis demasiado, y os lo digo en serio. Aseguraos bien de que la aldea está en contra de Orochimaru. Un fallo, una distracción, y os vereis en las mazmorras del mismisimo Orochimaru.
Gracias por la información.
No hay de qué. Aunque, antes de vuestra partida, quisiera que comierais en mi casa. No es que haya mucho que degustar, pero quiero hacer una buena despedida.
Con mucho gusto.- Tras otra reverencia, se dirigió hacia la salida. Yo le seguí y dejamos atrás a Gaara. Temari ya no estaba. Ahora lo había reemplazado Kankuro. Venía con varios conejos.
Perdonad por la presencia. Temari ha dejado a Matsuri en su casa para que comiera con sus padres. He llamado a buscar a tus compañeros para la comida. No tardarán en aparecer.
Gracias.- Apartandose, Kankuro entró en la casa a preparar la comida que futuramente degustariamos. Poco después, Karin y Suigetsu aparecieron juntos y entramos a la casa.
Cuando hubimos terminado, el sol ya había pasado de su tope y se dirigía al horizonte. Decidimos partir cuanto antes.
Ha sido un gusto conocerles-dijo Suigetsu, más amable de lo que le habia visto hasta ahora.
Igualmente- dijo Gaara.- Ahora podreis partir sin retenciones. Esperamos volver a veros.
Eso esperamos- dijo Karin. Seguidamente, tres niños, incluida Matsuri, trajeron los caballos con las provisiones. Sasuke y los demás se montaron en ellos y los niños se quedaron al lado del su jefe menos Matsuri, quien se acercó y me abrazó por última vez.
Se buena, ¿ vale?- Me lamí la cara como asentimiento. Se rió y me acarició hasta despeinarme. Los caballos ya empezaron su camino y yo les seguí a un paso acelerado.
¡Volved pronto! ¡ Suerte con el viaje!
¡Adiós!- Gritáron los demás aldeanos. Habian salido para ver nuestra partida. Los niños en cambio, se despidieron más de mí que de ellos.- ¡Adiós, Sakura!
Creo que te han cogido cariño- dijo Suigetsu con una sonrisa. Era increible la confianza que había ganado en él. Aunque no fuera con Sasuke, tenía un aire similar a él, y era lo que me agradaba.
Cuando conseguimos salir y avanzar, Sasuke opinó en voz alta.
-¿ Os apetece ir a un paso mayor?- Me miró esperando mi respuesta. Mi pata estaba perfectamente. El cansancio no era tan grande como antes y deseaba correr como la primera vez, libre, sintiendo el aire en mi pelaje. Además, ahora era más grande. Podría seguir su ritmo.
- ¡Adelante! Jajajaja.- Karin dio una patada a su caballo y este empezó a galopar el primero. Los demás empezaron y le alcanzaron enseguido, incluida yo. Los cuatro ibamos corriendo, hacia el horizonte, sin temer a lo que nos vendría en el futuro. Cuando los caballos se cansaron, ya era lo suficientemente tarde como para acostarse. Tras una leve cena para recuperar fuerzas, todos nos dormimos en un lugar escondido y apartado, donde solo nosotros sabríamos que estábamos. Bajo un campo de fuerza que nos hacía invisibles.
