{!} Disclaimer; Naruto no me pertenece, si así fuera, estaría dibujando más capítulos en vez de hacer estas historias.
{!} Summary; Los celos son impredecibles, duelen y dejan un vestigio como recordando haber estado allí. Sakura tendrá que aprender a lidiar con ellos desde ahora…
{!} Rating; K+; Romance/Humor.
O6. Celos
'Ok, uno, dos, tres… respira; Inhala y exhala. No viste lo que acabas de ver. No, Naruto no se estaba abrazando con esa chica. Respira len- ¡Al diablo con la respiración!' Sakura puso un cojín en su
cabeza para ahogar un grito que hace tiempo quería gritar. Después, lo lanzó con fuerza al otro lado de la habitación e intento serenarse otra vez, sin éxito. Odiaba esto… No entendía que era lo que le quemaba por dentro, lo que le hacía querer buscar al rubio por media Konoha y pegarle hasta morir, pero también la hacía querer llorar como nunca.
Tomó un pequeño diario blanco con pétalos de cerezo en la portada, y lo abrió. Su madre se lo había dado un día, diciéndole que cualquier cosa que le pasara tenía que estar escrita ahí, para después evaluar sus reacciones y comentarios.
Mordió la punta del lápiz con rabia. Sabía lo que tenía que escribir, pero para verlo de un lado objetivo, primero tenía que hacer un pequeño flashback en su mente…
Era un día maravilloso en Konoha. La primavera estaba a la vuelta de la esquina y las flores parecían querer demostrarlo, ensanchándose en una lucha entre cual florecía más rápido.
Sakura se encontraba caminando hacia la torre de la Hokage. La había mandado a llamar, al parecer para buscar unas hierbas medicinales en el bosque próximo a la aldea, y a la chica no le había parecido mala idea ya que, extrañamente, ese día estaba de muy buen humor.
Un niño la chocó. O más bien, chocó con sus piernas, ya que su altura no era suficiente para el metro sesenta de la kunoichi. Sakura le sonrió suavemente, le preguntó si estaba bien, y después le dejó ir, siguiendo con la mirada el camino del niño.
Y ahí lo vio…
Naruto estaba riéndose, con esa risa cristalina que hace que la piel del cuello de Sakura se erice. Pero eso no era lo importante. Estaba abrazando a una chica, y mucho más tiempo del necesario a juzgar por la chica de pelo rosado. Pasaba sus manos por la cintura de la desconocida, mientras esta le correspondía pasando sus manos tras el cuello del rubio.
La chica en cuestión tenía el cabello castaño, largo hasta la cintura, y como Sakura solo podía ver su espalda, debía admitir que tenía una figura estilizada. Apretó los labios. Naruto se separó un poco, solo lo justo, y le sonrío a ella. Sakura sintió nauseas. Sus ojos se llenaron de lágrimas que no iba a dejar salir por orgullo, pero la vista azulada del chico se cruzó con la suya, y ella pudo ver la confusión en sus ojos.
Salió corriendo.
Lo releyó todo de nuevo y frunció el ceño. Ahora entendía, estaba celosa. No era algo poco común en ella, casi siempre era muy posesiva con sus cosas, pero nunca había pasado con su compañero de equipo… Suspiró. No podía seguir negándolo, estaba enamorada y la última prueba se encontraba aquí, escrita en un papel con lados donde, por la fuerza ejercida al lápiz, la hoja casi se rompía.
Se levantó de la cama con lentitud y tomó la chaqueta abandonada en una silla ubicada frente a la ventana. Estaba confundida, y lo mejor para no seguir así era caminar un poco… y respirar.
El sol estaba muriendo esa tarde, y los últimos rayos agónicos pintaban Konoha de un anaranjado romántico para algunos. Los niños entraban a casa ya, los comerciantes cerraban sus tiendas, y algunos que otros seguían en las calles quien sabe qué haciendo. Entre ellos estaba el Cerezo de Konoha.
Pasó una mano por su rostro y bufó. Horrible, horroroso. Había miles de hombres en la aldea, y ella tenía que venir a enamorarse del que ya no podía ser suyo. Y lo peor, es que cuando ella se enamoraba, no había nada que pudiera sacarle al chico en cuestión de la cabeza.
Pero había que resignarse. No iba a ir por allí como una estúpida cambiando el Sasuke-kun de sus trece años por un Naruto-kun ahora ya mayor. No señor. Ella tenía dignidad y debía hacerla valer, algún día aparecería el ansiado príncipe azul.
Dobló una esquina y vio a Naruto parado frente al escaparate de una tienda, mirándolo pero a la misma vez no viendo nada. Como perdido en la estratósfera o incluso en sus propios pensamientos. Sakura se apresuró a devolverse por sus pasos, no podía dejar que el rubio la viera así, confundida, herida, y por si fuera poco, ¡todo era por él!
Claramente, el shinobi fue más rápido. Corrió hacia ella y la tomó de la muñeca, no con mucha fuerza pero si con la suficiente para que no lograra escapar de las inminentes preguntas que él tenía que hacerle después del incidente de la mañana.
- ¡Sakura-chan! – La kunoichi cerró los ojos al sentir la voz herida de Naruto. Sabía que tenía muchas cosas que explicarle, pero aquel no era el lugar y mucho menos el momento. Primero tendría que calmarse y pensar con la cabeza fría.
- Naruto… - Su voz no sonó como esperaba, esta vez fue como si estuviera enferma. Dejó los ojos en blanco con ironía. Enferma de celos.
- ¿Por qué te fuiste hoy día? – Sakura abrió la boca para contestar, pero él siguió hablando como si no hubiera visto el gesto. - ¿Por qué me miraste así? – Alzó una ceja… Así, ¿cómo? – Sé cuando estas enojada… - Se mordió el labio. - …Y sé que los estás conmigo, así que exijo una explicación. -
¿Exigir? ¡Estaba loco! Ella es la que debería exigir una explicación, después de darle alas y cortárselas como un maldito sádico. Ella es la que debía saber quién rayos era esa chica, y no él preguntar porque había corrido como estúpida para refugiarse en su maldita habitación esperando la maldita hora en que él fuera a buscarla en su 'caballo blanco'. Sí, claro, como si fuera la cenicienta.
Carraspeó y trató que el enojo no tomara por completo sus acciones y comentarios, pero era difícil.
- Bien. – Tragó saliva al sentir la garganta seca. – Estaba… apurada, Naruto, tenía cosas que hacer. -
- Como si fuera estúpido. – Y el leve tono irónico que uso en ese comentario terminó por hacer flaquear la fuerza de voluntad de la Haruno.
- ¡¿Es que no lo entiendes?! – Como si tuviera que explicarle con manzanas y todo. Naruto soltó su muñeca y retrocedió unos pasos, asustado por su cambio de humor.
- N-no, Sakura-chan. – Puso sus brazos en frente al rostro como si fuera a esperar un golpe de la kunoichi en cualquier momento, como usualmente pasaba.
- ¡ESTABA CELOSA, IMBÉCIL! – Gritó con todas sus fuerzas para después dejar caer los brazos hacia los lados, ya no perdía nada… - ¡ESTOY ENAMORADA DE TI! ¿Sabes lo que fue verte abrazándola? Me dolió Naruto, así que yo, yo… - Su tono de voz fue perdiendo fuerza mediante hablaba. Se abrazó a sí misma y se mordió el labio con fuerza.
- ¿Tú qué? – El flequillo tapaba la mirada del rubio, y Sakura no tenía ni una idea de lo que podía estar pasando en su mente en ese mismo momento.
- Te perdí. – Contestó simplemente y las ganas de llorar vinieron con más fuerza que nunca. Naruto subió su mirada, que brillaba como una joya, y le sonrió con esa sonrisa que siempre podía hacer renacer a los demás. Sakura se descolocó.
- ¡Qué bueno, dattebayo! Porque yo a ti también te amo, Sakura-chan. – Y sin darle tiempo para pensar, rodeó la cintura de la chica con sus brazos, en un abrazo más apretado que él de la mañana, y le dio un casto beso corto en los labios. La kunoichi sintió las piernas de gelatina.
- Y entonces… ¿Quién era ella? – Al decir la última palabra, veneno salió de su boca, a lo que el rubio solo pudo reír.
- Amaki-chan, es recién llegada y me estaba ayudando. – Le contestó muy perdido en la fragancia a flores que se aspiraba. Sakura se lo preguntó con la mirada, y Naruto se sonrojó. – Me iba a declarar, Sakura; hoy, en el anochecer, te iba a decir cuánto te amaba. – Y tanto la falta de sufijo como la declaración sorprendieron a la chica de cabellos rosas.
- Pues ya te he facilitado yo el trabajo… - Y, copiando la sonrisa zorruna de Naruto, lo rodeó con sus brazos y volvió a juntar sus labios, como una acción adictiva.
{!} Después de actualizar Mariposas Lunares, también tenía que actualizar este, así que aquí les traigo este nuevo capítulo. En lo personal, me gusto, tenía mucha inspiración acumulada así que aquí lo solté todo. Por cierto, Ayame es un OOC, porque no quería poner a Hinata. Las respuestas a sus reviews;
Leonardo; Se me olvido ese pequeño detalle, pero hagamos de cuenta de que Naruto sí se lo prestó x'd Estaba castigada por algo que dije, al parecer aquí piensan que soy muy maleducada y bla, bla, bla x) Gracias por tu review.
Ai-chan; Como dije arriba, hagamos de cuenta de que sí le prestó el abrigo, la bufanda, etc x'd Gracias por tu review ;D
Sakurass; Que bueno que te gusto, gracias por tu review ;D
I. Cordova; Gracias por el comentario, y sí, les digo drabbles ya que a veces los hago más cortos que una historia normal. Gracias por tu review ;D
¿Reviews?
~Miica.
