Señora Haruno...por favor, no lo haga más complicado-decía un joven peliplateado con gafas- Si quiere mantener por más tiempo su memoria y cuerpo humano, permítame encerrarla en el calabozo.- Me dejé llevar por sus pedidos. La forma en que me hablaba no era como el de aquel ser vil, ni aún siendo su más leal sirviente. Aunque era de esperar, pues fue mi antiguo sirviente. O más bien, el de mi padre. Ayudó mucho en la salud del rey, y evitó varias epidemias en el castillo gracias a sus dones curativos. Supongo que una parte de mi, aún confiaba en él...- Siento tener que hacer esto, princesa. Pero le prometo que vengaré a su padre de alguna manera.- Y dicho esto, cerró la puerta de mi calabozo frio y oscuro. Aunque no tuviera miedo, solo pensar en que iba a desaparecer como mi padre hizo que saltaran lágrimas de mis ojos. Mi cuerpo empezó a coger cada vez más peso y no pude contenerme en arrodillarme y ocultar mis llantos. Poco después, cuando mi antiguo sirviente se hubo ido, pude oir cómo la serpiente habló con sus colmillos.
¿Estará estable durante el periodo de preparación?
Si mi señor. Tengo su confianza.
¿Otra vez con promesas falsas?
Me conoce demasiado bien, señor...
Hm... Vamos, necesito recaudar magia para que el castillo sea sólo mio.
Si, mi señor.- Y con esto, sus pasos fueron más suaves y distantes. La baja frecuencia del sonido me aseguró para poder gritar y llorar por aquella desgracia. ¿ Qué había hecho para que fuera tan maliciosamente traicionada?
Con ese pensamiento, empezé a llorar de verdad. Del llanto, me entró un hipo tan agudo que pareció que gritaba de dolor. Sentí una mano apoyarse sobre mis costillas, y me ayudó a despertar de aquella pesadilla que tanto odiaba. Sasuke me miraba muy preocupado. Era como si hubiera estado todo el rato observando mi cara cuando dormía. No me extrañaría nada si hubiera puesto gestos de dolor en la cara... Me había dolido de verdad. Y tanto sufrimiento y lagrimeo, me obligó a incorporarme y caer sobre sasuke. Este me acarició suavemente y me secó las lágrimas. No tendría que ser tan bueno conmigo. Es más, yo no tendría que estar ahí. Una imagen del peliplateado me paso por la cabeza y ya no pude levantar la cabeza. Me había fijado de antemano que todavía era de noche y que solo Sasuke estaba despierto. Pero aunque él me tapara con su manta junto a él...no pude conciliar de nuevo el sueño por miedo a recordar.
Cuando ya hubo amanecido, me desperté a la vez que Karin Suigetsu y Sasuke. Seguiamos en ese lugar tan misterioso y peligroso.
-¿ Qué tal la noche, chicos?- preguntó Suigetsu.
Genial, si no fuera por el aire frío que me ha atacado...¿Y Kimimaro?-Karin buscó con la mirada a aquel chico con el torso desnudo. Suponí que pensó que no se había quedado del frío.
¡ Ya estoy aquí!
Todos, incluida yo, un poco adormilada por el desvelo que tuve anoche, miramon sorprendidos a Kimimaro.
Siento haber desaparecido, pero esque observé que no teniais provisiones y os traje algo como agradecimiento y como honor a mi derrota.- Bajó de algunas rocas que había subido y se las ofreció a Sasuke-como costumbre entre nosotros- Sasuke miró la bolsa y después a Kimimaro. Con una de sus arrogantes risas, cogió la bolsa.-¡Ah! Suigetsu, ten, encontré esto en mi hogar.-Le lanzó algo parecido a una roca azul turquesa y él la cogió conmovido.- Es una piedra de milenas. Simplemente no lo necesito, no te sientas agradecido.- Seguidamente, me miró y se agachó para evaluarme con sus ojos penetrantes y vacios.- Y ati...si puediera, te daría algo más que gracias, pequeña...- Me acarició la cabeza y me despeinó. Su mano era todavía más fría que la de Sasuke, y eso me ayudó a despertar entera. Después de aquello, Kimimaro se despidió y desapareció sin más. Todos nos quedamos quietos hasta asimilar lo que había ocurrido.
Bueno....supongo que podemos seguir adelante...del camino, digo- anunció Karin echando en falta aquel cuerpo desnudo.- Suigetsu, ¿ reconoces esa piedra o qué?- La verdad, esque desde que le dio esa roca, no había dejado de admirarla. Estaba como hiptonitazo, observando cada rasgo de aquel objeto uniforme.-¿Sui..?
¿Eh? Ah, esque mi padre estuvo en el monte milenas y me ha recordado a una piedra que me trajo...-se quedó otra vez mirandolo.
Sasuke se había levantado para dejar las provisiones en su lugar y guardó las mantas.- Vamos, no podemos estar aquí mucho más tiempo.-Dicho esto, todos recogimos nuestras cosas y partimos hacia la salida de aquel lugar. Ahora, esa sensacion que tanto nos aterraba había cesado considerablemente. Quizá fuera porque no estaba,o quizá... Aún así, yo seguia buscando con la mirada algún que otro enemigo que apareciese, aunque ese deseo, por suerte, no se cumplió. Tras un tiempo andando y sin comer, el camino empezó a ensancharse y ha dejar más sitios para que me escabullera. No me separaba del grupo ni mucho menos, pero a diferencia de ellos, yo necesitaba espacio. Me había dado cuenta de que cada vez alcanzaba más al antebrazo del caballo sin tener que elevarme. Durante aquellos escasos dias, había crecido lo suficiente como para aparentar ser un adolescente a cuatro patas. Cuando el camino se hubo ensanchado lo suficiente, una cortina de niebla nos cortó el paso. Un hombre apareció de ella.
¿ Quienes sois y qué quereis?- ¿acaso todos decian lo mismo en aquel pais?
Sasuke habló como siempre- Somos forasteros que han salido victoriosos de un combate contra el guardián de este desfiladero. Como ganador, sugiero que nos dejeis entrar en vuestra aldea y nos permitais descansar.
Tras unos instantes, pensé que aquel señor robusto con gorro de paja no nos dejaría entrar. Pero cuando vi su botella de ron...mi opinión cambió al instante.
¿ Pruebas?- Miramos a Suigetsu. Este rebusco en su bolsillo y sacó esa especie de piedra-eso servirá. Seguid la niebla. Allí está la puerta.- Y eso hicimos. Seguimos la niebla que hacía de barrera al otro lado y vimos que, realmente había una puerta escondida tras ella. Los tres ya se habían bajado de sus caballos y Karin había sido la primera en atrapar el picaporte. Cuando lo abrió, resultó ser solo una casa.
Bienvenidos a mi morada, caballeros y dama-hizo una reverencia que casi lo hizo caer. Definitivamente, estaba borracho.-Perdón por mi estado. No suelo tener invitados...Aunque no podrá ser durante mucho tiempo... Solo los podré acoger durante esta noche...no pregunten, solo acomodaros hasta mañana. Tazuna para servirles.- Y después de aquello, se tumbó en su sofá y se quedó frito.
Vaya responsabilidad...-dijo Karin.
Bueno, entonces, ¿qué hay para comer?
¡Suigetsu!
Perdón perdón...solo tengo hambre, nada más...
Creo que todos lo teniamos... despues de guiñir al unisono nuestros estómagos, sacamos comida de las bolsas y preparamos carne en la chimenea que aquel señor tenía. No despertó en ningun momento, aunque creí ver que me miraba de reojo... Todos buscamos un lugar donde arrinconarnos. Yo fui más rápida que Suigetsu y me cogí la parte delantera de la chimenea. Ambos gruñimos, peo luego nos reimos. Aunque más bien, él lo hizo por los dos. Cuando todos hubieron cogido su lugar, se durmieron, aunque a mi me costó más de lo normal a causa de la noche anterior...
PERDÓN A TODOS POR LA TARDANZA!!!!! LOS EXAMENES ME HAN MANTENIDO MUY OCUPADA...^^U pero ahora en vacaciones, espero escribir más!!!! Si tienen ideas o aportaciones a la historia, por favor, avisad^^ y no sean duros conmigo a la hora de opinar...gracias por su apoyo!!!
