Capitulo 12- Una máscara recién agrietada

Empecé a tener frío ya entrada la noche. Aún sentía el calor de la chimenéa, pero varias corrientes habían acabado casi con su llama. De vez en cuando, miré hacia su procedencia, y podía divisar la salida común de todas aquellas corrientes de aire: la puerta. Aunque estuviera cerrada, no estaba en buenas condiciones de mantener caliente una casa. No en ese estado tan pésimo. Algunas eran más intensas que otras. Pero, en una de esas, mi hocico captó un olor muy familiar. Me levanté entrigada por la escapada de aquella persona, procurando no hacer ruido y ser delatada. No había oido el portazo de la puerta, pero aún así, no dudé de que no habían sido imaginaciones mías.

Mis sentidos habían aumentado notablemente desde el principio del viaje. Cada día, mi capacidad para captar animales se agrandaba varios centimetros. Ahora, consideraría que podría acechar a una liebre a 4 metros solo con el olor. Y no digamos de mi oido. Los pajaros habían empezado a ser un poco molestos cuando iban en bandadas. ¿ Cómo podía convertirse algo tan agradable en algo tan...molesto? Y la vista...bueno, mi radio de visión había aumentado considerablemente, sabiendo que mi metabolismo cambiaba constantemente. A cada noche que pasaba, era más dificil esconderme bajo las mantas de Sasuke. Mi tamaño actual era parecido al de un adulto.

Temía a que al abrir la puerta con las zarpas, apoyara demasiado y me cargara el picaporte. Asi que decidí mantenerme detrás de la puerta e intentar oir lo que había detrás.

¿Cuál es la situación, Karin?- lo sabía.

Ayer nos encontramos con un guardián suyo, mi señor, Kimimaro. Sasuke terminó con él en un duelo singular a muerte.

Mmmm... una pérdida bastante grave...

Pero gracias a la loba de la que le hablé, aún sigue vivo.

¿Cómo...?

Utilizó lágrimas de Fenix, mi señor- Aquella voz que la acompañaba se quedó en silencio. Pude oir cómo Karin jadeaba con nerviosismo. ¿ Acaso hice mal en utilizar mi poder para curarle?

Karin

¿Sí?

Esa loba... ¿cómo es?

Rosa grisaceo, mi señor.

Debes deshacerte de ella.

¿Qué?- ambas lo dijimos.

Debes librarte de esa loba. Lo haría yo mismo, pero fue ella quien me dejó en este estado...

¿ A qué se refiere? No lo entiendo...

Ni falta que hace. Solo encárgate de que no vaya más del acantilado. Si surgiera algún obstáculo, haz cualquier cosa para que ella salga perjudicada.

....Sí, mi señor Orochimaru.- Me quedé atónita. ¿ Desde cuándo Karin era así? Sabía que no era de fiar pero...¿a este punto? No sabía qué hacer...pero en cuanto sentí su presencia aproximarse a la puerta, corrí sigilosamente a mi sitio y fingí estar dormida. Al igual que al salir, no hizo ruido alguno. Pude sentir su mirada clavada en mi. Me moví un poco incómoda y le dí la espalda. No queria ver lo que realmente sentía por mi: si pena o alegría.

Parte de la noche me quedé viendo las chispas que de vez en cuando salían de la chimenea. Para cuando cerré los ojos, solo pude dormir varias horas antes de que me levantara el olor a queso. Todos, incluido el borracho, estaban sentados y desayunando en una pequeña mesa en el centro de la casa.

Hey, Sakura...- Sasuke lanzó un trozo de queso cerca de mi. No es que tuviera demasiada buena pinta, pero el hambre vence cualquier obstáculo. Me lo comí no con mucha gana después de lo averiguado. Aún resonaba aquellas palabras en la cabeza: Debes deshacerte de ella...

Ante tal presencia, dirigian su mirada hacia mi un poco preocupados. Hablaron sobre mis imprevisibles desmayos, y la posibilidad de uno. Pero no sabían que realmente, estaba muy asustada. Temblaba por frío y por miedo. Aunque faltara poco para superarle, aún era un cachorro ignorante. Cuando terminaron, intentaron no hacer gestos muy bruscos, pues al recoger los utensilios, bajé varias veces la cabeza por el exceso de ruido y movimiento. Al acabar, Sasuke se puso al lado de mi desde entonces. Me sentía más segura, pero no lo suficiente. Aún me faltaban fuerzas para poder andar por mi cuenta.

Gracias por todo, señor Tazuna.

De nada. Hacía tiempo que nadie venía por estas tierras. Ya era hora de que alguien se aventurara a desafiar al nuevo emperador...

¿ Cómo dice?

¿Eh? Ah, nada, pensaba en voz alta. Siento la presentación de ayer. Las noches no son muy seguras por aquí.

Lo , ¿qué haces?- Suigetsu miró extrañado a Sasuke y luego a mi- No está herida. Aunque estuviera así dentro...

... está cansada.-Su voz cortante silencio inmediatamente a Suigetsu.-No te preocupes, Sakura. Este camino lo harás tú.-Tras ajustar las riendas a su gusto, pudimos seguir el camino.

El día era mucho más caluroso que los anteriores. O por lo menos, eso me pareció. Mi hocico estaba más húmedo de lo normal, incluso yo me había percatado de eso. Estaba mareada, y mis sentidos me mentian a cada sonido minúsculo que hubiera.

Sasuke, ¿ no crees que Sakura está un poco rara?-Sasuke miró a Karin y luego a mi. No parecía que estuviera tramando ningún plan maligno.

Ha sido una noche muy fría. Puede que se haya resfriado.

¿ Esque los lobos enferman?

Son animales como nosotros, Suigetsu.

No, si ya...- Suigetsu se quedó un poco pensativo. Era gracioso verlo tan serio en estos temas.- Claaro...entonces...ya veo...¡Ah!- Nos asustó a todos- ¡Ya casi hemos llegado!

Todos miramos a lo lejos. Era cierto. Habiamos llegado al final del acantilado. Tal como vimos un lugar sin guijarros, nos tumbamos para comer. Nos había sobrado más comida de la que supusimos.

Mmmm.... creo que hoy me llenaré de verdad...

Que te lo has creido, Sui

Hm...-Sasuke sonrió por un momento y volvió a su faceta misteriosa. Mientras cocinaba, me miraba de vez en cuando, pero sus gestos no cambiaban. Cuando llegó mi turno para comer, sostuvo las tortitas en su mano para saber su temperatura adecuada. Puede que el fuego fuera su elemento, pero no era excusa para no quemarse sin querer.

¡Tsk!- Pasó de mano a mano la tortita y cuando se hubo enfriado, lo partió en trozos y me los dio. Tardé más de lo normal en masticar. La garganta me dolía al tragar, y no tenía liquido para hidratarla un poco. Pero, como era anormal, Sasuke descubrió mis intenciones y cogió su bolsa de agua-Toma- y dejandola correr, tomé varios lamidos de ella. Estaba fresca, y me alivió tanto en sed como en dolor. La cabeza cesó un poco, y me permitió seguir la conversación que entablaron hasta el anochecer.

No fue muy interesante. Suigetsu habló de su amigo Sakon, quien resultaba ser actualmente uno de los soldados del emperador. Karin no habló mucho. Pero de lo poco que hizo, eran de su antiguo novio, quien se parecía drasticamente a Sasuke. Cuando empezó con sus gustos, se quitó el artilugio de los ojos y miró a Sasuke. Suigetsu, rapidamente, se abalanzó sobre Karin para volverle a situar ese objeto tan importante para Karin. Enfadada y ruborizada, se fue a dormir a su sitio con su manta.

Tranquilo Sasuke, todo está controlado. Yo me quedaré de guardia.

Gracias

No hay de qué- No supe si era por Karin o por la guardia, pero Sasuke parecía aliviado. Se quedó delante de mi unos minutos y me acarició la cabeza.

Sí que estás mal ¿eh? Toma- Cogió una gragea de un bolsillo trasero y me lo situó en frente de mi hocico- Es una pastilla casera. Es muy efectiva contra resfriados. No tardarás en recuperarte, tranquila.-Le miré extrañada, y me tomé su medicación. Con una sonrisa, cogió su manta y se situó a mi lado. Me ayudó a relajarme durante toda la noche.