Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen, son propiedad de su autor y mangaka Masami Kurumada, yo sólo los he utilizado para satisfacer mis ansias de imaginación y como regalo para mi hermanita.
Notas autora: Estos drabbles fueron concebidos para la convocatoria "Relatos de una pasión Shakaoriana" de la secta Shakaoriana de los foros miarroba de ssy. Me disculpo si los personajes quedaron demasiado occe.
Dedicado a mi hermana.
Antología
"Porque el corazón no entiende de motivos ni razón"
-Laura Trujillo-
Acto IV: Placer
-Te amo- las palabras escaparon de mi boca a una velocidad inimaginable. Mi lengua se movía rápidamente, tratando de igualar el movimiento salvaje y desaforado de mi felino. Mi saliva se mezclaba con la suya, logrando que su sabor se apoderara de toda mi concentración. Mis dientes percibían el roce con aquella carne, y mi corazón se exaltaba a medida que sus manos se acercaban más y más a mis piernas.
Sus dedos me acariciaban tiernamente, y sus uñas presionaban logrando producirme un sin fin de maquiavélicos escalofríos.
Mi pecho se movía de forma vertical, subía y luego bajaba irremediablemente; logrando tener contacto con el pecho de Aioria. Sentir sus tetillas juntarse con las mías, acariciándoles la punta lograba aumentar mi excitación. Su piel pegada con mi piel.
Sus ojos se hundieron en los míos en el instante en que su cuerpo cayó encima de mi cuerpo, provocando que nuestro peso nos llevara hasta encima de la alfombra.
Su lengua degustaba de la carne de mi estómago, y sus manos me retenían desde los huesos de mis caderas. Me arqueé, jadeando al distinguir la humedad de su saliva introduciéndose en el interior de mi ombligo.
-Eres mío Shaka…- respiré agitado cuando su lengua lamió, tierna y seductora, y mis mejillas se ruborizaron al llevar mi mirada al espejo del salón que reflejaba nuestros actos. Aquella imagen fue tan sublime, y afrodisíaca que logró que mi miembro se endureciera, y mis huesos me dolieran buscando la manera de partirse. – Sólo mío…- sus besos me quemaban, y me llevaban a navegar a unas dimensiones desconocidas. Mis pulmones se obstruían, y el aire no ingresaba para salvarme. Era tanto mi dolor y excitación que lograba escuchar mis palpitaciones retumbando en mi sexo, y aumentando deliberadamente mi temperatura corporal.
Jadeé cuando su mano se escabulló por debajo de mi tela, jugando descaradamente dentro de mi bóxer. Mis piernas me temblaron y mi columna se golpeó contra la madera.
Mi primera erección había sido más maravillosa de lo que me hubiera imaginado.
Sus uñas lograban descontrolarme, y su boca se detenía momentáneamente sobre mi miembro erecto, brindándole algunos besos. La sensación de mareo invadió a mi cerebro, y ya no pude evitar caer en su turbulenta marea.
-Sólo tuyo…de nadie más…- murmuré, recibiendo la mismísima gloria cuando su lengua me tocó por completo, y mi cuerpo se fundía bajo la despiadada mordedura de sus dientes…
Acto V: Amor
Aioria me mira con sus ojos brillando y su rostro sonrojado debido a los constantes jadeos. Su pecho desnudo sobre el mío. Mi cuerpo se arquea al percibir su tetilla chocando con las mías. Rozándose y tocándose tan íntimamente.
Su boca se apodera nuevamente de mi boca, y su lengua navega dentro de mi cavidad. Mi pecho se agita, percibiendo los constantes roces de mi león, y el placentero dolor que provocan sus dientes al enterrarse en mi piel.
Mi corazón palpita descontrolado, al tiempo en que su mano se desliza por mi carne hasta llegar a mis caderas, sus dedos acariciándome el interior de mi ombligo logra que mi respiración vaya acelerándose mucho más.
Su miembro erecto juega encima de mí, y mi cuerpo se funde bajo su hermosa y terrible temperatura. Su lengua sale de mi boca para bajar por mi cuello, y su saliva se desliza dejando un rastro húmedo y brillante en mi carne. Mis sentidos no encuentran la forma de razonar, todo lo que sé es que estoy navegando dentro de aquella marea turbulenta, y salvaje; y eso es todo lo que quiero hacer ahora.
-¿Sabías que te amo Shaka?- murmura ejerciendo tal presión descomunal en mi miembro, sus uñas se entierran, y mi cuerpo se convulsiona debido a la excitación que se ha apoderado de mí. Siento mi pecho tan apretado, tan asfixiado que no sé si realmente estoy respirando o no. Quizás agonizo bajo el placentero toque de sus manos. –Por que yo te amo más de lo que piensas- me muerde, sus besos desaforados complacen a mi sexo, y provoca que la erección se vaya volviendo más evidente, peligrosa y agresiva. Mis manos se aferran a su espalda, y percibo como su boca se ha apoderado de mí, su lengua acaricia mi pene, y sus dientes rozan aquella carne sensible, caliente e hinchada.
-Ahh…ah…- mi miembro dentro de su boca baila a su gusto, y su temperatura provoca que me vaya fundiendo a su mando. Mi corazón corre a miles de miles de segundos. Los movimientos que va ejerciendo me descolocan. Siento sus filudos colmillos acariciando mi piel, y su lengua lamiendo contento. El calor de su saliva provoca que mi cuerpo se vaya excitando a mayor escala, y mi pecho salta sin poder controlarlo. Mis mejillas me duelen, y mi sonrojo compite con el sonrojo de mi felino.
Mi cuerpo llegó al clímax cuando sus colmillos se estamparon arrancándome un trozo de carne, el orgasmo me llevó a un espacio espantosamente delicioso, y mi semen salió disparado para cubrir la boca de mi compañero. Mis brazos fueron perdiendo un tanto la fuerza, y mi espalda sintió las ganas de recostarse. Aioria lamió, y tragó mi semilla, manchándose su boca con mi líquido viscoso.
Su boca se apoderó de mis labios, y el sabor de mi semen me recorrió la boca. Su miembro se acercó a mi entrada, y cerré los ojos disfrutando cada parte de su ser navegando dentro de mí…
...Continuará...
