Warnings: YAOI, Lemon, lenguaje fuerte, gore, death.
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Fear of the Dark-por Moon Wizzard
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Night 2:
Again
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Duo miro el techo por enésima vez, esperando a que el medico viniera con los papeles del alta. No soportaba mas estar en esa cama de hospital. Cuando el doctor entro en su habitación con la buena noticia de que ya podía irse su corazón salto de alegría.
Rápidamente se levanto de la cama y busco en el pequeño placard su ropa. Era la misma que tenia puesta la noche que fue atacado. Una vez que se vistió, se miro en el espejo del baño, la ropa estaba sucia con tierra y manchas de sangre, sin mencionas que estaba desgarrada en algunas partes.
Era poco lo que recordaba de esa noche. Solo que un cliente lo llevo a un estacionamiento y allí comenzó a golpearlo. De repente todo se detuvo. Todo lo que ocurrió después le parecía una pesadilla. Los moretones y las vendas le decían que había sido real. Pero la pregunta que mas lo inquietaba quien era esa persona que lo había ayudado?. Para alguien como el ser ayudado era la experiencia mas extraña que podía experimentar.
Crecer en la calle lo acostumbro al maltrato y al rechazo, haciéndole imposible creer que alguien pudiera preocuparse por el. Pero esto nunca le impidió sonreír, en cierta forma se sentía afortunado, aun seguía con vida y eso le era mas que suficiente para sonreír.
Camino fuera de la habitación, colocándose su gabardina para ocultar el mal estado de su ropa. Mientras pasaba por al lado del mostrador de la recepción la enfermera que estaba allí lo llamo.
-Señor Maxwell.-
Giro la cabeza para ver a la enfermera que lo había llamado, esta le mostró un sobre con su nombre escrito en el, -dejaron esto para usted la noche que lo trajeron. Se nos pidió que se lo entreguemos el día que le den el alta.- Duo se acerco al mostrador y tomo el sobre.
-Gracias- le respondió.
Salió del hospital, no alcanzo a caminar media cuadra cuando la curiosidad por saber que había dentro le gano. Rápidamente abrió el sobre y casi se cae sentado al ver que había dinero en el, el suficiente como para una semana.
Duo se quedo estático en la calle, la situación ya se le hacia insoportable, necesitaba saber quien era ese chico. Primero le salvaba la vida y ahora le dejaba dinero como para vivir sin tener que salir a trabajar una semana. Dio media vuelta y volvió al hospital. La misma enfermera que le había dado el sobre lo atendió; le suplico por todos los medios que le diera algún dato acerca de la persona que lo trajo, un nombre, un numero de teléfono, lo que sea.
Pero la respuesta era siempre la misma 'por política del hospital no se permitía revelar los datos'. Duo se vio obligado a utilizar su ultimo recurso que orgullosamente llamaba 'mirada de cachorro'...que afortunadamente funciono.
-Por favor- le suplico a la enfermera, viéndola con 'esa' mirada que sabia podía con cualquiera.
La mujer lo miro y suspiro resignada, el muchacho era obstinado y le gano por cansancio, -esta bien- le dijo, tecleo rápidamente y le dijo -lo único que puedo darte es su nombre, y solo eso, estoy arriesgándome mucho incluso dándote este dato tan insignificante- volvió a mirar el monitor de la computadora, -aquí esta, el nombre de tu buen samaritano es Heero Yuy.-
Duo la miro y estirándose por sobre el mostrador le dio un sonoro beso en la mejilla seguido de un eufórico -gracias!!-, se dio media vuelta y se fue corriendo, dejando a una atónita enfermera que solo atino a murmurar -de nada-
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-Por favor, dime lo que hiciste, necesito escucharlo de nuevo-
-Lo deje en un hospital y después...-
-Heero...- dijo Quatre mientras miraba a su hermano con ganas de tomarlo por el cuello y no soltarlo hasta que dejara de respirar, -no entiendo POR QUE LO DEJASTE. Hace meses que vienes siguiéndolo, simplemente mirándolo de lejos y la vez que tienes una oportunidad de acercarte a él- y haciendo un ademán con la mano en el aire -el señor lo DEJA SOLO!!-
Heero agacho la cabeza, sabia que lo que su hermano le decía era verdad. Pero también tenia que entender que ellos, a pesar de ser hermanos, eran muy opuestos.
Heero se quedo sentado, sin decir una palabra y sin poder despegar la mirada de la alfombra.
Quatre suspiro y se acerco a su hermano abrazándolo por el cuello, -lo se Heero, se que te cuesta seguir tus emociones, pero para eso estoy yo.- Quatre miro a su hermano con una amplia sonrisa en su rostro, -para ayudarte-
Heero lo miro serio, -...eso me asusta-
-HEERO!!- le grito Quatre mientras le pegaba en el hombro haciéndose el ofendido.
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"HeeroHeeroHeeroHeeroHeeroHeeroHeeroHeeroHeeroHeeroHeero..."
Era lo único que había murmurado todo el día, no podía sacarse ese nombre de la cabeza. Volvió a mirar el sobre, sabia que si lo gastaba se sentiría culpable, puesto que el no había ganado ese dinero. Aunque apreciaba lo que 'Heero Yuy' había hecho, el estaba acostumbrado a mantenerse solo y le costaba aceptar ese dinero.
Se levanto de su cama con el sobre en la mano, abrió el cajón de su mesa de luz y lo guardo. Cuando se dio vuelta un dolor agudo lo punzo en el costado derecho. Se agacho cubriéndose el abdomen con los brazos, había sido una mala idea correr cuando salió del hospital, el doctor había sido muy especifico en decirle que no realizara mucho esfuerzo físico, mínimo por una semana.
Cuando el dolor empezó a ceder se enderezo y caminó lentamente fuera de su habitación, el departamento donde vivía era pequeño, pero suficiente para el. Tenia una cocina-comedor, un cuarto y un baño. Abrió la heladera solo para encontrársela vacía, con solo un par de botellas de agua dentro. Suspiro algo frustrado, no había tenido tiempo de comprar comida y ahora mismo tenia mucha hambre.
Fue hasta la alacena y saco una lata que decía 'cookies', la abrió y reviso su interior. Allí guardaba sus ahorros, que no eran muchos pero lo sacaban de apuros tales como este. Retiro un poco suma y guardo en resto en su lugar volviendo a poner la lata de donde la había sacado.
Salió del departamento y bajo por la escalera de incendio que daba a un callejón al costado del edificio, era mas practico y rápido salir por ahí que por la puerta de enfrente, además así podía evitar el interrogatorio de sus vecinos le harían por su ausencia. Todos ellos sabia que el trabajaba en las calles, jamás le decían algo en la cara pero era conciente que él y su trabajo eran el tema de conversación en mas de alguna reunión vecinal.
Camino fuera del callejón y se dirigió hacia un pequeño supermercado que estaba a unas cuantas cuadras de allí.
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-...sigo sin entender-
-¿Qué sigues sin entender?-
-¿Por qué lo dejaste?-
Heero seguia recordando la conversación que habia tenido con su hermano mientras caminaba por la calle. La noche estaba hermosa y decidio salir un momento a pensar realmente por que no se quedo con el muchacho.
-Creo que ya sabes la razón por la que lo hice.-
-ESO- dijo Quatre enfatizando la palabra y dándose vuelta para ver a los ojos a su hermano -no es ninguna excusa.-
Heero se asombro; no podía creer lo que su hermano dijo. Como el hecho de ser-
-Auuch!!- estaba tan absorto en sus pensamientos que no vio que alguien daba la vuelta en la esquina al mismo tiempo que el y había chocado, haciendo que la otra persona cayera sentada al piso, Heero apenas pudo mantener el equilibrio y evitar la caída.
-Lo siento- dijo Heero preocupado viendo que esta persona estaba en el suelo con ambos brazos alrededor del abdomen por el dolor. Al parecer el choque lo había tomado desprevenido y la caída había sido bastante fuerte.
Heero se acerco y gentilmente coloco una mano sobre un hombro del muchacho, agachándose un poco, le extendió su mano, ofreciéndosela en ayuda para que pudiera ponerse de pie. Al mismo tiempo el muchacho levanto un poco la cabeza para ver quien era la persona contra la que había chocado y fue cuando ambos se quedaron boquiabiertos mirándose el uno al otro.
-...tu...- susurro Duo al mirar dentro de esos ojos azules que tanto había deseado ver. Una leve sonrisa se formo en su cara mientras todo a su alrededor se volvió oscuro.
Heero reacciono rápidamente y alcanzo a sujetar al muchacho antes de que cayera desmayado.
Heero se agacho junto a Duo y gentilmente lo alzo.
"Otra vez en mis brazos" pensó mientras suspiraba y observaba detenidamente el rostro del chico que yacía inconsciente en sus brazos.
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Duo despertó en su cama algo confundido, lo ultimo que recordaba era que había salido a comprar comida y..."Heero!" pensó al mismo tiempo abría los ojos a toda velocidad.
Vio una silueta que estaba sentada junto a su cama, espero unos segundos hasta que sus ojos se acostumbraron a la iluminación que había en el cuarto y pudo reconocer a la persona que estaba allí junto con el.
-...tu...- susurro.
Heero lo miro fijamente, sin decir nada.
-Fuiste tu quien me ayudo...esa noche.- volvió a decirle, sonriendo aún mas.
Heero solo asintió con la cabeza.
-Quería...te fuiste...no pude agradecerte- dijo agachando la cabeza un poco.
Ambos se quedaron en silencio, sin saber que decir.
-¿Puedes levantarte?- pregunto Heero, rompiendo el silencio.
Duo intento sentarse en la cama apenas levantándose unos centímetros, pero volvió a caer sobre el colchón, negando con la cabeza. El golpe que había recibido minutos antes había sido bastante fuerte y aparentemente lo había afectado bastante.
Heero se levanto y ayudo al trenzado a sentarse, pasando su brazo por la espalda de Duo.
Duo se rió, -soy...patético. ni siquiera puedo sentarme sin ayuda.- dijo.
–No digas eso- vino la respuesta de Heero, mientras acomodaba la almohada para que Duo pudiera sentarse derecho.
-De nuevo me salvaste. ¿qué eres, mi caballero de armadura dorada?- bromeo tratando de romper el silencio que se había instalado entre ambos. Heero lo miro sin decir nada. –Lo siento- se disculpo Duo, el silencio de Heero le hizo creer que de alguna forma había ofendido al otro chico.
-¿Tu nombre es Heero, cierto?- pregunto.
Heero solo asintió con la cabeza, estaba sin palabras de nuevo; cada vez que estaba cerca del trenzado su escasa habilidad para comunicarse parecía esfumarse por completo.
-Heero-
Cada vez que Duo decía su nombre su corazón comenzaba a martillar contra su pecho, amenazando con salirse de este y caer al piso.
-Quiero agradecerte de alguna manera.-
-No tienes por que.- se apresuro a responder Heero.
Duo negó con la cabeza, -no, no entiendes. Nunca nadie...nunca nadie me ha ayudado. Con un demonio salvaste mi vida y dices que no tengo por que agradecerte!! Querrías, no se...aceptarías una invitación a cenar?-
Eso fue todo, lo único que Heero podía escuchar era como la sangre latía en sus oídos y sin darse cuenta asintió, aceptando la oferta de Duo. Este respondió con una enorme sonrisa.
Tbc...
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4 años para subir el segundo capitulo...no las culpo si me odian.
