Notas especiales antes de empezar: Gracias por haberme esperado tanto tiempo a que continuara, tuve algunos problemas pero ya por fin tengo mi computadora personal y esta vez actualizaré mucho más rápido, lo prometo.
Summary del capítulo: Amar es combatir, combatir el dolor, combatir el miedo, combatirte incluso a ti mismo con tal de no herir a alguien… pero no todas las batallas se ganan ¿o si? Hay que aceptar una derrota, por más que duela.
Amar es Combatir
Capítulo 3.
El Comienzo
Sakura y Sasuke habían descubierto mucho sobre sí mismos en la dichosa fiesta, sobre su matrimonio, sus sentimientos y poca cosa más, por lo que al final de la misma estaban tan sumergidos en sus pensamientos que apenas notaron lo que pasó después, ni cuando llegaron a casa, ni cuando se cambiaron a pijama y después se acostaron cada quien viendo a un lado diferente.
"¿Y si no es así?" le había preguntado a Sakura la ya no tan pequeña Hanabi dejándola con un montón de dudas y miedos. Pero sobre todos ellos, una idea se coronaba. Sólo quería embarazarse para mantener su matrimonio unido, para no darles una razón a todos sus amigos, que la habían aconsejado bien, diciéndole en repetidas ocasiones que si se casaba con alguien tan perfecto para ella, pronto iba a aburrirse… y embarazarse ahora, le parecía una buena salida a las burlas… Se dio la vuelta, nerviosa, quedando de frente a la espalda de su esposo y pronto se quedó dormida.
Sasuke, por su parte, no se sacaba de la cabeza a la joven de cabello azulado, cada gesto que hacia, la manera en que colocaba las manos sobre su regazo, eran sólo detalles que le gustaban de ella; su mirada decidida en sus ojos inocentes, aquella mueca graciosa que hacia al acomodarse el cabello eran tan dulce… tan… ¡Maldita sea! Susurró, dándole un golpe a la almohada, tenía que dejar de hacer eso, estaba casado, un anillo de oro era su símbolo de opresión… ya no había más mujeres además de Sakura, no para él.
¿Por qué no se había fijado en ella antes de casarse con Sakura? ¿Antes de encadenarse a una mujer que ya no amaba… o que tal vez nunca amó? La respuesta era simple, tanto, que hizo que su rostro se contorsionara en una sonrisa sarcástica: cuando había regresado a la aldea, después de cumplir su venganza contra Itachi, y deshacerse de Orochimaru en el proceso, nadie había confiado en él, en la Villa todos le volteaban la cara, murmuraban a su paso y nadie se atrevía a dirigirle la palabra… nadie excepto Sakura, pues Naruto estaba muy enojado como para hablarle… entonces él se refugió en ella, confió en ella… y pronto pensó que había llegado el tiempo de retribuirle el haberle esperado por tanto tiempo casándose.
Pero ahora… ya no sentía necesidad, todos en la aldea ya lo respetaban, Naruto lo había perdonado, y al parecer todo era como debería de ser, el final feliz a toda la vida de sufrimientos del equipo siete, él, antes villano, ahora príncipe, casado con su princesa de cuento de hadas… oh ¡pues qué equivocados estaban! Porque de cuento de hadas, aquello no tenía nada.
¿Y es que cómo se le podía llamar 'final feliz' a un matrimonio como ése? Sakura era asistente de Naruto, el Hokage, por lo que pasaba todo el día junto a él, atendiéndolo como Shizune, alguna vez, lo hizo con Tsunade, de vez en cuando, salía en misiones, y su tiempo libre lo ocupaba en la clínica de Konoha. Y él, bueno, él era ANBU, por lo que a veces tenía que ausentarse de la aldea por meses, lo que hacía que prácticamente no convivieran más de un buenos días y un buenas noches… lo que facilitaba el camino a un engaño.
Él se lo había planteado muy en serio, sobretodo después de darse cuenta de lo que sentía por Hinata, y en la posibilidad de que su esposa le hiciera por mismo pero con Naruto, ya que, después de todo, se pasaba la vida junto a él…
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
- ¡Llegaré tarde! –se quejó la kunoichi mientras servía el desayuno- Hiashi-sama me dijo que quería verme a las diez en punto y son las diez menos un cuarto.
- No exageres –balbuceó el Uchiha, comiendo con parsimonia- No va a matarse si llegas diez minutos después de la hora que te indicó.
- ¡Por supuesto que sí! –saltó con la cara llena de mermelada- Me ha encomendado entrenar a Hanabi, si llego tarde pensará que soy una irresponsable y seguramente ya no me confiará más favores.-
- Bien –aceptó para discutir- Entonces, será mejor que apures.
Sakura salió de su casa, junto al bosque, cinco minutos antes de la hora establecida con media tostada en la boca, corrió como si alguien la persiguiera, atravesando media villa, y por fin llegó a la puerta de la casa de los Hyuuga. Hacía un bonito día, estaba soleado, y aunque no había brisa, había algo que la hacía sentirse fresca, viva… feliz, aunque, en realidad, no sabía qué. Tocó a la puerta tres veces, y esperó, mientras miraba alrededor. La imponente mansión de los Hyuuga era el edificio más grande, además de la torre del Hokage, en su aldea, y no era por más, si los miembros de ese clan tenían técnicas extraordinarias, y un palacio digno de ellos.
Hanabi abrió la puerta unos minutos después, vestida con una blusa de rejilla y una licra, ambas de color negro, radiante de felicidad, la hizo pasar, se notaba que los Hyuuga eran de tradición, se dijo a si misma la esmeralda, pues cuando entró, varios ojos se posaron sobre ella, y descubrió, que entre ellos, también estaban los de Neji. Todos estaban entrenando, o al menos algo así distinguió, pues de inmediato, Hanabi la jaló por otro lado, a un salón, en donde su padre, leía tranquilamente, o al menos fingía hacerlo, pues sus ojos no se movían del mismo punto.
- Padre –lo llamó la castaña- Sakura-san ha llegado.
- El hombre entornó los ojos hasta posarlos sobre la mujer, que, acongojada, hizo una leve reverencia al antiguo líder del clan.
- Buenos días –compuso el hombre, levantándose de su asiento y correspondiendo la reverencia de la mujer.
- Buenos días –contestó Sakura- Perdón por la demora.
- No es nada –dijo, haciendo un gesto con la mano, quitándole importancia- Entiendo que tenga cosas que hacer, de todas maneras –agregó- ya está aquí.
- Sí –afirmó- Y con mucho gusto ayudaré a su hija con su entrenamiento.
- Muchas gracias. Comprenderá que Neji es tan capaz como usted, pero está ocupado con sus obligaciones de líder.
- No es molestia.
Ambos se despidieron y Hiashi, al parecer subió a su habitación, en la segunda planta, a seguir leyendo, a vaya uno a saber qué, y las dos kunoichis avanzaron al patio, donde los demás miembros del clan entrenaban, y donde, por supuesto, volvieron a ser el centro de atención al ser las únicas dos mujeres entre tantos hombres, pues Hinata se había ido a una misión, según Hanabi.
La mañana transcurrió tranquila, dentro de lo que cabe, ya que Sakura no estaba acostumbrada a que tantos ojos vigilaran sus movimientos, ella y Hanabi entrenaron un poco de todo, sin embargo, lo que a la niña le hacía falta era un control sobre su chakra, que al no saberlo usar correctamente, desperdiciaba en grado sumo al atacar. Así pues, al final del día, a eso de las seis de la tarde, ambas se despidieron, Hanabi, para irse a ver a su querido Naruto y ella, directo a su casa, a hacer la cena.
- Bueno, Hanabi-chan –sonrió la esmeralda- Nos vemos mañana.
- Sí –asintió la castaña- Gracias.
- No es nada –repitió como en la mañana- Ja ne!
- Ja ne! –se despidió la chica.
Sakura se dio la vuelta, sin embargo, no previo que a sus espaldas también había otra persona, y chocó contra ella, era Neji, que se le quedó mirando, con un gesto extraño en la cara, antes de reprenderla por no fijarse y luego alejarse lentamente, sin quitarle la vista de encima.
Notas de la Autora: Bien, pues ya vamos en el tercer capítulo, y como ven, Sakura tendrá un mayor acercamiento con la familia Hyuuga, así que sí… se va a enamorar de Neji y a ver qué sale, ya tengo el fanfic terminado y advierto que aunque es un nejisaku y lemon también, eso se verá hasta después porque quiero desarrollar la historia de una manera en que todo quede entrelazado pero que no se vea tan… mmmm, digamos que tan falso, lo que quiero decir, es que no se van a enamorar de un día para otro, paciencia, queridos lectores.
Bueno, si me dejan un review sería muy feliz, se aceptan todo tipo de comentarios, menos flames.
Gracias.
Ja ne!
