Amar es combatir.
Capítulo Nueve.
Cenizas y nieve.
A partir de aquél día lluvioso, todos los que le siguieron se contaron entre los mejores de la vida de Sakura. Se sentía realizada y rebosante de felicidad, como cuando era niña y corría en pos de Sasuke por la aldea, pero esta vez, de manera correspondida por la persona a la cual amaba, sintiéndose en la séptima nuble, flotando alto, muy alto...
Por su parte, Sasuke veía a su esposa desvivirse frente al espejo, arreglarse y maquillarse; aunque él lo atribuía a un posible intento de reconquistarlo (que no estaba dando resultado), en realidad ella lo hacía para Neji; desde aquella vez le gustaba lucir bonita para verlo, pues Hanabi le había ayudado a su propósito sin saberlo y se marchaba a diario, dos horas con Naruto, horas que ella pasaba con Neji. Solían hablar la mayoría de las veces, comparar sus gustos y darse cuenta de que no eran tan distintos, así eran felices.
Para Sakura, su esposo era como su compañero de habitación en una fraternidad; al que veía marcharse antes de salir el sol y regresar después, mucho después de que se ponía. Y aunque todo era aparentemente felicidad, nadie sabía que para Hinata y Neji era más difícil, ser "la otra persona" de alguien casado, soportar verlos juntos en eventos y no poder saber con certeza si habría divorcio, pues ambos aún cargaban el anillo de matrimonio como si nada.
Así pasaron varios meses, muchos, en los cuales no hubo grandes cambios y aunque Neji sabía que estaba mal, que ella estaba casada, no podía dejar de verla, de abrazarla, de besarla... así como Sasuke no podía dejar a Hinata, que comenzaba a perder las esperanzas de que Sasuke cumpliera su promesa de divorciarse. Nadie en su casa sabía su secreto, ni siquiera su hermana, nadie sabía que ella se marchaba por las tardes a estar con él y que no podría dejarlo jamás pues se había enamorado a tal grado que Naruto le parecía casi nada al lado del Uchiha, a pesar de que le dolía en el alma esconderse del mundo. Una noche, así lo abordó:
— No puedo estar así, Sasuke. No puedo permanecer como "la otra" de un hombre casado. Todavía no caigo tan bajo -le dijo, mientras la nieve decembrina caía sobre su ropa negra- Han pasado ya tantos meses... ya no sé si lo que me prometiste aquella vez era verdad o sólo un intento desdesperado por atraparme para después acostarte conmigo y nada más -comentó, despechada, haciéndose a un lado para esquivar el beso que iba a recibir- Ya no sé nada.
— Hinata -susurró alarmado por la amargura de sus palabras- Está bien, lo haré. Sakura parece estar restablecida y lista para esto, lo haré y después podremos estar juntos -la mujer no dijo nada, ¿cuántas veces había oído ya eso? Había perdido la cuenta.
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La noche comenzó a caer lentamente sobre la aldea y mientras las luces de las casas se iban prendiendo, dos personas se despedían. Sakura había podido oír a Hanabi en la puerta, por lo que su tiempo con Neji se había acabado. Sin embargo, éste no quería dejarla ir, se aferraba a su mano y tiraba de ella como un niño pequeño, cosa que divertía mucho a Sakura y la enternecía, tampoco quería irse pero debía hacerlo. Se soltó suavemente de su mano y aún cubriéndose con las sábanas, avanzó por la habitación recogiendo cada una de sus prendas. Una sonrisa traviesa asomaba en su rostro y no podía evitar sentirse como una niña que hacía una travesura, pero no le importaba. Se volteó a sonreírle a Neji, que la miraba con cierta dulzura y cuando estaba a punto de acercarse a él, cayó al suelo.
Neji se sobresaltó y de inmediato se levantó a socorrerla. A Sakura le daba vueltas la cabeza, una y otra vez; pero decidida a no preocupar a Neji y no preocuparse a sí misma se incorporó riendo falsamente.
— Oh, me tropecé no te preocupes, no es nada -desdeñó y siguió con lo suyo, vistiéndose en silencio.- ¿Sabes? He estado pensando.
— ¿En qué? -preguntó Neji, con voz serena, mientras veía por la ventana.
— Ya no quiero seguir más así, Neji. Te amo y a mí no me basta con estos encuentros furtivos -confesó, dándole la cara, con un ligero rubor en las mejillas- Quiero estar contigo para siempre... por eso, he estado pensando, que yo... debería de decirle a Sasuke que nos separemos.
— ¿Estás segura de eso? -preguntó él, escrutándola con sus ojos blancos, casi como si pudiera leer su alma.
— Nunca he estado más segura de nada -afirmó la esmeralda y subió a la cama para darle un último beso a su amante antes de irse- Pero ¿a ti te parece bien?
Neji sonrió por toda respuesta, le parecía excelente.
— Bueno, es hora de fingir que nos odiamos -ironizó la chica, al salir de la habitación, rozando por última vez la mano de Neji.
— Es bastante difícil ahora -admitió Neji- pero creo que podríamos ganar algún premio a la actuación si seguimos así.
Sakura rió y ambos bajaron las escaleras al primer piso, en el cual, la sonrisa de ambos se borró y volvieron a tratarse con fría indiferencia. Tras una rápida despedida, Sakura se marchó de la casa Hyuuga, con una determinación rayana en la emoción; si quería estar con Neji debía divorciarse y para eso no se iba a esperar ni un sólo minuto. Había hablado en serio en todo momento y no encontraba mejores fechas para anunciar su divorcio que ese, sólo tenía que esperar a que Sasuke llegara a la casa y entonces se lo diría, así de simple.
Pero, ¿qué pensaría él cuando la viera con Neji? ¿Qué pensarían todos? Bueno, eso no le importaba demasiado. Después de todo ¿a quién podrían importale las habladurías de la gente cuando se está feliz con la persona que ama?
— La persona que amo -susurró suavemente y no pudo evitar tocar sus manos, donde casi podía sentir la calidez del Hyuuga.- La persona que yo amo... -suspiró y el mundo de pronto volvió a darle vueltas, pero no por acordarse de él.
Sus rodillas se doblaron, pero evitó caer al suelo tomándose de un poste de luz y recargándose en el. De pronto una súbita sensación de vértigo le invadió y algo corrosivo, como si fuera ácido, fue bajando por su estómago: el miedo. No, no podía ser, era imposible. NO podía estar embarazada, no en ese momento de su vida en que se sentía plena y realizada, no de alguien a quien ya NO amaba.
Repasó en su mente cada uno de los momentos en que había estado con Neji, pero en ninguno se habían descuidado. Entonces, ¿cómo...? Su cabeza empezó a dar más y más vueltas y entonces pudo recordar, que una noche de hacía casi un mes Sasuke había llegado a la casa furioso por algo que ella no sabía [había peleado con Hinata] y la había abordado, furioso; obligándola a tener relaciones.
Las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas mientras recordaba aquello y tocaba su vientre. La vida era tan cruel, ésa era la prueba. ¿Por qué sino se embarazaría de lo que fue casi una violación?
— Sakura-chan ¿estás bien? -la llamó una voz familiar y reconoció a Naruto tomándola del hombro.
— Oh, Naruto -sollozó ella, aferrándose a su cuello- Naruto, estoy embarazada -gimoteó y Naruto no supo decir si ella lloraba de felicidad.
— Felicidades -comentó, algo atontado por el impacto de la noticia.- Sasuke seguramente estará muy feliz.
— No, él... no lo sabe -dijo ella, más para sí que para él.
— Yo sé que es algo muy importante, Sakura-chan y que eres muy feliz por eso, pero no llores -le pidió, sonriéndole cálidamente- No me gusta verte llorar.
— Si tú supieras... -dijo en voz baja para que él no pudiera oírlo- Si tú supieras que este bebé sería lo más deseado por mí si fuera de él... de Neji.
— Vamos, te acompaño a tu casa y también a tu bebé -comentó tocando su vientre- Me dejarás ser su padrino ¿verdad, verdad?
Sakura sonrió tristemente. Naruto siempre era tan ingenuo... pero quizás era mejor para él no darse cuenta del mundo en el que vivía.
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El reloj en la pared marcó un cuarto para las doce de la noche, mientras Sakura dormitaba en el sillón de su casa, esperando a que su esposo llegara y quien en esos momentos se encontraba en la acera de la entrada, tras haber dejado a Hinata en la mansión Hyuuga. El silencio era tétrico y a la vez, cargado de cierto misterio. Sasuke avanzó por el pequeño jardín de su casa hasta dar con la puerta y la abrió lentamente, quería hablar con Sakura sobre su divorcio, pero para esas horas seguramente ya estaba dormida o quizás no. Sorprendido de encontrarla semi dormida en el sillón se acercó a ella y la movió un poco, llamándola por su nombre.
Él no creía en el destino, pero ahora no podía negar que ésa era una oportunidad brindada por algo para hablar con ella. Estaba a punto de decírselo, cuando ella abrió la boca y con voz firme recitó de un tirón:
— Estoy embarazada -dijo enseñándole la prueba positiva que tenía en las manos.
Entonces las palabras "Quiero el divorcio" se perdieron en el aire.
Fin del Capítulo.
Notas de la Autora: Línchenme, me lo merezco YOY. Soy malísima, lo sé -w-! Primero me tardo tres meses en actualizar y ahora hago que Sakurita y probablemente, Neji, sufran ;_;! Pero ¿qué querían que hiciera? No podía dejárselos tan fácil, ahora veremos cuán poderoso puede ser el amor, veremos si Neji de verdad quiere a Sakura y qué pasará con la relación de Hinata y Sasuke, porque... cuando se enteren, nada va a ser lo mismo.
¿Cómo se lo va a decir Sakura a Neji? ¿Y cómo lo va a tomar él? ¿Y Hinata? Lo sabremos en el próximo capítulo: Luna amarga.
Si me dejaran un review con sus impresiones lo agradecería muchísimo.
El próximo capítulo estará larguísimo x3, así que la paciencia es una virtud!
Ja ne!
