Amar es combatir
Capítulo Diez
Luna amarga

Sasuke se dejó caer en el sillón más cercano con expresión de incredulidad, así que éste era el castigo del destino por todo el mal que le había hecho y por ser feliz con otra: Sakura estaba embarazada, después de casi tres años de matrimonio lo habían conseguido, pero no en el momento más apropiado... él amaba a Hinata y Sakura a Neji, sin que él lo supiera.

A Sasuke le costó mucho trabajo recuperarse de la impresión, incluso examinó varias veces la prueba de embarazo, buscando un posible error pero sin encontrarlo, ella iba a tener un hijo suyo, le gustara o no. Sus manos comenzaron a temblar incontrolablemente al posarlas sobre las de ella, que parecía sumamente triste por algo que él no imaginaba; así que trató de animarla y extendió una sonrisa forzada por su rostro, afirmándole un sinfín de veces que lo hacía el hombre más feliz del mundo, a pesar de que no era verdad.

Habían encontrado ya la fuente de su felicidad y ahora les era arrebatada por el destino, no es que no se alegrara, lo que siempre hacía deseado hacer, además de consumar su venganza, era restablecer su clan teniendo tantos hijos como fuera necesario; y ahora iba a tener uno, para bien o para mal, un bebé que iba a unirlos, si es que se podía más. Pero, ¿y Hinata? ¿Qué pasaría con ella? Seguramente esa noticia daría por terminada su relación.

— Sasuke ¿no te alegra? -se oyó suavemente la voz de Sakura, como en una radio mal sintonizada.

Sí le alegraba y mucho, pero si eso hubiera pasado antes... aunque a Sakura tampoco le agradaba mucho la idea, si quería un bebé, pero ya no de él, nisiquiera quería continuar su matrimonio, pero ahora debía hacerlo por el bien de su familia, aunque eso significara perder a Neji en todos los sentidos, pues sabía que si él se enteraba de su embarazo era seguro que nunca más querría verle la cara; después de todo, ella le había asegurado que Sasuke ya no la tocaba y nunca le comentó de su accidente, cuando en realidad había pasado algo una vez...

Y era curioso. Cuando uno busca un embarazo, éste no se da y cuando uno no lo desea...

— Me alegra mucho, Sakura -afirmó Sasuke, abrazándola con un cariño casi fraternal- Por fin tendremos ese hijo que tanto queremos.

— Sí -admitió Sakura, con el mismo tono de voz extraño- Por fin.

— ¿Cuánto tiempo llevas?

— No sé, un mes, quizás.

— Vaya de un solo intento lo logramos -trató de bromear, pero sin lograrlo, pues una sombra cruzó los ojos de la chica, haciéndole saber que no había olvidado ese "intento"- Bien, Sakura, de ahora en adelante, tendrás que cuidarte. Nada de misiones; el entrenamiento de Hanabi podrás seguirlo hasta donde te sea posible, pero no te esfuerces mucho, no quiero que le pase nada al bebé ¿entendido?

— Sí -aceptó resignada recibiendo un beso que le pareció tan frío a sus labios que le hizo extrañar los de Neji.

— Vamos a dormir.

— Sí.

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Al día siguiente, Sakura mandó a una persona a informar que ese día no iría a entrenar a Hanabi, lo que ésta interpretó como que Sasuke la había dejado y de inmediato se dirigió a su casa donde la encontró haciendo los que haceres del hogar. Durante el camino, no pudo evitar recordar lo que había descubierto la noche anterior, al ver llegar a Hinata de la mano con Sasuke. Y un dolor e ira corrosivos le invadieron el alma.

Acababa de despedirse de Naruto en la puerta de su casa, cuando la vio llegar tomada de la mano de él, sonriente. Ella trató de evitar todo lo que pudo sus preguntas, bastante avergonzada de que la hubiera visto, pero después de mucho insistir, por fin le confesó lo que sucedía con Sasuke, su supuesto romance, su aventura, el tiempo que habían pasado juntos; todo lo que atormentaba su alma. Hanabi quedó en shock después de oírlo todo, no podía creerse que su hermana, la callada, la tímida, la que siempre recelaba a Naruto, estuviera saliendo con el esposo de su mejor amiga y maestra.

— Estás mal, hermana -siseó la niña con la voz cargada de amargura- Si todo esto es porque Naruto y yo...

— ¡No es por Naruto! -gritó- ¡De verdad me alegra que salgas con él!

— Sakura ha estado muy feliz estos meses -continuó, como si Hinata no hubiera hablado- Pensé que todo había salido bien con Sasuke-san, pues habían tenido problemas, pero ya veo que debe tener otra razón. Si mi padre...

— ¡Espera, Hanabi! -la detuvo con voz crispada- Sasuke me dijo que iba a divorciarse.

— ¡Ah! Y eso te alegra ¿no? -exclamó la castaña- ¡Has destruído el matrimonio de Sakura, tu amiga! ¡No te importa nisiquiera lo que va a sentir cuando su esposo le diga que la va a dejar por ti!

— ¿Y eso qué tiene que ver contigo? ¡No conoces a Sakura!

— ¡La quiero como si fuera mi hermana! ¡Por lo menos ella sí merecería serlo! No una... una...

— ¿Una qué? -saltó la mujer, con lágrimas en los ojos- Vamos, dime ¿una qué?

Hanabi no respondió, se limitó a mirarla desdeñosamente antes de pasar por su lado, camino a su habitación, dejando a Hinata aún más triste de lo que estaba antes de verla.

Por eso Hanabi se alegró mucho al escuchar que el motivo real por el que había faltado a su casa era porque estaba embarazada, sin embargo, no la notó muy entusiasmada.

— ¿Te pasa algo, Sakura-chan? No te ves muy contenta -observó la chica, cuando Sakura dijo en tono desanimado lo de su embarazo.

— Hanabi, yo... verás, yo sé que me odiarás cuando te diga esto, pero eres mi mejor amiga, la mejor que he tenido en la vida y ya no puedo callarlo más -en ese momento dejó su taza de té llena en la mesita y prosiguió- Estoy enamorada de tu primo.

— ¿De Neji-san? -se sorprendió.

— No conozco a otro.

— Pero, ¿y eso qué tiene que ver? -preguntó la muchacha, confundida.

— Neji y yo somos amantes -Hanabi tomó las manos de su amiga inmediatamente.

— ¿Son qué? -volvió a preguntar, con los ojos muy abiertos de la sorpresa.

— Eso, somos... éramos, amantes. -Hanabi, contrariamente a la reacción que tuvo son su hermana, sonrió.- Yo quería divorciarme de Sasuke, pero ahora, comprenderás que no es posible.

Hanabi asintió con cierta tristeza al ver a su amiga en deplorables condiciones, incluso sus mejillas se hallaban un tanto hundidas y tenía ojeras ¿habría pasado toda la noche llorando? En un esfuerzo por animarla, le ofreció hablar con Neji, pero la mujer se negó, eso era un tema que a ambos concernía y si, de por sí iba a odiarla por haberlo traicionado de semejante manera, no quería ni pensar en qué pasaría si se enteraba por alguien más que no fuera ella. Pero lo que sí le pidió fue que entrenaran en otro lado y que ella suspendiera sus visitas a Naruto hasta Navidad, el motivo era que Sasuke daría una fiesta ese día anunciando oficialmente su embarazo y ella quería hablar con Neji sólo hasta ese día; pues no podría soportar verlo antes; aunque a Hanabi no le agradaba la idea de ocultarle a Neji el embarazo hasta el día en que se hiciera oficial, no replicó y se marchó a casa después de un tiempo, pensando en cuánto sufrimiento les causaría ese embarazo a todos los involucrados.

En cuanto llegó a su casa se encontró a Neji esperando algo, Sakura, seguramente. "Ella no vendrá" dijo al pasar por su lado, cosa que le costó una hora de interrogatorio con su primo, en el cual reconoció saber de lo suyo porque los había visto con su Byakugan; cosa que no era cierta, pero que la había salvado de muchas más preguntas.

En cuanto se zafó de su primo, se dirigió a su habitación, que era de color lila con pósters de todos los tamaños y todos los colores por toda la habitación; sonriéndole a la foto de Naruto sobre su mesita de noche, se tumbó en su cama. Al parecer, el mundo no era como lo pintaban en aquellas novelas que la madre de Neji, su tía, no se perdía por nada; no había príncipes azules y mucho menos, amores eternos. Se preguntaba si así pasaría con Naruto y con ella, si de un día para otro alguno de los dos encontrarían a otra persona, así como le sucedía a Sasuke y su esposa. Uh, suspiró. Todo eso era muy complicado y seguro, también muy doloroso; dio la vuelta en su cama, colocó un disco en su reproductor de música y con la canción "A quién" de una cantante famosa, siguió pensando.

Hinata caminaba por los pasillos de su casa con cierta parsimonia, pensando en Sasuke y en su promesa de la noche anterior, entró en su cuarto y a lo lejos le llegó la melodía que Hanabi había estado repitiendo durante toda la tarde: "A quién tratas de engañar, amor, ya sé que este es el fin...". Y eso le dio mala espina, no porque fuera supersticiosa o algo por el estilo, pero las veces en las que la había escuchado, algo malo había pasado. La vez anterior, hacia casi un año, su hermana y Naruto habían empezado a salir y se estremecía de sólo pensar que sucedería en esa ocasión. La música sonaba cada vez más fuerte, ayudada por la voz de Hanabi, que cantaba a todo pulmón. Hinata sonrió con tristeza, desde aquella pelea que habían tenido su hermana no le dirigía la palabra, pero no la culpaba, después de todo, tenía razón.

Oyó pasos apresurados fuera de su puerta, así que asomó la cabeza y notó a Neji caminando hacia la habitación de su hermana, seguramente iba a regañarla por el alboroto que estaba haciendo. No obstante, Neji no molestó a su prima por el volúmen de la música, nisiquiera fue a su habitación que pasó de largo en su camino por la casa hacia su propio cuarto, también en sus oídos resonaba la melodía y la voz de Hanabi. Algo raro pasaba, estaba seguro, Sakura nunca había faltado a sus entrenamientos, nisiquiera aunque lloviera o nevara, y ahora, alegando que estaba enferma faltaba. Bueno, no se preocupó mucho por eso, seguramente la vería al otro día.

Pero eso no sucedió, ella no volvió al día siguiente, ni el que le siguió y él comenzó a perder la esperanzas pasada una semana, en la que abordó a Hanabi, a la que había visto salir diariamente rumbo a un destino desconocido para él. Ella le explicó que Sakura lamentaba muchísimo no verlo, pero que sus sesiones prácticas de medicina era necesario hacerlas en algún lugar más propicio, pues ambas ayudaban en el hospital, cosa que era cierta en parte.

Días antes de Navidad, la joven de abordó con una invitación en las manos, no daba muchos detalles, pero solicitaba la presencia de sus primas, su tío, su madre y él en la casa Uchiha. Aceptó sin pensar, pues era una oportunidad excelente para ver a Sakura, por lo que de inmediato avisó a todos los citados en la carta, Hanabi estaba algo nerviosa, al igual que Sakura, pues cada vez estaba más cerca la fecha del reencuentro.

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El día de la fiesta llegó, era una noche apacible, como cualquier otra de diciembre, en la que los copos de nieve caían suavemente sobre los techos de la aldea, que parecía la Villa de la Navidad con todos los adornos que sus habitantes habían colgado. No había excepción en el pequeño jardín en donde se celebraría dicha reunión, que estaba adornado con bambú y listonres, como era la tradición para una larga vida.

A las diez en punto comenzaron a llegar los invitados, Sasuke los recibía en la entrada, mientras Sakura terminaba de arreglarse. Estaba sentada frente al gran espejo de su tocador desde hacía una hora, los nervios la carcomían por dentro y no la dejaban hacer nada, pero si se retrasaba más, seguro Sasuke se enfadaría; con las manos temblando se colocó un adorno con forma de estrella en el cabello, que se había sujetado en una larga coleta que le caía por la espalda y que cubría en gran parte el símbolo del clan Uchiha sobre su kimono negro. Se pintó los labios de un tono rojo fuego y los ojos con ligeras sombras lilas, pensando si a Neji le importarían una vez le contara "su secreto". Suspiró con flojera y asomó la cabeza por la ventana, donde pudo divisar a Sasuke recibiendo a Sai e Ino, seguidos de Tsunade y Jiraiya, quienes parecían tener un tórrido romance; sonrió con tristeza, hasta ellos podían ser felices...

Mientras tanto, Sasuke invitaba a todos a pasar el jardín en el cual había comida que Sakura había estado haciendo toda la mañana y parte de la tarde. En realidad, no estaba muy al tanto de las personas que entraban, porque él sólo esperaba a Hinata, a quien había estado viendo como si no pasara nada y que iba a odiarlo por haber sido tan descarado de invitarla a su celebración por el embarazo de su esposa.

Sakura bajó al tiempo que en la entrada llegaban los Hyuuga, en ese instante, su mirada se cruzó con la de Neji, que al igual que ella, vestía de negro, contrastando con su blanca piel y con Hanabi, que usaba un vestido blanco y que le dirigió una pequeña sonrisa al tiempo que Naruto la abrazaba.

— Buenas noches -los saludó Sakura al llegar donde ellos- Nos complace mucho que nos acompañen esta noche -dijo como una autómata, a lo que Neji no pudo evitar fruncir levemente el ceño, pues sabía que a Sakura no le gustaba hablar de esa manera, sobretodo si él la "obligaba".

— Buenas noches -contestaron todos, en tiempos diferentes, siendo Neji el último en hablar.

Sasuke empezó con sus cosas y fue entonces cuando Sakura y Neji no pudieron disimular más, ya que sus miradas se quedaron prendadas y un leve sonrojo en las mejillas de Sakura no se les escapó a Hanabi y a Yaeko, que estaban más pendientes de ellos dos, que de las cosas que le decía Sasuke a Hinata y a su padre. Hinata sonreía tímidamente a Sasuke que aunque seguía hablando no le quitaba la vista de encima.

Después de que llegaron todos los invitados, entre ellos Tenten y Lee, Kiba, Shikamaru, Kakashi y otros; Sakura logró escabullirse con Neji a la casa, con la excusa de que él le había pedido un vaso de agua. En cuanto estuvieron solos, lejos de las miradas curiosas, Sakura se lanzó a sus brazos, que había extrañado durante dos semanas y que la acogieron con el mismo amor. La esmeralda inhaló el perfume en su ropa, aquél que ya había perdido la blusa que había usado la última vez que lo vio y que no se había atrevido a lavar con tal de sentirlo junto a ella.

Volvieron a besarse con tanta devoción y arrebato que ambos se quedaron sin aire en poco tiempo, Sakura sabía que ya no podía seguir así, pues se le haría más difícil a ambos cuando ella relevara el motivo por el cual debían dejar de verse.

— Neji... yo... -Sakura se soltó suavemente de su abrazo, quedando aún aprisionada su cintura y sus ojos fijos en los de él- Yo...

— ¿Te sucede algo malo? -exclamó Neji, señalando el suelo y sus piernas, por donde corría la sangre sin parar, manchando su hermoso kimono.

Fin del Capítulo.


Notas de la Autora: God! Por fin he podido terminar este capítulo, me costó mucho, pero como pueden ver es más largo, espero les guste y me den sus impresiones, tómenlo como un regalo de vacaciones de semana santa. Y den gracias al muso, que me ha tenido volando de un ala y me ha dado la inspiración suficiente. Ahora... ¿Qué creen que suceda? ¿Por qué soy tan malvada?

¡Este fanfic está a punto de terminar! Nos vemos en el próximo capítulo: Sakura no Namida [Las lágrimas de Sakura].

Si me dejan un review, me harían inmensamente feliz.

¡Que tengan unas felices vacaciones!

Ja ne!