Nada de esto es mío, sólo hago esto por diversión.
¡Tú!
Capítulo VI:
Luego de unas horas de dormir, que a Canuto le parecieron muy pocas, se levantó, a su pesar.
Salió de su habitación, y se dirigió a la melosa cocina, en donde las parejas, estaban muy acurrucadas y amorosas.
-Oh, que diablos- Susurró Sirius, al entrar a la cocina, había pensado toda la noche en Connie, yjusto en ese instante, las parejitastenían que estar ahí, Sirius tomó una tostada y un poco del jugo de James, y salió lo más rápido de allí.
Sirius: Un momento, pensé… ¿PAREJAS? ¿En plural? James y Lily también estaban acurrucados, ¡Y Cornamenta lo consiguió! Sirius recién se había percatado de que Lily y James también estaban acurrucados, pero sería mejor preguntar después, por que ahora sería perturbar su felicidad.
Sirius siguió caminando, e, inconscientemente, se dirigió a la puerta de la habitación de Connie, y en un impulso, abrió la puerta, y entró sigilosamente a la habitación, aún con su tostada en la mano.
-¡AHHH!, Sirius, tápate- El gritito de Connie hizo que Sirius tirara su tostada al suelo, ella tenía los una mano en sus ojos, tapándolos, y la otra en su frente, indicio de que tenía resaca.
-Ya, vale, no es para tanto, Potter…- Dijo Sirius con aire divertido –Aunque no sé para que te tapas tus hermosos ojos, que añoran ver mi escultural cuerpo…- Decía Sirius, arrogante, esa arrogancia iba por sus venas, su gigantesco ego no lo dejaba en paz.
-¿Te tapaste?- Preguntó la voz de Connie, temerosa.
-Sí…- Respondió Sirius, pero en realidad seguía semidesnudo, para aclarar, tenía todo su torso descubierto, sólo llevaba su pantalón de pijama.
-SIRIUS BLACK, ¡¡¡Que te tapes!!!- Chilló Connie, escandalizada.
-Ya, vale…- Dijo Sirius, como si fuera lo más común estar en su estado –Listo…- Respondió el animago.
-Ahhh… nunca más vuelvas así a esta habitación, Black- Dijo Connie con furia contenida, aunque también le gustó verlo 'así' –Ahora… ¿para que haz venido?- Le pregunta Connie al morocho que tenía en frente.
-Pues… esto… es que en la cocina están DEMACIADO embelesados… ¡¡si hasta James con Lily…!!- Dijo Sirius, como si el mundo se fuera a acabar por que Lily y James estuvieran juntos.
-¿Enserio?- Preguntó Connie, incrédula.
-Sipi… por eso, vine a hacerte compañía, con la mejor intención, por que en las cocinas no se puede… me sentiría incómodo…- Dijo Sirius, haciendo una ademán de incomodidad.
-Bueno, supongo que me trajiste algo para comer… tengo mucha hambre… y me duele mi cabeza…- Dijo Connie, mientras se sobaba el estómago con una mano, y con la otra se sobaba la frente.
-Bueno… si no hubieras pegado ese grito del terror, no hubiera votado mi tostada… y tienes resaca, ¿no recuerdas que anoche te condenaste tomando cerveza muggle?- Preguntó Sirius.
-Si… pero me duele mucho al cabeza… ni con el Whisky de Fuego me pasa esto…- Dijo la Potter.
-Bueno… es que, por si no lo sabías, la cerveza muggle tiene peores resultados en los magos que un simple Whisky de Fuego…- Dijo Sirius.
-¡AHHHHHHHHHHH! Mi cabeza…- Sollozó Connie, mientras se tomaba con las dos manos su cabeza, y la apretaba, intentando disminuir el dolor.
-Ya…, no sé que hacer, por que a mi no me sucede eso muy a menudo…- Decía Sirius, histérico, no sabía que hacer, se sentía inservible…
-Bueno… ouch, ¡Que dolor!, me traes un vaso con agua, ¿por favor?- Preguntó Connie.
-Esto… claro, al tiro…- Dijo Sirius, contento, por, al menos, servir para algo.
Sirius se dirigió al baño, que quedaba a pocos pasos de la habitación de la morocha, sacó un vaso transparente, y lo llenó hasta más de la mitad con agua, y luego volvió a la habitación de Connie.
-Gracias, Sirius…- Dijo Connie, que seguía con la mano en la cabeza, mientras tomaba el agua.
-No hay por que, princesa- Dijo Sirius, con una sonrisa aflorándole por sus labios.
-No me llames así, que me siento pequeña…- Dijo la Potter, haciendo pucheritos.
-Pero, para mí tú eres mi princesa…- Susurró Sirius, en el oído de la morocha, que quedó hecha piedra, ¿Se le estaba declarando?
-¿Qué… qué significó… eso… Sirius?- Tartamudeó Connie, estaba confundida.
-Pues… eso, que tu eres y serás, SIEMPRE, mi… princesa…- Dijo Sirius, cohibido, muy pocas veces se veía a un merodeador así –Y pues, que te quiero, y… no me interesa que James se oponga… por que haría cualquier cosa… para poder estar… contigo, y pues… eso… que te amo, más que a mi mismo, y eso es decir mucho- Terminó con su declaración, Sirius, esperando pacientemente la respuesta de la morocha más bella (según él) que tenia en frente suyo, y bajando la cabeza, avergonzado.
-Esto… Sirius, no sé que decir… yo… yo, también, esto… bueno, también me gustas…- Dijo Connie, bajando la mirada, avergonzada, aunque sabía que él la amaba, ¡LA AMABA!, algo que nunca pensó poder vivir, la declaración de Sirius Black, alias Casanova de Hogwarts, el estaba enamorado de ella, y ella también de él, sólo había un impedimento, y ese impedimento tenía nombre y apellido…: James Potter.
Sirius no sabía que hacer primero, si saltar por todo el departamento gritando de alegría, o besar a la morocha que tenía enfrente, pero la respuesta llegó mucho antes que él atinara a hacer algo, en muy pocos segundos sintió los cálidos y sedientos labios de Connie, ¡LA ESTABA BESANDO! ¡POR FIN LA BESABA! Y que besos, ¡Por Merlín!
Luego de unos segundos, de interminable felicidad para ambos morochos, llegó el minuto de separarse, por la maldita falta de aire.
-¿…y eso?- Preguntó Sirius, con los ojos aún cerrados, intentando guardar todo el momento en su memoria, para no sacarlo nunca jamás.
-bueno…, muchos le llaman beso…- Dijo Connie, irónica.
-Si lo sé… pero ¿a que vino ese hermoso, tierno, apasionado, amoroso, cálido y precioso beso?- Preguntó Sirius, abriendo los ojos al fin, viendo a Connie, que se había ruborizado de sobremanera.
-Pues… ¿será por que me gustas?- Preguntó Connie, usando nuevamente la ironía en sus palabras.
-¿Te gusto?- Preguntó Sirius, 'incrédulo'.
-No… estaba probando, nada más…- Dijo Connie, siguiéndole el juego.
-Pues… no probé bien entonces…- Dijo Sirius, con aire picarón.
-¡Oh!, lo lamento… tendrás que esperar, saca tu boleto allá afuera… la próxima función es a las 12:00 horas…- Dijo Connie, apuntando la puerta.
-¡CONSTANZA POTTER!- Gritó Sirius, escandalizado.
-Aunque para usted, podría hacer una excepción…- Dijo Connie, mientras se acercaba peligrosamente a Sirius.
-Sería todo un gusto para mí…- Dijo Sirius, a la vez que atrapaba sus labios, para otro beso.
-JAJAJAJAJJAJAAJA, Buen chiste, James…- Ríe Lunático, tranquilo, abrazando a Hilary.
-Bueno, aquí les va otro…- Dijo James, mirando a todos atentamente, sin soltar la mano de Lily –Bueno, Remus, tienes que preguntarme ¿Está Alberto?, anda, dilo-
-¿Está Alberto?- Preguntó Remus con una sonrisa.
-NO, está cerrado… JAJAJAJAJAJAJAJAJ- Ríe James, pero sólo ríe él, pues los demás lo quedan mirando con cara de estúpido.
-Esto… James, eso no… no es divertido…- Le cortó Hilary.
-Pero, si es genial…- Dice James, testarudamente.
-No, Jamie, es horrendo…- Corroboró Lily.
-Bueno… que más da…- Dice James, mientras abraza a Lily, por la cintura.
-Oye… ¿y Sirius?- Pregunta Remus, casualmente.
-No lo sé… recuerdo que vino, sacó una tostada y tomo de mi jugo… y luego se… fue…- Dijo James, recordando.
-Si, bueno, yo me voy a vestir…- Dijo Lily, mientras se levantaba, a su pesar, de los brazos de James.
Lily caminó hacia su habitación, donde una sorpresa la esperaba… Una lechuza del Departamento De Aurores, estaba en su habitación, la carta era corta, y decía lo siguiente:
Señorita Lilianne Evans,
Es un placer decirle que se reanudarán las pruebas para entrar a la Academia de Aurores, este sábado a las 16:00 horas, la esperamos.
Atentamente: Víctor Fignas,
Director del Departamento de Aurores,
Londres.
-¡¡No lo puedo creer!!- Chilló Lily, contenta.
-¿Qué no puedes creer?- Pregunto la voz de James, desde la puerta de la habitación de Lily.
-Se reanudan las pruebas para ser auror, ¡Genial!- Decía Lily, mientras James la miraba inquisitoriamente.
-Lily, esto, a mi… pues a mi no… me gustaría… que fueras… que fueras a las pruebas, es muy arriesgado, y… esto… no quiero perderte, Lily…- Dijo James, mirándola, suplicándole, aunque, bien sabía él, Lily no cedería, era su sueño, y ni si quiera el hombre que amaba la dejaría sin él, pero… había que intentarlo.
-No, no, y mil veces no… James, tu sabes, muy bien, que siempre a sido, por llamarlo de alguna forma, mi "meta" ser auror, así que, por favor, no me vengas con esto ahora, no cambiaré mi decisión, por nada, NADA- Dijo Lily, tercamente (según el morocho), recalcando la última palabra.
-Pero, Lily, entiéndeme, yo no quiero perderte…, no imagino mi vida sin ti, Lily…- Decía James, mirándola con súplica.
-No, James, además ahora sólo son las pruebas, no sé de que te preocupas…- Le decía Lily, tranquila.
-Eres realmente terca, ¿No es así?- Le dijo James, provocándola.
-Si, gracias, es un honor ser terca, Jamie…- Le contestó la pelirroja, haciendo una prolongada reverencia hacia James.
-Pues, ¿Sabes lo que yo les hago a las tercas?- Preguntaba James, nuevamente, mientras se acercaba sigilosamente a Lily, sin que esta se diera cuenta, pues estaba de espaldas de él.
-No, ni me interesa…- Le contestó la pelirroja, con su tono normal y tranquilo, cuando, de repente, siente unas fuertes y tersas manos, haciéndoles cosquillas en las costillas, causándole interminable risa.
-No, James, para… por favor… James, Jamie, ¡Potter!- Chilló Lily, entre carcajada, pensando que llamarlo por su apellido finalizaría con la "tortura", pero no, James seguía haciéndole cosquillas –Vamos, James, querido, amado, por favor, ¿por favorcito?- Decía Lily, de carcajada en carcajada.
-No…- era la única respuesta de James.
-Ya, James, basta…- Dijo finalmente Lily, tirándose en su cama, para descansar, reírse cansa, ¿Sabían?... pero justo James había pensado lo mismo, justo lo mismo, y habían quedado a tan sólo centímetros separados, centímetros que en poco tiempo fueron nada.
Se miraban, examinándose, contemplándose, simplemente observándose, Lily no se contuvo, veía los rojos labios de James, incitándola a besarlos, y así lo hizo, posó sus delgados e inexpertos labios, en los de James, al principio fue un beso lento, tímido, el primero para Lily, pero James era experto, con su fama de Casanova en Hogwarts, junto con Sirius.
James no quería que ella se sintiera mal, siguió el ritmo que ella llevaba, tranquilo y lento, disfrutando, disfrutándose. El morocho quería más, pero se contuvo, el la amaba, no era una más. Ella era especial, era su amor, era suya, y de nadie, nadie más.
Lily se sentía en las nubes, en un sueño tan bello, del cual no quería despertar, la pregunta que rondaba su cabeza era ¿Cómo diablos te contuviste durante tantos años, Lily? Decía su subconsciente, y era la primera vez que Lily no tenía respuesta para una pregunta, o a lo mejor, no quería encontrarla.
Y pronto llegó el fin, por el momento, del beso, el momento en que sus pulmones pedían oxígeno, y se separaron lentamente, el uno de otro, sólo para abrazarse y sentir sus cálidos cuerpos, uno junto a otro.
-Te amo…- Susurró James, en el oído de la pelirroja, que sintió una descarga eléctrica recorrer todo su cuerpo, y miles de mariposas en su vientre, revoloteando, felices, ella se sentía feliz.
-Yo también, James, yo también te amo…- Dijo la pelirroja, antes de darle un beso tierno, cargado de sentimientos, que ambos experimentaban.
;-;
-¡WOOOO!- Decía Lupin, mientras apuntaba el televisor, emocionado, con Hilary a su lado, abrazándola.
-Ya basta, Remus, pareces un niño…- Decía Hilary, aunque también le gustaba el Remus así, normal, cariñoso y atento, o simplemente hacerle mimos, se sentía reconfortada y tranquila.
-¡Uy! Mi mami me quiere pegar…- Dijo Remus, haciendo pucheritos.
-En realidad quiero hacer otra cosa contigo, Rem- Dijo la rubia sensualmente.
-Claro que si…- Dijo el licántropo, atrapando los labios de Hill, dándole un dulce y tierno beso, mientras ella enredaba sus dedos en la nuca del merodeador.
-Ejem, ejem…- Tosía Sirius, venia de la mano con Connie, intentando buscar a Lily, para que le diera algo para su cabeza –EJEM, EJEM- Tosió el morocho, haciendo que Remus y Hilary se sobresaltaran y se separaran bruscamente y sonrosados.
-O, lo siento, Lunático, pero es importante…- Dijo Sirius con cara de niño bueno, cuando se encontró con la mirada de reproche de su amigo -¿Han visto a Lily?- Pregunto el Black, mirando alternadamente de Hilary a Remus.
-No, hace un rato dijo que se iba a vestir y se fue, y luego James se fue también…- Dijo Hilary -¿Porqué?-
-Esto… no por nada, la vamos a buscar a su pieza…- Dijo Connie, mientras avanzaba en dirección a la habitación de la pelirroja.
Los morochos se fueron juntos a la habitación de Lily, ahí encontraron a James acostado junto a Lily, abrazándola y esta reposando en su pecho, ambos profundamente dormidos.
-Esto… Connie, creo que debemos regresar más tarde, ¿no te parece?- Preguntó Sirius con una sonrisa, le agradaba ver a su mejor amigo feliz, ¡Cuánto le había costado conquistar a la pelirroja! Y él tampoco estaba triste, estaba junto a la mujer de su vida, Connie, SU Connie, y la adoraba. Sirius jamás pensó en sentir amor por una chica, verdadero amor. Y se sentía bien, excelente.
-Claro…- Decía la Potter mientras con su mano izquierda, que era la desocupada, puesto que con la otra tomaba la mano de Sirius, se tomaba nuevamente la cabeza, y hacía gestos de enfado y dolor.
-Ya, princesa, ya se te va a pasar, esto te deja una enseñanza, ¿No?, nunca más subestimes el poder de las cosas muggles…- Decía Sirius en un tono sabihondo.
-Si, claro… tú, el mas ordenado, responsable y el que nunca, jamás de los jamases se emborracha, ni toma, ni hace nada en contra de las reglas, ni…- Connie se quedó sin habla, al verse, nuevamente, atrapada por los labios del morocho que tanto le gustaba. Luego de un rato, Sirius decide separarse, con una sonrisa, pues le gustaba cuando la pequeña Potter lo trataba así, nombrándole todos y cada uno de sus defectos, ó, simplemente, no se podía resistir a la tentación de besar sus labios, y más ahora, que era suya, pero todavía quedaba algo, debía hacer esa relación formal, algo que jamás el merodeador había hecho en su vida amorosa.
-Esto… Connie, tengo que hacerte una pregunta, humm, ¿Puedo?- Preguntó Sirius con una mirada tierna.
-Claro, Sirius- Dijo Connie, tocándole la nariz al morocho con su dedo y cerrando sus ojos ante el contacto con la piel suave del Black.
-Bueno, esto… hum… ya vale, estoy seguro, ¿Si?, pero tengo vergüenza- Dijo Sirius, bajando la mirada.
-¡WOOOOOO! Jamás pensé vivir tanto como para ver a un merodeador avergonzado, que cosas…- Dijo Connie, divertida –Ya, Sirius, sólo dímelo y ya, no es tan difícil ¿Vale?- Dijo Connie, cambiando su tono divertido a uno tierno y apaciguador.
-Bueno, vale… esto, Connie, mi princesita, esto… ¿Quisieras ser, formalmente, mi novia?- Dijo Sirius, temeroso.
Connie sintió que le tiraban un balde de agua fría, helada, del atlántico. Su sueño, su más grande y apreciado sueño, vuelto realidad, y era él quien se lo pedía, él.
-…- No respondía, estaba ida, quería decirle "Si, te amo, te adoro, Sirius" pero no le salía, tenía los ojos tan abiertos que Sirius temía que se le salieran de sus órbitas, el morocho estaba apenado, ESTABA… -Claro, Sirius- Murmuró la Potter, antes de acurrucarse en el pecho de Sirius, escondiendo su cabeza también, mientras esperaba que su, ahora formal novio, procesara toda la información más valiosa de su vida, luego de unos segundos, a Sirius se le formo una sonrisa tonta en la cara, levanto a Connie por lo aires, y luego la bajó para darle un beso tierno y dulce.
-Te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te…-
-¡Oh!, ya cállate Sirius Black- Dijo Connie con una sonrisa tierna.
-¿Sabes? Mi nombre suena muy sensual saliendo de tus labios- Dijo el morocho en el oído de la Potter, haciendo que esta se estremeciera sin quererlo –Y ¿te digo otro secreto?-.
-Claro, Sirius- Dijo la morocha.
-Siempre me gustaste, es sólo que en Hogwarts era difícil verte sin Lily, o McDuggen, o sin James… ¡uf!- Dijo el morocho, secándose la frente, en un ademán de miedo –Pero… ya no me importa, por que se que te amo, se que me amas, y nada me va a separar de ti- Finalizó Sirius, mientras olía la fragancia de Connie, rosas.
-Eres muy tierno Sirius, yo… tu también me gustabas en Hogwarts, bueno… ahora también me gustas, te amo- Dijo Connie, mientras lo abrazaba fuerte y dejaba que Sirius le hiciera mimos, esos que tanto esperó, y que ahora conseguía fácil.
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:) Sólo espero comentarios.
Besos.
