Hola de nuevo!! Me he retrasado unas horas, pero sigue siendo miércoles, así que estoy a salvo!! xD Si soy sincero, se me había olvidado completamente, ains ... si es que llevos unos días con la cabeza en otros sitios xDDD. A ver si me ubico, que tengo que seguir escribiendo y llevo una semana ya sin hacerlo. Aunque de momento tengo tiempo, menos mal xDDD. Y nada, ya veo que he conseguido otros reviews más, a ver si consigo que vayan subiendo, como la otra vez xD. Os dejo con el capítulo 4, a ver qué os parece. Espero que guste, aunque a mí no me convence éste mucho, la verdad. Y sí, tengo que reconocer que cuando escribía se me olvidó que estaba Sai, y va a parecer raro el momento en que sale, perooo ... lo siento, soy humano xDDD. Lo dicho, espero que os guste y ya me decís. Chau!


4. ElLenguaje De Las Miradas Y Los Besos

Al parecer, Akasuna no Sasori significaba, en realidad, "escorpión de la arena roja". Me resultaba un nombre bastante extraño, pero tenía su punto de originalidad. Sólo esperaba que no se correspondiese exactamente con su personalidad, o tendríamos algún que otro problema. No me agradaría la idea de que hubiese un escorpión esperando el momento oportuno para clavarnos su aguijón.

Todos nos quedamos mirando al chico que venía junto a Lee y que parecía no necesitarlo a él para darse a conocer. Ahora, más de cerca, se veía que su pelo rojizo, algo apagado, hacía resaltar en gran medida el color de sus ojos. Allí, con las luces parpadeando y de diversas tonalidades, no podría decir si los tenía rojos o grises, pero de cualquier modo, sé que eran oscuros. Su rostro era una muestra de ternura, tan angelical como la de un niño. Pero algo en su mirada, muy adentro, delataba que su edad iba a la cabeza en la carrera a la vejez, en comparación con nosotros. De alguna manera, sabía conservarse bastante bien.

Lee seguía cabizbajo, con las manos en los bolsillos de sus pantalones vaqueros, como si no le apeteciera participar en la conversación, como si en el fondo estuviese deseando salir corriendo y que nadie lo pudiese ver. Era, incluso, como si quisiera desaparecer y que nadie lo echase en falta.

Yo lo miraba de reojo, intentando averiguar qué era lo que le ocurría o por qué de pronto se comportaba de aquella manera. Juraría que ni siquiera había llegado a ver a mi prima en ese estado. No era propio de mi amigo. Pero la verdad es que no podía evitar dejar de escuchar a Sasori, que contaba algunas cosas de sí mismo, en qué trabajaba y alguna que otra cosa más. Sentía tanta curiosidad por saber qué hacía ese tipo con Lee, que no era capaz de alejar mi atención de él para acercarme al morenito e intentar descubrir lo que pasaba por su mente.

-¡Encantado de conocerte, tío! –lo saludó efusivamente Naruto, como era propio de él. Podía resultar curioso ver al rubio tan afable y cordial con todo el mundo. Le encantaba conocer gente, y no solía rechazar a nadie a la primera de cambio. Por lo general, acababa ganándose la confianza de los demás.

-Igualmente, me encantaría conoceros a todos –dijo Sasori, paseando su mirada por todos nosotros.

-A mí también me gustaría conocerte a ti –le dijo Ino con voz demasiado sensual para aquel momento, dándole dos besos en la mejilla con una lentitud bastante sospechosa, y apoyando una de sus manos en el pecho del chico.

-Sí, sí –dijo él, algo incómodo y como si le desagradase aquel contacto.

Todos fuimos presentándonos uno a uno, diciéndole nuestros nombres, ya que Lee seguía ensimismado en su propio mundo y era incapaz de presentarnos. Parecía que las formalidades ahora le daban algo igual. Así que, después de saludar yo a Sasori, me dirigí por fin junto a mi amigo con la clara intención de descubrir qué pasaba y por qué estaba así.

-No es nada –me respondió él con una sonrisa falsa, una vez que le hube preguntado al respecto.

-¿Seguro?

-Sí, claro,. ¿por qué iba a mentirte?

-No sé, dímelo tú –le acusé. Yo sabía que sí estaba mintiendo, lo conocía demasiado bien como para saber que aquella forma de ser no se correspondía con la suya propia, así que algo debía estar ocurriendo-. Sé que te pasa algo.

-Tranquilo, de veras.

Ya no pude insistir más, porque justo en ese momento se acercó a nosotros Sasori y se colocó muy cerca de Lee, y me miró como si quisiera poner fin a la conversación que mi amigo y yo estábamos empezando a tener. No me gustó la mirada que me dedicó, como de advertencia. Pero no le di mucha más importancia, en otro momento hablaría con Lee, y en mejores condiciones que en una discoteca, para ver qué era aquello que tanto me intrigaba.

Estuvimos hablando un rato demasiado largo para mi gusto, cuando en realidad debieron ser si acaso diez minutos. Aquel chico tenía algo raro, y no sabía decir qué. Y, cuando vi una oportunidad de apartarme, ya cansado, me excusé y los dejé hablando a solas para regresar con el resto de mis amigos. Ahí, junto a nosotros aunque algo apartados, se quedaron ellos, hablando. Misteriosamente, ahora Lee volvía a mantener la cabeza en alto y hablaba animadamente, aunque su rostro me dijo que parecía algo molesto, como si intentase regañar a Sasori por algo.

Yo seguí bailando y riéndome con los demás. La verdad es que nos lo estábamos pasando bien, y eso que en un primer momento me negué rotundamente a salir por la noche. Al final, casi tenía que agradecerle a Lee que me hubiera insistido con tanto ahínco para que accediese a ir con ellos. Sin embargo, en una de esas miradas furtivas que les dedicaba a ellos, vi que Lee no parecía tan contento como yo.

Gesticulaba demasiado y con algunos aspavientos que denotaban su enfado. Era como si estuviesen discutiendo por algo. Intenté no prestarles demasiada atención. Se acababan de conocer, seguramente Lee lo dejase ahí plantado y volviese con nosotros, donde debería estar, en lugar de tener que aguantar lo que hubiera pasado y tener que discutir por algo.

Por fin Lee parecía ya cansado y harto de aquella situación, y con un gesto dio a entender que pasaba de él y se dirigía hacia donde estábamos nosotros. No obstante, no le dio tiempo, porque Sasori lo agarró con fuerza del brazo y tiró de él atrayéndolo hacia sí. Me quedé algo atónito cuando Sasori pasó una mano por la nuca de mi amigo, aún agarrándolo del brazo, y juntó sus labios con los de Lee. Él pareció forcejear un poco para apartarse, pero acabó por rendirse y. ¡hasta le pasó un brazo por la cintura!

---

-¡¿Qué?! –exclamó Sakura desde su asiento, con una mirada casi asustada.

-Lo que oyes.

-Pero,. ¿ya?. ¿Tan pronto?. ¿Nada más conocerse?

-Sí, ya ves –le dije yo, sabiendo más de lo que le estaba contando. Pero iba a ir por orden, a su debido momento, ella también lo sabría-. Yo me quedé igual que tú en ese momento.

---

No me lo podía creer. Mi amigo, el mismo al que yo hacía mucho que conocía, aquél que apenas un rato antes había conocido a una chica con la que pretendía acostarse y hasta me invitaron a participar, ahora estaba besando a un hombre. Y yo diría, sin mucho miedo a equivocarme, que incluso le estaba gustando.

Miré el vaso que tenía en la mano y lo olfateé, por si acaso. No, efectivamente no llevaba alcohol. No me apetecía ese día, ni quería levantarme con resaca al día siguiente, en plena época de exámenes. Pero por un momento pensé que estaba borracho y me estaba imaginando todo aquello que veía. Y, no obstante, no me estaba imaginando nada, en absoluto. Sólo veía lo que estaba ocurriendo de verdad.

Para entonces el resto de mis amigos ya se habían percatado de lo que ocurría. De pronto, envueltos en aquella música atronadora, se produjo un profundo silencio entre nosotros. Todos mirábamos atónitos, sin dar crédito a nuestros ojos. Y diría que Ino, de repente, parecía algo molesta, o tal vez decepcionada. La que podría haber sido su presa era ahora la de Lee, y aunque a éste se le escapase, posiblemente ella no podría atraparlo nunca. Creo que eso fue lo único que me hizo sonreír un poco en aquel momento, porque por lo demás, no podía evitar sentirme raro. Nunca pude saber qué era lo que me pasaba por dentro, una mezcla extraña entre decepción, incredulidad y algo parecido a frustración. Además, me invadió de pronto un dolor extraño al comprobar que Lee no había sido sincero conmigo en tanto tiempo.

---

-Em, Neji…

-Calla, déjame seguir –le dije yo bruscamente, sin ganas de oír lo que fuese a decir. Creía imaginar qué era y no me apetecía lo más mínimo. Mejor que se lo guardase para sí.

---

La verdad es que era sumamente desconcertante admirar cómo nuestro amigo, al que siempre habíamos conocido muy bien, de repente se salía de los límites que teníamos establecidos para él. No es que no nos gustase lo que estaba haciendo, era sólo que no llegábamos a comprender cómo podía estar ocurriendo, ya que la idea que nos habíamos ido formando de él con el tiempo no se ajustaba exactamente con la que ahora él mismo nos estaba enseñando.

¡Se había enamorado de Sakura!

Yo creo que fui el que peor encajó aquella noticia, tan clara. Hinata acabó por desviar la mirada, cohibida, y no creo que fuese porque se trataba de dos chicos, sino más bien porque era un beso de ésos largos que cortan la respiración, y no a los espectadores, precisamente. Y Gaara hizo algo parecido, pero sus ojos no mostraban vergüenza o timidez, como los de mi prima, sino una cierta indiferencia. Parecía que le daba igual, y tan sólo apartaba la vista para darles algo más de intimidad, al menos toda la que podía darle él individualmente en medio de aquel gentío casi creciente.

Naruto soltó una exclamación de júbilo, como si estuviese contento por ese frenético beso. Pero en el fondo le tenía que dar algo igual, también. Después de aquel grito con el que parecía querer animar más el asunto, se volvió con su amigo pelirrojo, y buscó con la mirada. No podía creer que siguiese intentando encontrar a más chicas. Aunque en el fondo me imaginaba que se trataba justamente de eso y debía pretender usar a Gaara como cebo.

E Ino, por su parte, acabó mostrándose resignada. Duró cierto tiempo más que los otros en apartar la vista, como hipnotizada, como si se estuviese imaginando a ella misma en el lugar de Lee. Pero en el fondo no era su estilo. Sin embargo, sí tenía el ceño algo arrugado, un poco decepcionada. Y, de buenas a primeras, se encogió de hombros para sí misma, cavilando cualquier cosa, y se dio la vuelta, como si ya hubiera perdido todo el interés por aquel extraño e inédito espectáculo.

Yo, no obstante, no podía apartar los ojos de ellos dos. Seguía sin entenderlo. Si Lee me hubiese contado alguna vez algo de eso, podría indagar en mis recuerdos y llegar a comprenderlo, me parecería más normal. Pero así, de sopetón, no era capaz. Y más teniendo en cuenta que ellos se acababan de conocer, es que no había por dónde atar los cabos y encontrar su lógica. Supongo que intentaba encontrar algún indicio de ebriedad en mi amigo para justificar su actitud. O incluso de que Sasori estuviese obligándolo de alguna manera a permanecer juntos, tan tremendamente juntos.

Mas no debía ser nada de eso, porque mis ojos estaban clavados en aquellos labios que se mezclaban con frenesí. Ellos se abrazaban ligeramente, y hasta se atrevían a frotarse las espaldas mutuamente. Para ser sincero, a mí me hubiera dado una vergüenza espantosa hacer aquello en ese lugar, donde cualquiera me pudiera ver. Y con un hombre, mucho más.

---

Salíamos ya de aquel local tan agobiante. En la calle, nos recibió una buena bocanada de aire fresco, especialmente por la temperatura del ambiente. Pero se agradecía poder respirar algo que no fuese el humo de otras personas. No obstante, ahora que habíamos abandonado la discoteca, nos escocían los ojos, y los oídos… el pitido era algo molesto, pero nos acabaríamos por acostumbrar, y podríamos entonces oír de nuevo a la perfección.

Lo que más me sorprendió fue comprobar que Sasori nos acompañaba al exterior, en lugar de regresar entre la muchedumbre, y no sólo para despedirse ahí de todos nosotros y tomar otro camino. Siguió junto a nosotros, muy cerca de Lee y bastante relajado. No se mostraba para nada intimidado ni avergonzado de estar entre gente que no lo conocía. Era como si le diera exactamente igual si nos caía bien o no; se limitaba a trabajar este aspecto sólo con mi amigo, el cual estaba extraño, diferente, alejado del huracán que solía ser normalmente.

Caminábamos como siempre. Había que reconocer que no se habían producido grandes cambios en nuestro grupo, todo seguía exactamente igual, excepto por los besos robados que se ganaba Sasori por su gran iniciativa. Todo lo demás, sin variación.

Poco a poco la gente se iba marchando, tomando otros caminos para llegar finalmente a casa. Mi prima fue la primera en despedirse de nosotros, separándose de nosotros. Pero como Naruto, en el fondo, era muy protector, se negó a dejarla ir sola y decidió acompañarla, convenciendo a Gaara para que lo acompañara a él. Seguramente, cuando la dejasen a ella en su casa, alguno de los dos acompañaría al otro. Era raro que estos dos chicos no se separasen para nada. Ellos sí que parecían novios de verdad, y no el burdo intento de Sasori, cuando más bien parecía querer aprovecharse de Lee.

Más adelante, llegamos al punto en el que Ino se tenía que separar. Como Sai ya se había ido tan bien, después de haber pasado casi toda la noche desapercibido, quise acompañarla, esta vez yo. Pero ella se resistió, diciendo que podía cuidarse muy bien sola y no necesitaba que nadie anduviese jugando a ser un príncipe azul, según sus palabras textuales. Pero yo le pedía con la mirada que me dejase ir con ella para no tener que quedarme a solas con los otros dos tortolitos.

-Anda, Ino, no seas tan dura y deja que el chico te acompañe a casa –dijo Sasori mirándome de soslayo. No me gustó nada su intervención, y mucho menos aquella mirada tan intencionada-. Además, yo voy a acompañar a Lee ahora, no hace falta que venga Neji –lo terminó de estropear.

Lee reaccionó significativamente. No estaba acostumbrado a dejarse acompañar por nadie ni a que estuviesen cuidando de él, pero para mi sorpresa, no dijo nada, aceptando aquello. Tenía que reconocer, al fin y al cabo, que beneficiaba a mis planes todo lo que había dicho Sasori, por lo que volví a insistir silenciosamente con Ino, hasta que ella cedió.

De este modo, sin mayores complicaciones, nos volvimos a separar, y entonces ya no sé qué más pasó entre los dos muchachos que de repente me eran unos extraños: uno porque realmente lo era para mí, y el otro porque se había comportado de manera tan rara que parecía otro chico completamente distinto. Acompañé a Ino a casa, aunque a ella le hubiese gustado que no fuese así. Me dio un beso en la mejilla de buenas noches, supongo que, después de todo, como agradecimiento, y me fui yo a casa para dormir. No quise pensar, no obstante, en la expresión de tristeza que vi en los ojos de la rubia al darme aquel casto beso.

---

-¿Tristeza? –me preguntó Sakura, interrumpiéndome una vez más. No obstante, no me importó, ya que había terminado de relatar lo que pasó en aquella noche, y la que nosotros precisábamos para contarle todo lo que había pasado, se nos estaba acabando. Al final, había sido muy ambicioso queriendo resumirle un año y medio en una noche dando tantos detalles. Pero bueno, habría más oportunidades.

-Sí, y no me preguntes por qué –le dije, desviando la mirada-, que yo no lo sé –mentí.

-Bueno, yo creo que puedo tener alguna idea del porqué…

-Bah, pero si da igual –le dije rápidamente. No me apetecía que se indagase por aquellos caminos, y tampoco me parecía que ya fuese un buen momento, bien entrada la madrugada. Aún teníamos algunas horas hasta que amaneciese, pero no creía que fuese apropiado estar toda la noche despiertos sólo por aquello.

Sakura detectó mis pensamientos casi al instante, porque rápidamente se levantó del sofá, preparada para volver a casa y dormir hasta el día siguiente, en el que continuaría con mi breve relato –por lo resumido-, si así podía ser. Sino, en cualquier otro momento podríamos continuar, porque yo sabía que incluso aún en el principio, Sakura ya debía estar bastante intrigada como para no quedarse a la mitad y buscarme para saber el final.

-Bueno, creo que al final se nos ha hecho un poco tarde –dijo ella con una amplia sonrisa. Era tan lista, que comprendía las cosas sin necesidad incluso de preguntar-. Tendremos que seguir en otro momento.

-Sí, creo que estoy dando demasiados detalles,. ¿no?

-No, no, tranquilo. Me gusta que lo hagas así, me ayuda a imaginarlo mejor –dijo ella, intentando que no me preocupase en exceso-, de verdad. Sigue explicándolo así, aunque tardemos más.

-De acuerdo, de acuerdo.

-Bien, pues lo dicho –se dirigió hacia la puerta, por lo que yo fui con ella para despedirla. La verdad es que tenía ganas de meterme ya en la cama y dormir-. Nos vemos entonces en otro momento,. ¿vale? Buenas noches.

-Buenas noches –le contesté, acercando la mejilla hacia ella para facilitar que me diera el beso que ya había iniciado, dejando claras sus intenciones para que yo las captara al vuelo.

Cuando cerré la puerta, a su espalda, exhalé un gran suspiro de alivio. Me estaba gustando rememorar aquellas cosas, dar un pequeño viaje hacia atrás, pero en el fondo me sentía algo triste. Estaba recordando, al mismo tiempo, unos sentimientos que yo me había encargado de encerrar bien hondo, y no quería que despertasen. Mucho menos, delante de mi amiga, a la que le estaba contando todo aquello. De hecho, pensaba que ya algunos matices se me habían escapado entre mis palabras. Matices que tendría que intentar pulir con más atención.

Volví lentamente hacia el dormitorio. Caí en la cuenta de que era extraño que Sakura no supiese todo lo que le había dicho. Hacía mucho tiempo y la relación de Lee y Sasori había sido conocida por todos nosotros, así que alguien le tenía que haber hablado de esos acontecimientos, seguramente Ino. ¡Y entonces caí en la cuenta! Por eso Sakura dijo que creía saber a qué se debía la mirada de tristeza de Ino. Sonreí pesadamente, sintiendo que en el fondo me habían tendido una encerrona. Sakura estaba al tanto de todo, absolutamente de todo. Simplemente, quería saber otro punto de vista; concretamente el mío. Andaba detrás de algo, pero yo me había dando cuenta, y aunque ahora tendría que seguir contándole todo para no levantar sospechas, como si siguiese en su trampa, no iba a dejarme engañar tan fácilmente. Sabría lo que yo quisiese que supiera, o lo que a mí me interesase.

Entré en la habitación, y vi un bulto moviéndose en la cama con algo de amargura. Recordé que esa noche Lee se quedaba a dormir conmigo. Parecía algo inquieto, y sudaba ligeramente. A pesar de ser casi verano ya, no hacía el suficiente calor como para eso.

De pronto, abrió los ojos algo sobresaltado, y se me quedó mirando, asustado. Parecía como si no terminase de ubicar dónde estaba ni que estaba haciendo yo ahí, mirándolo tan fijamente. Debió de desorientarse por un momento, creyéndose en su casa, en su dormitorio, en su cama, y no en la mía, porque de pronto bajó la mirada como si me estuviese pidiendo disculpas.

-¿Ocurre algo? –le pregunté alzando una ceja, conforme me iba acercando a la cama y me sentaba en el borde. Él negó suavemente con la cabeza y sacando una de sus sonrisas. Pero era una sonrisa algo triste.

-Hasta en sueños va a seguir hiriéndome.

-Olvídalo ya, Lee –le dije, entendiendo-. Al fin lo has mandado a paseo,. ¿no?

Él asintió una vez, pero no hacía falta ninguna más. Se le notó perfectamente la seguridad con la que lo hacía, y por tanto esta vez parecía que no habría marcha atrás. Eso era un gran alivio, por otra parte.

-Vuélvete a dormir, anda –le dije, tendiéndome a su lado y mirando al techo, reordenando mis pensamientos de todo el día para poder dormir. Una extraña manía que había adquirido sin darme cuenta cada noche.

De repente, noté un brazo sobre mi pecho desnudo, y un calor ajeno a mí. Giré la cabeza y vi a Lee acurrucado junto a mí, abrazándome como si tuviera miedo e intentase sentirse protegido. Me sentí extraño e incómodo, e incluso algo violento. Pensé en apartarlo suavemente para no herirlo. Pero finalmente, mientras me decidía a hacerlo o no, me quedé dormido, consintiendo de alguna manera aquel gesto. Total, por un día, no pasaba nada, y él no se encontraba del todo bien. Tan sólo llegué a escuchar, antes de cerrar los ojos, un leve susurro adormecido, que denotaba que él también se estaba quedando de nuevo dormido:

-Gracias.


Pues ya está, se acabó. Veis como no es muy bueno? xDDD Seguro que a vosotros tampoco os convence, como me pasa a mí, pero a que me lo perdonáis? xDDD Seguro que sí, voy a contestar los reviews y ya nos vemos el miércoles que viene, vale? xDDD Cuidaos mucho, hasta la próximaaa!!

Kike: Vaya, pensaba que te habías cansado de mí y ya no me ibas a seguir leyendo. Como no dejaste comentario para el capítulo 2 ... menos mal! xDD Te parece que la pareja tiene morbo? xDDD Mucha gente no piensa así, pero bueno, muchas gracias. Y sí, Sasori suele ser un cielo, pero me apetecía que en mi fic fuese malo y desagradable xD. Espero estar consiguiéndolo, sí xDDD Y sí, lo más adecuado es que Lee los hubiese presentado, perooo ... como estaba tímido el pobre, pues qué se le va a hacer xD. En fin, espero que te haya gustado este capítulo también, y que sigas leyéndome y comentándome. Cuídate!! Chau

Kotoko Hyuuga: Bueno, como me pediste, te contesto por aquí mejor. Al primero no que ya te lo contesté xDDD A los otros, a ver... uf, qué ardua tarea xD. ¿Te parece lento? Jo, es que ... muy frenética eres tú, eh? xDDD Pero lo que ya te dije el otro día ... el autor soy yo, así que te aguantas xDDD Y sí, estoy de acuerdo con tu opinión, pero ya te expliqué por qué habla de Sakura en 3ª persona ... aunque no quede muy real, yo espero que tampoco quede muy mal, no? xDDD Jo, no seas tan dura conmigo xD. Oye, que en todos los capítulos no tienen que pasar cosas, eh? Lo hice a posta, quería que este capítulo fuese de presentación para todos, no que sucediera nada importante. ¡Qué difícil es contentarte! xDD ¿Te cae mal Sasori? Me alegro, es la intención xDDD A mí en la serie original también me gusta Sasori, perooo ... aquí quería que no xD. Bueno, me alegro de que el 3 capítulo no te haya parecido tan lento xDDD Y no va a cambiar lo de hablar de Sakura en 3ª persona, así que hazte a la idea porque así va a ser siempre xDDD ¿Te gusta esa parte? Menos mal que lo has explicado, conociéndote y al principio cuando lo leí, pensaba que ibas a decir que te gustaba por otra razón ... ejem, ejem ... xDDD Me alegra que te guste Gaara, pero no tengo intención de darle protagonismo de momento, ya tuvo mucho en la otra historia (que no acabaste ¬¬ xDD). Así que no sé si los liaré o no. Y sí, no he ido a muchas discotecas pero he visto esa guarrería xDDD. Sobre todo en los baños ... por qué los baños de tíos siempre están hechos una mierda y los de tías no? (Bueno, los de tías no los he visto, pero me lo han dicho xD). Sí, tus reviews ahora son más cortos, qué decepción ... estás desentrenada xDDD Así que nada, esperaremos a ver si mejoras xDDDDDDDDDDD. Bueno, espero que te guste este capítulo también, si llegas a leerlo, claro, que te conozco y dejarás la serie colgada tambén ... cuídate mucho y ya nos vemos, guapa!! Besooos!