Holaaa ... ya, ya sé que la semana pasada no publiqué y que ésta vengo con un día de retraso. Supongo que este día se me perdona mejor que la semana pasada, pero tras la vuelta de Italia, mi cuerpo no quería hacer nada ... y cuando digo nada, es nada xDDD Me ha costado horrores, incluso pensé en suspender el fic temporalmente ... pero no me pareció apropiado, prefería saltarme mis propias reglas y no publicar en una semana antes que eso. Así que a ver si ahora consigo recuperar el ritmo normal y tan bueno que llevaba antes xDDD Espero que este capítulo os guste, tiene partes que no me parecen muy bien descritas, pero espero que lo entendáis bien. Así que os dejo que leáis.
6. Si Los Sentimientos Tuvieran Nombre…
Aquel día era viernes. Después de la extenuante semana, por fin era viernes. Dos días y una tarde para descansar, pues no tenía gran cosa para hacer. Y ya había llegado esa tarde, tras las aburridas clases de la mañana. Ahora sólo tenía que descansar y disfrutar tranquilamente, sin preocuparme de nada más. Tan sólo, si acaso, de prepararme la cena más tarde, pero de momento, tampoco merecía mi atención.
Me había tirado en el sofá, rindiéndome ante la sensación de vaguedad que llevaba teniendo desde que me levanté por la mañana. Tan sólo me limité a recoger el salón, a tirar todo lo innecesario y a tenerlo más ordenado. Ya era hora de empezar a tener el piso presentable. No me llevó, sin embargo, mucho tiempo, porque casi todo era para tirar. Llené una bolsa de basura y la dejé en un rincón de la cocina, a la espera de bajarla por la noche, después de cenar. Y entonces sí, al sofá. Encendí la televisión y pasé un buen rato sin prestarle tampoco mucha atención. No había nada interesante.
No fue hasta otro buen rato después que sonó el timbre de casa. Me levanté con pesadez y me dirigí a abrir la puerta. Ahí, esperando, estaba Lee, con una mirada que no era del todo habitual en él. Su aspecto y su rostro eran, aparentemente, como siempre, pero aquella mirada…no, sus ojos no eran iguales, y delataban que todo lo demás no era sino una fachada que él se encargaba de mantener en pie, fingiendo en esos momentos.
-Lee,. ¿qué te ocurre?
-¿Por qué habría de ocurrirme algo? –me contestó él, empleando otra pregunta y un tono de voz algo seco.
-Bueno, pues,. ¿te pasa algo?
Él me miró fijamente, con el ceño repentinamente fruncido. Sus ojos destellaban impotencia, frustración. Resopló amargamente y se abrió paso hasta mi sofá, sin ser invitado siquiera ni responder a mi pregunta. No me importó que lo hiciera, pero me preocupó esa actitud en él. Me limité a cerrar la puerta y dirigirme junto a él, sin hablar, tan sólo mirándole a los ojos, a la espera de que diese el paso de contarme lo que había pasado. Y funcionó.
-¿Por qué me miras así? Estoy bien, de verdad.
-No, no lo estás –le repliqué, notando que su voz no había abandonado aquel matiz de enfado y desdén, como quien habla con otra persona con la que acaba de discutir y no le apetece reconciliarse, por el momento-. Te pasa algo, no me mientas.
-Oye, me apetecía venir a verte, nada más. ¿O es que acaso desde que estoy saliendo con Sasori no quieres que venga a tu casa?. ¿No soy bienvenido?
-¿Quién ha dicho eso? –le pregunté yo, molesto-. Mira, si vienes enfadado, conmigo no la pagues, que no te he hecho nada. A ver si encima vas a venir a pagar los platos rotos de Sasori conmigo.
Él giró la cabeza bruscamente hacia mí, sorprendido. Y eso me confesó, sin lugar a dudas, que había dado en el clavo. Pero, al fin y al cabo, no era tan difícil de adivinar, ya que había sido él quien había mencionado a su novio como si en realidad me molestase a mí su relación.
-Lo siento, tienes razón –dijo bajando la cabeza-, no tienes culpa de nada y me enfado contigo. ¿Cómo sabías que era por Sasori?
-Porque te conozco, Lee –sonreí, quitándole importancia-, y porque lo has mencionado de malos modos.
Él sonrió levemente, abatido. Al igual que él me conocía a mí y sabía mis puntos débiles, yo también lo conocía a él y sabía de qué pie cojeaba. En ambos casos, los dos íbamos con ventaja, pero éste era mi turno.
-Sí, ha sido por Sasori –reconoció-. Hace nada, además, por eso he venido tan alterado. Siento haber venido aquí a molestarte a ti, pero prefería hablar contigo antes que con nadie más. Y encima que me abres la puerta tranquilamente y te preocupas por mí, yo te contesto de esa manera.
-Bueno, tranquilo, no te preocupes ahora por eso. ¿Qué ha pasado?
-Llevamos casi dos meses saliendo juntos, Neji, y hoy me ha parecido, de repente, que estaba con un desconocido. ¡Qué diferentes han sido estos dos meses atrás!
-Es normal, supongo que al principio, todas las relaciones son más idílicas, más perfectas de lo que en realidad son y serán, de lo que en realidad deberían ser para que todo marche bien.
-Pero antes todo estaba bien. Así marchaba bien.
-¿Y qué ha pasado en cuanto algo se ha desviado un poco de ese rumbo? –le pregunté, sintiendo por un momento que estaba intentando justificar a Sasori, sea lo que fuere que había pasado entre los dos. O quizá quería que él fuese un poco más objetivo en vez de culparlo sólo a él, no lo sé. Ante todo, yo sabía que siempre iba a estar del lado de Lee, y no sólo porque él fuese mi amigo desde la infancia y a Sasori apenas lo conociese, sino porque aquel muchacho me daba mala espina.
-Que hemos discutido –contestó él, asintiendo-. Pero hubiera deseado que no se desviase lo más mínimo, que todo siguiese igual que antes.
-¿Qué ha ocurrido, Lee?
-Ha sido una tontería –dijo él, como si de pronto se hubiese desvanecido su enojo y le diese vergüenza confesarme el motivo de su discusión, para que no me fuese a reír o algo por el estilo. Tampoco lo sabía a ciencia cierta.
-Bueno, pues,. ¿qué tontería ha ocurrido, Lee?
Él sonrió, sabiendo que no iba a parar hasta que me lo dijese. Sí, en el fondo me conocía, y la verdad es que quizá yo era un poco predecible, pero,. ¿qué se podía esperar de mí? Supongo que era normal preocuparme.
-Íbamos por la calle, paseando como hacíamos muchas veces –comenzó a explicar, resignado-. Y entonces, vimos a un chico guapo, rubio, con los ojos azules, y Sasori se quedó paralizado, mirándolo fijamente.
-¿Habéis discutido porque ha mirado a otro chico? –lo interrumpí yo, intentando adivinar de ante mano lo que había pasado, intrigado a más no poder.
-No, para nada –se rió, divertido-. Normalmente nos avisamos mutuamente y comentamos lo que nos gusta o no de los chicos que vemos –dijo ruborizado, mirando un poco hacia abajo al confesarme aquello, pero yo en el fondo lo vi normal, y casi deseé haber podido hacer yo eso con las chicas con las que había estado-. Pero el caso es que no entendí porque se quedaba tan impresionado. Vale, sí, era muy atractivo, pero él no solía comportarse así, siempre era él el que causaba esa reacción, y además se mostraba indiferente.
Yo lo escuchaba atentamente, queriendo descubrir adónde quería ir a parar él. La verdad es que aún estaba un poco desconcertado y no podía saber cuál había sido el motivo real de que apareciese en mi casa tan enfadado. Ni siquiera qué tenía que ver aquel chico rubio, de repente.
-Cuando Sasori volvió en sí, quiso dar media vuelta y meterse por una calle estrecha. Estaba muy nervioso, se lo noté. Pero no tuvimos tiempo, porque el chico en cuestión nos había visto, o lo había visto a él, mejor dicho, pues lo llamó en medio de la calle y Sasori ya no tuvo opción de irse –dijo con una expresión neutra, como quien informa de algo que no le incumbe-. ¡Se conocían!
Sí, de eso ya me había dado yo cuenta sin que me lo tuviera que aclarar, pero preferí no hacer mención a ello y le dejé seguir, para no interrumpirlo ahora que parecía haber arrancado. Le vendría bien desahogarse, aunque de verdad hubiese sido una tontería como había dicho él.
-El rubio se acercó a nosotros y saludó a Sasori con dos besos, demasiado cerca de las comisuras de los labios y con una lentitud un tanto provocativa, sin importarle estar en plena calle. Y la verdad es que a Sasori eso lo dejó un poco impresionado, porque parecía paralizado –hizo una pausa, no sé bien si para intentar recordar bien lo que seguía o porque intentaba controlar el enfado que había sentido hacía un momento-. Estuvieron hablando un rato de sus vidas, de cómo les iba y lo que estaban haciendo. Parecía que llevaban un tiempo sin verse.
Silencio.
Lee apretaba los puños con fuerza, e inmediatamente intuí que era el momento en que iba a dar comienzo a lo que había desatado su rabieta. Me moría de curiosidad por descubrirlo ya.
-¡Yo estaba allí delante y no se molestó en presentarnos!. ¡Ni siquiera se dignó a mencionarme en su nueva vida! –ahí estaba, lo que de verdad le había dolido. ¿O habría algo más? Algo tan simple…-. Soy su novio, desde hace dos meses, pero en ese momento me sentí invisible, como si no existiese o él no quisiera que existiese. Parecía querer estar ahí a solas con el rubio, y por su comportamiento, parecía que en su mente lo estaba consiguiendo.
-Pero, Lee, la verdad es que…
-No, no, espera –me detuvo-, que aún no ha acabado.
Sí, entonces había más, efectivamente. Ya decía yo que no era muy normal que mi amigo se enfureciese simplemente por no haberlo mencionado en una conversación protocolaria entre dos viejos conocidos.
-Finalmente se despidieron y nosotros seguimos nuestro camino. Estuvo un rato callado, intranquilo, y eso me resultó extraño en él. Pero no quise preguntar de momento, esperando que se le pasara –dijo Lee, poniendo los ojos en blanco-. Al cabo de un rato, le pregunté que por qué se había puesto tan nervioso, y me dijo, simplemente, que me lo habría imaginado, que él no se había puesto de ninguna manera. Yo insistí, pero no le sentó bien. Para entonces habíamos parado en un banco de un parque solitario, y por tanto no nos dimos cuenta de que empezamos a discutir, porque yo sabía que tenía razón. ¿Por qué me lo negaba tan descaradamente?
Calló durante un momento, y no supe si era una pregunta retórica o realmente estaba esperando a que yo le diera alguna respuesta a ese interrogante. Pero seguramente lo había lanzado al aire, porque no me dio tiempo ni siquiera a abrir los labios, así que me limité a seguir escuchando.
-Al final me rendí, y le di la razón como a los locos, harto de estar discutiendo por algo tan tonto. Era nuestra primera discusión, y no me estaba sentando muy bien. Así que, si quería hacerme creer que no se había puesto nervioso, bien, de acuerdo, yo me lo creía a pies juntillas –dijo, alicaído, como si eso lo pudiera soportar con tranquilidad. Pero aún había más-: De manera que cambié de tema drásticamente, y le pregunté quién era ese chico. Con la discusión ni me había acordado. "Se llama Deidara", fue lo que respondió como si tal cosa. Pero yo me acordaba perfectamente de ese nombre. Alguna que otra vez me había hablado de él. En pocas ocasiones, es cierto, pero lo había hecho. ¡Era su ex novio, Neji, su ex!
Yo abrí los ojos tanto que creía que se me iban a salir de las órbitas. La verdad era que aquello sí que no me lo esperaba. No era como para extrañarse tanto, lo sabía, pero a mí me impresionó mucho, y lo peor fue que no pude disimularlo. Lee se dio cuenta y sus ojos brillaron de satisfacción, como si viera en mi gesto la justificación a sus actos.
-¡¿Tú también?! –exclamó, emocionado-. ¿Ves? Pues así me quedé yo, conmocionado. ¡No me había presentado a su ex novio! Y se había puesto nervioso dijera lo que dijese. De modo que me enfadé y volvimos a discutir. No pude evitar preguntarle, rabioso, si aún lo quería y por eso se había comportado así. Pero su respuesta fue como un bofetón. O peor, porque un bofetón no me hubiera dolido tanto.
-¿Qué respondió?
-¡Nada! –dijo, temblando de nuevo, igual que cuando llegó a mi casa-. No me contestó nada…
---
Sakura y Sasuke parecieron quedarse sin habla ellos también. Se suponía que lo realmente impresionante y que conseguía esa reacción era el hecho de que todo indicase a que Sasori seguía enamorado, o encaprichado, o lo que fuera que sintiese por Deidara. Y lo peor no era eso, sino que con las palabras de Lee parecía que casi deseaba volver con él y que mi amigo no existiese en su vida.
-Ese tío es un cabrón –dijo Sasuke, con una palabra que no solía salir con frecuencia de sus labios-. ¿Cómo pudo aguantar Lee tanto tiempo con alguien así, si encima seguía enamorado del otro?
-Creo que aún tenéis mucho que saber, Sasuke –le dije, con una media sonrisa cansada y triste. Recordaba muchos momentos en aquella relación que sólo le habían traído disgustos a mi mejor amigo, y desde mi posición privilegiada de espectador principal, tenía mucho material para opinar.
-¿Qué es lo que tienen que saber? –preguntó Lee de pronto, sentándose a mi lado con la lengua fuera, cansado de bailar. Mostraba la frente perlada de sudor, pero una sonrisa tan grande como para iluminar el local, seguramente por habérselo pasado bien en la pista de baile con los demás.
-Nada, nada importante –le sonreí yo para que no supiera que hablábamos tan abiertamente de él. Sé que no le hubiera importado, y quizá hasta lo hubiera relatado él mejor que yo. Pero era algo incómodo, y si lo manteníamos en silencio, era en parte por eso, porque era un asunto delicado. Lo cierto es que pensaba que era mejor que él no lo supiera, para que no se sintiera mal, aunque no estuviésemos haciendo nada malo. Además, cabía la posibilidad de que se nos deprimiese en ese mismo momento. Total, no hacía falta hacerle pasar ese mal rato.
-¿Seguro, Neji? –me preguntó descaradamente, mientras se dejaba caer lentamente hasta apoyar la cabeza sobre mi regazo, con toda naturalidad y sin pudor. Fue un poco violento para mí, y ya no sólo porque fuera mi amigo y un hombre, más que suficiente como para no sobrepasar ciertos límites, sino porque además había más gente, y nuestros otros amigos estaban mirando.
-Sí, seguro –le dije yo con una sonrisa forzada, intentando decirle que se levantara y no diera ningún tipo de espectáculo.
Era evidente que, mientras bailaba, había bebido algo más de la cuenta, lo suficiente como para permitirse esos lujos conmigo como si fuese lo más normal del mundo. A mí me daba igual que bebiera, mientras a mí no me involucrara después en las consecuencias. Pero lo importante era que por mi mente vagó la posibilidad de que aún siguiera dolido con todo lo concerniente a su ruptura con Sasori, y al final hubiera caído en el tópico de "beber para olvidar". No me parecía una buena opción, pero era libre para refugiarse donde buenamente podía. Eso sí, no pensaba dejar que la bebida fuera su única vía de escape. Por aquella vez, de acuerdo, pero si se repetía, tendría que hablar seriamente con él.
-Hoy está tímido –dijo sonriente y mirando a Sakura y Sasuke-. La última vez que dormí en su casa, cuando dejé a Sasori, estuvo más cariñoso. Incluso me abrazó mientras dormíamos –se rió por lo bajo, como si le hubiera dado vergüenza oírse a sí mismo.
Yo me escandalicé con lo que dijo, temeroso de que los otros dos entendieran lo que no debían. Al final, me estaba viendo más involucrado de lo que me apetecía en aquella borrachera suya. Mas siempre podía dar gracias de que no hubiese bebido más y aún mantuviese la lucidez suficiente como para hablar y no pasar a los actos.
En ese instante, Sasuke le susurró algo a Sakura al oído y ésta asintió, de acuerdo con lo que le hubiera dicho él. El moreno se levantó de su asiento y me hizo un movimiento con la cabeza, lo suficientemente brusco como para que incluso Lee se diese cuenta. Creo que mis amigos intentaban ayudarme a salir de aquel apuro. Se lo agradecí con la mirada, silenciosamente, y lo seguí.
Creí haber oído un último comentario descarado de Lee, algo parecido a que tuviésemos cuidado con lo que hacíamos. ¡Cómo desvariaba! No me gustaba verlo así, y supongo que él no se sentía muy orgulloso, y por eso no solía beber hasta ese punto nunca. Aquel día fue la excepción a la regla.
Sasuke me guió hasta la calle, donde sacó un cigarrillo y se lo encendió. No había parecido desesperado por salir y poder fumar, pero aprovechó la ocasión. Lo cierto es que Sasuke llevaba su adicción muy bien ya que, como él decía, el tabaco no lo controlaba a él, sino al contrario. Y misteriosamente él parecía conseguirlo de verdad, no como esos fumadores empedernidos que son incapaces de vivir sin un cigarro en la boca. Sasuke fumaba cuando le apetecía, no cuando lo necesitaba.
-No te ofrezco ninguno porque sé cuál será la respuesta –me dijo, apoyando la espalda y los brazos en una barandilla justo frente a la puerta del local, a una pequeña altura del suelo, donde terminaban los escalones que conducían al interior del pub, algo por encima del nivel del suelo.
-Sí, no te preocupes –le dije yo-. Gracias por sacarme del embrollo en que me estaba metiendo Lee con sus tonterías.
-Ha debido beber más de la cuenta. No es normal verlo así, y eso me fastidia –dijo, molesto-. No me gusta que no sea capaz de controlarse sólo por estar bebido.
-Bueno, supongo que en parte es normal por su situación. No sé, no lo estoy justificando ni estoy diciendo que todo el mundo recurra a esa posibilidad cuando rompe con su pareja, pero…
-Ya, entiendo lo que quieres decir, tranquilo.
Se hizo el silencio entre los dos. Yo me coloqué a su lado, apoyando los codos en la barandilla también, aunque en mi caso, mirando hacia el frente, justo en dirección contraria adonde miraba mi amigo. Estuve un rato escuchando las exhalaciones de Sasuke mientras fumaba, inmerso en un momento en que el tiempo parecía detenido, actuando tan sólo sobre el cigarrillo, al que no le daba tregua y cada vez parecía más consumido.
-Eres el mejor apoyo que tiene Lee en estos momentos.
-Lo sé –concedí. De no haber sido así, no tendría tantos detalles de su relación ni seguiría acudiendo a mí, buscando únicamente poder desahogarse y sentirse consolado y comprendido por alguien.
-Y él también lo sabe –dijo Sasuke, muy serio-. Estáis muy unidos, por eso se toma esas licencias contigo.
Yo asentí, completamente de acuerdo con lo que decía. No pude evitar sonreír de medio lado, algo emocionado y, sobre todo, orgulloso. Los demás también habían notado lo unidos que estábamos y eso me parecía bueno. Sin embargo, no me parecía tan bueno que hubiesen percibido, aparentemente, otras cosas. Y me di cuenta de que así había sido, y me preocupé, cuando Sasuke añadió con voz ronca y mirándome a los ojos, con el rostro inexpresivo como si así quisiera hacer que sus palabras causaran un mayor efecto en mí:
-Espero que esa unión, al final, no llegue a separaros.
Bueno, pues se acabó. Sé que este capítulo es un poquito más cortito que los demás, sólo un poco, pero no me negaréis que tiene bastante chicha, eh? xDDD Ya empiezan a saberse más cosas xD. No sé, estoy pensando que el fic no será tan largo como el otro, así que tal vez me falten pocos capítulos por escribir. No sé, lo tengo que pensar, a ver qué os parece este nuevo capítulo xD. Os dejo, espero estar de vuelta el miércoles que viene, ya no me atrevo a prometerlo xD. Cuidaos mucho!!
Kotoko Hyuuga: Sí, Sasuke manda, pero ... no te da la razón, él ha aceptado tranquilamente que Neji hable en tercera persona, así que ... te chinchas!! xDDD Deberías hacer tú lo mismo, ea! xD Lo de la serpiente ya te lo expliqué, así que ya sabes por qué es, la próxima no me critiques sin saber, criticona!! xDDDDDDDDDDD Sobre la última parte del párrafo, con lo de que tienes razón ... no lo entiendo, no sé a qué te refieres xD Ya me lo explicarás, supongo xD. Ah, no vas a conseguir nada de eso que has dicho xD A lo sumo, que Gaara y Naruto se líen, cosa que he pensado yo solo muchas veces, pero ... no lo puedo asegurar. Lo demás no, igual que no has conseguido que pase de discotecas a bares musicales, recuerda que siempre llevo muchos capítulos por delante escritos, cuando tú lo dijiste yo ya iba por el capítulo 8 o así, de manera que no fue idea tuya muahahaha xDDD Tu review está descolocado, pero bueno, te contesto en el orden en que yo lo he recibido. Lee no va a narrar nunca, no será como en mi otro fic. Así que tranquila, que todo el fic será con Neji como narrador ... EN TERCERA PERSONA!! xDDDDD Joer, no soy Tolkien, mis descripciones pueden ser detalladas, pero no hasta ese extremo, por dios ... además, hay veces en que me apetece que el lector imagine, y por eso no describo nada, como en el pub xDDD Cuando decía que tú no tardas media hora, me refería a que tardas muuucho más, no menos xDDD Así que no es a tu favor, peque xD Pero aunque Neji on sea un cuentacuentos ... en Neji xDDD Eso debería bastar, pero Sasuke acepta su forma de narrar y le parece bien, me lo ha dicho a mí que lo tengo escondido debajo de la cama xDDD Cuídate mucho, peque, ya tienes el capítulo como querías. Besos!! (Y pásame las fotooos! xD)
