Hola de nuevo!! Sé que llego con un día de retraso, lo siento mucho. Pero esta vez tengo justificación, eh? Ayer tuve que ir a Granada por cuestiones de papeles y demás ... salí a las 10 de la mañana y llegué a las 23 de la noche ... como comprenderéis, con las cosas para hacer antes, y las de después, mucho tiempo no me quedó para publicar. Así que me lo permitís, verdad? xDDD Ya lo sabía yo xDDD Así que nada, aquí os dejo el capítulo 7, creo que es un poco ... revelador, o al menos da ya una gran idea de lo que pasó entre Lee y Sasori xDDD (Al menos una de las cosas más importantes xD). Y nada, como ya vuelvo a escribir, espero que pronto como normalmente, voy a seguir escribiendo, que tengo pensadas algunas cosas. Nos vemos abajo xDDD
7. Amé A Una Rosa Y Me Pinché Con Sus Espinas
Cuando nos marchamos del pub, una hora o dos después, cada uno tomó su rumbo a casa. Sasuke fue a acompañar a Sakura, para que no tuviera que irse sola; Naruto y Gaara se encaminaron por otro lado, como siempre hacían, ya que además no solían vivir muy lejos el uno del otro; Ino, autosuficiente como de costumbre, se fue muy digna y sin compañía, alegando que podía volver sola a casa; y yo… bueno, yo me quedé ahí con Lee, viéndome en la obligación de llevarlo a su casa para asegurarme de que volvía bien. No era una obligación impuesta, ni deseaba que hubiese sido cualquier otro el que acarrease con esa responsabilidad, pero hubiera preferido que Lee no hubiese bebido para poder ir caminando por la calle tranquilamente.
En lugar de eso, el muchacho seguía diciendo cosas absurdas y que no tenían sentido, cosas que yo sabía que no habría dicho en condiciones normales. Al menos, pensé, podía andar solo, no necesitaba que yo cargase con él a rastras.
Pero no lo escuchaba. Lo estaba ignorando completamente, tan sólo contestándole de vez en cuando a algunos comentarios. Seguía sumido en mis propios pensamientos, recordando mi conversación con Sasuke. No me había gustado que insinuase algunas cosas, ni que pareciese que había notado algo más que aquella unión que él había mencionado. La verdad es que no sabía si lo habrían notado todos o tan sólo era cosa de Sasuke. Él era muy inteligente y muy perspicaz. Pero los demás no eran tontos tampoco.
El caso es que prefería no darle demasiadas vueltas, o me pondría en lo peor sin que hubiese necesidad. Además, tampoco era nada tan grave. ¿Qué habían notado? Aunque yo supiera de qué se trataba, me negaba a verlo y me convencía de que eran simples miedos y preocupaciones sin fundamento. Más valía no hacer caso…
-Neji, gracias por lo que estás haciendo por mí –dijo de pronto Lee, algo más calmado. No me había fijado en que se había tranquilizado, su voz se había apagado un tanto y ya no decía todo eso que no merecía mi atención.
-¿De qué estás hablando, Lee? No tiene importancia, no es nada.
-Sí, sí la tiene –me replicó él deteniéndose entonces en medio de la calle-. No te puedes ni imaginar lo que significa esto para mí.
-Lee, si sólo te estoy acompañando a tu casa –me reí.
-No, no me refiero sólo a eso.
Sus ojos estaban muy serios, cargados de mucho sentimiento y expresividad. Brillaba en ellos algo tenue, como si de buenas a primeras fuese a explotar a llorar.
-Anda, Lee, déjate de tonterías y sigamos, que tu casa está ya ahí al lado –le dije dándome media vuelta para que no siguiera hablando. No me apetecía escuchar nada más de lo que pudiese decir y que, por desgracia, empezaba a comprender.
Y de verdad su casa estaba justo al lado, porque ni cinco minutos después estábamos ya frente a su puerta, en aquel edificio que casi parecía de nueva construcción, muy a diferencia del bloque de pisos en el que estaba mi apartamento. Dudé un instante sobre si subir con él o no, a lo mejor era excesivo ya querer asegurarme de que llegaba hasta la cama.
-Neji, en serio, que…
¡Pues para arriba! Lo interrumpí de inmediato otra vez, diciéndole que lo acompañaba hasta la puerta de su casa, y así me servía para eludir aquella conversación de la que, por alguna extraña razón, ya intuía el final. Creo que me invadió el miedo, pero la sensación era tan rara que tampoco pondría la mano en el fuego para confirmarlo. Sólo sabía que me temblaban las piernas y, por primera vez, deseaba irme, salir corriendo y no hablar con mi mejor amigo.
Llegamos a la planta de arriba, donde Lee alquilaba su piso. Abrió la puerta y yo me dispuse a despedirme e irme, pero él me sujetó del brazo por un momento. Me miró a los ojos, como si con ellos quisiera transmitirme muchas cosas. Pero yo no captaba nada, o me negaba a captarlo y por eso no dejaba de ser una simple mirada para mí.
-¿Qué pasa?
Silencio.
De repente, Lee sonrió con ternura, mostrando una dentadura blanca que, para mi sorpresa y en contra de mi voluntad, sí me estaba transmitiendo muchas cosas. Gratitud, cariño, confianza, e incluso un poco de deseo. Se nublaron mis sentidos por una fracción de segundo y dejé de percibir el tiempo realmente. Y entonces, sin haberme dado cuenta, noté que Lee me abrazaba con fuerza, apoyando su cabeza sobre mi hombro e intentando reprimir algunos sollozos que, a pesar de todo eso, se le escapaban y delataban sus sentimientos. Pero,. ¿qué clase de sentimientos eran los que estaba dejando entrever?
-Muchísimas gracias, Neji –susurró en mi oído.
-¿Qué estás diciendo? –sonreí yo, emocionado-. Tonto…
-Sé que les estabas contando a Sakura y Sasuke mi historia –hizo una pausa. Pausa en la que yo abrí muchos los ojos, impresionado, aunque él no me viese. ¿Cómo se había enterado? Pero, después de todo, no parecía enfadado-, y te lo agradezco. Es mejor que lo sepan por ti, porque yo no podría pararme a recordar cada momento que he vivido a su lado.
-Yo, lo siento, no tenía derecho…
-Sí, sí lo tenías –me cortó él, justo antes de proseguir-: Yo te he hecho partícipe de todo esto desde el primer momento. Además, tú mejor que nadie puede contar esa historia. Pero no quiero estar nunca delante cuando lo hagas.
-Sí, tranquilo –le dije yo, algo avergonzado-. Pero si no quieres que lo haga, dilo, comprendo que no te apetezca que otros hablen de tu vida.
-¿Otros? –dijo él suavemente, apartando entonces su cabeza y dejándola tan cerca de la mía que nuestras narices casi se rozaban. Mas no apartó los brazos, aún envolviendo mi cuello, ni yo fui capaz de quitar mis manos de su cintura-. Tú no eres parte de ese "otros", Neji.
Nos miramos profundamente, sin ser conscientes realmente de lo que estaba pasando. Al menos, hablo por mi parte, pues no sabía qué estaba pasando en ese momento por la mente de mi amigo. Sólo sabía lo que cruzaba la mía, y era una nube tan informe e irregular, que me hacía no entender nada a mi alrededor.
Volvió a acercar su cabeza a mi hombro, pero esta vez no para apoyarla. Arrimó los labios a mi oído y susurró, muy quedo. Sus palabras fueron cálidas y aterciopeladas, e hicieron que un escalofrío recorriera todo mi cuerpo, hasta la punta del cabello. Cuando se separó, volvió a mirarme fijamente, igual que lo hizo momentos antes, mientras sentía su aliento sobre mis labios. Yo estaba abrumado, como si mi amigo hubiera paralizado mis sentidos. Y entonces, sin previo aviso, posó sus labios con delicadeza sobre los míos, en un beso suave y dulce.
Nos despedimos por fin, como si todo estuviera ya dicho. No había habido apenas conversación, pero efectivamente, todo se había dicho. Me volví a casa a paso lento, meditando sobre todo lo que había ocurrido esa noche. Recordé el ligero beso que compartimos Lee y yo, y no pude creer que hubiera pasado. Nunca debió haber pasado. Entonces, las palabras que murmuró en mi oído volvieron a mi cabeza, con toda claridad: "Tú eres el centro de los otros. Un núcleo rodeado por miles de personas. Y yo, en el fondo, no quiero llegar hasta él, porque temo descubrir que ese centro nunca quiso ocupar ese lugar".
---
Al día siguiente, el ruido del timbre me despertó de mi sueño. Miré el reloj y no era muy temprano, que digamos. Me había pasado casi toda la noche despierto, dando vueltas en la cama e intentando dormir, desesperado porque veía las horas pasar y yo seguía con los ojos como platos. Pero lo que había pasado con Lee, sus palabras y sus acciones, no me habían abandonado en ningún momento, y no me estaba resultando nada sencillo conciliar el sueño.
Ahora, cuando por fin había conseguido pegar ojo, me despertaban llamando a la puerta. No me solía gustar levantarme tarde, pero aquella vez era una excepción, porque estaba cansado y quería seguir en la cama. Y el tiempo libre del verano me lo permitía con tranquilidad, sin tener que preocuparme por las clases, los estudios, los trabajos, nada.
Cuando abrí la puerta, me encontré a Sakura, sonriendo ampliamente y con una cara fresca de haber dormido bien toda la noche. ¡Qué envidia me dio! Mas en el fondo no me molestó que me despertara ni me enfadé con ella, ya que no tenía por qué saber que yo me había dormido muy de madrugada y que me apetecía seguir en la cama durmiendo aunque se estuviese acercando ya la hora de la comida.
-Buenos días –me saludó con dos besos y entró en mi casa cuando me hice a un lado para que pudiera pasar-. ¡Vaya cara tienes, Neji!
-He dormido muy poco –dije yo con un largo bostezo.
-¿Por qué? Nos recogimos pronto. ¿O es que pasó algo anoche? –sus cejas se levantaron descaradamente y su voz destiló un pequeño tinte pícaro, como si me estuviese juzgando o insinuara que había pasado la noche con alguien.
-No pasó nada, Sakura. Acompañé a Lee a su casa y punto.
-¿Entonces?
-Bueno, no me suelen besar muchos hombres, así que imagino que sería por eso por lo que no he podido casi pegar ojo dándole vueltas toda la noche.
-¡¿Cómo?!. ¿Lee te besó?
-Sí, digamos que sí –contesté tímidamente, sin ganas de continuar aquella conversación-. Pero había bebido, acuérdate, supongo que sería por eso.
-Sí, supongo que sí –concedió ella no del todo convencida.
-¿Quieres tomar algo?
-No, gracias, de momento no.
Estuvimos durante un rato charlando. Ni siquiera me molesté en ponerme algo de ropa o en arreglarme. Ella estaba acostumbrada a verme en calzoncillos y a mí no me daba vergüenza, y después de comer tenía intención de volver a la cama para intentar recuperar mis horas de sueño perdidas. Así que tan sólo me limité a lavarme un poco la cara con agua y si acaso a pasar los dedos por mi largo cabello para adecentarlo lo mejor posible, dentro de lo que cabía.
Durante todo el tiempo que Sakura estuvo en casa, volvimos a hablar de Lee, pero no de lo que había ocurrido la noche anterior, pues a mí no me apetecía pensarlo demasiado y que luego me quitase el sueño de nuevo. Retomamos su historia, y ella dijo que después se lo contaría a Sasuke para que ya no se quedase a medias. Lo cierto es que, en el fondo, me apetecía acabar ya con aquella historia, pero si me paraba a pensar, tampoco tenía cosas como para hablar durante meses. Yo solía decir que Lee había pasado por muchos momentos dolorosos, pero quizá era más bien que los momentos por los que había pasado y que le hacían daño, habían sido tremendamente importantes y decisivos en su relación.
---
Al parecer, Lee se resignó a vivir con aquella sospecha de que Sasori seguía enamorado de Deidara. Para no echar más leña al fuego, aparcó el tema en un rincón escondido y no volvió a preguntar más. En definitiva, decidió cerrar los ojos en lugar de afrontarlo de frente. Yo no sabía si estaba haciendo lo correcto o era mejor que tuviera una charla seria con él, para tener claro si poder seguir a su lado o terminar con aquella farsa de una vez por todas.
Mas yo no pintaba nada en su relación, y sin pedirme consejo, él ya había tomado su decisión. Así que preferí no inmiscuirme y no intentar influenciar sus actos. Simplemente iba a estar ahí a su lado, pero si no me preguntaba y me pedía ayuda, no quería meterme demasiado en su vida.
Pero parecía que Lee lo llevaba bien: volvían a ser felices juntos, no habían discutido de forma grave en los siete meses siguientes a aquel acontecimiento –seguramente habrían discutido como cualquier pareja, pero no más. Todo había vuelto a la normalidad, o al menos a la normalidad que Lee deseaba. No obstante, esa paz no duraría para siempre, y un día se volvió a presentar en casa, con la misma cara de malas pulgas que la vez anterior, pero sumándose un sentimiento de impotencia y desconsuelo que me heló la sangre.
Lo invité a pasar y lo hice sentarse en el sofá, intuyendo, esta vez de antemano, que el motivo por el que mi amigo se presentaba en mi casa con esas pintas era su novio. Y por desgracia, no me equivoqué.
-Lee,. ¿qué…?
-Otra vez –murmuró sin dejarme hablar. Miraba al suelo con la cabeza gacha, y jugueteaba inconscientemente con los dedos de las manos. Pero no prestaba atención a nada de eso. Por un momento, pensé que no me la estaba prestando ni siquiera a mí. Pero era a mí precisamente a lo único a lo que atendía.
-Otra vez… ¿el qué?
-Ha vuelto a pasar, Neji. He vuelto a discutir con Sasori por culpa de su ex. ¡Ese maldito de Deidara no nos va a dejar vivir en paz!
Lo vi llorar como un niño pequeño, mientras las lágrimas surcaban sus mejillas y caían en el suelo con precipitación. Tenía que reconocer que era la primera vez que veía a Lee llorar, y por tanto me pilló por sorpresa, paralizándome y sin saber qué hacer. No obstante, por suerte, reaccioné rápidamente y me aproximé a él apresuradamente para estrecharlo con fuerza entre mis brazos.
Creo que le sentó bien, porque se acurrucó junto a mí y me oprimió la mano con tanta fuerza que me llegó a hacer daño, pero no dije nada ni me moví; tan sólo aguanté. Aguanté y esperé a que se calmara. Le vendría bien soltar algo de esa amargura con sus lágrimas, para que luego pudiera hacerlo con palabras, mientras me contaba qué había pasado. No soportaba verlo así, y me dolía comprobar cómo mi amigo, siempre tan risueño y feliz, tan fuerte, ahora se sentía asustado entre mis brazos y lloraba como una magdalena.
Al rato, su llanto se convirtió en impulsivos e incontrolables sollozos, y supuse que ya había llegado el momento en que podía hablar. Le acaricié la cabeza como si fuera un niño y, sin darme cuenta, le regalé un beso en el cabello, intentando consolarlo de la mejor forma que sabía.
-Lo siento.
Dejé escapar una exhalación que intentaba ser una sonrisa disimulada. Era una mueca de diversión y rabia, pues no me parecía que fuese él quien tuviese que pedirme perdón. Tenía que hacerlo Sasori, y por supuesto no a mí, sino al chico al que finalmente había conseguido como pareja suya y ahora, sin más, le hacía tanto daño.
-Hemos discutido otras veces por culpa de Deidara, pero eran tonterías, discusiones pequeñas que se arreglaban en el mismo día. Pero esta vez… esta vez me ha dolido mucho –explicó, comenzando a contar lo que había ocurrido sin que yo tuviera que preguntarlo.
Guardó silencio durante un momento, no sé si para recuperar más aún la compostura y poder hablar o si fue para buscar las palabras adecuadas con las que continuar. El caso es que yo no podía verlo, porque seguía apoyado en mí, su espalda contra mi pecho y sujetando mis brazos con sus manos alrededor de su torso, como si así se asegurase de que no lo iba a soltar, para poder sentirse protegido.
-Normalmente eran cosas absurdas como anécdotas que había vivido con él o comentarios que hacía de su antigua relación que no me gustaban. Pero en el fondo yo las entendía y por eso no me enfadaba tanto como hoy. A fin de cuentas, mantuvieron una relación de seis años, es normal que compartieran muchas cosas,. ¿no? –dijo como si quisiera justificar su estado actual, dándole importancia al quitársela a las demás veces. Yo le di otro beso en la cabeza para mostrarle mi acuerdo, pues pensaba que era cierto lo que me estaba diciendo-. Estábamos en casa, viendo una película en el sofá. Sasori fue al baño y yo me quedé esperándolo. Pero entonces sonó su teléfono móvil, que estaba en la mesa, justo frente a mí. Dudé en cogerlo o no, pues no quería invadir su intimidad. Pero llevamos ya nueve meses juntos, tampoco creí que le fuese a molestar mucho, y pensaba avisarle, por supuesto. ¿Y si era una llamada importante?
Tragué saliva, a la espera de lo que fuese a decir. No me gustaba nada el rumbo que estaba tomando aquel relato, pero algo me hacía querer oír más, querer saber qué había pasado después de eso. No dije nada, mudo como me quedaba siempre cuando Lee se desahogaba.
-El caso es que tardé demasiado en pensarlo, porque cuando tenía el móvil ya en la mano para descolgar, dejó de sonar. Y, sin embargo, me dio tiempo de sobra a ver que quien llamaba era Deidara. Si sólo hubiese sido eso, me hubiera molestado un poco descubrir que seguían hablando sin que me hubiera informado, pero nada más. No, lo que me dolió fue comprobar que había configurado el teléfono, o lo tenía configurado así desde que estuvieron juntos y no lo cambió, para que apareciese la foto de Deidara en pantalla cuando éste lo llamaba, como había hecho con mi propio número de teléfono –dijo, con un espasmo posiblemente ocasionado por un nuevo sollozo que reprimió con maestría-. Así, con miedo pero sospechando de él, me atreví, entonces sí, a invadir su intimidad. Entré en la bandeja de entrada de sus mensajes de texto, y efectivamente, allí estaban. Había mensajes míos, pero en igual cantidad, o no sé si incluso más, había mensajes de Deidara.
Silencio.
-Dudé un momento, pero ya que había llegado hasta ahí, no me importó continuar. Abrí el primero de ellos que había en lista, el que había sido el último en recibir. Y, misteriosamente, no me sorprendió comprobar que lo recibió justo ayer mismo, porque llevaba unos días algo más frío conmigo. Pero sí que me dolió, porque una vez abierto, no pude evitar leerlo. "Gracias por hacerme recordar todo ese placer olvidado, me alegro de haber accedido a quedar contigo el otro día. Espero que repitamos pronto, un beso, Dei", era lo que decía el mensaje, más o menos.
Mis brazos se apretaron contra su pecho instintivamente, por un lado sobrecogido con aquello que mi amigo había dicho y que insinuaba justamente lo que parecía ser, y por otro lado lleno de ternura para con Lee, para que de alguna manera se sintiese algo mejor, aunque sabía que eso no iba a ser suficiente.
---
-¿Sasori se acostó con Deidara cuando aún seguía con Lee? –me preguntó Sakura, sin poder reprimir el impulso de interrumpirme para hacer aquella pregunta. Su cara estaba llena de sorpresa, y parecía entender algo mejor, ahora sí, por qué Lee había tomado por fin la decisión de terminar con su relación.
-Bueno, en ese momento no podíamos afirmar claramente que así hubiese sido, la verdad. Pero todo apuntaba a ello,. ¿no? Vamos, no sé…si te dicen lo que Deidara le había dicho a Sasori…por algo será, supongo.
-Pues sí…
-Lo que sí está claro, es que uno de los motivos por los que Lee no aguantó más, fue precisamente porque Sasori lo había engañado durante aquella relación.
Sakura soltó una exclamación, y creo que fue porque era más impactante saberlo claramente y sin margen de duda, que teniendo tan sólo una vaga idea y creando hipótesis que fácilmente podían ser destruidas. Pero no dije nada al respecto, simplemente continué hablando.
---
Lee ya no pudo seguir hablando. No había más que decir, supongo, y si lo había no tenía que ser realmente importante. Lo que había que tener en cuenta era aquello, y no era poco. Yo no dije nada, no quise echar más leña al fuego, pero pensé que aquel tipo era un asqueroso rastrero que no se merecía el amor de mi amigo. Un amor que, ya para entonces, se había ganado. Y a mí me repugnaba ver que Lee lo amaba tanto para que el otro lo tratase de esa forma. ¿Qué ganaba Sasori?. ¿Qué sacaba él de todo eso? Si seguía queriendo a Deidara,. ¿por qué no dejaba a Lee y volvía con él, si aparentemente seguían viéndose?
Preferí no decir nada al respecto. Aunque sólo pude aguantar ese día. Al día siguiente, no fui capaz de mantenerme al margen como había hecho siempre. Le dije todo lo que pensaba, lo que opinaba de su novio y de lo que debía hacer él. Le aconsejé que pusiese fin a todo aquel daño que le estaba causando. Lee asintió como un niño pequeño que acata una orden creyendo que lo que oye es la mejor opción. Dijo que iba a hablar con él y que, por su parte, todo había terminado. De hecho, lo hizo, fue la primera vez en que mi amigo y el pelirrojo rompieron.
Pero al poco tiempo, volví a saber por Lee que estaban de nuevo juntos, que mi amigo le había vuelto a dar una oportunidad. No sé qué le diría Sasori para convencerlo, porque eso no me lo contó. Pero me fastidió mucho saber que Lee se dejaba pisar de aquella manera y volvía con él. Lo único de lo que sí me informó fue de que, a fin de cuentas, no estaba seguro de que realmente se hubieran acostado juntos ese día, que podía ser una broma de mal gusto de Deidara.
Pero yo no las tenía todas conmigo. El día en que mi amigo llegó a mi casa, lloró y me contó lo que había pasado, fue el día en que crucifiqué a Sasori y no lo perdonaría jamás. El día en que ese mal presentimiento que tenía se convirtió en una antipatía tan grande que, las pocas veces que lo vi después de eso, casi me faltó saltar sobre él para darle una paliza. Ése, fue el primer día en que Lee se quedó a dormir en mi casa con una razón de peso, no porque se le hubiese hecho tarde al hacerme una visita. Sino porque necesitaba dormir fuera de casa y tener a alguien al lado. O, como una vez me llegó a decir, porque necesitaba tenerme a mí al lado.
Hale, y esto es todo xDDD ¿Qué os ha parecido?. ¿Una tontería? xDDD Bueno, no sé, ya me iréis diciendo algo y cómo veis que va yendo la cosa. Aunque ya imagino que creeréis que Lee es un poco tonto por aguantar, pero en fin, qué se le va a hacer. Y sí, sé que estoy poniendo a Deidara y Sasori demasiado malos o cabrones, pero son obligaciones del guión xD Que conste que a mí Sasori en la serie original también me parece muy mono xDDD Pero bueno, es lo que hay xD.
Kotoko Hyuuga: Oye, pues espero que me encuentres huecos, porque como me vuelvas a dejar colgado como la otra vez ... me enfadaré xDDD Total, este fic no va a ser tan largo, llegará hasta el principio de la uni, supongo xDDD Es que Sasuke mola, siempre te lo dije xDDD Y gracias, es un honor que te guste más que en la serie, pero eso significa que lo he cambiado mucho, supongo xDDD ¿J. R. Neji? ¬¬ Me abstengo de contestarte xDDDDDDDDDDDD Qué raro, te gusta una parte narrada por Neji xD Bueno, lo que pasa es que hay comunicación por parte de Sasori. Ya sé que lo estoy dejando como el culo, pero el prota es Lee, así que ... te crees que Sasori de verdad es un capullo y punto, porque no va a dar su versión (o quizá me lo piense, ya veré, que tenía pensada desde hace mucho tiempo una escena sin saber el tema de la conversación xDDD) Pero vamos, no es que Neji dé su opinión como si tal cosa, yo creo que es fácil pensar mal de alguien que se comporta así con otra, no? Vamos, no sé, contando con lo que has leído en este capítulo (y más, piensa que todo va en aumento, o no tanto, pero bueno xD) No me pillas!! xD El comportamiento de Lee tampoco me gusta a mí, sabes que no me gusta ni siquiera que la gente beba, así que ... por eso lo puse y lo exageré un poco, para que quedara algo malo en él que no debería repetirse xDDD Aunque mira a lo que ha dado lugar en este capítulo xD Cómo que se me escapa de las manos? Qué fuerte me parece lo que leo ... xDDD Qué honor, por fin un comentario que me dice que lo he hecho muy bien, uf xDDD Me alegro de que te la hayas podido imaginar también como para querer echarle fotos xDDD Si un día lo consigues, me la enseñas, vale? xDDD Cómo que no me quiero leer tus historia? Acaso no te dejé un comentario nada más publicar tu nuevo fic? Eh? Vamos, porque no me quise leer algo incómodo para mí ... xDDD Que no, que no ... que Sasuke es mío y está muy contento y (sexualmente) ejem, satisfecho. No te lo puedes llevar ni que esté de tu parte, y la guerra está ganada (por mí!! xDDD) Gracias, me alegra que te haya gustado. Intento no ser tardón como tú, pero a veces se tuercen las cosas como ahora xDDD Pero bueno, eso es todo. Ya nos leemos, cuídate mucho y besos!! :***
