Hola, un miércoles más y aquí traigo el siguiente capítulo xDDD Parezco una serie de televisión o algo, publicando rigurosamente todas las semanas (aunque esta vez tuve un desliz en una de ellas xDDD). Bueno, el caso es que ya estoy aquí, y traigo otro momento más para añadir a las desgracias de Lee xD Espero que os guste y ya me diréis qué os parece por review ... aunque bueno, han vuelto a reducirse porque me han abandonado, pero bueno, sigo teniendo a alguien fiel, y eso me gusta xDDD.

A raíz de esto, quiero decir que le dedico el capítulo a Skuld Fair, no sólo por seguir comentándome cada semana, sino porque encima me ha hecho algo de publicidad en su profile (aunque la gente es tonta y no vendrá a leerme xDDD). Así que yo también recomiendo, si alguien lee esto, que se pase a ver sus fics, que aunque cortitos, son bastante graciosos y buenos. A mí me gustan mucho.


9. Ironías A La Carta Con Postre De Despedida

Transcurrió algo de tiempo, un mes y medio o tal vez dos, quién sabe. Lee y Sasori siguieron como hasta entonces, en su relación aparentemente idílica porque mi amigo había decidido vivir una mentira mirando hacia otro lado. Ya llevaban unos once meses juntos, a punto de hacer el año, y desde la primera discusión fuerte hasta ese momento, en alguna que otra ocasión Lee había acudido a mí con algún problema. No eran grandes cosas, o al menos no lo eran comparados con aquella primera vez en que lloró y hasta determinó que era mejor acabar con ello. Antes de continuarlo de nuevo.

Lee nos había llamado a todos para ir a su casa. Quería organizar una cena tranquila de amigos, para hablar y ponernos al día. La verdad es que era a él al que había que contarle las cosas, porque era el que había estado tan desconectado de nosotros todo ese tiempo. Mejor o peor, los demás nos habíamos seguido viendo. Esa noche, por suerte, no faltó nadie. Incluso Sai y mi prima Hinata vinieron, pues no se vieron capaces de rechazar la invitación. A Sasuke lo convenció Sakura, pero parece ser que no le costó demasiado esfuerzo.

Yo iba algo pronto porque Lee me había pedido que fuera antes que el resto. No sabía la razón, pero hice lo que él deseaba. La verdad es que yo ya intuía el motivo de que nos hubiera invitado, o al menos el hecho de que nos quisiera tener a todos presentes. Pero no me atrevía a afirmarlo ni a pensar en ello, porque entones me hervía la sangre y me ponía alterado.

Cuando por fin entré en su casa, sonriente por verle bastante animado, mi sonrisa se borró al instante, con los ojos fijos en aquel pelo rojo tan distinto del de Gaara. Sasori se apoltronaba en el sofá cómodamente, como si fuera su casa. Y me imagino que, ya por esas alturas, él tenía casi más derecho que todos nosotros juntos a hacer algo así. Giró la cabeza para mirarme y me dedicó una sonrisa burlona a modo de saludo, como si de repente le molestara mi presencia y no tuviera ese aura de cordialidad y simpatía que lo rodeaba cuando lo conocimos en la discoteca, donde se mostraba tan amable y alegre con nosotros. ¡Maldito!

Por lo que me contó en la cocina, que era por lo que me había hecho ir antes, Lee quería enmendar el error que había cometido de dedicarse tan estoicamente a Sasori, olvidándonos a todos nosotros casi por completo. Además, temía que de alguna manera, se enterasen de lo que había sucedido entre ellos dos. Yo en ese entonces le prometí que no diría nada, y él confiaba en mí, por lo que de esa manera no habría problema. Mas imagino que sentía tanto miedo porque él lo sabía todo a la perfección y debía tener la impresión de que se lo podían leer en los ojos, no lo sé. Así que al final optó por invitarnos a todos a cenar a casa, algo tranquilo e informal, para que conociéramos mejor a su pareja y no la juzgáramos de buenas a primeras. No quise darme cuenta de que eso iba por mí, pero no me agradaba la idea de compartir la mesa con ese tipo. Bueno, no tendría más remedio que darle una oportunidad, aunque sólo fuese por Lee.

Intenté ser amigable con él, y por eso dejé a mi amigo solo en la cocina y salí hasta el salón de nuevo para saludar a Sasori y hablar unas pocas palabras. Las justas y necesarias para que pareciese que nos llevábamos bien. Él miraba la televisión, así que me senté a su lado, a una prudente distancia, y comencé a hablar.

-¿Qué hay? –qué absurdo fui, pero creo que dadas las circunstancias, no lo podría haber hecho mejor-. Me alegro de que vayamos a estar todos juntos esta noche, Lee no se había dignado a invitarnos a salir todos juntos en todo este largo tiempo –sonreí como si me gustara la idea de mi amigo, aunque por dentro me estaba muriendo de ganas de darle unos cuantos puñetazos a ese bastardo. Todo fuese por Lee.

-Mira, tío –me dijo él algo cortante, sin girar la cabeza del televisor-, no seas falso,. ¿quieres?

-¿Cómo? –me quedé atónito con sus palabras. Yo reconocía que no lo podía aguantar, y que estaba siendo falso con él, sí, pero lo estaba haciendo por Lee, ya que él quería que Sasori se integrase en nuestro grupo y que nosotros lo tratáramos como a uno más. Después de todo, si no le dábamos tampoco la oportunidad para ello…

-No puedes ni mirarme a los ojos, no hagas ahora que vienes de buenas conmigo. Ahorrémonos esta farsa,. ¿vale? Después de esta noche trataré por todos los medios de veros el pelo lo menos posible.

-Pero,. ¿tú de qué vas?

-¿De qué vas tú? –contraatacó él, volviendo por fin su mirada hacia la mía-. No me gustas Neji, no soporto cómo habla Lee de ti. No para de contarme cosas tuyas, de lo bien que os lleváis, del tiempo que os conocéis. ¡Qué asco!

Me levanté furioso del sillón, con unas ganas irreprimibles de partirle la cara a ese imbécil que osaba ofenderse de que mi amigo hablara de mí, cuando nos conocíamos desde a saber cuándo, mientras él se dedicaba a hacerle sufrir, me jugaría lo que fuera a que día sí y día también.

-¿Eres gilipollas o qué? Yo al menos no estoy saliendo con él y me tiro a mi ex como si fuera lo más normal del mundo.

Sasori frunció el ceño y se levantó como hiciera yo, mirándome directamente a los ojos como si intentara retarme de alguna manera o estuviera esperando a que yo le diese un golpe para poder desahogar su rabieta en mí, cubriéndose las espaldas por no haber iniciado la pelea. Pero no le di esa satisfacción. Yo no había ido ese día para enfrentarme al novio de mi amigo, sino para que éste se sintiera a gusto y feliz con todos juntos. Además, en ese momento llamaron al timbre, y Lee corrió desde la cocina para abrir. Nos encontró en esa actitud y supongo que por un momento se asustó, porque se nos quedó mirando, hasta que yo sonreí y me senté en el sofá como si no ocurriera nada.

Eran Sasuke y Sakura, y suspiré aliviado. Recordé entonces que esa noche el que se sentiría apartado y no encajaría en el grupo, iba a ser Sasori, no yo. Eran todos mis amigos, con los que me llevaba bien y a los que veía con cierta frecuencia. Sólo habría un molesto quiste en medio que no supondría mayores problemas si mantenía la boca cerrada.

No obstante, imagino que eso era mucho pedir, al menos para él. Cuando ya estábamos todos, se pasó la cena entera interviniendo en la conversación, algo que hubiera sido normal si sus palabras no hubieran estado impregnadas de ese tinte de malicia para tirar puntillas todo el rato. No tenía un objetivo fijo, cualquiera que no fuese Lee parecía digno de las sutiles ironías de Sasori. No sé si por mi enfado o por qué, yo las pillé todas al vuelo desde el principio.

Tomó algo de fijación por mi prima, y acabé dirigiéndole una mirada asesina de advertencia. Ése fue el desencadenante a que volcara toda su atención en mí y sólo en mí. Era tanto lo que soltaba por su boquita, despreocupadamente, que incluso el resto de mis amigos empezaron a notar que Sasori estaba siendo demasiado irónico. Hasta Lee se dio cuenta, ya que no me pasó desapercibido un codazo que le dio a su pareja para que mantuviera la boca un poco cerrada. Fue un momento de tensión incómoda, especialmente para los otros chicos y para Lee. Todos queríamos que nuestro amigo se sintiera feliz y a gusto, por eso no saltábamos a la defensiva contra Sasori, intentábamos aguantar. Pero a mí me estaba costando horrores.

-¿Sabéis? El otro día conocí a una chica de camino a casa. No me fijé al cruzar la calle y me choqué con ella. Estuvimos hablando un rato y hemos quedado mañana para comer –nos contó Naruto, con una gran sonrisa y como si tuviera ciertas esperanzas. El muchacho intentaba continuar la conversación como si no hubiera ocurrido nada, pero parecía nervioso, y yo sabía que era por Sasori.

-Vaya, otra putita más para la colección –comentó Sasori mirando hacia el plato y sin dejar de comer, como si todo aquel asunto no fuera con él y estuviera deseando salir corriendo.

Creo que Gaara se enervó tanto como yo, e intentó saltar en defensa de nuestro amigo. Naruto le hubiera hecho frente perfectamente él solo, tan directo y claro como era, pero era una situación tan extraña y delicada para con Lee, que nunca sabíamos si haríamos lo correcto. No obstante, no quise que Gaara se buscase problemas con Sasori, no había necesidad. Pero yo también le tenía aprecio a Naruto, y a diferencia del resto de personas de la sala, le tenía muchas ganas al novio de Lee. Así que no pude contenerme más:

-¿Te crees el bufón de la corte? Deja ya de escudarte en tus ironías y di las cosas claras, imbécil –Lee me miró con una súplica de que parara, pero yo ya no podía. Le pedí disculpas sin hablar, intentando que comprendiese mis razones.

-¿Hay que hablar de cosas claras? –me dedicó su más profunda e hiriente mirada, con un tono que parecía aliviado de que por fin se hubiese producido la rencilla que estaba esperando-. Entonces empieza tú por decir las ganas que tienes de follarte a mi novio –soltó con su lengua viperina, recalcando la palabra "mi" como si con ello me fuera a hacer más daño.

Se produjo un largo y pesado silencio en la mesa, ya ni siquiera se oyeron los cubiertos chocar con los platos. ¡Qué ganas tuve de tirarle la mesa entera sobre la cabeza! No obstante, tan sólo me levanté de ahí y me fui hacia la puerta, sin despedirme siquiera. Yo sabía que mis amigos lo entenderían, y ya les podría pedir disculpas en otro momento más oportuno. En ése concreto sólo me interesaba largarme de ahí para no sucumbir al impulso de estrangularlo.

Cerré de un portazo la casa de Lee, algo molesto con él aunque no tuviera la culpa. Si no hubiera provocado esa situación, todo habría sido más sencillo. O si le hubiera parado los pies al comienzo de la cena. Pero en realidad era con Sasori con quien estaba molesto.

En el rellano apareció mi amigo, llamándome para que esperara un momento. Parecía querer hablar conmigo, seguramente para pedirme disculpas. Ese gesto me suavizó un tanto, hizo que la pequeña molestia que sentía hacia él se fuera de golpe, como si nunca hubiera estado ahí. Era tan encantador cuando se lo proponía, que me habría costado seguir enfadado con él. De modo que aguardé a que me alcanzara, demasiado tranquilo de pronto como para que mi simple nombre saliendo por sus labios lo hubiese conseguido.

-Neji, lo siento mucho. No esperaba que las cosas fuesen a salir de este modo, ni que se fuese a comportar como un auténtico gilipollas, y…

-Lee, Lee –lo detuve yo sujetándole los hombros, sonriendo ampliamente por la actitud de mi amigo; parecía defraudado con su novio, desilusionado consigo mismo y molesto de que su idea hubiese sido un completo fracaso. Le levanté la cabeza sujetándole la barbilla para que me mirara a los ojos, y seguí hablando-: tú no tienes culpa, no eres tú el que se tiene que disculpar. No cargues con eso tú o se acostumbrará a ello y te pisoteará en más de una ocasión.

-Creo que ya se ha acostumbrado…

-Pues entonces, frénalo, no dejes que se te suba encima –le dije justo antes de abrazarlo fuertemente, y así seguí hablando, en su oído-: tú querías que nos lleváramos bien, lo has intentado, y yo estoy feliz de que decidieras no sacarnos de tu nueva vida. Los chicos y yo también intentamos que saliera bien, porque era tu decisión y te queremos. Pero ese novio tuyo… ah, qué cabezota es, no sé qué le habremos hecho pero no le gustamos demasiado. Ahora, piensa si de verdad él te quiere como te queremos nosotros como para chafar tu intento de que todo saliese a la perfección.

Lee se apretó más a mí, sin contestar a eso último que le dije. A lo mejor no tenía que haberlo hecho, pero no lo pude evitar. Que se hubiera esfumado mi pequeño enfado hacia Lee, no quería decir que hubiese sucedido lo mismo hacia ese maldito de Sasori. A lo mejor, sin darme cuenta, tenía ganas de ponerlo en su contra.

Nos despedimos por fin y mi amigo volvió a su casa. Yo, por mi parte, regresé despacio a la mía por la calle, pensando y meditando en todo lo que había ocurrido esa noche. Hacía rato que ya ni me acordaba de Sasori, no merecía tanta atención por mi parte. Pero mi amigo sí, y me preguntaba qué tal le irían en verdad las cosas con ese tipo. ¿Serían tan bien como solía afirmar?. ¿O por el contrario estaría más deprimido con su relación de lo que lo había estado yo al conocer esa faceta de su pareja? No lo podía asegurar, tendría que confiar en mi amigo una vez más.

Poco después me enteré por él mismo que, cuando estuvieron a solas, discutieron acaloradamente. Lee estaba muy defraudado con él, y sobre todo avergonzado de que sus amigos se hubiesen sentido atacados y humillados. No podía creer que hubiera hecho algo así, de manera que ésa fue la segunda vez que mi amigo dejó a su novio, tan cabreado como estaba. Pero, de nuevo, unos días después volvían a estar juntos, con todos sus problemas y malentendidos arreglados, tan felices como si no hubiera ocurrido nada.

Y eran tantas cosas las que estaban ocurriendo que había que estar ciego para no darse cuenta de ello.

---

Paré de hablar, por fin. Ya se había acabado aquel trozo de la vida de Lee, otro más para su historia. Me encontraba en casa de Sakura, sentado en su sillón y tomando un refresco. Hacía mucho que no le hacía una visita a mi amiga, pero aquella mañana me levanté recordando intensamente ese momento, y decidí ir a contárselo antes de que se me olvidaran los detalles.

Allí me encontré con Sasuke también, que al parecer había pasado la noche allí con ella. Mejor, así él podía enterarse de la historia en primera persona. Yo sabía que ellos no le verían demasiada importancia a la parte central, pues habían estado presentes en la cena en todo momento y habían presenciado el comportamiento tan infantil y caprichoso de Sasori. Pero yo creía que tanto el comienzo, mi primer encontronazo con él antes de que todos llegaran, como la culpabilidad que sintió Lee después en la escalera, eran partes importantes. O eso pensaba yo, pero estaba claro que ese momento en la relación de mi amigo había significado otro punto más en la lista que se había acumulado para acabar terminando de una vez.

-La verdad es que ese tío me ponía enfermo –dijo Sasuke-. Tenía unas ganas de decirle un par de cosas para que se callara ya en la cena… pero me pasaba como a todos, supongo, y no hablaba para no herir a Lee ni que se sintiese mal. Al final, fue su propio novio el que consiguió que eso ocurriera. ¿Cómo podía seguir con él si lo trataba así?

Nadie contestó a esa pregunta, pues no conseguíamos encontrarle una explicación lo suficientemente lógica. Sabíamos que cualquiera de nosotros en su situación no habría durado ni dos meses en esa relación, pero en el momento de la verdad, si a nosotros nos ocurriese lo mismo o algo parecido, yo no habría puesto la mano en el fuego por asegurarlo.

-Cuando tú te fuiste y Lee te siguió, Sasori se comportó como si no hubiera pasado nada –me dijo Sakura-. Siguió comiendo tranquilamente mientras nosotros nos mirábamos completamente desconcertados. Tan sólo se limitó a decir "podéis iros si queréis, nadie os retiene".

-Sí, el muy cabrón nos echó como quien no quiere la cosa, como si fuera su casa.

-Nosotros recogimos nuestras cosas y aguardamos un momento a que llegara Lee. Nos despedimos de él e intentamos hacerle ver que no tenía la culpa, porque también se disculpó con nosotros. El pobre lo tuvo que pasar muy mal esa noche.

-Vaya, eso no lo sabía –reconocí-. Pero no me sorprende. Sasori se había apalancado muy bien en la vida de Lee y no tenía intención de dejar a un lado el poder que había ido ganando poco a poco sobre él. Supongo que, tras la primera ruptura que tuvieron y que de pronto Lee nos intentara juntar a todos, se sintió asustado de que las cosas ya no fuesen iguales.

-¿A qué te refieres?

-Es un suponer, pero hasta entonces casi no veíamos a Lee, estaba siempre con Sasori. Lo veíamos muy poco. Pero después de romper, Lee se dio cuenta de que estaba dejándonos de lado por su culpa, y quiso recuperarnos para no tener que dejar a nadie. Sasori se sintió amenazado, podía perder el control que tenía sobre su novio al estar nosotros para defenderlo, y por eso quizá se comportó así con nosotros. Cuando lo conocimos, fue simpático con todos, y sus ironías eran sanas. Me imagino que para agradarnos.

-Tiene sentido, pero,. ¿por qué Sasori iba a querer hacer algo así?. ¿Qué ganaba teniendo a Lee sólo para él y apartarlo de nuestro lado?

-No lo sé, la verdad. Pero si pensamos que era un tipo posesivo, creo que no habría que buscarle más motivos a su comportamiento,. ¿no?

Aquello que me habían contado ellos dos sobre ese momento en que yo me había ido y Lee simplemente estaba ausente, fue un dato bastante curioso. Siempre había creído que, por el comentario que me lanzó Sasori y que provocó que me levantara y me marchara, era sólo a mí al que el pelirrojo no podía aguantar, como si en algún momento hubiese pensado que su novio y yo tuviésemos algo especial, algo más allá de la mera amistad, y se hubiese sentido amenazado. Pero ahora podía ver que no era así, o no del todo. No podía con ninguno de nosotros porque al resto los echó descaradamente, simulando una sutileza inexistente, mientras Lee no estaba allí.

Aunque la verdad era que ese detalle había conseguido que mi antipatía por él fuese aún mayor. Antes tenía el consuelo de poder descargar sobre él mi rabia, culparlo de lo que me estaba pasando, sin saber porqué, o incluso despotricar contra él por no haber sido el novio que debía ser como para que Lee siguiese a su lado y yo no hubiera tenido que reparar tantas veces los trocitos de su corazón, no hasta llegar al punto de encapricharme por esos trocitos tan tiernos.

Y ahora,. ¿qué tenía? Una antipatía normal y corriente por un tipo despreciable que había tratado fatal a mi mejor amigo y que había ofendido tan abiertamente al resto de mi grupo, como si su presencia en casa de Lee fuera una molestia indeseada y él se hubiera encargado gustosamente de sacar a la calle lo que no era bienvenido allí dentro. Esa idea, por desagradable que fuese, me jorobaba más que la que había sentido hasta ese momento.

Ya en casa me puse a pensar. Llevaba mucho tiempo haciéndolo, como si no fuera capaz de hacer otra cosa o distraerme con otro hábito más sano. No, todo era pensar y pensar, gastaba las horas haciéndolo. Y el único resultado que ganaba a cambio era estar cada vez más confuso, con todo y por todo. Nunca había estado así por ninguna chica. O me dejaban o las dejaba, era así de sencillo. Quizá podía darle alguna que otra vuelta más de lo normal en algunos casos concretos, pero sin llegar a exagerar o rallar la obsesión por encontrar todas las respuestas. Era eso lo que empezaba a sentir con todo lo relacionado a Lee: me estaba obsesionando sin darme cuenta por saber, por comprender, por evitar o alcanzar, simplemente por querer.

Ya estaba bien. Quería un descanso; merecía un descanso. Había llegado el momento de pasármelo bien, pero de verdad, sin alcohol, humo, música ensordecedora de por medio ni gente esperando para atacar y lanzarse a tu cuello como si fueses una víctima de la cacería de una noche desenfrenada más.

No, me apetecía algo tranquilo y relajado para apaciguar mi espíritu, para recordar esos momentos de felicidad y orden que me inundaban cuando era más pequeño, para recuperar aunque fuese por un momento al Neji silencioso y meditabundo que había sido, el Neji fuerte al que nadie podía tocar y que, a excepción de Naruto cuando sobrepasó los límites y me hizo más humano, nadie podía hacerme pensar y pensar hasta un punto en el que creía volverme loco.

Agarré el teléfono y marqué las teclas, aprendidas de memoria, del número de Lee. Esperé durante un momento hasta que me lo cogió y me saludó con esa voz cantarina y llena de viveza, notablemente emocionado de recibir una llamada mía.

-¿Qué hay, Neji?. ¿Cómo estás?

-Bien, un poco cansado, pero bien. ¿Y tú?

-Puedo estar mejor, pero tranquilo, ya va todo a la perfección… creo –se rió-. Sólo necesito un poco más de tiempo para volver a ser yo, el mismo de siempre. Y entonces nadie os librará de mí. Pero, oye, ¿cansado de qué? Si estamos de vacaciones, no puedes estar cansado de no hacer nada.

-Pues sí, precisamente por eso. Estoy cansado de no tener nada que hacer y tener la mente en blanco para darle vueltas y más vueltas. Y por eso justamente te llamaba.

-Ah,. ¿sí?

-Sí –le dije yo con una sonrisa que no sabía si llegaría a captar, pero quizá no-. ¿Te apetece ir mañana a la playa? A pasar el día allí, me refiero.

-¿Mañana?

-Sí,. ¿tienes planes?

-No, para nada. Pues por mí perfecto, me apetece desconectar, tirarme sobre la arena durante todo el día como si no tuviera casa a la que volver, comer mal y remojar un poco el culo en el agua –se rió a carcajadas, haciendo que yo hiciera lo propio.

-Me alegro,. ¿avisas tú a los demás o los llamo yo?

-Tranquilo, los llamo yo, sabes que se me da mejor que a ti.

-Hey, no te pases.

Nos reímos de nuevo.

-Bueno, pues entonces mañana nos vemos,. ¿de acuerdo?

-Sí, perfecto, me paso por tu casa y nos vamos hacia allí, entonces. ¿Te parece bien?

-Claro, Lee. Hasta mañana.

-Hasta mañana.


Pues hale, esto es todo. Sé que este capítulo es un poco tonto y que no es tan emocionante o bueno como puedan serlo otros, pero a ver. Al menos quiero dar a entender que es un momento importante para la decisión final de Lee de dejar a Sasori definitivamente xDDD No sé, me comprendéis (comprendes), verdad? xDDD Pues eso, que aun así espero que haya gustado. La semana que viene traeré otro capítulo muy gracioso y algo absurdo, pero que me parece que tiene mucho morbo xD Y hasta aquí puedo leer :P Besos