Hola, aquí estoy, por fin con mi puntualidad xDDD Y traigo el último capítulo, el miércoles que viene publicaré el epílogo y ... c'est fini! xDDD Así que id despidiéndoos del fic, que no le queda casi nada xDDD Espero que disfrutéis el final, ya que no habrá más tortura xD Ya me diréis, vale?
13. Las Palabras Que Se Lleva El Viento
Flash Back
-No, ya que estás aquí, quédate –me dijo Lee, liberando esa rabia que tenía por dentro y la coraza que se debía haber puesto para hablar con Sasori y que aún mantenía. Me miró un poco asustado, como si me pidiera ayuda y no quisiera quedarse solo-. Por favor, quédate… y dime de qué querías hablar.
Lo miré durante un rato, muy callado y casi analizando su interior a través de sus ojos, en un intento de comprender si estaba en condiciones de oír lo que yo tenía que decir, cómo se lo podría tomar, cuál sería su reacción; todo lo que pudiese captar, sería bienvenido para deshacerme de los nervios que me comían las entrañas y no me dejaban arrancar de una vez con lo que mi amigo me estaba pidiendo.
Para mí era un momento importante, uno de los más importantes de mi vida, y lo que tenía que decir no era nada sencillo para mí. Intenté recordar momentos parecidos, pero no podía engañarme, no era para nada semejante a otras veces. Nunca me había resultado demasiado complicado hacer eso, pero aquella vez, con Lee mirándome inquisitiva y fijamente, mi fuerza tambaleó con la amenaza de venirse abajo y no dejarme ni siquiera comenzar.
-Lee, antes hablando con Sasori dijiste que siempre me has querido.
¿Por qué tuve que comenzar con aquello? Incluso en mis oídos aquellas palabras sonaron como un reproche o una expresión de rechazo hacia él, como si me molestara o me sentara mal. Realmente estaba nervioso, incluso el discurso que había ensayado se había esfumado de mi mente.
Lee bajó la cabeza avergonzado, con cierto tinte rojo en la piel. Su silencio fue tan profundo que de ese modo estaba afirmando lo que yo le había dicho. Debía ser una forma de confirmarlo e invitarme a continuar. De todos modos, eran sólo suposiciones mías, pero como no hablaba, decidí seguir intentando recuperar las palabras que me había preparado.
-Bueno, tengo que reconocer que llevo un tiempo muy raro, en estos últimos meses más si acaso –me senté a su lado, y no a la misma distancia que antes, sino más bien cerca, muy juntos, con mi pierna tan pegada a la suya que casi percibía su calor-. Mi cabeza se estaba volviendo loca y yo no quería verlo. Era más cómodo y más fácil seguir como siempre, sin preocupaciones y sin ningún cambio importante en mi vida. Pero tu ruptura con Sasori hizo más fuertes todos esos cambios, y hasta tú ayudaste.
-Lo siento.
-No, tranquilo. No he venido para decirte algo malo, o eso creo –sonreí, y Lee levantó la cabeza para mirarme de frente, algo aturdido-. Bueno, lo que quiero decir es que en el fondo me alegra haber oído que siempre me has querido, eso me quita un peso de encima.
-¿Qué quieres decir?. ¿De qué estás hablando?
-Bueno, verás –respiré hondo, notando las fuertes pulsaciones en las sienes, con violencia y estrépito, y los latidos frenéticos del corazón en el pecho-. Lo que quiero decir es que yo empecé a verte con otros ojos, me puse a fijarme en tu cuerpo e incluso comencé a desearte sexualmente. Para mí era todo tan nuevo y tan raro que me empeñaba en callarlo y ocultarlo, y dejarlo sólo para mí, aunque me sentía mal conmigo mismo. Pero cada vez era más fuerte y más insoportable soñar contigo, con nosotros, acabar masturbándome pensando en ti sin poderlo evitar, desear hacer tantas cosas contigo.
Silencio.
-Creo que el día de la playa, cuando jugando me tocaste, no te pasó desapercibido que me excité. Y tengo que reconocer que bastante. Bueno, si no hubiéramos estado ahí y con tanta gente, yo no sé qué habría sido de mí –bromeé, a ver si así desaparecían un poco los nervios-. El caso es que al volver a casa empecé a pensar, y mucho. Estaba reflexionando sobre todo lo que me había pasado y me aislé del mundo.
-Intenté llamarte, fui a verte y no me abriste la puerta. Yo quería hacer como si no hubiera pasado nada en la playa, pero pensaba que te habías enfadado conmigo y por eso no querías verme ni hablarme. Me sentí tan mal y tan culpable que sin saberlo bebí más de la cuenta y acabé llamando a Sasori. Nos acostamos juntos esa noche, pero no debió ocurrir nada de eso.
Sus ojos se humedecieron un poco, pero no lloró. Estaba tan arrepentido y dolido que sentí como si quisiera justificarse ante mí y darme explicaciones, pero yo ni las merecía ni las estaba pidiendo. Por mucho que me doliese saber que efectivamente habían vuelto a acostarse, yo sabía que no tenía ningún derecho a reclamar nada, y menos sabiendo que Lee me estaba pidiendo perdón sin necesidad.
Lo abracé con fuerza para hacerlo callar, ya que me había interrumpido para contarme eso atropelladamente, como si hubiera querido poner un paréntesis para explicarme lo que había sucedido. Apoyé mi cabeza en su hombro, suspiré y lo estreché aún más fuerte. Seguí hablando así, en su oído, sin mirarlo a la cara.
-Lo siento, Lee –le dije en un susurro-, no quería que pensases que estaba enfadado. Pero necesitaba estar a solas y meditar sin que nadie me molestase. Necesitaba tomar una decisión y no quería que se viese influenciada por nada ni nadie. Cuando la tomé, intenté dar contigo, pero no me cogías el teléfono tú tampoco y pensé que era una venganza –me reí-. Lo siento, de veras. Te he hecho daño.
-No, tú no me has hecho nada. Siempre has estado a mi lado. Yo siempre he querido superarte, en el colegio, luego en el instituto, en la universidad, incluso en el gimnasio y ligando con las chicas. Y todo porque en realidad te admiraba. Cuando me di cuenta de que me gustaban los hombres, entendí que no era simple admiración lo que sentía por ti.
Apreté mi abrazo, conmovido por lo que acababa de oír y algo nervioso. Todo estaba tomando un cauce que yo no había previsto, y simplemente porque no esperaba que él me aclarase aquellas cosas que para mí siempre habían sido invisibles.
-He sido muy idiota, Lee, pero me he dado cuenta de que yo también te quiero.
El silencio fue tan sepulcral que pensé que había metido la pata, o que en realidad yo había entendido mal las palabras de mi amigo y no era de su agrado saber que yo sentía esas cosas por él.
-¿Qué?
Nos separamos con lentitud, mirándonos a los ojos y con la respiración agitada en lo que parecía una declaración cada vez más formal, y al menos yo me sentía casi como un adolescente o un niño que por primera vez experimenta lo que es el amor. En realidad, para mí casi era la primera vez, porque estaba comprobando que era mucho más fuerte de lo que nunca había sentido.
-No sólo he tenido impulsos sexuales contigo, Lee –dije intentando no sonar rudo en mis palabras en un momento como aquél, e incluso para mí sonó cursi-. Aunque no he querido reconocerlo, he tenido muchas ganas de seguir a tu lado y compartir más cosas de las que compartimos ya.
De repente, y sin previo aviso, Lee me besó. Fue casi como si no hubiera podido aguantar más y se hubiera lanzado sobre mí, deseoso de no perder más tiempo y recuperar el tiempo perdido, pero para mí estaba siendo todo tan extraño que sólo era una imagen borrosa.
Me acarició la espalda y me abrazó, siguió besándome y algunas lagrimillas sueltas rodaron por sus mejillas. Demasiadas cosas en tan poco tiempo para él debían haberle puesto los nervios a flor de piel como para seguir aguantando más. No pude evitar pensar lo que habíamos cambiado, los dos. Sobre todo en ese último tiempo, casi no parecíamos nosotros. Pero ahí estábamos, él y yo.
Creo que ambos comenzamos a sentir la misma necesidad conforme nos tocábamos, acariciábamos y besábamos. Me condujo hasta su habitación de la mano, flotando en una nube de irrealidad que nos guiaba a ambos sin ser conscientes realmente de lo que estaba pasando.
Había entrado tantas veces en aquella habitación y nunca la había visto con aquel brillo, me había acostado infinidad de veces en esa cama mientras hablaba con mi amigo y éste miraba su ordenador y jamás la había sentido tan mullida. Estaba descubriendo un mundo nuevo en cualquier rincón que miraba para mantenerme sereno, y sin embargo era todo tan familiar; tan tremendamente conocido y monótono a como yo lo recordaba…
Fin del Flash Back
---
A la mañana siguiente yo no cabía en mi de gozo. Había dormido tranquila y apaciblemente durante toda la noche, diría que abrazado a Lee casi sin soltarlo en ningún momento. Pero al abrir los ojos me di cuenta de que él no estaba en la cama, se había levantado antes que yo, y no me importó. Disfruté un rato más de la sensación de comodidad, después de haber podido solucionar mis problemas personales la noche anterior.
Cuando me cansé de tener la cama para mí solo, decidí levantarme e ir en busca de Lee. Lo encontré en el salón, sentado en el sofá con la mirada perdida en el suelo, rodeándose las rodillas. Me resultó muy extraño, así que me acerqué a él y le acaricié la espalda, pero se apartó y evitó el contacto. Era como si no quisiera que yo lo tocara o que estuviera cerca.
-¿Qué te pasa?
-Nada, no te preocupes.
-Lee, por dios…
-Esto no va a funcionar, Neji. No sé cómo pude dejar que haya pasado todo esto, pero no va a salir bien. Soy un estúpido.
-¿A qué te refieres?
El silencio que nació tras mis palabras, a la espera de que contestara y me aclarara lo que estaba diciendo, se hizo largo y pesado. No entendía qué quería decir, de repente, y me resultaba de lo más raro ese cambio de actitud. Y lo poco que estaba comprendiendo era un mazazo tan fuerte que empezaba a ponerme nervioso, sin poderlo evitar, desgraciadamente. Tampoco me apetecía que se diera cuenta de que estaban alterándome sus palabras.
-Me he dejado llevar demasiado por las emociones y la tensión de los últimos días, Neji, y no me he parado a pensar lo que era mejor en cada momento. Me emborraché, llamé a Sasori y me acosté con él. Y luego me arrepentí.
-Pero eso está arreglado.
-Y luego llegaste tú y me dijiste lo que yo había deseado oír durante tanto tiempo, y sin darme cuenta, me vi envuelto en lo que siempre soñé, y nos acostamos juntos. Y ahora… me arrepiento.
-¿Qué? –mi voz subió ligeramente de volumen, no tanto de enfado como de impresión, pues no podía creer lo que estaba oyendo. Al igual que la noche anterior me parecía todo un sueño, algo bonito después de haberme aclarado y aceptado mis sentimientos, ahora se me antojaba una pesadilla horrible.
Lee no me miraba; yo no podía apartar los ojos de su rostro, puestos en él como si en cualquier momento se fuera a ir, mas él hablaba con el aire, con el suelo al que miraba. Parecía que estaba ensayando un discurso aprendido de memoria, intentando recordar todas las palabras con exactitud. Aunque sabía que no era así, no podía apartar esa sensación de mi cabeza, ya que me sentía como si estuviera hablando con una grabadora que podía repetir lo mismo una y otra vez.
-Neji, te lo he dicho, no debió pasar lo de anoche. Al igual que nunca debí volver a acostarme con Sasori, tampoco debimos hacerlo nosotros. Me siento muy incómodo ahora.
-Pero,. ¿por qué? Es que no te entiendo.
-Yo… tengo que irme. No sé por qué lo hice, pero el año pasado pedí una beca para el extranjero. No quise decírselo a nadie, quería que fuese un secreto hasta que no llegase el último momento. Me la concedieron, hice planes aunque seguía con Sasori. Algo me decía que no iba a salir bien, no lo sé. Pero sabía que yo me iría, pasase lo que pasase, sin importar nada.
-Lee, yo te puedo esperar. No es tan grave.
-No, no lo entiendes. Mis planes no consistían sólo en irme un año a estudiar. He buscado trabajo, he decidido quedarme allí. No sé si me acostumbraré bien o cuánto me costará, pero es lo que quiero.
-Pero… -me quedé mudo de asombro. Había planeado tantas cosas sin contar con nadie que casi me sentí ofendido. Por aquel entonces, yo no tenía ningún derecho a pedirle explicaciones o esperar que él me incluyera en sus planes. Y ahora, que podría tener cierto derecho, yo no podía pretender que ya entonces él hubiera previsto lo que sucedería, para tomar una decisión u otra-. ¿No puedes rechazar la beca? No… ¿no quieres rechazarla?
-No… no quiero.
Me quedé helado. No me había esperado esa respuesta, quizá porque yo quería que lo dejase todo por mí, que cambiase lo que llevaba preparando durante casi un año sólo para quedarse a mi lado. Estaba siendo tan egoísta que ni siquiera podía darme cuenta de ello, tan obcecado en encontrarle un sentido a todo aquello. Ahora que yo había aprendido a reconocer mi homosexualidad, o mis gustos, o lo que fuera, quería que todo saliese bien. No había imaginado que pudiera salir mal. Y a lo mejor tenía miedo de saber que no estaba yendo bien, que a pesar de lo que habíamos compartido la noche anterior, todo estaba torciéndose. Era más sencillo cuando pensaba que Lee me correspondía y estaba deseando estar a mi lado.
-Lee,. ¿me quieres?
-¿Qué? –me preguntó, girando por fin su cabeza hacia mí. Sus ojos estaban muy abiertos, aunque yo no creía que fuese una pregunta demasiado descabellada como para que le hubiese sorprendido de aquella manera-. Creo que anoche ya te contesté a esa pregunta.
-Pero quiero que me la contestes ahora.
-Sabes que siempre te he querido, Neji. Al principio ni yo mismo lo sabía, pero debía ser eso incluso entonces. Y me he mantenido al margen, queriéndote en silencio para no hacerte sentir incómodo.
-Lee, no rehúyas mi pregunta. No te estoy preguntando si alguna vez me has querido, si me quisiste antes ni nada de eso. Ahora,. ¿me quieres ahora? –me estaba desesperando, y no porque estuviese viendo que él evitaba responder, sino porque sentía que lo estaba perdiendo, precisamente ahora que quería tenerlo junto a mí. Y el hecho de que él no contestase directamente, no me parecía una buena señal. Creía que la respuesta definitiva no sería del todo de mi agrado.
-No lo sé, sinceramente.
-¿Cómo que no lo sabes?
Él estaba muy serio, quizá convencido de que iba a salir mal la que podría ser nuestra relación. Yo quería intentarlo, pero estaba tan empeñado en no darle vía libre que empecé a pensar que, de verdad, todo se acabaría casi antes de empezar. ¿Por qué estaba siendo tan negativo? Yo reconocía que no tenía ningún derecho a hacerle cambiar sus planes, pero él tampoco estaba poniendo de su parte. O así lo veía yo en ese momento.
-No sé, Neji. Sé que no quiero cambiar mis planes, ya no sé si siento lo mismo por ti, o con tanta intensidad, como para querer que me esperes o asegurarte que yo volveré para estar contigo.
-Entiendo –dije, muy desanimado.
Por alguna razón, intuí que la conversación había terminado. Me dolía pensar que no hubiese manera de convencerlo, que todo lo que pasó la noche anterior se hubiese quedado tan pronto en un bonito recuerdo que no se fuese a repetir. Tal vez el destino nos deparase reencontrarnos y poder estar juntos, pero en ese momento yo no lo sentía así.
Tuve miedo de mi decisión, de haber acabado aceptando algo que finalmente no había salido como me esperaba. Porque en el fondo me esperaba un buen final, de ésos de película. Mas una cosa no tenía nada que ver con la otra, que al final no pudiese estar con Lee, simplemente por mi culpa y no haber querido despertar antes, no quería decir que me hubiera equivocado a la hora de aceptar lo que era y lo que me gustaba. La noche anterior me había sentido más feliz que muchas otras veces en mi vida, quería pensar que podría ser así siempre, al lado de quien fuese. Y esperaba, en ese entonces, que finalmente fuese junto a Lee.
Quería que pasase el tiempo rápido, que terminase aquel año y me añorase tanto como para decidir volver, en lugar de quedarse en a saber dónde trabajando. Se me iba a hacer difícil esperar, ni siquiera sabía si podría hacerlo en caso de que tardase más de lo que yo quería creer. Pero al menos lo iba a intentar.
Después de hablar con Lee, la situación era un poco violenta, o así me lo parecía a mí. Notaba el ambiente tenso y un poco cargado, así que decidí que era mejor irme a casa para reflexionar y tranquilizarme. Ya tendría tiempo de hablar más calmadamente con él, para despedirle y desearle que le fuera bien en el extranjero. Me alegraba saber que al menos nuestra amistad podía seguir intacta. No tenía por qué perderlo definitivamente, simplemente no íbamos a estar juntos, nada más.
Me cambié de ropa, me despedí rápidamente de él hasta otro momento y salí a la calle. Me vino bien el paseo de vuelta, porque me permitió pensar las cosas con más frialdad, poniéndome en su lugar en vez de seguir metido hasta la médula en el mío. Tenía que reconocer que estaba siendo un poco egoísta, y eso no era lo que él necesitaba en esos momentos. Creo que, a su manera, me pedía algo de ayuda, aunque sólo fuese dejando de presionarle e insistirle. Y era completamente normal, dadas sus circunstancias. Todos los demás seguramente aceptasen su decisión con agrado, aunque lo fuesen a echar de menos, y lo apoyarían en todo. Yo tenía que hacer lo mismo, no dejaba de ser un amigo más. Aunque me doliese reconocerlo.
Ya en casa, después de ubicarme un poco y comer, llamé a Sakura para hablar con ella. No es que me apeteciese explicarle lo que había pasado y hacerle ver que al final todo había encontrado un prematura final, pero necesitaba sacarlo de mí. Tenía que contar lo que sentía, lo que habíamos hablado, todo. Era una necesidad apremiante y, si no lo hacía, seguiría igual de desorientado que cuando llegué. Mi mente me pedía reproducir aquella conversación para poder buscarle un sentido a todas las palabras, como si yo fuera un mero espectador en tercera persona, con la ventaja de poder analizarlo y opinar objetivamente. Así quizá me ayudaría a mí mismo a entender lo que pasaba por la cabeza de Lee y no encerrarme en mis propios sentimientos. Tenía que tener en cuenta los suyos. Siempre lo había hecho, en su relación con Sasori, siempre estaba pendiente de lo que él sentía y cómo se encontraba, ahora me había llegado el momento de seguir poniendo eso en práctica, aunque yo fuese el implicado.
Hale, eso es todo. Ya no queda nada. ¿Qué os ha parecido?. ¿Sorpresa? Bueno, esperaré a los pocos reviews fieles para que me digáis xDDD Espero que al menos no os haya defraudado (más xD), no sé. Nos vemos el miércoles que viene por última vez. Al menos, en este fic, que ya llevo 4 capítulos de uno nuevo que me está gustando más. A mí, claro, cuando lo publique, si leéis, ya me diréis. Como os guste más éste, me corto las venas y me revisaré mis gustos personales xDDD Chau!!
