HARRY POTTER Y LA REINA DE BELLEZA
Capítulo dos: Confrontaciones
Desde el momento en que las amigas se inscribieron, comenzaron a sentir dentro de ellas el afán de competencia, y unos insoportables deseos de ganar a toda costa. Ginny había decidido demostrarle a Hermione que era tanto o más hermosa que ella, mientras la castaña deseaba que Ron solo tuviera ojos para ella, y en eso ninguna rubia de acento extraño le iba a ganar, aunque tuviera que pasar sobre… su mejor amiga…
— ¡Oh la lá, pego qué sogpguesa! — exclamó Fleur al ver a las amigas anotándose para la competencia —. ¿Saben? Me da gusto que se inscguiban, cgueo que ustedes sí son una buena competencia paga mua… Entgue nosotgas, mis compañegas de Beaubaxtons no se nos acegcan ni un poquito… En fin, nos veguemos pgonto, ¡adieu!
Ginny y Hermione la vieron alejarse, y ambas pensaron lo mismo; que Fleur sí que era una contrincante que daría batalla para ellas dos, pues aparte de bonita se veía sofisticada y elegante. Pero les aguardaba una sorpresa más, y ésta sería bastante desagradable.
— ¡Vaya, vaya! Hola leoncitas, no me digan que van a atreverse a concursar — les dijo a sus espaldas Lavender Brown, acompañada de Pansy Parkinson. Ambas chicas llevaban ya sus hojas de inscripción en la mano, e iban bastante sonrientes.
— Pues así es Lavender — contestó Ginny —, y no sólo eso, les vamos a ganar, par de lombrices.
— Ja, ya te cansarás de insultarnos, pecosa — le contestó Pansy —, nosotras demostraremos que no somos gentuza como ustedes, y desde ahora mismo.
Así diciendo, dieron media vuelta y se fueron, dejando a la pelirroja con la palabra en la boca. Ambas estaban furiosas, pero se controlaron y no les siguieron el juego, pues comprendieron que lo que deseaban era provocarlas. Ya les habían dicho al inscribirse que a partir de ese momento estarían en observación, para ver su conducta y comenzar a evaluarlas.
— Ginny, creo que tenemos que estar más unidas que nunca — le dijo la castaña a su amiga —. Presiento que ese par de arpías nos van a hacer la vida imposible durante el convivio.
— Sí, tienes razón — contestó la pelirroja —, cuenta conmigo Mione.
Ambas se dieron la mano para cerrar su pacto, y así se encaminaron a reunirse con los chicos y continuar sus clases.
Por su parte, a ellos les costaba trabajo comprender el montón de reglas que debían seguir como jurado de calidad, pues tenían que entender todo el proceso de calificación para saber cómo otorgar su voto en caso necesario. Fleur les había comentado que no podía decir quiénes integrarían el jurado, sino que se sabría hasta el día de la final, dentro de un mes. pero la rubia no contaba con "el encanto Weasley", mediante el cual Ron pudo convencer a una de las compañeras de Fleur, y pudo sacarle algo más de información. Cuando la comentó con Harry no podía creerlo todavía.
— ¡Pe-pero c-cómo es posible! ¡No, no, no, no puede ser, que fuera cualquiera, pero no él, NO ÉL, ÉL…! — rumiaba el pelirrojo con coraje — ¡Ah, pero como se atreva a acercársele a mi Herms, le echaré todas las maldiciones del mundo encima!
— Ya cálmate amigo, basta ya — le dijo Harry, tratando de apaciguarlo —. Era de esperarse que lo invitaran, sabes lo importante que es para el mundo del deporte mágico…
— ¡Pues ya está regresándose a su mundo, que se alquile de recoge-bludgers y que una lo deje sin cabeza! — rezongaba Ron, cada vez más furioso.
— Mira Ron, sólo será por una noche que lo tengamos al lado, después se volverá a su colegio y no te molestará más.
— ¡Claro, es fácil para ti decirlo, como no está detrás de mi hermana…!
— Créeme Ron, te comprendo, y es más, si llego a notar que se le acerca demasiado a Hermione o se le insinúa, te prometo que haremos algo, yo te ayudaré, pero por favor, prométeme que no armarás una revolución en Beaubaxtons. Hazlo no por mí, sino por Hermione. Tengo la seguridad de que está concursando por ti; así que haz lo mismo por ella.
Ron lo pensó por unos momentos, mismos que tardó en calmarse. Su amigo tenía razón, si lo habían elegido como jurado debía comportarse como tal, y no como un barbaján, como Hermione le decía cada vez que la celaba sin razón.
— Está bien Harry, me comportaré — dijo al fin —, pero más le vale que no se le acerque, o ya verá ése… Krum…
Por fin, llegó el día de partir a Beaubaxtons, donde se concentrarían las concursantes para su convivencia y paulatina eliminación de la competencia. Hermione y Ginny llevaban listas sus maletas, la de la castaña era más bien modesta en comparación a la de su amiga. Ambas miraban a todos lados, y veían contra quiénes tendrían que medirse en la final, llevándose varias sorpresas. Aparte de Fleur, Lavender y Pansy, también estaban las hermanas Patil y Cho Chang, y muchas otras chicas muy bonitas de Hogwarts. Todas esperaban los carruajes voladores del colegio sede, los cuales llegaron puntuales a recoger a las aspirantes. Cuando ya todas habían abordado y estaban a punto de partir, se escucharon los gritos de alguien que corría, tratando de alcanzar al carruaje donde estaban Ginny y Hermione. Éstas se asomaron por la ventanilla, y grande fue su sorpresa cuando vieron de quién se trataba.
— ¡Hey, espérenme por favor, no se vayan sin mí! — gritaba Luna Lovegood, mientras corría a todo lo que daban sus piernas, y hacía hasta lo imposible por no ir dejando regadas sus pertenencias, que amenazaban con caer de un gran bolso abierto que Luna llevaba abrazado. Por fin llegó hasta el carruaje, y al subir fue directamente a sentarse entre sus amigas Hermione y Ginny.
— ¡Hola chicas, qué bueno que alcancé lugar! — les dijo la rubia recuperando el aliento —. Estuve a punto de quedarme, por haber lavado mi ropa anoche y no secarla mágicamente. Pero bueno, llegando a Beaubaxtons veré qué hago con la que no se ha secado aún.
— Eh, Luna — dijo Hermione —, no me digas que no la secaste antes de meterla en tu bolso…
— Bueno, si no quieres, no te lo diré — contestó la rubia, en tono de broma —. Y ustedes, ¿traen todo listo para cada evento? Yo traje algo de ropa extra, por si acaso…
— ¿Eventos? — dijo la castaña, mientras Ginny ahora volteaba a verla a ella —. Pero, ¿qué no solamente el importante es el evento de la final? Yo creía que íbamos a convivir…
— Así es Mione — le dijo Ginny —, pero esa convivencia se llevará a cabo en varios eventos, para que nos califiquen el cómo nos desempeñamos en la sociedad mágica. ¿Acaso no leíste todo tu pergamino de inscripción?
Hermione puso cara de estupefacción, y no supo qué contestar. Efectivamente, ella no había leído por completo su inscripción, y ahora tendría que invocar algo más de su guardarropa para cada ocasión, pero había un problema. ella siempre había vestido informal, y era muy raro verla con vestido, por lo que no sabía muy bien qué llevar en cada ocasión y además, de acuerdo con las reglas; no podían ayudarse en su arreglo personal, únicamente podrían prestarse algunos elementos de ser necesarios, como cremas, jabones y demás. Tendría que pedirle ayuda a Ginny, para lograr por lo menos aparecer dignamente en los eventos por venir. Pero presentía algo, viendo la cara de su amiga; ¿ la pelirroja querría ayudarle, aún sabiendo que era evidente que envidiaba su figura?
No podía saber lo que pasaba por la mente de Ginny en esos momentos. Ésta, por su parte, miraba a las demás concursantes de reojo, como midiendo el terreno en el que acababa de internarse. Por todos lados veía esbeltos talles y generosos escotes, y comenzó a pensar que iba a ser extremadamente difícil hacer notar su atractivo entre tanta exhuberancia de bellezas alrededor. Tenía que pensar en algo, quizá… una que otra travesura…
Por fin, luego de un viaje cansado, llegaron a Beaubaxtons. Nada más bajar de los carruajes, fueron recibidas por Madame Maxine, la directora del colegio; y Fleur Delacour. La directora les dirigió a las aspirantes unas palabras de bienvenida.
— ¡Bienvenidas, concursantes! Es un orgullo y un placer para nuestra escuela ser la sede de tan importante evento mágico-social, el cual esperamos sea un completo éxito entre nuestra comunidad mágica. Ahora por favor, sírvanse pasar a nuestro Gran Salón, en donde se les darán algunas indicaciones para que su estancia aquí sea tan confortable como si estuviesen en casa.
Así diciendo, Fleur y sus compañeras comenzaron a organizar filas con las concursantes, y a medida que las hacían avanzar, iban pasando por un gran arco de luz multicolor, puesto a modo de marco ante la puerta principal del colegio. Las chicas se sintieron algo raras al pasar por el arco, y de inmediato Hermione supo que no estaba puesto ahí solamente como adorno.
Al llegar al Gran Salón, notaron que las mesas eran triangulares, distribuidas diagonalmente a lo largo del recinto, y vieron con sorpresa que sus lugares ya estaban asignados, señalados con bellos atriles con placas grabadas con sus nombres. Cada lado de las mesas tenía tres nombres, y a Ginny le correspondió en la mesa al lado de la de Hermione, y junto a ella se sentaron Lavender Brown y Padma Patil, mientras que Hermione se vio flanqueada por Luna Lovegood y Pansy Parkinson. Al mirar alrededor pudo ver a Parvati Patil y a Cho Chang en la mesa de Fleur Delacour, quien en un momento dado hizo silencio para tomar la palabra.
— Queguidas compañegas: Nuestga escuela les da la más cogdial de las bienvenidas, espegando que su estancia sea confogtable y placentega. Ahoga bien, sé que muchas de ustedes se sintiegon extgañas al pasag pog nuestgo agco; eso se debe a que dicho agco está encantado, y al pasag pog él sus vaguitas y cualquieg agtefacto mágico entgue sus pegtenencias ha sido encantado, impidiendo que su podeg pueda seg utilizado en contga de cualquier otga concugsante. Así no habgá tgampas entgue nosotgas.
Las palabras de Fleur cayeron como balde de agua fría entre muchas de las chicas, aunque Hermione ya se esperaba algo así, tenían que tener algunas medidas de seguridad al convocar a gente de otros colegios.
— Lo anteguiog compañegas — continuó Fleur —, se decidió paga evitag el teneg que guevisag las pegtenencias de cada una de ustedes, así queda pguevenida cualquieg discogdia entgue nosotgas. También les anuncio que, dada la enogme cantidad de aspigantes que somos, los dogmitoguios quedagon guepagtidos en tegnas, y cada una de ustedes tiene a su lado a sus compañegas de habitación.
Otro balde de agua fría. Ginny no podía creerlo, ella compartiendo la habitación con quien consideraba la serpiente más rastrera de todo Hogwarts. Miró a Hermione de reojo, y notó la cara de sorpresa de la castaña, la sonrisa franca de Luna y la mirada de fastidio de Pansy. Las hermanas Patil permanecieron impávidas, y Lavender tenía un gesto peor que el de Pansy.
— Bueno, eso es todo pog el momento — finalizó Fleur —, ahoga podemos disfgutag de nuestga deliciosa comida, espegamos que sea de su gusto. Más tagde guecibigán las instgucciones paga el pguimeg evento. Buen pgovecho.
Estaba hecho, no había marcha atrás. Ahora dependía de cada una el superar a las demás en belleza, inteligencia, gracia, simpatía y talento, para alcanzar el triunfo.
