Bien, aquí estamos un miércoles más y, ya, el último. Aquí se cierra el fic y toda la hisotira. Sé que podría haber sido algo más larga, pero creo que si me hubiese obligado a extenderla, al final el resultado hubiese sido peor. Hace unas semanas, antes de los problemas que tuve para actualizar, me vino la nostalgia y me puse a echarles un vistazo a los reviews recibidos en "No hay Luna sin Sol". Me dio mucha pena que por aquel entonces la gente estuviese tan maravillada, independientemente de que hubiese tanta que me leía. Y no por nada, sino porque yo reconozco que he dejado un poco que desear en este fic. Vale, a lo mejor soy demasiado exigente conmigo mismo, pero yo me daba cuenta, y las críticas me lo confirmaban, de que estaba descuidando algunas cosas. Al principio simplemente se me iban los personajes de las manos sin yo quererlo y, aunque intentaba sujetarlos bien fuerte, no era capaz, y no sabía porqué. Creo que eso me desanimó, sumado a las tonterías que normalmente se tienen, de por sí. Me dejó de gustar mi propio fic, aunque yo exageraba un poco (ya se sabe, siempre se le tiene algo de cariño a algo propio xD). Pero ya sabéis cómo soy, demasiado estricto conmigo mismo, y si dije que publicaba cada miércoles, así lo tenía que hacer. En esta ocasión tuve algunos problemillas, pero dentro de lo que cabe, creo que lo cumplí, no? Ése fue un problema, que estaba obligándome a mí mismo y, de esa forma, estaba haciendo que el fic decayera. Un círculo vicioso, vamos. Como no me gustaba, no le prestaba la suficiente atención y, al no hacerlo, me equivocaba y me gustaba menos, y vuelta a empezar. Yo siento haber hecho eso, pero en fin, al menos lo he podido terminar, creo que con un resultado no tan malo como podría haber sucedido, aunque muy mejorable xDDD. No puedo prometer que volveré pronto, porque de hecho estoy muy ocupado y casi no tengo tiempo para escribir, de hecho llevo varios días sin poder. Pero sí prometo que no tardaré tanto como la próxima vez, ya tengo otro proyecto en mente y 5 capítulos escritos. Así que aunque tarde un poquito, siempre será pronto en comparación xDDD Y nada, a los reviews de gente registrada que me llegue ahora, dado que ya no puedo escribirlo en el capítulo siguiente, os contestaré por mensaje privado. A los que no estéis registrados, muchas gracias por haberlo leído y por haber aguantado hasta aquí. Sólo espero que os haya gustado dentro de lo que cabe, y siento mucho para todo el mundo que los personajes no se correspondan demasiado a los originales. Un abrazo.


Epílogo

Ya sabes que las cosas a veces no salen como nos esperamos. Simplemente, viran o se tuercen, como prefieras llamarlo, y nos encontramos con caminos desconocidos o que, sin más, no queríamos encontrar. Eso mismo fue lo que me ocurrió a mí con Lee.

Pero ya sabes que todo pasa por alguna razón, y quizás esta vez fue para que tú y yo pudiéramos conocernos. Quién sabe, si mi historia con Lee hubiera salido a pedir de boca, tú y yo podríamos no estar juntos en estos momentos. Sólo son suposiciones, pero prefiero verlo de ese modo, en lugar de amargarme reflexionando sobre lo que pudo ser y no fue. No lo pasé bien, pero lo que cuenta es el presente. Y ahora estoy perfectamente a tu lado.

Si con algo me he de quedar de todo aquello, será con los buenos momentos, con las risas y todos esos ratos que compartimos, a solas o no. Tengo que reconocer que Lee me enseñó tantas cosas que nunca podré dejar de estarle agradecido. Incluso gracias a él yo me di cuenta de lo que quería y lo que me gustaba.

¿Estuve enamorado de él, después de todo? Pues sí, yo diría que así fue. Tal vez al principio no era nada de eso, sólo atracción. Pero si tomé una de las decisiones más importantes de mi vida y me arriesgué para estar con él, fue porque en realidad yo me di cuenta de mis sentimientos. Aún recuerdo el día en que Naruto me dio una lección y me enseñó a luchar por ellos, por defenderlos y reconocerlos ante todos, en lugar de fingir y huir como siempre había hecho. Era tan borde con él y, sin embargo, me daba cuenta de que él era sincero, conmigo y consigo mismo, y así se ganó mi amistad poco a poco. Desde entonces quise seguir ese consejo y actuar en consecuencia. Algo que me costó hacer con mi homosexualidad.

Siempre recordaré a Lee con mucho cariño. No me mires así, creo que el tiempo todo lo cura, incluso el mal de amores. Todo se enfrió hasta donde había estado siempre, una amistad muy profunda y cercana, y no puedo evitar pensar que si lo nuestro no funcionó, ya fuera por su decisión o porque en el fondo no debía ser así –quizá yo no estaba realmente preparado-, es porque era la mejor opción.

Y por eso no lo culpo de nada. Lo hice, cuando se marchó y me dejó así sentí que me había traicionado. Pero en realidad nunca hizo nada de eso. Ahora entiendo que lo que él no podía hacer, por encima de todo, era traicionarse a sí mismo, como hubiera sucedido si hubiese aceptado el que estuviésemos juntos.

Simplemente se cansó de esperar, de quedarse de brazos cruzados a que yo diese el paso. No sé si alguna vez pensó que eso pudiera pasar o tan sólo lo fue asimilando con resignación. Pero sé que esperaba, a lo mejor a que sus sentimientos dejaran de darle falsas esperanzas para poder tomar sus propias decisiones, fuesen cuales fuesen. Cuando yo quise dar otro pasito más en nuestra relación ya debía ser tarde. Compartimos unos últimos momentos maravillosos, pero nada más. Tal vez flaqueó entonces, pero se daría cuenta de que, en el fondo, su decisión de irse venía de antes y ya no había tiempo para cambiarla por mí. Hubiera significado cambiar sus propios pensamientos y su autocontrol. Así que yo ahora no le guardo rencor. Tampoco podría, después de haberlo comprendido de esta manera, en lugar de seguir cegado con lo que creía entonces.

No he vuelto a saber nada más de él. Al principio me escribió, me contaba lo que estaba haciendo. Pero después de ese año, y otros pocos meses más, dejó el trabajo y me dijo que quería conocer nuevos países. Comenzó a viajar, me explicaba lo que veía en cada ciudad y las curiosidades con que se encontraba. Pero al final las cartas se hicieron más lentas, se fueron reduciendo, hasta que un día dejaron de llegar. Me di cuenta de que las mías ya no tenían respuesta, hasta que lo dejé estar. Le perdí la pista y no he vuelto a saber nada, ni dónde estará, ni con quién, ni qué hará. Todo eso es un misterio para mí que me resulta muy complicado de averiguar.

Pero él sigue en mi mente, casi cada día le dedico algún pensamiento positivo para que allá donde esté él tampoco se olvide de mí, o simplemente para que las cosas le vayan bien.

Ésta ha sido mi vida en ese período de tiempo tan crucial. Me pediste que te contara cómo me di cuenta de mi homosexualidad. Ya te avisé de que iba a ser largo, o al menos de que yo lo haría largo, pero aun así accediste y quisiste saberlo. Pues bien, eso ha sido todo. Y no me arrepiento de nada.

¿Recuerdas cuando nos conocimos? Yo seguía coladito por él, como un adolescente que acaba de descubrir que es un hombre y puede sentir muchas más cosas de las que creía. Y tú, tan persistente como siempre, conseguiste hacerte un hueco dentro de mí. Un hueco tan hondo y tan profundo que me fue imposible ignorar, y al dedicarle la atención que buscaba y, que en efecto merecía, me di cuenta de que me gustaba mucho.

Creo que ahora me alegro de que seas tan pesado como siempre te digo. Lo único que me apena es que nunca hayas podido conocer a Lee salvo por lo que te he contado de él. Sé que a lo mejor la situación sería un tanto incómoda, pero a la larga a mí me haría ilusión poder contar con los dos a mi lado, igual que pasa con todos los demás. Él fue lo más importante en mi vida, de toda mi vida, y cuando desapareció, llegaste tú y continuaste con esa labor de apoyo que necesitaba. Y no lo veo como una sustitución, sino tan sólo un cambio.

Es un poco triste que nadie sepa de Lee. De hecho, yo he sido el que los mantenía informados sobre su paradero mientras lo sabía. Los chicos me preguntan de vez en cuando, sobre todo Naruto, pero no les puedo contestar. Creo que nadie ha dejado de recordarlo y que todos nosotros seguimos deseando que en cualquier momento aparezca una carta en el buzón para decirnos que está de vuelta y que le apetece vernos a todos. O incluso que de buenas a primeras llame a nuestras puertas y nos diga que ha regresado y que nos echaba mucho de menos.

Pero algunas cosas no son tan sencillas, tenemos que aprender a vivir con ello. Yo me di cuenta de esa lección cuando vi que mis sueños con Lee se desmoronaban de la noche a la mañana. Porque no dejaba de ser repentino. Yo nunca sospeché que él hubiese planeado irse, nadie en realidad. Y al compartir todo lo que compartimos esa noche, al unir nuestros sentimientos, yo jamás imaginé que en verdad era un desliz del destino y él se iba a separar de mi lado tan pronto como había llegado.

Bueno, así fueron las cosas. Un proceso tan largo y tranquilo, tan monótono que parecía que no iba a acabar y, de repente, se deshizo el encanto. La historia tuvo su final. Y no era sino un nuevo comienzo, a tu lado, enredándose y soldándose entre sí a la perfección, al igual que un laberinto sin salida en el que vuelta tras vuelta uno acaba siempre donde empezó. Un laberinto, a fin de cuentas, de palabras que han volado de aquí para allá, palabras que se pierden en el tiempo, aunque sus emociones sigan guardadas en mi corazón. Ahora, ya no necesito volver a perderme; ahora, no es más que un simple laberinto más, un laberinto de palabras vacías.