HARRY POTTER Y LA REINA DE BELLEZA
Capítulo seis: campamento de miedo 2
Desde el inicio de la carrera, Ginny dejó en claro quién era la deportista de ese grupo, adelantándose rápidamente y sin mucho esfuerzo a las otras. Hermione y Luna, desde la orilla; animaban a la pelirroja a grandes voces, mientras Lavender ni siquiera se dignaba mirar el desempeño de su amiga Pansy, quien se iba quedando cada vez más atrás. En un momento dado, la única que le presentaba batalla a Ginny era Cho Chang, pues también era una chica atlética, y se lo estaba demostrando a todas.
Al final de la carrera, en un final algo cerrado, la ganadora fue Ginny, seguida de Chang y dos chicas de Beaubaxtons, Luego llegó Fleur y finalmente Pansy. Hermione, Luna y las Patil corrieron a recibir a Ginny, mientras que Lavender ni siquiera le dio la mano a Pansy, aunque ella no dijo nada se notaba la tristeza en su cara.
— ¡Qué bien lo hiciste Ginny, ganaste! — le dijo la castaña — ¡Eres grandiosa en el deporte!
— ¡Sí Ginny, lo hiciste fantástico, no pudieron contigo! — le dijo a su vez Luna.
— Gracias Hermione, gracias Luna — les contestó contenta la pelirroja, mientras las Patil la abrazaban —. La verdad no me preocupé más que de Chang, pues la he visto entrenar y sí que posee resistencia, pero lo que más demuestra es una tenacidad inquebrantable. Es tan terca, que no para hasta alcanzar lo que se proponga.
En eso, Chang se acercó al grupo, y le extendió la mano a Ginny.
— Bien hecho Weasley — le dijo —, ahora sé que debo entrenar más duro si quiero vencerte alguna vez. Felicidades.
— Gracias Chang — contestó la pelirroja algo sorprendida —, tú también diste buena pelea. Mantente así para que un día de estos te dé la revancha.
Chang sonrió ante el comentario, y se despidió de todas con una reverencia para retirarse a las regaderas. Mientras se alejaba, Snape y Lupin se acercaron al grupo.
— Felicidades señorita Weasley — dijo Lupin sonriendo discretamente —. Siga así, y puedo asegurar que ganará en la final.
— Eso está por verse amigo — dijo Snape palmeándole la espalda —. Aún falta ver a las demás competidoras, sobre todo a Granger. Pero de todas formas, la felicito Weasley, enhorabuena. Y suerte para usted Granger, la siguiente carrera es la suya.
Dicho esto, ambos profesores se alejaron, dejando a las chicas con cara de duda. En verdad estaban comportándose de lo más extraño, tal vez después pudieran averiguar por qué. Por ahora, Hermione debía concentrarse en su competencia, pues Snape había dicho la verdad, ella estaba en la eliminatoria siguiente.
Todo estaba listo para la siguiente carrera. Ahora tocaba el turno a Hermione, quien se enfrentaría a Lavender, a las hermanas Patil, a Luna y a otra chica de Beaubaxtons. La castaña se alistó, aunque en realidad no estaba segura de hacerlo bien, mucho menos de ganar, pero al ver a su amiga Ginny dándole ánimos, se dijo a sí misma que haría su mejor esfuerzo.
Las competidoras se acercaron a la línea de salida, y Hermione vio que a Lavender le correspondía el carril al lado del de ella. Sin hacer caso a los gestos de desprecio que Lavender le hacía, la castaña se concentró para la salida. Esta vez los jueces serían Krum, Karkarov, Dumbledore y las tres profesoras de Beaubaxtons. Cuando la castaña miró discretamente al costado del estanque, hacia donde estaban las improvisadas gradas; se sorprendió al ver a Snape y Lupin sentados juntos y demostrando entusiasmo, y justo arriba de ellos estaban Harry y Ron, callados y serios. Eso le pareció aún más extraño que todo lo que había visto anteriormente. A ella le correspondió uno de los carriles centrales, y a sus costados estaban Lavender y Luna, listas para salir. Hermione miró de reojo a su amiga Luna, buscando en su piel las marcas de las hormigas dejadas por la maldad de Lavender, pero sorprendentemente no había ninguna marca en la piel de la rubia, mas no se podía decir algo así de Lavender, cuya piel estaba enrojecida y cubierta por pequeñas marcas dejadas por las hormigas.
Mientras la castaña trataba de explicarse ese fenómeno, Karkarov dio la salida. La castaña fue tomada por sorpresa, y salió ligeramente retrasada, pero le fue relativamente fácil alcanzar y rebasar a Lavender, quien más bien parecía estar en una pasarela acuática que en una carrera. Parvati se adelantó a su hermana tomando la delantera del grupo, y Luna rebasó a Padma quedando en segundo lugar, Padma se esforzaba por mantenerse en tercero; seguida por el mano a mano que sostenía Hermione con la chica de Beaubaxtons, y muy atrás venía Lavender, a quien no parecía importarle mucho si ganaba o no.
Haciendo un enorme esfuerzo. La castaña rebasó por fin a la otra chica, pero quedó tan cansada que ya no pudo alcanzar a Padma, y al final quedó en cuarto lugar. Parvati ganó, y Luna quedó segunda y Padma en tercer sitio, calificando a la siguiente ronda. Al salir del agua Hermione sintió que la abrazaban con una toalla, y vio a Ginny felicitándola por su esfuerzo. Luego ambas se acercaron a Parvati y a Luna para felicitarlas y, mientras lo hacían, vieron que en las gradas Lupin y Snape aplaudían el esfuerzo de la castaña, mientras Harry y Ron los reprendían. Ese fue el punto máximo de rareza que las chicas soportaron, y se propusieron averiguar qué era lo que estaba pasando.
La competencia continuó, de tal forma que para la carrera final estaban listas Ginny, Cho Chang, Luna, Parvati, Fleur y una de sus compañeras de colegio. Aprovechando que estaban en carriles contiguos, La pelirroja le preguntó a Luna.
— Oye Luna, ayer Hermione y yo vimos a Lavender poniendo hormigas en tu cama, pero veo que no te picaron, ¿cómo le hiciste?
— ¿Hormigas? — dijo la rubia — ¡Ah! A lo mejor por eso sentí cosquillas anoche mientras dormía, y yo creías que había sido la crema humectante que me puse en las regaderas la que me hacía eso.
— ¿Crema humectante? — preguntó Ginny —. Y dime, ¿esa crema tenía algo, repelente o algo más?
— Pues, no que yo sepa — contestó Luna — solamente perfume de crisantemos.
Ginny sonrió ante la respuesta. Ahora se explicaba por qué la piel de Lavender estaba en ese estado; había sido picada por las hormigas que fueron ahuyentadas por el perfume que emanaba la crema de Luna. El aroma de los crisantemos es un repelente natural de insectos, según le había enseñado su padre, y las hormigas, hambrientas, buscaron lo primero que se encontraron para picar, el cuerpo de Lavender. En la primera oportunidad se lo contaría a Hermione, para reírse juntas.
La carrera final comenzó, y esta vez fue Ron quien dio la salida, y la pelirroja se extrañó que su propio hermano no le hubiera hecho alguna seña, ni siquiera para molestarla, como era su costumbre. Pero dejó de pensar en eso para concentrarse en ganar, y comenzó a nadar extraordinariamente, seguida de cerca por Chang y, misteriosamente, por Fleur, mientras las otras tres chicas permanecían a la zaga del grupo. En la vuelta de retorno, Ginny se sintió un poco extraña, con un ligero mareo que la sorprendió, pero se diojo a sí misma que no iba a dejar de dar pelea, y siguió adelante sin hacer caso a su malestar, pero al ver a su lado notó a Chang agotada, y haciendo grandes esfuerzos por mantenerse a flote más que nadando, hasta que, ya cerca de la meta, Chang no pudo más y se hundió en el agua, mientras Fleur la adelantaba. Ginny pensó rápido, y tomando una gran bocanada de aire, se sumergió en busca de Chang, para salir segundos después con ella abrazada. Chang se veía realmente mal, y Ginny hacía un gran esfuerzo por halarla hasta la orilla, mientras Fleur llegaba a la meta seguida de Luna, Parvati y la otra chica de Beaubaxtons.
De inmediato, Ron y Harry se acercaron, y mientras Ron sostenía la cabeza de Chang, Harry le daba respiración artificial, ante la atónita mirada de Ginny. Lupin se acercó también, y tomando a la pelirroja por los hombros la ayudó a levantarse.
— ¡Ginny! — le dijo mirándola a la cara — ¿Te encuentras bien? ¡Ginny, háblame por favor!
— ¿Eh? ¿Cómo? — dijo Ginny reaccionando lentamente —. Eh… yo… e- estoy bien maestro, ya estoy bien.
— Gracias a Dios — dijo Lupin aliviado —. Ven, te llevaré a la enfermería.
— No, no es necesario maestro, de verdad, gracias — decía la pelirroja con los ojos cerrados. El mareo se le estaba pasando, pero aún sentía que podría caer si trataba de caminar.
— Bien — dijo Lupin — entonces te llevaré a tu barraca, y no aceptaré un "no" por respuesta.
Ginny asintió con la cabeza, y se dejó conducir por el profesor hasta el dormitorio. Cuando llegarfon, Lupin se aseguró de que nadie los viera, y acompañó a Ginny hasta su camastro, la ayudó a recostarse y se sentó a su lado.
— Gracias profesor — dijo la pelirroja sintiendo sueño —. No sé qu-qué me pasó, nunca me había sentido así con el ejercicio.
— Ya lo averiguaremos — dijo Lupin acercando su cara a la de ella —, por ahora, descansa mi pequeña Gin.
Ginny se asombró al oír eso. La única persona que le decía pequeña Gin era Harry, y lo hacía cuando estaban a solas. ¿Cómo lo supo el maestro Lupin, y por qué utilizaba él ese apodo tan familiar con ella?
— No te asustes por esto — continuó Lupin —, debo irme para que no sospechen, pero antes déjame decirte que te adoro pequeña, para mí, tú eres ya la ganadora. Ya te explicaré todo en cuanto pueda, adíós y alíviate pronto.
Y diciendo esto, le dio a Ginny un pequeño beso en los labios, para luego retirarse rápidamente dejándola turbada con mil cosas en la cabeza, además del mareo. Su maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras acababa de besarla, y de decirle que la adoraba. Pero ella amaba a Harry, y ahora, ¿qué iba a pasar? Alcanzó a escuchar voces afuera, y puso atención para escuchar.
— ¿Qué pasó, le dijiste algo? — dijo la voz de Snape, que se escuchaba claramente.
— ¡Baja la voz! — contestó Lupin —. No, no le dije nada, está muy aturdida, a lo mejor no me comprende y se arma lío.
— ¿Entonces por qué tardaste?
— Bueno, es que… le di un beso.
— ¡¿QUÉ?! ¿Y así pretendes que comprenda? ¡Estamos fritos si nos acusa ante los otros jurados!
— Cálmate amigo. No me pareció que nos fuera a acusar, además, le dije que le explicaría todo en cuanto pudiera.
— Pues más vale que sea pronto, todavía faltan días de campamento y si alguien sospecha…
— Tranquilo Ron, nadie sospechará. Ahora vámonos, mañana también será un día ocupado.
— Sí lo sé. Es que ya me desesperó verme así…
Las voces se alejaron, pero Ginny había escuchado lo suficiente. ¿Por qué Lupin había llamado "Ron" a Snape? ¿Y por qué Snape decía que estaba desesperado por su apariencia? ¿Acaso no eran quienes aparentaban ser?
Luego que todo terminara, las otras chicas regresaron a la barraca, y lo primero que Hermione hizo fue ir a ver el estado de su amiga pelirroja, mientras Fleur les seguía presumiendo su medalla a las Patil. Chang se había quedado en la enfermería bajo observación.
— ¿Cómo te sientes Ginny? ¿YA se te pasó el malestar?
— Me siento mejor amiga — le contestó la aludida a Hermione —, no sé por qué me pasó esto.
— Mmmm… tal vez te cayó algo mal, algo que comiste o bebiste.
— Hey, espera, espera… ahora que recuerdo, Fleur nos ofreció de beber agua embotellada a Chang y a mí. Yo solo le di una probada, pero Chang se la bebió casi toda.
— ¡Pero qué descar…! — dijo Hermione, pero Ginny la calló.
— No vale la pena Hermione — dijo la pelirroja — al menos, Chang no se ahogó, eso es lo que cuenta.
La castaña se dio cuenta de que su amiga tenía razón, valoraba más la vida de su compañera que un trofeo, y le dio un abrazo. Ginny entonces le contó a Hermione lo que había pasado con Lupin, y le confesó sus sospechas. Hermione se quedó pensativa.
— Pues no sé amiga — le dijo a Ginny —. Eso es muy delicado, porque si te equivocas tendríamos que acusar al maestro, y si estás en lo cierto, tendríamos que decirlo también al jurado, y sacarían a los chicos del concurso.
— Ya lo había pensado — contestó la pelirroja — y creo que lo mejor es que todo siga normalmente, a ver hasta dónde nos lleva.
— De acuerdo Ginny. Será nuestro secreto hasta saber la verdad. Ahora, a descansar.
— Buenas noches Hermione, duerme bien.
— Hasta mañana Ginny, que descanses.
