HARRY POTTER Y LA REINA DE BELLEZA
Capítulo diez: Trajes de baño
Las chicas estaban sumamente entretenidas con la selección de la ropa, a Luna ya le había gustado eso de probarse vestido tras vestido y mirarse en el gran espejo del vestidor. Las Patil se aburrieron, y se fueron a la pasarela en busca de Fleur, para ver si les daba lecciones de modelaje. Ginny y Hermione se quedaron a acompañar a Luna, aunque a la castaña no le hacía mucha gracia mudarse de vestido cada diez minutos como a sus amigas.
En eso estaban, cuando en la puerta del vestidor apareció Pansy, con una gran sonrisa y varios trajes de baño bajo el brazo. Ginny y Hermione la miraron significativamente, y ella les hizo un gesto de agradecimiento, mientras entraba al vestidor del que salía Luna, con su vestido número veintiuno puesto.
— ¿Y ahora? — dijo Luna extrañada — Primero desaparece por un buen rato, y ahora Pansy está muy sonriente y animada. ¿Pues qué le pasó?
— Quién sabe — contestó Hermione —. A lo mejor anda enamorada…
Ginny codeó a su amiga para que fuera más discreta, a lo que la castaña dijo "lo siento" con un gesto.
— Vaya, pues que suertuda salió hoy — dijo la rubia —. Su amiga del alma se queda a verla competir, se le quitó el embrujo de la piel, anda enamorada y de remate se encontró unos hermosos trajes de baño para lucir en la pasarela. Ah. Pero yo no me quedo atrás, voy por los míos a mi bolso poruqe olvidé mi varita para invocarlos, ¿quieren acompañarme?
— Eh, sí Luna, claro — dijo Ginny rápidamente —, es más, adelántate, y ya te alcanzamos en la pasarela.
— Bueno, pero no tarden — dijo Luna, partiendo con el vestido que iba a modelar aún puesto.
— ¡UUFFF! Por poco y se da cuenta — dijo la pelirroja —. Sé más discreta Herms, no sabemos que puede pasar si se enteran…
— ¿De qué, Ginny queguida? — dijo Fleur, entrando de repente.
— ¡Ay Fleur! — contestó la castaña sorpresivamente —, iba a ser sorpresa, pero como ya lo descubriste te lo diré. Es que hechicé mis trajes de baño para modelar y quedaron… eh… un poquito más atrevidos de lo normal, y quería causar impacto con ellos desde ahora, tú sabes, guerra psicológica.
— Aaaahhhh… — dijo la rubia —. Bueno, pego guecuegda que debemos guagdag ciegta mogalidad y decencia dugante la final. No quisiega que te sancionagan pog exhibicionista.
— Naaa… despreocúpate amiga — dijo Hermione con seguridad —, ahí estaré presentando la batalla por ganar.
Fleur se retiró, no muy convencida, hacia la pasarela. Mientras, del vestidor salió Pansy, cubierta por una bata de seda y calzada con zapatillas abiertas.
— Chicas — les dijo a las amigas —, no saben cuánto les agradezco su ayuda. Estoy muy feliz, y creo que así seguiremos de ahora en adelante.
— Qué bueno por ti Pansy — le dijo Ginny —. Ahora, podrías decirnos ¿para qué trajiste todos esos bañadores?
— ¡Ay, perdónenme! — contestó apenada —. Venía tan contenta que olvidé decirles que vamos a practicar la pasarela, hoy serán trajes de baño, mañana trajes de noche. ¡Apúrense, invóquenlos y cámbiense para ir allá!
— Sí claro, como tú de seguro ya estás lista… — dijo Hermione, revisándola con la vista.
— Pues no creo — contestó Pansy —. Sólo me puse el que creo que le gustará a… bueno, ustedes saben…
Y diciendo esto, se despojó de la bata, dejando ver que llevaba puesto un bonito y atrevido bikini, que no le dejaba casi nada a la imaginación. Era blanco con estampados de flores negras, pero no cubría mucho de la delgada aunque atractiva anatomía de Pansy.
— ¡Pero vamos chicas, apúrense, hay que practicar! — las apuró Pansy, poniéndose la bata de nuevo. Las amigas reaccionaron por fin, y sacando sus varitas invocaron sus respectivos guardarropas.
Cuando llegaron a la pasarela, vieron que ya había varias chicas esperando turno para pasar a demostrar lo que sabían hacer en ella. Las escucharon decir que habría algunos jueces mirándolas, y calificando la naturalidad con que se desenvolvieran durante la primera pasada y la última. Fleur estaba más o menos al principio de la larga fila, las Patil un poco más atrás, luego estaba Luna, quien se había cambiado tan rápido que regresó directamente a la fila; luego Pansy y por los últimos lugares Hermione y Ginny.
La directora Maxine dio la señal para iniciar el desfile, y la primera chica salió despojándose de su bata frente al jurado mientras caminaba. Todas las demás se agolparon tras las cortinas que cubrían la salida de las chicas a la pasarela, para ver cómo lo hacía la primera y así corregir sus propios errores. A esa primera chica le hubiera ido muy bien, si no hubiera sido por un leve traspié que tuvo al regresar con las demás, pues el dolor que sintió hizo que descompusiera el rostro.
Así fueron saliendo una a una, y tocó el turno de Fleur. Ella lucía un bonito y elegante traje de una sola pieza, de corte moderno y color plateado tornasol, con aberturas laterales y corte alto en las piernas, que la hacían lucir mucho más alta de cómo era. La bata que la cubría era de satín, corta, a la mitad de sus muslos. Hizo gala de su destreza en la pasarela, caminando con garbo y seguridad en cada paso, y dosificando perfectamente su sonrisa.
Al regresar de su exhibición, Fleur entró tras las cortinas triunfante, luciendo una gran sonrisa de satisfacción.
— ¡Wow Fleur, cuéntanos cómo te fue! — le dijo Hermione.
— ¡Oh la lá! — decía Fleur —. Un éxito gotundo,amigas mías…
Fleur les explicó a todas que se había puesto nerviosa al principio,pero recobró el aplomo cuando vio que los jueces eran ni más ni menos que Harry, Ron y Krum. A Ginny y Hermione les pareció que no tendría problema, pues ya conocían el secreto del cambio de jueces, y podrían lucirse sabiendo que ellos en realidad eran otras personas.
A continuación, cada una de las Patil lució un traje de baño que las hizo lucir como sacadas de las Mil y Una Noches, adornados con sedas y pedrería brillante. Hicieron su mejor esfuerzo en la pasarela, pero no pudieron superar a Fleur.
Tocó el turno de Luna, y para variar estaba nerviosa y se secaba las manos en su bata. Se preparó para salir, y tomando aire salió a la pasarela. Cuando abrió su bata, todas se sorprendieron de verle lucir un traje de baño de una pieza, del color de la noche con algún tipo de brillo que simulaban ser estrellas. Se entallaba perfectamente a su cuerpo, y el color resaltaba sus curvas, dándoles el efecto visual de ser más pronunciadas. Su paseo por la pasarela fue impecable, sus pasos eran firmes y decididos, como si llevase años haciéndolo. Ya frente al jurado, lució una sonrisa impecable, espontánea y natural. Fue bastante aplaudida, y hasta sus mismas compañeras la ovacionaron, pues había sido la mejor hasta el momento.
Le tocó turno a Pansy. El efecto que su traje de baño tuvo fue bastante impactante, y más al momento de caminar en la pasarela, pues lo escaso del traje hacía que se introdujera entre los glúteos, mientras que la parte superior de tan breve no sujetaba bien sus senos, haciendo que se movieran mucho con cada paso que daba. A pesar de esto, Pansy caminó segura, con bastante gracia, y al pasar frente a los jueces sonrió complacida, pero no exactamente a ellos, sino a alguien que se encontraba detrás, más allá de donde daban las luces, y que le sonreía a la chica.
Ginny salió por fin. Caminó algo nerviosa, pues "su Harry" estaba allí, aunque fuese solo su cuerpo. Aún así, se entregó muy bien en la caminata, y su traje de dos piezas engarzadas por delante con un anillo plateado, de color rojo, con la pierna alta y atado al cuello, resaltaba bastante bien las finas líneas de su cuerpo atlético, y dejaba ver una muy generosa porción de sus muslos. Su sonrisa fue de lo más provocativa al pasar frente al jurado, pero no dejó de hacerla pues era natural en ella cuando estaba frente a Harry.
La última chica fue Hermione. Lucía hermosa, dentro de su bañador amarillo, strapless, el cual enmarcaba sus curvas provocativamente, pero sin dejar ver más que lo normal. Su caminar por la pasarela fue un poco tieso, debido quizá a que era algo nuevo para ella, pero aún así mostraba cierto garbo, tal vez debido a su porte, y al hecho de que no sintió nervios al pasar frente al jurado, en especial frente a Ron.
Al terminar, se hicieron varios corrillos entre las chicas, especulando entre ellas sobre quién lo había hecho mejor. La duda sería despejada por la directora Maxine, quien las visitó en el vestidor por sorpresa, mientras las chicas se cambiaban.
— Queridas señoritas — comenzó la directora —, ésta es una etapa muy difícil de calificar, pues sabemos que todas ustedes son amateurs, y que están dando su mejor esfuerzo para ganar. Es por eso que me han sorprendido gratamente los resultados de hoy, y es un placer para mí anunciarles un triple empate en primer lugar en el ejercicio de pasarela en trajes de baño. Las señoritas que nombraré tendrán varios puntos más a su favor, durante el evento final. Los nombres de las demás señoritas que obtuvieron una calificación aceptable, serán anotados en una lista que se exhibirá en el edificio de dormitorios. Y ahora, las señoritas empatadas son…
Un silencio sepulcral invadió el vestidor en ese momento. Fleur daba ya por sentado el triunfo, no obstante sus nervios iniciales, Mientras las demás dejaban todo lo que estaban haciendo para poner atención, con excepción de Luna que no dejaba de buscar uno de sus zapatos deportivos para terminar de vestirse.
— Pansy Parkinson — dijo la directora, sorprendiendo a la mayoría, incluyendo a la aludida.
— Luna Lovegood — continuó la maestra Maxine, con lo que todas voltearon a ver a la rubia, quien parecía que ni se había enterado.
— Y por último — finalizaba la directora, mientras Hermione cruzaba los dedos y Ginny ya daba por sentado que no ganaría — Ginevra Weasley.
La pelirroja no lo podía creer. Pensaba que no tenía mucho que hacer contra el voluptuoso cuerpo de su amiga, pero al parecer se equivocó. Mientras varias chicas la felicitaban, se le quedó mirando a Hermione quien, contra lo que pudiera pensarse, estaba contenta por su amiga, pues recordaba que su autoestima andaba decaída por sentirse fea y poco atractiva. Quien estaba totalmente incrédula era Fleur, no podía convencerse de que le hubieran ganado en clase y distinción en la pasarela.
— Ahora queridas — agregó la directora —, les recuerdo que mañana harán pasarela en vestidos de noche, así que les dejaré el resto del día para que practiquen y elijan su vestuario. Ya saben que podemos prestarles el que tenemos aquí para practicar, pero el que luzcan en la final deberá ser el propio. Eso es todo niñas, que tengan una linda tarde.
Cuando la directora se retiró, las amigas pudieron hablar entre ellas, para comentar lo sucedido.
— Ay, n-no me esperaba esto — decía Pansy —, yo solamente quería lucir bonita, y hacer mi mejor esfuerzo.
— Pues vaya que lo hiciste Pansy — le dijo la castaña — ¿Ya ves como vale la pena el jugar limpiamente? Y tú no lo hiciste nada mal Ginny. Felicidades.
— Gracias Herms — dijo Ginny sonrojándose —, Yo tampoco me lo esperaba, creí que tú te lo llevarías de calle.
— Pues no lo van a creer — contestó Hermione —. La verdad, yo no quería ganarles. Porque entonces cualquiera de ustedes se hubieran hecho hechizos de transformación o algo así para que su cuerpo se pareciera al mío. Y para ser sincera, me da un poquito de pena mostrarme así…
— ¡Ja, ja, ja, pues vaya que lo disimulaste bien! — le dijo la pelirroja riendo —. Si hasta parecía que estabas en tu elemento. Ya te dije que tú tienes un lindo cuerpo para enseñar.
— Sí Mione — le dijo Pansy admirándola —, Ginny tiene razón. Tu cuerpo es muy atractivo, ya quisiera yo tenerlo para gustarle más a…
— ¡Amigas! — interrumpió Luna —. Al fin las encuentro. ¿No han visto mi zapato por ahí?
— Eh… pues, no Luna, no lo hemos visto — dijo Hermione, algo aliviada por la interrupción —. Si lo encontramos, te lo devolveremos.
— Gracias Mione — contestó la rubia —. A propósito, dicen que la lista de puntajes está puesta ya en los dormitorios, y adivinen quién no está en los primeros sitios.
— ¿Quién Luna? — dijeron las tres a un tiempo.
— No lo van a creer, ¡Fleur Delacour! — dijo Luna triunfante —. Es más, ni ella se lo cree, y anda diciendo que hubo trampa, o que los jueces fueron manipulados. Y dicen que las busca a ustedes, para hablar al respecto.
— ¿Y por qué nosotras? — se quejó Ginny —. Mira Luna, dile a la cabeza de platino que no tiene por qué estar dudando así de nosotras, luego que le perdonamos la jugadita del agua hechizada.
— No te enojes — pidió la rubia —, yo solamente quería que lo supieran. Lo que pasa es que, como los jueces eran sus novios, pues…
— Ah, sí, claro — dijo Hermione con sorna —. Luna, déjame decirte algo…
— Si te refieres a lo de la poción multijugos, ya lo sabía — dijo Luna resuelta —. Escuché a la directora decirles a los chicos del jurado de hoy que ya no tenía caso utilizarla, porque ya se habían revelado los rostros de los jurados, y que era muy trabajoso elaborar tanta poción para todas las jornadas del concurso. Así que, desde ahora, todos los jurados son quienes dicen ser.
Las chicas se quedaron mudas de asombro. Eso quería decir que habían desfilado frente a sus auténticos novios, en muy poca ropa. Mientras Ginny se regocijaba por haberle mostrado a "su Harry" parte de su belleza natural, a Hermione se le subieron todos los colores a la cara. Y todavía tenían que desfilar el día de mañana en vaporosos vestidos de noche, la castaña sentía que se moriría de vergüenza.
