HARRY POTTER Y LA REINA DE BELLEZA

Capítulo once: 2º Evento, Fotografías 1

Hermione había pasado una noche intranquila. El solo pensar que le había mostrado a Ron lo que ella consideraba "mucho más de la cuenta" de su cuerpo, la hacía tener sentimientos cruzados entre el pudor y el deseo. Tenía además la incertidumbre sobre cómo la vería en adelante su pelirrojo adorado, si no la tomaría como una mujer fácil, o una descarada. Ella deseaba entregarse algún día a Ron, pero no ahora.

Por fin, su inquieto dormir fue interrumpido por la algarabía de Luna, despertando incluso a Pansy.

— ¡Arriba flojas! — les gritó la rubia, aplicándoles sendos almohadazos en la cabeza — ¡Tenemos un día ocupadísimo! Vamos, arreglémonos pronto, o no seremos de las primeras en elegir vestido de noche para modelar.

— ¡Ay Luna, déjanos dormir! — dijo Pansy cubriéndose la cabeza con las sábanas —. Ayer tuvimos mucha presión, ¡quiero descansar!

— Ya tuviste la noche para descansar Pansy — refutó Luna —, ahora es otro día de competencia, y si quieres ganar, debes aprender a ma-dru-gar. Ahora muévanse, que yo sí quiero probarme los hermosos vestidos hechos a mano por las costureras veelas. ¡Andando, a bañarse!

Mientras tanto, Harry y Ron ya habían madrugado, y se estaban arreglando para presentarse en el gran salón, para el desfile de vestidos de noche. Ellos no lo juzgarían hoy, pero podían estar presentes para ver a sus adoradas novias, de las cuales comentaban mientras se vestían.

— Te lo juro Harry — decía el pelirrojo, mientras juntaba el índice y el pulgar —, jamás pensé que vería a Hermione así de hermosa… y así de cerca.

— Pues yo estoy igual — confesó Harry —. Había notado que Ginny ha cambiado, pero no imaginaba que tanto. Si me permites decirlo, tienes una hermana bellísima Ron.

— Ya lo sé. Heredó también el "encanto Weasley", muy a su manera.

— Sí, es cierto. Qué bueno que ganó la pasarela de los trajes de baño.

— Sí… pero me hubiera gustado que Mione hubiera ganado también. Le di muchos votos, pero ni así fue suficiente.

— Recuerda amigo que las boletas de votación están hechizadas para que los votos sean marcados sin favoritismos, únicamente basados en lo que vimos.

— Sí, es verdad. Lo que me consuela es que ese bobo de Krum dejó de fijarse en mi castaña, por verle el trasero a Pansy. ¡Je, je, me dio risa ver cómo se sintió incómodo, hasta parecía que se había excitado!

— ¡Ja, ja, es cierto! Fue muy gracioso, Krum pensó que Pansy le sonreía a él, pero yo noté que veía hacia atrás de nosotros. Quise ver a quién le dirigía sus sonrisas, pero como no había mucha luz no distinguí quién era.

— Eso no importa, Harry amigo. Lo que importa (al menos a mí) es que ese tipo pasó por un buen bochorno, y eso no lo olvidaré. Quisiera ver a Mione para contarle…

En eso, escucharon un ruidito de pasos, y al voltear hacia la puerta vieron que un pequeño papel doblado se deslizaba por debajo. Los pasos se escucharon más rápido, y luego el silencio. Ambos miraron al papel, el cual tenía escrito "RON" con una bonita letra. Ron lo tomó, y lo desdobló para leerlo.

— Es de Mione, Harry — dijo Ron extrañado —. Dice que me espera atrás del edificio de dormitorios antes de entrar al desfile, que necesita hablar conmigo.

— Se le oye nerviosa — comentó Harry —. Ve a verla Ron, quizá se calme.

— Claro que iré, amigo. ¿Podrías prestarme tu capa invisible? Te la devolveré intacta.

— Por supuesto Ron. Tómala, y ve con cuidado.

Ron agradeció a su amigo antes de salir, ya completamente cubierto por la mágica prenda. Se dirigió al lugar de la cita, donde desde lejos Hermione ya lo esperaba. Se le notaba nerviosa, por lo que Ron se apuró a ir a su encuentro.

— ¡Psst! ¡Mione, soy yo, no te asustes! — dijo el pelirrojo en voz baja, anunciándole a la castaña su presencia. Al voltear la chica hacia donde venía la voz, Ron abrió un poco la capa invisible para cubrirla a ella también.

— ¡Ron, qué bueno que viniste! — dijo Hermione aliviada —. Tenía que verte, no sabes lo mal que me siento.

— Ya no te preocupes, aquí me tienes — contestó Ron abrazándola —. Ahora, dime qué ocurre.

La castaña le externó sus temores con toda sinceridad, y estaba a punto de llorar de la vergüenza que sentía. Su novio la escuchó con atención, para luego sonreírle con ternura.

— Y-y eso e-es todo Ron — concluyó la castaña —. N-no quiero que pienses que soy una desvergonzada, por eso no quería que me vieras así, no quiero que me dejes Ron…

— Ya, tontita — dijo Ron amorosamente —. Para empezar, jamás he creído que seas una chica fácil, es por eso que me traes loco y que me gustas tanto. Por supuesto que no te voy a dejar. ¿Acaso me crees tan bobo, luego de que me costó tanto armarme de valor para declararte mi amor, y que tú me aceptaras? No Mione, no voy a dejar a la chica más hermosa no solo de Hogwarts o del mundo mágico, sino del universo entero, solo porque se le baje la autoestima. Además amor, debo confesarte que realmente te veías bellísima en traje de baño. Ya quiero verte con tus preciosos vestidos de noche.

— Aayyy, Ron… — dijo la castaña suspirando —. Me encanta que me hables así, y sobre todo que seas tan sincero. Mira, ya sé que o tenemos mucho tiempo, así que te escribí una cartita rápido mientras llegabas. Te la pondré en tu bolsillo para que no sueltes la capa, y luego la lees… ¿Eh, qué es esto?

Hermione sacó lo que había palpado en el bolsillo de Ron, y al mirar lo que encontró su cara se descompuso en una mueca de ira. Luego miró al pelirrojo y comenzó a gritarle.

— ¿P-pero… qué-qué es e-esto Ronald? — dijo la castaña, pasando la vista de Ron a las fotos comprometedoras de Lavender, y viceversa — ¿P-por qué t-tienes tú esto Ronald Weasley, Qu-quieres explicármelo?

Hermione estaba furiosa, a punto de estallar en llanto por el coraje que sentía, mientras el pelirrojo deseaba que la tierra lo tragara en ese instante. Se había olvidado por completo de las fotos, y del consejo de Harry de que las destruyera, y ahora no sabía qué decir, pues no estaba muy seguro de que su novia quisiera escucharlo.

— He-Herms, yo te-te puedo explicar… — titubeó Ron, aventurándose a aclararlo todo, pero Hermione no lo dejó. Era tanta su ira, que terminó explotando.

— R-ronald Weasley — le dijo rechinando los dientes —. T-tan solo me alejé de ti un poco, solo u-un poco. Y fue p-para probarme a mí misma que te merecía, que merecía tu amor y tus atenciones… Y tú, me- me pagas así, sacándole fotos a esa… a esa zorra dos caras… Y la tonta de mí todavía la ayudé a- a…

La castaña se tapó la cara con las manos y estalló en llanto. Ron quiso consolarla, pero ella no lo dejó hablar.

— ¡No te me acerques Ronald Weasley! — le gritó furiosa —. Ojalá y hayas disfrutado mucho tu aventura con esa desgraciada roba-novios, porque desde ahora te vas a tener que consolar con ella. ¡Yo ya no existo más para ti! ¡HEMOS TERMINADO PARA SIEMPRE!

Las últimas palabras retumbaron como truenos en los oídos del pelirrojo. En ese momento de estupefacción, Hermione aprovechó para salir de debajo de la capa, y correr hacia el edificio de los dormitorios de las chicas, llorando de rabia. Ron se quedó ahí, impávido; mirando cómo su único amor verdadero se alejaba de él, tal vez para siempre. En el suelo alcanzó a ver un trozo de papel, que seguramente se le había caído a Hermione mientas corría. Lo recogió y lo leyó, mientras dos gruesas lágrimas le escurrían por las mejillas:

Ron mi amor:

Eres el amor de mi vida. No sé qué más pueda decirte por ahora, pero ten por seguro algo; que te amo, mi pelirrojo adorado. Y cuando esto termine, quizá te dé un regalo, algo que deseo que te guste, y que te ofrezco con todo mi corazón.

Tuya, Hermione.

Más tarde, en el vestidor, Hermione ponía al tanto a Ginny de lo sicedido, a lo cual la pelirroja no daba crédito.

— ¡¿QUÉEE?! — dijo Ginny, luego que Hermione terminara —. No, no Hermione, algo anda mal. Ron no puede haber hecho eso a propósito. Él te quiere, no se atrevería a…

— ¡Ay, Ginny! — contestó la castaña — Pero si eres su hermana, ¿qué otra cosa puedes decir de él?

— Sí amiga, por eso mismo lo digo. Yo he visto cómo te idolatra Mione, te adora, y no creo que sea tan estúpido como para ponerte el cuerno.

— Pues yo no imaginé esas fotos Ginny, yo las ví, ¡las ví, las tuve en mis manos, no me lo contaron! Y me sentí tan mal, tan herida…

— Pues… qué puedo decir. Aún si todo fue como dices, creo que debes hablar con él, quizá te diga…

— ¡No, nada de eso! ¡No volveré a hablarle en lo que me reste de vida, ni aunque sea el último hombre sobre la faz de la Tierra! Es más, creo que le voy a pagar con la misma moneda…

La mirada de la castaña se tornó maligna, haciendo que Ginny sintiera un escalofrío.

— Er… amiga, ¿estás segura de querer hacer eso? — le preguntó con temor.

— Sí Ginny. Siento mucho que sea tu hermano, pero se merece un escarmiento. Estoy muy dolida amiga, ponte en mi lugar. ¿No harías lo mismo de saber que Harry tuviera fotos de, no sé… Cho Chang?

La pelirroja se quedó pensativa, su amiga tenía mucha razón. Ella misma no estaba segura de poder perdonarle a Harry algo así. En eso estaban cuando las llamaron a la pasarela.

— Queridas niñas — anunció Maxine —, por razones que salen de nuestro control, deberemos adelantar el evento programado para mañana, el cual se llevará a cabo hoy mismo, aprovechando los vestuarios de noche que lucen. El evento será el desfile fotográfico, y el premio serán los ya acostumbrados puntos a su favor, mas un estudio fotográfico mágico completo, en los mejores escenarios del país.

Todas las participantes se alegraron, y a toda prisa se prepararon para desfilar ante los fotógrafos, quienes ya las esperaban en las primeras filas de la pasarela. Las chicas desfilaron en el mismo orden que siguieron para los trajes de baño, luciendo hermosas prendas para lucir en fiestas nocturnas. Luna desfiló con un vestido en tonos rosas, Ginny optó por un strapless banco con estampados rojos, las Patil le apostaron a la gama de violetas, Fleur llevaba un atuendo blanco brillante, y finalmente Hermione modeló un vestido dorado con abertura lateral, la cual dejaba ver sus bellas piernas.

Al pasar frente al jurado, compuesto esta vez por McGonagall, Tonks y Dumbledore; la castaña lució más segura, y caminó con pasos firmes y decididos. Pudo ver que más atrás del jurado estaban Harry y Krum, pero no vio a Ron. Sin tomarle importancia a eso, buscó la mirada de Krum, y le sonrió con mucha coquetería mostrándole sus piernas generosamente, apelando a que Harry se lo diría al pelirrojo. Krum se sonrojó incómodo, y desvió la mirada mientras Harry la miraba asombrado. Unos segundos después, mientras Hermione regresaba al vestidor, Harry se levantó rápidamente y salió casi corriendo del salón.

Mientras se cambiaban, Hermione se sintió satisfecha con su venganza contra Ron. Sabía que Harry le diría todo, y saboreaba el imaginarse la cara del pelirrojo cuando se enterara. Ginny la miraba, pero no se atrevía a decirle nada. En eso estaban cuando una conmoción se empezó a gestar en el vestidor. Alguien hablaba sobre un herido, o algo parecido. De repente, la maestra Maxine entró agitada, y haciendo silencio se dirigió a todas.

— Niñas, ha habido una eventualidad, por lo que las calificaciones y la premiación de este evento serán reveladas hasta mañana. Por ahora, quiero que se vayan a sus dormitorios en cuanto terminen de vestirse, eso es todo.

Todas obedecieron, pero mientras Hermione, Ginny, Luna, Pansy y las Patil salían; la directora llamó a la pelirroja aparte. Las demás no escucharon lo que le decía, pero sí notaron el cambio de ánimo en la cara de Ginny, quien empezó a hacer gestos de desesperación y coraje. Cuando volvió a alcanzar a sus amigas, con los ojos llorosos y una furia incontenible le gritó a la castaña.

— ¡Ya estarás satisfecha Granger! — vociferó la pelirroja, mientras Hermione se sorprendía de que la llamara así — ¡Mi hermano acaba de intentar suicidarse porque te vio coqueteándole a Krum! ¡Mejor será que ruegues por que no muera!

Ginny salió corriendo, ante las atónitas miradas de las demás chicas que habían oído todo. Hermione no salía de su sorpresa, no atinaba a pensar con claridad para discernir lo que acababa de escuchar. En eso, Pansy se acercó a tratar de darle ánimos a la castaña, pero en ese momento ella explotó en improperios contra Lavender.

— ¡Todo es culpa de Lavender, maldita víbora! — gritó con coraje — ¡Si no se hubiera acostado con Ron, nada le hubiera pasado!

— ¡Hey! ¿De qué rayos estás hablando? — le dijo Pansy sin entender — ¡No tienes derecho a decir esas cosas de Lavender, ni siquiera tienes pruebas!

— ¿Ah no? — dijo ella, volteando a ver a Pansy — ¿Por qué no le preguntas a Lavender por las fotos tan sugestivas que le dio a Ron? ¡De seguro se las tomó antes de acostarse con él!

— ¡¿P-pero qué estás diciendo Hermione?! — atinó a preguntar Pansy — E-eso no puede ser cierto…

— ¡Ay Pansy por Dios! — contestó la castaña — Tú mejor que nadie sabías que Lavender siempre ha querido quitarme a Ron. No sé por qué te sorprendes por esto ahora.

— Es- es que Lav y yo… ha-hablamos y… y…

— ¡Sí ya lo sé! Seguramente aclararon lo del beso y...

— ¡Y ella me dijo que me amaba! ¿Y sabes qué? ¡Yo también la amo! ¡YO AMO A LAVENDER BROWN!

Una expresión de asombro se generalizó entre las que escucharon todo, y se les quedaron viendo a Hermione y a Pansy, ésta última echó a correr hacia los dormitorios con lágrimas en los ojos. Solo Luna y las Patil se quedaron con Hermione, pero no se atrevían a decirle nada. Todas tenían emociones encontradas, y se retiraron lentamente de ahí. Ahora Hermione también había herido a Pansy, y tendría que enfrentarla cuando volviera al dormitorio.