HARRY POTTER Y LA REINA DE BELLEZA

Capítulo trece: La Gran Final 1

Más tarde, después de la premiación acostumbrada de puntos y medallas; Hermione seguía sorprendida por su triunfo con la sesión de fotografías. Le habían entregado la foto ganadora, pero cada vez que la veía, la castaña se sentía arder de vergüenza al recordar ese preciso momento. Con estos pensamientos caminaba cerca de la entrada del edificio de los dormitorios, cuando se encontró con su director, el profesor Dumbledore.

— Buenas tardes, señorita Granger — la saludó cortésmente el viejo maestro — ¿Puedo preguntarle la razón de que traiga tan sombrío semblante? Debería estar festejando su triunfo de hoy.

— Buenas tardes maestro — contestó la castaña —. En realidad, no tengo muchas ganas de festejar. Han pasado muchas cosas y me siento muy extraña. A veces quisiera nunca haberme inscrito en este concurso.

— Tranquilícese señorita — la confortó Dumbledore —. Los jóvenes como usted deben aprender cosas por la vida misma, para que puedan madurar. Incluso los magos y las brujas deben crecer alguna vez, y forjar el carácter que los lleve a ser los mejores, tanto en su labor mágica como en su vida familiar. Yo veo en este concurso la oportunidad de aprender todo esto, pues es una forma de poner a prueba sus valores humanos y, sobre todo; de conocerse a sí mismas.

— Gracias por sus palabras maestro, pero no puedo evitar seguir sintiéndome culpable por…

— ¿Lo que le pasó a su novio el joven Weasley? Déjeme decirle algo señorita. He vivido ya muchos años, y he visto muchas cosas como director, como mago, como hombre. Y por supuesto, una de las cosas que he visto ha sido el ir y venir de innumerables parejas de jóvenes que se han jurado amor, para luego ver cómo ese juramento se escurre como arena entre los dedos. Sin embargo, el amor que he atestiguado entre usted y el joven Weasley, y el del joven Potter y la señorita Weasley; me parece que es el más fuerte que he podido ver nacer tras los muros de Hogwarts. La prueba está en lo que el joven Weasley se atrevió a hacer al ver que la perdía. No lo apruebo, pero si fue capaz de hacer eso, creo que la ama de verdad, tanto como para perdonarle.

Una luz de esperanza se encendió en el corazón de la castaña. Su maestro le había abierto los ojos, y ahora sabía que podría volver a ve a Ron a los ojos.

— Gracias maestro — le dijo Hermione —. Ya me siento mejor.

— Me alegro — contestó Dumbledore —. Va a necesitar estar muy bien para mañana, porque es el día de la gran final.

— ¿C-cómo? — dijo la castaña asombrada — ¿Ma-mañana es la final?

— Así es. Y va a estar muy reñida, ahora que las señoritas Patil ya no participarán.

— ¡Es verdad! — dijo la castaña, recordando a las hermanas —. Me olvidé por completo de ellas. ¿Las van a castigar profesor?

— Me temo que sí. Han confesado que tenían tanta ambición por ganar, que urdieron muchas ideas con el objetivo de enfrentarlas a ustedes, para que se sabotearan mutuamente y fueran siendo descalificadas. Por ejemplo, en la gala usted fue, digamos; "tocada" por una mano que no era la suya, y eso fue obra de Padma Patil.

— Pero yo pensé que no podíamos hacernos sabotaje con magia unas a otras.

— Así es. Pero no se dijo nada sobre hechizar a algún jurado, y eso fue lo que hizo la señorita Padma. Luego, parece ser que sembraron discordias entre las señoritas Brown y Parkinson, aparte de aprovecharse de las rencillas que ellas tenían con usted.

— Así que por eso Pansy anduvo tan triste en el campamento. Lavender debió pelearse con ella.

— Muy cierto. Nos han dicho que también hicieron una especie de llamado mágico a los lethifolds, creyendo que asustarían a las demás, pero eso se les salió de control.

— ¿Y dijeron algo de las fotografías maestro?

— También idea de ellas. Pensaron en deshacerse del joven Potter y el joven Weasley, incriminándolos de favoritismo. Y como saben de su relación con la señorita Weasley y usted respectivamente, pues creyeron que era muy fácil.

— Esas arpías… ¡Huy, perdóneme profesor, lo siento! Es que esas dos…

— No se disculpe, se lo tienen merecido. Pero creo que con su castigo aprenderán la lección. Sólo hay algo que aún me intriga…

— ¿Qué es profesor?

— Ellas sostienen que convencieron a la señorita Delacour de tenderles una trampa, pero nunca supimos si lo consiguieron o no. ¿Hay algo que usted pudiera o quisiera decir al respecto, señorita Granger?

Al decir esto, los inquisitivos ojos del anciano maestro se fijaron en los de la castaña, quien contestó tras un breve titubeo.

— Eh… No, n-no maestro, no tengo nada qué decir.

— Bueno — dijo Dumbledore —. De todas maneras, creo que todo saldrá bien en adelante. Ya sólo falta decidir qué pasará con las señoritas Parkinson y Brown.

— ¿Cómo dice profesor? ¿Qué hay con ellas?

— Nada malo señorita, no se preocupe. De hecho, si todo sale bien ellas mismas se lo dirán. Y ahora, con su permiso, me retiro. Debemos preparar todo para la gran final.

El maestro se alejó dejando a la castaña con la duda dibujada en el rostro. No tenía idea de a qué se estaría refiriendo Dumbledore con lo que pasaría con Lavender y Pansy, pero muy pronto se enteraría.

Al regresar al dormitorio para cambiarse, se encontró con una gran algarabía. Luna y Pansy saltaban en las camas de un lado a otro, mientras Lavender, Fleur y Ginny sostenían una gran batalla de almohadas, en la cual se notaba que la pelirroja iba ganando. Cuando Hermione entró, Luna se puso de un salto a su lado, y la invitó a unirse a la diversión.

— ¡Ven Mione, pasa, solo faltabas tú! — le dijo la rubia subiéndola a la cama — ¡Vamos a festejar con una fiesta de pijamas!

— ¿Eh, pijamas, fiesta, aquí? — decía la castaña sin entender — ¿Pero qué festejamos?

— ¿Pues dónde has estado, que no lo sabes? — le dijo Ginny, golpeándole el estómago con la almohada —. La fiesta es en honor de Lavender porque, ¡regresa a concursar en la final!

— ¿De verdad? — preguntó la castaña, a lo que Lavender asintió sonriente — ¡Qué bien, felicidades Lav!

— ¡Gracias! — dijo Lavender —. Además, estoy feliz porque me lo han permitido aún sabiendo de mi relación con Pansy. ¡Estoy muy feliz!

— ¡Y yo también! — gritó Pansy cayéndoles encima —. Pero no creas que va a ser fácil que me ganes ¿eh?

— ¡Eso espero! — le dijo Lavender dándole un pequeño beso —. Te has vuelto tan linda que hasta me das envidia.

— ¡Oigan, tregua, por favor! — pidió Hermione, calmando los ánimos un poco — ¿Alguna de ustedes quisiera contarme qué sucedió?

— ¡Yo, yo lo hago! — dijo Luna alzando la mano como si estuviera en clases —. Lo que pasó fue que, luego de que el jurado habló y decidió el castigo de las Patil, mandaron llamar a Lav y a Pansy.

— Primero felicitaron a Lavender — continuó Ginny —, por haber rectificado y hasta haber colaborado para atrapar a las Patil. Y luego les preguntaron a ambas sobre la relación que existe entre ellas.

— Y ellas contagon toda la vegdad — siguió Fleur —. Dijegon que se quieguen mucho, y que no iban a pegmitig que nadie las sepagaga nunca.

— Ellos admiraron mi decisión — intervino Lavender —, y entonces decidieron darme otra oportunidad. ¡Volveré al concurso, y además me dieron el puntaje que Parvati se había ganado!

— ¡Wow, qué bien! — dijo la castaña — Es fabuloso, pero, ¿y qué pasó con los puntos de Padma?

— No lo vas a creer — dijo Pansy —. Esos puntos se los van a dar ni más ni menos que, ¡a Cho Chang, también va a volver para la gran final!

— ¡Cielos, la final! — recordó la castaña —. Ok chicas, no es que quiera ser aguafiestas, pero no sé si estén enteradas de que la gran final ¡es mañana!

— ¡Ja, ja, ja, ja! — rieron las otras —. Ay Hermione, esa broma es malísima.

— Bueno, a ver si el profesor Dumbledore piensa lo mismo, él fue quien me lo dijo.

— ¡¿QUÉEEE?! — dijeron las demás al unísono — ¡Ay, hay que alistarse, prepararlo todo!

— ¡Cálmense todas! — se impuso la castaña —. Vamos a organizarnos, y luego nos daremos un buen tratamiento de belleza para irnos a la cama, y estaremos listas para mañana, ¿qué les parece?

Todas estuvieron de acuerdo, y rápidamente buscaron y seleccionaron su guardarropa para el evento final. Luego, asesoradas por Ginny; eligieron los colores más adecuados para maquillarse de acuerdo a sus atuendos. Bajo la supervisión de Fleur, ensayaron un poco de pasarela; y cómo posar para las cámaras. Lavender y Pansy colaboraron con sus conocimientos sobre peinados de moda, mientras Luna hacía una insólitamente adecuada selección de accesorios. Finalmente, Hermione sostuvo una plática con todas, en la que les infundió ánimos, confianza en sí mismas y, sobre todo, la convicción de que serían siempre amigas, sin importar quién ganara.

Gracias a cierta intervención de Harry y a las influencias de Fleur, las seis chicas pudieron pasar la noche juntas, aunque nadie quería irse a dormir por la emoción contenida que cada una tenía del evento final. Cuando por fin durmieron, todas tuvieron sueños tranquilos y felices, que reflejaron sus verdaderos deseos para el final del concurso. Luna sólo buscaba fortalecer amistades y divertirse mucho, Ginny deseaba que Harry la viera tan atractiva como una reina, Fleur quería ser famosa, Lavender y Pansy soñaban seguir juntas, y Hermione deseaba que su pelirrojo estuviera con ella.