HARRY POTTER Y LA REINA DE BELLEZA
Capítulo quince: La Gran Final 3
Por fin, el desfile de trajes de baño inició. Los nervios no se hicieron esperar, las chicas habían pasado por muchas cosas para llegar a este punto, y ahora deseaban más que nada pasar a la selección final. Aunque los trajes eran iguales, cada una lo portaba a su manera, algunas frescas y desinhibidas, otras con porte y elegancia. Mientras esperaban turno, las chicas pudieron ver a Cho Chang en un lugar un poco más adelante que ellas. La morena las vio, y las saludó con la mano, a lo que ellas respondieron sonrientes y deseándose suerte mutuamente.
Nuevamente a la castaña le tocó en suerte ser la última de las amigas en pasar. Lo hizo con mucha gracia y soltura, guardando el recato debido, pero con una sonrisa impecable y muy segura de sí misma. El único momento en el que flaqueó un poco fue cuando pasó frente al jurado, pues vio que efectivamente, faltaba Ron al lado de Harry. Eso la entristeció un poco, pero Harry le dedicó unas silenciosas palabras de aliento para confortarla, a lo que Hermione respondió asintiendo discretamente con la cabeza, y continuando su desfile animada por su gran amigo.
Finalmente, la castaña fue a acomodarse entre Ginny y Luna, delante de ella estaba Cho Chang y Fleur; y detrás se hallaban Pansy y Lavender. Esperaron ansiosas el término del desfile de participantes, pero sin dejar de sonreír. El jurado pasó sus calificaciones, y Madame Maxine hizo el anuncio oficial.
— Damas y caballeros, es un placer para mi poder anunciarles los resultados de la primera etapa, el desfile de trajes de baño. Sabemos todos que en esta etapa quedarán quince concursantes, las cuales pasarán a la etapa de cuartos de final, la demostración de gracia y talento. Y sin más preámbulos, las seleccionadas son…
La directora comenzó a nombrar a las participantes seleccionadas, entre los cuales estaban los de las amigas, mas desafortunadamente no mencionó a Chang ni a Lavender. Sin embargo, ambas estaban contentas de haber regresado a participar, y les desearon suerte a sus amigas.
Al regresar a los vestuarios, notaron que sus pertenencias y guardarropa ya las estaban esperando, traídas mágicamente allí para agilizar sus cambios de ropa para la siguiente etapa. Hermione se vistió con un jumper color perla, Ginny con un leotardo rojo y negro, Pansy con un vestidito rosa brillante, Fleur se puso un atuendo afelpado tipo esquimal muy ligero y patines de hielo, y Luna optó por un sencillo vestido azul.
En el orden que les había correspondido antes, las chicas mostraron su rutina de talento al público y al jurado. Fleur efectuó un lindo baile coreográfico sobre el hielo que aparecía bajo sus patines, mientras Ginny mostraba sus habilidades acrobáticas sobre la escoba voladora. Pansy demostró habilidad para los malabares con objetos diversos, como cuchillos y bolas de fuego, que parecían flotar antes de tocar sus manos, y Hermione realizó una gran demostración de escapismo sin usar su varita mágica, al salir de un tonel lleno de agua y cerrado con cadenas antes de ser golpeada por una gran bola de metal que destruyó el tonel por completo.
Llegó el turno de Luna, quien salió al escenario algo nerviosa, cosa poco común en ella. Se paró frente al público y se dirigió a todos.
— Damas y caballeros. Mis compañeras les han dado grandes demostraciones de habilidad y destreza con las que han sido bendecidas y que han desarrollado con constancia y dedicación. Lo que les voy a presentar no es casi nada en comparación con lo que han visto, pero sin embargo lo pongo a su juicio. Ustedes decidan si les gusta o no. Muchas gracias.
El discurso de Luna sembró desconcierto tanto entre el público como entre sus amigas. Ninguna se esperaba lo que la rubia presentó a continuación. La rubia, tomando aire y cerrando sus azules ojos, comenzó a cantar una tonada, al parecer inventada por ella, sin usar hechizo alguno de aumento en su voz. De manera magistral, con un registro perfecto y una tesitura increíble, Luna deleitó los oídos de todos los presentes, arrancando una que otra lágrima de emoción. Hermione y Ginny estaban absortas en el concierto que la rubia les ofrecía, sin dar crédito a lo que escuchaban. Cuando terminó, la ovación fue avasalladora, el público le aplaudió de pie durante dos largos minutos, pidiendo a voz en cuello que repitiera su actuación.
— ¡Luna, qué hermosa canción, y cantaste bellísimo! — le dijo Ginny en cuanto la rubia salió del escenario —. Nunca te habíamos escuchado cantar así, eres magnífica.
— Je, Je, gracias Ginny — le contestó Luna algo apenada —. Sabes, no lo hago siempre, sólo lo hago para mí cuando me siento sola. No sabía que les gustaría.
Ginny y Hermione se miraron con extrañeza. Ambas decidieron en ese momento estar más cerca de esta chica tan fuera de serie, y tan llena de sorpresas; Luna Lovegood. Mientras la felicitaban, alguien le entregó a Luna un bellísimo ramo de flores multicolores.
— ¿Para mí? ¡Mil gracias! — dijo la rubia recibiendo el obsequio —. A ver, aquí dice quién las envía, son de parte de… ¡oh, Dios!
— ¿Qué pasa Luna, quién te las mandó? — preguntó Hermione, al ver que Luna se sonrojaba.
— No van a creerlo, me las dio… — comenzó a decir la rubia, pero fue interrumpida por el llamado al escenario para anunciar a las siguientes ganadoras.
En esta etapa quedarían diez concursantes para la etapa de vestidos de noche, y nuevamente la expectación se cimbró sobre todas. De nuevo, se escuchó la voz de la maestra Maxine anunciando los nombres de las seleccionadas, entre los cuales ahora no figuraban los de Ginny y Pansy. Hermione, Luna y Fleur pasarían a la ronda de trajes de noche.
Ginny se encargó de prestarle ahora a su amiga Hermione un vestido para su pasarela, ajustándolo mágicamente para que le quedara bien a la castaña, mientras Fleur portaría un vestido de alta costura veela que hacía que luciera como una dama de la alta sociedad mágica. Por su parte, Luna se vistió con aquel vestido en tonos ocres que le había prestado a la castaña anteriormente.
El desfile maravilló a todos, pues ahora las concursantes aparecieron más seguras, luciendo hermosas en sus atuendos de noche. Esta vez quedarían cinco participantes, y tras el desfile las chicas tomaron sus lugares para esperar el resultado. Y ahora quedarían felices, pues no eliminaron a ninguna de ellas, las tres pasarían a la final, acompañadas de dos chicas de Beaubaxtons. Ahora vendría la fase definitiva, la entrevista.
La maestra Maxine no les permitió dejar el escenario, y allí mismo comenzó la entrevista con cada una de las chicas de su colegio. Le llegó su turno a Hermione. Quien recibió la pregunta de la maestra poniendo mucha atención.
— Señorita Granger, su pregunta es la siguiente: Según los datos que tenemos sobre usted, tiene la aspiración de llegar a ser sanadora en San Mungo ¿Puede contarnos la razón de tal deseo?
— Tengo un gran deseo — contestó Hermione —, de poder ayudar a otros magos y brujas, sobre todo a aquellos que batallan por defendernos de la magia oscura. Es mi gran anhelo servir a la comunidad mágica aprendiendo a devolverle la salud a quien lo necesita.
Mientras contestaba, la castaña tenía en mente a su amado pelirrojo, y lo imaginaba aún convaleciente de su intento de suicidio. Fue muy aplaudida por el público, y se llevó una buena calificación del jurado. La siguiente fue Fleur, quien pensó muy bien su respuesta.
— Señorita Delacour, usted ha sido una de las personas que más ha apoyado la organización y realización de este evento. ¿Puede decirnos cuál es su motivación para esto?
— Bueno, he de confesagles que pguimego tenía la ambición de ganag pog la fama, me atgajo fuegtemente el deseo de seg vista como la más bella bguja del mundo. Pego el convivio, las aventugas, y sobgue todo la amistad entgue nosotgas me ha cambiado la fogma de pensag. Ya no es tan impogtante ganag, sino que este concugso se mantenga, y nos dé a nosotgas las bgujas la opogtunidad de unignos más.
Al terminar, Fleur recibió una gran ola de aplausos por la sinceridad de su respuesta. Finalmente, tocó el turno a Luna de responder a su pregunta.
— Señorita Lovegood, usted ha sido muy observada durante todo su desempeño en este concurso, y ha alcanzado muy buenas calificaciones. Si usted ganase y se le permitiera elegir su premio, ¿qué elegiría y por qué?
— Pues… pediría que este concurso se celebrara siempre, y tener la oportunidad de concursar en cada ocasión. Así, siempre tendría la oportunidad de hacer amigas nuevas, y fortalecer la relación con las que ya tengo. Ese es mi gran deseo, no importa si gano o pierdo, lo que importa es hacer amigos, tal y como lo hice aquí.
Los aplausos fueron ensordecedores ante la respuesta de la rubia, quien los agradeció con una graciosa reverencia. Ahora el momento estelar había llegado. Los jueces deliberarían entre sí, comparando calificaciones, y se realizaría el cómputo final, para decidir a las ganadoras de los tres primeros lugares. Luego de una espera que pareció eterna, los resultados llegaron a manos de la directora Maxine, quien se dispuso a hacer el anuncio oficial.
— Damas y caballeros, ha sido un reñido concurso, lleno de aventuras y sucesos inesperados. Hemos visto de todo en él, y aún así lo hemos disfrutado al ver a tan hermosas señoritas conviviendo fraternalmente y apoyándose unas a otras. Pero, como todo tiene un final, este concurso no puede ser la excepción, así que en este momento, me dispongo a anunciarles los resultados finales. El quinto lugar le pertenece a… Genêve LeBlanc.
La chica de Beaubaxtons recibió un ramo de flores y una pequeña diadema, como premio al sitio obtenido. Madame Maxine continuó.
— EL cuarto sitio se le otorga a… Marie Dumont.
Más aplausos y otra diadema con sus flores fue entregada, mientras la señorita Dumont secaba una lagrimita de emoción. Sólo quedaban tres chicas, y la expectación creció.
— El tercer lugar es para… Hermione Granger.
Una ovación hizo cimbrar el piso del gran salón, mientras la castaña se acercaba a recibir su diadema y su ramo de bellas flores. Madame Maxine continuó hablando mientras la diadema era colocada en la cabeza de Hermione.
— Debo hacer hincapié en que la señorita Granger ayudó mucho a darle solución a algunos pequeños problemas que se suscitaron durante los pasados eventos, y que gracias a su oportuna intervención no pasaron a mayores. ¡Pido otro aplauso para la señorita Granger!
La castaña se sintió algo abrumada por los elogios, y volvió a su lugar sonrojada pero feliz. Ahora era el momento en que la incógnita se despejaría, y se daría a conocer quién era la bruja más hermosa del mundo mágico.
— Y ahora respetable público, daré a conocer el nombre de la ganadora absoluta, y cuando lo haga sabremos de inmediato a quién le pertenece el segundo lugar, y será encargada de llevar el trono si la ganadora, por causas de fuerza mayor, no pudiera continuar su reinado.
Todos en el gran salón guardaron un silencio sepulcral. Fleur permanecía petrificada por la tensión, mientras Luna secaba sus manos sudorosas en el vuelo del vestido. Al final, ambas rubias se miraron, y en un bello gesto de amistad y apoyo mutuo se tomaron de la mano, poniendo atención a las palabras de la directora.
— La ganadora y nueva reina de belleza del mundo mágico es…
Al día siguiente, todas arreglaban sus pertenencias para partir a su colegio. Hermione y Ginny comentaban animadamente lo sucedido la noche anterior.
— Pues qué bueno que haya ganado ella — decía la pelirroja —. Me sentí triste cuando me eliminaron, pero me consolaba saber que tú tenías oportunidad de ganar amiga.
— Sí — contestó la castaña —, yo también me emocioné mucho, aunque yo quería que estuvieras a mi lado. Pero me alegro que ella haya ganado, se lo merece por completo, pues fue la única que sí demostró el objetivo que tenía el concurso, convivir y apoyarse en todo sentido como amigas.
— Tienes razón. Y, por cierto, perdóname si en algún momento sentí envidia de ti.
— ¡Ay Ginny, no digas eso! Yo también sentí un poquito de envidia hacia ti, siempre has sido lo que yo nunca he podido ser. Eres una amiga maravillosa, y solo por eso, te contaré un secreto.
— ¿En serio? Gracias amiga, tú también eres importante para mí. A ver, cuéntame todo.
La castaña se acercó al oído de su amiga, y le dijo algo que asombró a Ginny hasta el punto de exclamar su sorpresa.
— ¡Hermione! ¿Tú, todo recato y educación, diciéndome que vas a… a…?
— ¡Chist, calla que nos pueden oír! Sí amiga, lo tengo decidido, y lo voy a hacer, pero necesito más que nunca que me ayudes con mi vestuario. ¿Lo harás, me ayudarás?
— Herms, a ti lo que quieras amiga. ¡No sabes lo feliz que me haces! ¿Sabes algo? Yo también tengo un secretito…
Ahora fue el turno de la castaña escuchar lo que su amiga le decía, mientras los colores le iban apareciendo en sus mejillas.
— ¡G-Ginny! P-pero cómo es posible que… oye, eso es muy atrevido y…
Hermione calló al ver la cara de desencanto que la pelirroja ponía mientras la escuchaba. Luego, corrigió lo que dijo con una sonrisa cómplice.
— Y voy a ayudarte amiga, claro que sí. Harry y tú se lo merecen.
— ¡Gracias amiga, sabía que me entenderías! — dijo Ginny abrazando a su amiga con emoción.
— No hay de qué amiga. Mira, para hacer eso que quieres, necesitas ir a Herbología y…
La charla continuó durante casi todo el viaje. Mientras tanto, Harry ya había llegado a Hogwarts, y le contaba a su amigo pelirrojo los pormenores de la gran final del concurso.
— Pues que lástima que ni Ginny ni Hermione ganaran — decía Ron —, pero estoy contento de que ella haya sido la ganadora. Como tú dices, se lo merecía al cien por ciento.
— Así es amigo — dijo el moreno —. Debiste de haber estado allí, su actuación fue maravillosa. Claro, también nuestras chicas hicieron su esfuerzo, y no lo hicieron nada mal.
— Lo sé. Si algo he de admirarles, es que no dejan nada a medias, y siempre se esfuerzan hasta lo último hasta llegar a la meta.
— Claro, eso es lo que más me atrae de Ginny. Bueno amigo, creo que iré a darme un baño para ir a recibirlas. Hoy está libre el baño de los prefectos, ¿Quieres ir?
— Te lo agradezco Harry, pero prefiero descansar un poco más. Quiero estar entero para cuando mi Herms llegue. Ojalá y pueda perdonarme tantas tonterías que he hecho.
— Lo hará amigo, ella te ama, y eso no está a discusión. Verás como todo se soluciona entre ustedes.
Harry salió con sus cosas camino al baño de los prefectos, cuando fue detenido al escuchar que lo llamaban por su nombre en el pasillo. Se llevó una agradable sorpresa al ver de quién se trataba, y fue aún mayor ante la petición que le hicieron. Regresó a su dormitorio, donde Ron ya estaba roncando, tomó su capa invisible y volvió para entregársela a quien lo había detenido en el pasillo, para luego continuar su camino al baño de prefectos.
YA en el baño, el moreno preparó todo para darse un relajante baño de tina, se desnudó y entró en la gran bañera para relajarse, mientras pensaba en la manera de agasajar a su adorada novia. Pensando en ello, tomó un poco de aire y se sumergió en el agua, y fue entonces que escuchó una voz muy conocida que lo llamaba.
— Harry… ya era hora de que llegaras…
Harry abrió los ojos bajo el agua, y aún sin sus gafas pudo distinguir una silueta femenina que le hablaba de muy cerca. La sorpresa hizo que sacara rápidamente la cabeza del agua, y tomando sus gafas miró hacia todas partes, mientras la voz se volvía a escuchar.
— Harry… no te asustes, sólo soy yo…
El moreno volteó la mirada hacia donde salía la voz, y vio con sorpresa que del agua salía una conocida cabeza pelirroja, que sonreía pícaramente mientras las escamas de su rostro desaparecían, dando lugar a sus pecas.
— ¿G-ginny, eres tú? — dijo Harry, sólo para estar seguro.
— ¡Ji, ji, claro tontito! — contestó Ginny divertida — ¿Qué esperabas, un grindylow?
— No, no, e-es que, te veías…
— Efecto de las braquialgas, las usé para esperarte y que no me vieras. Pero el efecto terminó justo a tiempo.
— Vaya. ¿Y cómo es que…?
— Herms me ayudó a entrar. Recuerda que ella también es prefecta. Aprovechamos que llegamos con mucha anticipación aquí a Hogwarts y… Bueno, te preparé esta sorpresa.
— Bue-Bueno, pues sí que me sorprendiste. Te ves hermosa.
— Ji, ji, gracias amor.
— Bueno, ahora déjame vestirme para salir de aquí, y vayamos a…
— ¿Y quién dijo que quiero salir de aquí? Todo lo que quiero ahora está aquí mismo.
Al decir esto, Ginny se levantó para salir del agua, mostrando su cuerpo desnudo al moreno, quien se deleitó mirando la belleza de las curvas y femeninas formas de la pelirroja, la turgencia de sus senos y la fina curva de sus caderas, y sintió que si seguía mirándola se excitaría muy pronto. Ginny comenzó a caminar hacia la orilla, dándole la espalda a su sorprendido novio.
— ¿Todavía deseas que nos marchemos Harry? — le preguntó con voz seductora.
— No, ya no — dijo Harry —, quedémonos aquí, mi pequeña Gin.
Y al decirlo, Harry se puso de pie, mostrándole a su amada su musculoso cuerpo, y su virilidad en toda su expresión.
— ¡Oh, Harry! — dijo Ginny con sorpresa —. N-no me imaginaba que tu… estuvieras… que…
— Por favor, calla pequeña — dijo Harry acercándose a ella y abrazándola —. Ahora soy todo tuyo.
— Y yo soy tuya, mi amor — dijo Ginny, fundiendo su boca con la de Harry para después entregarse mutuamente a su pasión.
Mientras tanto, a Ron lo despertaba una dulce voz que él conocía a la perfección.
— Ron… cariño, ¿estás dormido? — le decía Hermione al oído.
— ¿Eh? — dijo el pelirrojo desperezándose — ¿Quién es, eres tú Mione?
— Sí Ron, soy yo — contestó la castaña, aunque Ron no podía verla.
— ¿Dónde estás amor? No puedo verte.
— E-es que… no quiero que me veas todavía.
— ¿Pero por qué? Ah, ya sé. Sigues molesta por mis tonterías. Está bien Mione, me lo merezco por estúpido.
— No, no Ron, no es eso. De hecho, quien debe disculparse contigo soy yo. Yo te orillé a hacer eso, por mi culpa casi te pierdo para siempre… ¿Podrás perdonarme algún día?
— Ya lo hice, mi amor. Yo también soy culpable, por no haberte dicho a tiempo lo de esas condenadas fotos. Lo siento Mione, nunca quise que pasaran estas cosas.
— Ahora lo sé mi amor, es por eso que estoy aquí. ¿Recuerdas que en la nota que te di te decía que te daría un regalo?
— Sí, lo recuerdo.
— Bueno… pues, aquí lo tienes, con todo mi corazón.
Así diciendo, la castaña se despojó de la capa invisible, y le mostró a su sorprendido novio algo que lo dejó boquiabierto. Estaba vestida únicamente con un hermoso y atrevido baby doll negro con encajes rojos, una tanga muy a juego con la lencería, y unas zapatillas abiertas negras. Realmente se veía muy sexy y provocativa, según el punto de vista de Ron, quien no podía dejar de mirarla. Ella se le acercó despacio, sintiendo nervios por estar así frente a su novio, pero a la vez con decisión.
— Ron — le dijo ella a la cara —, deseo ser tuya. Trátame con cariño, ¿quieres?
El pelirrojo se desconcertó un poco ante la petición, pues estaba a punto de abalanzarse sobre Hermione y besarle hasta el último rincón de su cuerpo, pero al tomarla por los hombros sintió como ella temblaba sin cesar. Entonces, Ron se calmó un poco, y tomando la barbilla de la castaña le levantó la cara para decirle unas palabras.
— Yo siempre te trataré como una reina, Mione querida. Aunque no hayas ganado, tú eres mi reina, mi adorada castaña…
Al terminar, Ron comenzó a besarla despacio, saboreando cada centímetro de los labios de Hermione, a lo que ella comenzó a responder dejando de lado los nervios, para darle paso a su pasión. Con lentitud comenzaron a desnudarse mutuamente, hasta que sus cuerpos se sintieron libres para fundirse en uno solo, y ambos sintieron en ese momento que nunca más se separarían. Serían el uno para el otro, para siempre.
