Notas de la autora (Sí, soy mujer xD): La historia es larguísima; espero que aparezca un valiente lector que se atreva a seguirme la huella...yo continuaré subiendo los capítulos por si a alguien le gusta mi historia...

Ragnarok no me pertenece.


Examen

-¡AAAAAAH MALDITA SEA!

Esquivó como pudo la mezcla de basura y cosas que estaban esparcidas por todo el piso de su cuarto, y se dirigió hasta el armario muy afligida.

-¡No voy a lograrlo!

Tomó lo primero que vio; se vistió de cualquier forma, y corrió lo más rápido que sus largas y delgadas piernas le permitían. Llevaba colgando del hombro un precario bolso de forma rectangular, y desde su interior, se podía contemplar como un par de maltratados cuadernos sufrían el peligro de estrellarse contra el suelo debido al descuido de su dueña, que no se preocupó de cerrar bien el cierre ni la hebilla.

Se escucharon las campanas de la esplendorosa iglesia de Prontera; era mala señal, puesto que indicaban que eran como las diez de la mañana y no llegaría, simplemente no lo haría.

-¡Uf, uf!-iba resoplando con cada zancada que daba-. ¡Qué mal nacido debió ser el idiota que inventó el tiempo…!

Llegó a una esquina; frenó con tanta fuerza que levantó una gran ola de polvo, y no pudo evitar caerse estrepitosamente. La gente que pasaba por el lugar reía y la indicaba con el dedo. Poco le importó; estaba…acostumbrada. Eso sí, no pudo evitar lanzar maldiciones al aire. Se levantó con mucha dificultad, recogió sus pertenencias del suelo y las volvió a colocar de cualquier manera en su mochila, para iniciar de nuevo su larga carrera contra el tiempo…

Las dos torres de piedra y madera pronto se hicieron visibles. El despacho de Déborah quedaba en el segundo piso; se sonrió, confiada, pues era la más rápida de su clase y no tardaría mucho. Corrió por un largo pasillo, subió una eterna escalera, y por fin…chocó contra la puerta de roble que separaba a la directora del exterior.

Golpeó la puerta tres veces, rogando que la mujer no estuviera demasiado enfadada. Como no recibió respuesta, giró la perilla con temblorosas manos, y armándose de valor, empujó y entró, pensando en alguna excusa…

-D-disculpa mi t-tardanza vieja…

Observó el escritorio, que desde la puerta se veía muy lejano. La maestra parecía sumida en un profundo trance; tenía su rostro apoyado en ambas manos, las cuales se entrecruzaban toscamente y casi flotaban en el aire.

-¿Déborah…?

La joven Sage se incorporó con brusquedad, sin mirarla. Aiko se asustó; tragó saliva, y esperó. Déborah golpeó de pronto la mesita, y tanto papeles como lápices temblaron, al unísono que Aiko miraba estremecida a su directora.

-Aiko…-gruñó de pronto.

-¿L-llegué muy tarde…vieja?

El "vieja" casi la hizo estallar. Pero se contuvo: estaba acostumbrada.

-Siéó a secas.

Aiko vaciló. Con una mueca que denotaba angustia y desconcierto, tomó la sillita, se sentó, y dejó su bolso a un lado.

-Bien…-murmuró Déborah, que por fin se animó a mirar a su alumna a la ; no necesitas lápiz todavía-. Dijo, al ver que la chica se disponía a sacar su estuche de la mochila.

-Ah… ¿Por qué no?

Déborah sonrió, irónica.

-Creí que sabrías que la prueba es verbal…Bueno, la primera parte en sí lo es...

Aiko abrió mucho los ojos, asustada: Creyó que la directora le estaba jugando una broma.

-A ver, explícate mejor: ¿Hay más de una prueba?

mirada llena de vivacidad intimidó levemente a la chica-. La Prueba de Aptitudes, o PDA, consta de tres partes: La primera, que es verbal, revelará aspectos de tu personalidad que servirán como apoyo en la corrección del segundo test.

La Novice abrió bobamente la boca, y asintió con la cabeza en señal de haber entendido…algo.

"La segunda parte-continuó-, es tan solo un cuestionario acerca de tus gustos, preferencias y actitudes ante la vida diaria".

Hubo un incómodo silencio.

-Y la tercera…

Aiko sonrió entusiasmada.

-La tercera…

-¡Es sorpresa!

-¿¡Qué!?-cayó de su silla al mas puro estilo animé-. ¡Vieja no me hagas esto!

-Sé que eres obsesivamente curiosa Aiko, ¡Así que te dejaré metida en la duda, porque la tercera prueba la harás mañana!

-Nooooooo-gimió la Novice desde el suelo.

La mujer tosió, satisfecha con el resultado, y reprimió una sonrisa malévola.

-Bueno ya levántate, que empezaré con las preguntas…

¡Que tenso estaba el ambiente para Aiko! A pesar de ser una rebelde, le asustaba mucho hablar de sí misma, y peor aún si era con la bruja de su directora, que parecía disfrutar el hacerla sufrir.

-Muy bien,-dictaminó, serena, la chica de largos cabellos blancos- terminemos esto de una vez por todas.

Buscó algo entre sus documentos; todo indicaba que se trataría de algún papel. En efecto, las sospechas de Aiko se hicieron realidad: Déborah había sacado una hoja de aspecto oficial que contenía, al menos, unas veinte preguntas.

-Tienes que responderme lo más sinceramente posible, ¿Entendido?

-Claro, no soy tan tonta como crees-bufó molesta la Novice, mientras acomodaba su trasero en la incómoda silla de madera, cuyo alto y liso respaldo le producía dolor en el cuello…