Hola

Vaya, prometí muchísimo lemon pero hasta ahora pude cumplir, espero que les guste este capitulo, por cierto, hice solo pequeñas modificaciones de acuerdo a los comentarios que me han hecho, muchisimas gracias por el apoyo.

En el capitulo anterior

Ya después de un relajante y necesario baño Aome se sentó en su sala y comenzó a reflexionar lo ocurrido, tenia en puerta un posible ascenso (junto con su carta de suicidio) además de que tenia una buena propuesta por parte de Hoyo, el cual era uno de los mas cotizados no solo en la compañía si no en todo el país, (lo cual extendería el numero de enemigas mortales exponencialmente) la verdad no sabia ni por que la buscaba , tal vez era un pretexto para no hacerle caso a esa bola de busconas (por supuesto que no les decía así por celos eh), pero entonces, por que no sintió lo mismo que con su sueño, tal vez era por que es un sueño y ahí las cosas son como uno quiere que sean y con este pensamiento y sin que se diera cuenta se quedo dormida ….

En otro lugar

¿Donde te fuiste? – hace un momento pudo ver como a una chica la perseguían un grupo de ladrones y cuando los enfrento su capucha cayo y pudo ver su rostro…Aome…

- Espera – entonces en un callejón escucho como la chica forcejeaba con ellos

– Déjenme en paz pedazo de basura – decía mientras se trataba de librar de las manos de uno de ellos

– Preciosura, pero si tu fuiste la que nos busco en un principio, tal vez te pueda hacer una rebajita en el precio chica

– Imbécil, el precio no es un problema, el problema es que eres un idiota que no puede hacer ni siquiera un simple hechizo de invocación, ni con toda tu tropa, podrás llevar a cabo el trabajo– entonces el aludido se enojo y abofeteo la mejilla de la chica –

Si vuelves a tocar a la chica te arranco el brazo – una voz potente y escalofriante se escucho por todo el callejón….

Continuamos….

Y a ti, ¿qué demonios te importa? imbécil, y si aprecias en algo tu miserable vida mejor te vas largando de aquí – el ladrón retorcía por la espalda la mano de la chica, mientras que con su cuerpo la obligaba a arrinconarse hacia la pared mientras que sus secuaces se interponían entre ellos e Inuyasha.

¡¡Maldito enfermo!! Suéltame idiota antes de que te arrepientas – La chica no dejaba de retorserce en sus brazos, el solo contacto la enfermaba y el olor putrefacto de su boca estaba a punto de hacerla vomitar

Ya te dije pequeña zorra que gozaras de esta transacción, y si no es conmigo tal vez alguno de todos ellos, después de mi – su sonrisa ancha dejaba ver unos dientes negros y podridos, el panorama no pronosticaba un futuro muy brillante en el horizonte, ella había salido de situaciones peores que esta, solo esperaba esconder las consecuencias es vez.

Por que todos los malditos hombres se dedican a darle a uno en el rostro, es tal vez una maldita regla desconocida, demonios, como podré ocultárselo sin que pregunte, auque no se de que me preocupo realmente, ya que seguramente el bastardo lo tomara a broma, si le digo la verdad – la chica no dejaba de pensar cual iba a ser su siguiente movimiento mientras que trataba de alcanzar el pequeño cuchillo y el polvo de ángel que tuvo precaución de tomar antes de salir en su búsqueda esta noche, por lo visto nuevamente la información le había llegado incorrecta y tendría que arreglársela con la maldita de Yami en cuanto se encargara de los problemas mas inmediatos, en ese momento pudo alcanzar la daga y enterrarse en la mano de su captor

¡¡Perra maldita!! – el ladrón solo pudo tomar su mano herida mientras aventaba como trapo el cuerpo de la chica contra el suelo, este con la rabia en sus ojos atino a darle una patada en el estomago con toda la rabia posible sacándole todo el aire de sus pulmones – te arrepentirás de esto maldita bruj….- en ese momento se dejo escuchar un chillido que lo congelo, proveniente de la entrada del callejón.

Lo que prometo por lo general lo cumplo al pie de la letra, deberías de saber eso antes de despedirte de tu brazo infeliz – la voz proveniente de Inuyasha no parecía la usual, incluso el aire que corría se veía enrarecido y cargado de hostilidad, de entre la oscuridad se pudieron distinguir dos pequeñas cuencas rojas como la sangre y se pudo ver un destello chispeante de una de las paredes, como si unas uñas filosas se estuviera arrastrando por ellas y el sonido y las chispas que produjeron que los 15 hombres que acompañaban a su líder temblaran por instinto – si aprecian sus vidas les recomiendo correr, tienen 5 segundos para salir de este callejón y dejarme solo con este bastardo –

Ja crees que tus estupidas amenazas amedrentaran a mis camaradas – el hombre mas que tener miedo estaba fastidiado por esa nueva interrupción, la excitación junto con el enojo nunca le traía consecuencias buenas a las chicas que lo provocaban, y definitivamente tenia una imagen muy clara de lo que haría con la perra una vez de que se deshiciera de ese infeliz.

Jefe, creo que este va en serio – decía uno de los mas jóvenes del grupo

Cállate cobarde, Tetsu hazte cargo del asunto mientras me llevo a esta perra al Sicario y has que su muerte sea lo mas lenta posible, ¿entendiste? – el jefe tomo la cabeza de la chica por los cabellos, ella no era de las que chicas que gritaban por cualquier cosa, pero el maldito bastardo le estaba casi arrancando el maldito cabello para hacer que ella se levantara, desgraciadamente ella no contaba con el aire suficiente (debido al golpe pasado) como para levantarse o gritar, así que solo se limito a gemir mientras trataba de soltar la maldita mano que la tenia sujeta. Entonces de entre las penumbras el chillido anterior se convirtió en un quejido horroroso tras el cual se escucharon crujidos para terminar escuchado como si un costal de papas se estrellara en un charco de agua.

Tetsu no esta disponible….ni ahora ni nunca – entonces un barco que se deslizaba en el puerto ilumino el oscurecido callejón para mostrar una masa deforme de huesos y carne detrás de Inuyasha, se podía observar que de sus manos escurría algún liquido que ninguno de los presentes quería catalogar como sangre ya que esto hubiera conllevado a que se susurraran del susto literalmente (aunque para dos o tres ya era demasiado tarde) – 5…..4…..3……2……

Infeliz, a la carga – la voz al unisonó de toda la tripulación, parecía un grito de guerra que hubiera hecho que cualquiera saliera corriendo, para su desgracia Inuyasha no era cualquiera y cuando todos ellos cargaron contra él al mismo tiempo, una descarga de energía los mando a volar a todos, el capitán espero escuchar como sus cuerpos caían, pero en su lugar solo sintió una fina lluvia de unos pequeños trozos húmedos y pegajosos, al enfocar mejor se dio cuenta de que eran pequeños trozos de carne, fue entonces que con horror dirigió su mirada hacia arriba y vio como los cuerpos de toda su tripulación se desintegraban como por arte de magia en el aire. Para este momento el líder del grupo estaba temblando en estado de shock y sin poder creer lo sucedido.

…1…..- la voz sombría de Inuyasha provoco un escalofrió de terror en el capitán - al parecer tus camaradas no eran tan inteligente como suponía, pero eso ya lo sabíamos ¿verdad?, ahora, que debería hacer contigo – Inuyasha se acercaba peligrosamente al líder, el cual por inercia al retroceder se llevo a la chica con el (ya que no se había dado cuenta de que todavía la tenia sujetada por los cabellos) provocando que esta chillara de dolor – Así, ya lo recordé – y con estas palabras un destello de luz desprendió el brazo que sujetaba a la chica desde el hombro, el callejón se sacudió ante el chillido lastimero del hombre, el cual, trataba inútilmente de contener la hemorragia con su otro brazo – ja, no pareces tan resistente y fuerte como hace un momento, o será por que no soy una inocente chica, bueno que te parece si vemos si es posible perdonarte la vida – y entonces se enfoco a buscar sus recuerdos mas oscuros llevándose una desagradable sorpresa – nop al parecer esta es una prueba no superada –

Por favor piedad – suplicaba el hombre al mismo tiempo que tropezaba con lo que antes fuera su contramaestre, al parecer a Tetsu le rompieron todos los huesos antes de molerlo como bola de carne con lo cual descubrió que no encontraría piedad tras de esos enormes ojos rojizos – pero por dios ¿quien eres tu?

Ja, un olvidado de dios y del demonio en este maldito infierno, pero ¿sabes que? – Inuyasha se lamía parte de la sangre que escurría de su mano con una sonrisa de anticipación y centrándose en la mirada aterrorizada de su victima – me los vas a ir a saludar, pero no creas que contaras con la suerte y rapidez de tus camaradas.

Y fue así como se empezaron a escuchar alaridos de terror ante los ojos de una chica que todavía tenia una mano sujetando su oscuro cabello y que más que ver esta escena con terror, sus ojos relucían de esperanzas ya que el maldito infierno escucho sus plegarias y le traía la pieza principal de su venganza, ahora solo era cuestión de tiempo para que los engranes de su mente colocaran las piezas del rompecabezas en orden.

Al cabo del último alarido Inuyasha vio sus manos, las marcas de su rostro así como sus ojos cambiaron al momento de que perdía la conciencia, como siempre que perdía el control ante su pactante, lo ultimo que pudo ver es como ese rostro familiar se quitaba esa mano de la cabeza para ir a su lado.

En un lugar oscuro…..

Otra vez esta maldita oscuridad por que demonios no me puedes dejar en paz…..- entonces apareció una silla delante de el, la cual tomo y con toda la rabia que pudo y la arrojo hacia su oscura prisión - ¿por que demonios me sigues torturando? – entonces una imagen apareció ante si, como si una enorme pantalla se iluminara y pasara la imagen de Aome besando a Hoyo provocando que un gruñido surgiera del fondo de su voz – ¡¡maldito infeliz!!, SUÉLTALA – y con una entonación distinta de voz pronuncio - ES MÍA – entonces pudo ver como proyectaba su fuerza para separarlos, sin embargo tras ver el desconcierto en sus rostros lo consumió la rabia cuando observo como surgía risa en los dos, desatando su furia y la liberación de su alter ego.

Su tamaño creció aproximadamente 30 o mas centímetros, su pose regularmente tranquila se torno amenazadora, en cuclillas como si estuviera a punto de atacar a alguien, sus uñas crecieron 10 cm cada una, sus oídos desaparecieron dejando en su lugar dos orejas de perro que surgieron de su cabeza, en su rostro aparecieron marcas púrpuras y sus ojos se tornaron rojos como la sangra, todo lo veía rojo por la furia

Suéltala infeliz, te juro que si te le acercas mas te matare lentamente….. Dame lo que es mió por derecho – y entonces al tocar la imagen, pudo atravesarla con facilidad para tomar a Aome del brazo y ponerla a su lado – tu me perteneces……

Aome desorientada vio la imagen ante si y grito con toda su fuerza por el terror – Suéltame, maldita bestia, déjame en paz, Inuyasha, Inuyasha SALVAME –

Ja, no hay poder humano que te salve ahora pequeña, TU ERES MIA, Y NO QUIERO QUE NADIE TE TOQUE ¿entendiste? – Inuyasha la tomo por los hombros y se la acerco al rostro dejando que su aliento estuviera tan cerca que moviera el cabello de la pequeña, estaba enojado con ella, como pudo permitir que otro humano la tocara teniéndolo a el, ningún humano mediocre se le podía comparar, ahora mismo le demostraría a la muy ingenua quien era su amo, y el porqué no debía de desatar su furia pero antes de eso le daría una buena dosis de miedo.

Inuyasha siempre había ido a salvarla, esta vez no seria diferente, ya sea con las terroríficas imágenes de su infancia o con las terribles imágenes de películas modernas (las cuales nunca pudo soportar y tal vez por el instinto masoquista o por la insistencia de Yuka el que las veía y siempre la perseguían durante noches enteras) Inuyasha siempre las cambiaba por agradables recuerdos de pequeña y torrenciales sueños de grande

Mentiroso, yo tengo fe en que él me salvara – a pesar del terror que le producía, tenia la confianza de encararlo, ya que sabia que en cualquier momento la salvarían (y no es que esperara el tórrido final después de el matar al terrible monstruo ehhh)

Jaja jaja jaja en serio pequeña – la criatura volteaba de un lugar a otro tratando de buscar algo – pues yo no veo nada por aquí – su sonrisa (si a eso se le podía llamar sonrisa) se hacia mas grande y su agarre se cerraba cada vez mas, el quería castigar a la pequeña mozuela por su comportamiento, quería hacerle ver quien era y demostrarle que era mejor que temiera su reacción ya que no habría próxima vez si la volvía a ver con otro infeliz.

De un momento a otro el vendrá y mas te vale que me sueltes o el te lo hará pagar muy caro – Aome se retorcía entre sus manos, no sabia por que, pero sentía que algo estaba diferente, a causa de la risa de esa bestia ya no sentía miedo, lo que sentía ahora es un gran enojo, con ella por ser tan tonta, con Inuyasha por no venir rápido, y con esa tonta bestia por burlarse de su salvador, entonces hizo algo impensable para alguien lo suficientemente cuerdo ante esa situación, y antes de que se pudiera arrepentir y remembrando es su mente todas esas películas de acción le soltó un cabezazo

Ayyy maldita sea – Aome se tomo su propia cabeza con las manos para tratar de mitigar el dolor- esto se veía mucho mas fácil en las películas, arde como el demonio - Aome todavía sobaba su cabeza cuando se dio cuenta de que la bestia la había soltado para llevar sus manos a su nariz, así que aprovecho para darle una patada en donde mas le doliera (pero benditas películas como son educativas en estos momentos) haciendo que se cayera primero de rodillas para luego tirarse al suelo sujetándose su ingle con fuerza, cuando lo vio retorcerse en el suelo no lo pensó dos veces y salio corriendo sin ninguna dirección ya que no veía nada y no le importaba no ir a ninguna parte mientras se alejara de esa bestia, ya que estaba segura como el demonio, que en cuanto esa cosa se levantara no le iba a ir muy bien que digamos, así que solo tenia que hacer tiempo mientras Inuyasha llegara.

Mientras tanto Inuyasha maldecía el no hacerle caso a Miroku acerca de las malditas mujeres, ¿Cómo pudo ser tan descuidado? La muy valiente se atrevió a golpearlo (todavía no podía creerlo) - pero que se cree esa pequeña banshii, en este mismo momento le voy a dar su merecido, y vera de que manera…..-con este pensamiento en mente y ya un poco mas recuperado se lanzo en la búsqueda de su mujer.

Por su parte Aome seguía corriendo - Maldito Inuyasha todo esto es su culpa, por que demonios todavía no has llegado – unos pasos a sus espaldas le hicieron que su estomago se le cayera al suelo, estuvo a punto de tropezar y caer de bruces, tenía miedo de voltear pero no le quedaba de otra (se arrepintió enseguida) ya que al mirar hacia atrás vio como aquella bestia se dirigía a ella a toda velocidad corriendo en cuatro patas (pies en realidad, pero ya se darán una idea) al moverse se podía ver como se marcaban sus piernas, sus brazos y todo su cuerpo duro brillando con pequeñas perlitas de sudor y ¡¡oh dios mió!! no quiso, en verdad no quiso hacerlo con intención, pero no podía dejar de ver su maldita erección empujando ávidamente hacia arriba, (lo mas increíble de todo es que la pudiera verla esa distancia) toda esa imagen estaría grabada en su memoria por los siglos de los siglos, lo peor fue ver en su cara su mirada caliente barriéndola como si meditara cual parte suya debería de saborear primero, todo lo que pudo hacer es correr a todo lo que daban sus pequeños pies, ya que sabía que no solo perdería su virtud en cuanto la alcanzara, si no su mismísima alma estaba en juego, pero a pesar de su esfuerzo, el muy maldito iba ganando distancia y cuando esta se hizo lo suficientemente pequeña, se lanzo contra ella tirándola al suelo, protegiéndola de la caída con sus poderosos brazos, al momento de detenerse y asegurarse de tenerla bien sujeta contra el suelo, comenzó a frotándose a si mismo de atrás para adelante en su pequeño trasero, haciéndola sentir todo lo que le había provocado con esta persecución.

-Te arrepentirás de lo que me hiciste pequeña embustera, te demostrare que tanto me lastimaste y o por dios rogaras para que no me detenga – la voz de Inuyasha estaba ronca de anticipación, se estaba divirtiendo a sus expensas sin embargo, no podía evitar sentirse tan enormemente excitado por tenerla en esa posición.

Muy a su pesar y sobrepasando el miedo que tenia Aome se sentía tremendamente caliente, no entendía como esta bestia la hacia sentir así, era la primera vez en que Inuyasha no se presentaba para rescatarla, nunca se pensó del tipo zoofilica ni nada por el estilo, sin embargo el miedo se estaba volviendo un maravilloso estimulante en esta situación. No podía respirar con su peso encima (y no es que la molestara), incluso no lograba hacer pasar saliva por su garganta, y por mas que se esforzara no salio de ella ninguna maldita palabra que no fuera un traidor gemido al momento que Inuyasha se froto nuevamente en ella, la sonrisa de este no podía estar mas grande al momento de escucharla.

-En este instante te voy a demostrar como ningún estupido humano se me puede comparar, -Inuyasha se frotabas mas dura y rápidamente dándole una enorme pista de lo grande que era – no finjas que no sabes lo que quiero y no pienses en negármelo ya que en este punto no hay vuelta atrás – la respiración de Aome se hacia cada vez mas dificultosa, Inuyasha se acerco a su oído e introdujo su lengua sujetando su lóbulo y estirándolo conforme se retiraba, ella pudo sentir sus colmillos deslizándose y en cuanto lo soltó dejo que el aliento de sus palabras le produjera escalofríos por todo su cuerpo

-Duro, rápido y profundo. Y en cuanto te lo de, sabrás que ERES MIA y nunca mas pensaras en negármelo - en ese momento Inuyasha tomo sus dos brazos para que no le estorbaran, los sujeto fuertemente con uno de los suyos mientras que su otra mano desgarraba su vestimenta dejándola desnuda de su cintura hacia abajo, a pesar de las enormes garras su contacto no producía dolor, su mano se deslizo hacia la V entre sus muslos, provocando gritos de placer en ella los cuales se intensificaron al deslizar su dedo a través de sus labios al ritmo de sus caderas, cada nervio en el cuerpo de Aome despertaba sin compasión, estaba húmeda e Inuyasha aprovecho esto para tomar su humedad y lubricarla libremente sus pliegues, el olor de Aome lo enloquecía mas de lo normal en, ya que ahora el era puro instinto y todos sus sentidos se intensificaban de 10 a 20 veces, Inuyasha deslizaba su dedo despiadadamente lento rodeando sus clítoris, cada vez que sus gemidos le indicaban que Aome estaba a punto de llegar el se detenía, provocando sus lloriqueos de frustración.

Le gustaba el peligro de esta situación a Aome, pero el muy maldito parecía conocer muy bien cada parte de su cuerpo, esta vez cuando inicio nuevamente esa deliciosa tortura los labios de Inuyasha se dejaron caer en su cuello, deslizando sus colmillos a través de su blanca piel no dejando ni un pedacito sin ser saboreado, ella quería mas así que volteo su cara en una suplica silenciosa, a lo cual el correspondió gustoso besándola apasionadamente, ahora no solo el dedo en su clítoris llevaba el ritmo de sus caderas, si no que su lengua entraba y salía como si le hiciera el amor a su boca.

Aome estaba enloquecida, excitada, ardiente, dolorida y necesitada y el muy bastardo la llevaba al ritmo que quería, vaya que la estaba haciendo pagar por lo pasado, si hubiera sabido la crueldad de este maldito hubiera vivido a base de café toda su vida para no dormir ni una sola noche, aunque en lo recóndito de su mente estaba pensando en la manera de encerrarse en su cuarto argumentando una enfermedad rara con cuarentena total, nunca podría recrear para Yuka este sueño con el suficiente respeto, pero si ese bastardo no entraba en su interior de un momento a otro lo patearía hasta dejarlo inconsciente y luego lo montaría a placer.

Sabiendo que ya no necesitaría sujetarla subió su mano hacia su cara, su dedo se resbalo entre sus labios y ella lo succiono, saborearía cualquier parte de el que pudiera alcanzar, mientras que su otra mano exploraba sin recato su interior, Aome grito al sentir su dedo dentro de si, dándose cuenta que sus actividad mental se reducía a pedacitos mientras que empujaba contra su mano, de su boca solo podían salir pequeños sonidos rotos mientras que el deslizaba un segundo dedo hasta alcanzar la barrera de su virginidad y atravesándola implacablemente mientras que con su boca absorbía el pequeño grito de dolor que producía.

Cuando sus protestas cesaron Inuyasha bajo por su cuello intercalando entre besos y mordidas dejando enrojecida sus blanca piel. Aome deseaba tener algo a que aferrarse en el momento en que el se aproximo grueso y duro como el acero contra esos pliegues suaves y delicados, su boca solo pudo producir un sonido indefenso.

-Shh pequeña – Inuyasha trataba de tranquilizarla mientras que sus labios no dejaban de moverse

-Yo no podré, simple y biológicamente es imposible que eso entre en mi, soy muy pequeña es como tratar de hacer pasar una sandia a través de una abertura del tamaño de un limón - Aome no podía creer como en cuanto sintió la punta de Inuyasha entrar en si, su pequeño cerebro dio señales de vida como si miles de Aomes corrieran en su cerebro gritando "peligro, peligro"

-Si puedes – sabia que iba a ser difícil para ella, pero en mas de una ocasión ella había demostrado que podía con esto y más

-No, por favor, que te parece si…..-su mente sabia que si el entraba en ella la partiría en dos.

-CALMATE – enojándose no iba a lograr nada así que retrocedió la pequeña pulgada que había ganado envolviendo una mano alrededor de su miembro y probando otra vez lentamente, su interior estaba muy estrecho, y sus nervios no estaban ayudando, con un juramento el se detuvo otra vez para frotarse a su mismo entre sus piernas con el objetivo de lubricarse un poco mas, sin embargo esto provoco que Aome empujara salvajemente contra el, así que solo pudo maldecir a la contradictoria mujer.

Apretada, demasiado apretada muchacha, necesito que te relajes y solo conozco un método para lograrlo – entonces sus manos hicieron que Aome pusiera la cabeza contra el suelo dejando su trasero al aire, esta posición la dejaba totalmente expuesta a sus exigencias, y tras contemplarla por lo que a ella le pareció una eternidad la sujeto fuertemente para no abandonara esta posición y sumergió su cabeza en su interior, saboreándola como si fuera su dulce preferido, en el momento en que ella sintió sus labios en su vagina los pequeños alaridos que dio hace un momento se transformaron en intensos gritos moviendo sus manos y su cabeza enloquecidamente lo cual lo complació enormemente.

El no solo la lamía, si no que sorbía su interior y parecía no poder saciarse de ella, el introducía su lengua para después sacarla y deslizarla por todos sus labios, para cuando tomo su clítoris entre sus dientes ella estaba desfalleciendo de placer, había perdido la cuenta de cuantas veces se había corrido en sus labios dejándola exhausta, Inuyasha dejo de sujetarla para tomar con sus dos manos su trasero separándolo exponiéndola todavía mas, ella no sabia si soportaría venirse nuevamente en su boca pero sabia que si ella no encontraba a algo a lo que sujetarse lloraría de frustración ya que necesitaba algo a que aferrar su cordura, ella solo podía dejar el trasero en alto y sus manos a sus costados a la altura de la cara, apretando sus puños fuertemente, en ese momento Inuyasha pudo comprobar como dos y hasta tres de sus dedos se deslizaban fácilmente en su interior a penas provocando pequeños sonidos.

-Por favor – ella imploraba por tenerlo en su interior

-Por favor ¿que? – ronroneo el contra su oído

-En mí – el rió con voz ronca mientras aguijoneaba su entrada deslizándose entre sus labios pero sin entrar en ella.

-¿Esto es lo que quieres? – se balanceaba lentamente torturándola sin fin mientras que los jadeos de Aome se incrementaban moviendo su cabeza de un lado al otro negándose a dejar los despojos de su orgullo.

- ¿Me necesitas? ¿Sientes como si estuvieras muriendo sin mí en tu interior? – el muy bastardo sabia lo que estaba provocando y lo disfrutaba enormemente, para este momento presionaba su espalda con una mano mientras que con la otra controlaba el movimiento de sus caderas para que ella no lo provocara mas de lo debido ya que no quería perder el control todavía y esta pequeña fácilmente lo hacia probar los limites de su control.

- Si, si maldita sea – ella diría y haría lo que fuera en ese momento, al demonio con su orgullo, en sus libros de superación personal y orgullo femenino (los cuales nunca faltan en la biblioteca de toda mujer preparada) nunca te decían como llevar una situación así y menos con un demonio sexual dándote múltiples orgasmos, ella suplicaría hasta quedarse sin voz si fuera necesario.

Dime, seguirás a ese maldito humano impotente o a mí – tenia que asegurarse dejar en claro a quien pertenecía, no sabia que le haría la próxima vez que la viera en esa situación.

- Te seguiría al maldito infierno pero por favor, por favor dame lo que necesito – después se daría patadas mentales por esto, pero si había empezado un magnifico sueño erótico, por dios que lo tendría completo.

- Ah es lo que necesitaba oír. Entonces es tuyo – en ese momento dejo de presionar su espalda para ahuecar su rostro y darle un profundo beso en el momento en que se introducía completa e implacablemente en ella, el representaba su fantasía mas privada hecha realidad, tomándola como si no hubiera fuerza en la tierra que pudiera impedirlo. Se movía en círculos profundos activando todas las terminaciones nerviosas de su interior, sentía como si hubiera llegado a su matriz llenándola completamente, al retirarse pareciera como si todas sus paredes se contrajeran impidiendo su salida y a su entrada ellas lo recibieran con miles de caricias provocando los gemidos de ambos de placer.

Con cada embestida Aome se acercaba cada vez mas al abismo que se había estado formando en ella, esto no se podía comparar en nada con los anteriores orgasmos (aunque nadie puede quitarles sus méritos) hasta que el cúmulo de emociones estallo inundándola con la sensación mas exquisita que jamás había sentido, podía sentir los latidos de su corazón en su garganta o en cualquier parte de su maldito cuerpo sin embargo el continué empujando firmemente hasta que ella quedo floja bajo el, en ese momento el tiro de las caderas de la muchacha hacia arriba y hacia atrás, desgarro su ropa delantera dejando sus pechos expuestos y repentinamente un espejo apareció delante de ellos.

El la sujetaba con fuerza, una mano en su cintura y la otra amasando uno de sus pechos dejándolos de rodillas frente al espejo, Inuyasha esta embelesado con la imagen ante si mientras que Aome yacía en sus brazos indefensa – pequeña abre tus ojos – en verdad que no quería, es mas no tenia ni fuerzas para hacerlo pero su voz dejo en claro que no era una petición así que haciendo todo el acopio a su voluntad ella entre abrió los ojos viendo su imagen ante el espejo y dándose cuenta que ya no tenia a un terrible monstruo penetrándola por detrás si no que Inuyasha la estaba sujetando – quiero que veas esta imagen y que la recuerdes cada vez que te veas en un espejo, que tengas en cuenta que siempre SIEMPRE me pertenecerás – pff tendría suerte si con años de terapia se podía arrancar este recuerdo, eso si antes el psicólogo no la manda a una institución mental en cuanto lo terminara de relatar

Inu…..- Aome no tenía ya fuerzas para contestarle, en ningún momento Inuyasha dejo de moverse en su interior y por el espejo podía ver claramente en donde empezaba y terminaba cada uno.

Entonces el la penetro mas fuerte y mas rápido, podía sentir el peso pesado de sus testículos golpeando contra su piel ardiente y dolorida, con cada empuje ella gimoteaba, incapaz de impedir los sonidos quebrados que se derramaban de sus labios, la mano que la sujetaba por las caderas bajo hasta tocar su clítoris y deslizándose al ritmo de sus embestidas, Aome estaba hechizada por la imagen, nunca habían llegado hasta este punto en sus sueños (y maldito sea su demoníaco despertador, mañana mismo lo iba a tirar a la basura, bueno tal vez no, pero los fines de semana se enclaustraría en su cama desconectando el teléfono, celular y todo posible sonido que la pudiera sacar de este delicioso sueño, se aferraría a Inuyasha como garrapata y para este momento el muy maldito la había arruinado ya que cualquier hombre que se metiera en su vida y en su cama tendría que cubrir unos altos, pero muyy altos estándares de calidad) Inuyasha jadeo su nombre cuando llego y la nota quebrada de su voz acoplada con el movimiento de sus manos la llevo a otro clímax veloz. Esta vez fue tan intenso que los bordes de la oscuridad la envolvieron amablemente con sus pliegues y su nombre en los labios de Inuyasha fue lo último que pudo escuchar.