Uff, casi me voy de espaldas cuando vi tantos comentarios, me sentí tan contenta que casi brinco, en fin, me encanta que les agrade la historia, y prometo tratar de hacer los capítulos lo mas rápido posible (sniff sniff créanme me esfuerzo lo mas posible) solo que la mente a veces no da para mucho, afortunadamente me acabo de comprar series nuevas (benditas fuentes de inspiración)espero que estas me ayuden ¿no creen?(aunque a veces solo sirven para tenerme atareada pensando en otra historia jajaja)
En fin un saludo desde México
En el capitulo anterior
De pronto una risa hizo que las dos voltearan hacia la cueva al mismo tiempo y se quedaron con los ojos abiertos
Este, perdón, no quería espiar pero es que ustedes lucían muy chistosas y – Aome estaba completamente roja, al principio cuando las vio se quiso retirar pero ellas estaban en el paso y bueno era la primera vez que tenia la conciencia plena en su sueño así que lo mejor era disfrutar, digo uno realmente uno no puede espiar en sus sueños ¿o si?
¿TUUU? – Sango cayó sobre su trasero, era la primera vez que no invocaban a un demonio y podía sentir el poder irradiando de esa chica
Por fin contestaste – lo que dejo realmente sorprendida a Kaede fue el dije, ya que indicaba el rango y poder de la hechicera
Aome no supo que hacer cuando las dos cayeron arrodilladas ante si, un mal presentimiento (lo cual quería ignorar con todas sus fuerzas) le indicaba que ya no estaba en su hogar y que esto no era del todo un sueño……
Continuamos…
Por las calles desoladas del puerto se podía escuchar a un hombre tarareando una tonta canción, solo un hombre con su seguridad y fuerza se atrevería a caminar por esos desolados y peligrosos caminos sin otra arma que sus puños
- Mmm mi linda Sango se pone cada día mas linda – contemplaba su mano como poseso recordando lo sucedido momentos antes
Flash back
Maldito marinero, por que no puedes conservar tus malditas manos es su lugar
Pero Sanguito, ellas tienen vida propia – respondía con las manos al aire y el rostro inocente
¡vida propia! Mis narices, eres solo otro de esos malditos marineros pervertidos que solo quieren a las mujeres por un rato y luego se desaparecen – desgraciadamente ella lo había visto muchas veces, se había prometido a ella misma no caer nunca en esos trucos baratos y rastreros
Yo nunca te abandonaría mi querida Sango, mis intenciones contigo son…-el rápidamente la tomo por la espalda volteándola para que pudiera verlo a los ojos, reflejaba toda la sinceridad que su alma negra por su pasado podía, no en balde se había quedado tantos años tras ella
Miroku tu…-será posible que estuviera a punto de declararse- Miroku sello las palabras con un beso, un tierno beso que demostrara todo lo que sentía por ella, se sorprendió que no le diera en la cabeza con el sartén que peligrosamente sostenía entre sus manos, sin embargo una vez que sus labios estrecharon los de ella poco importo perder un par de neuronas, sin embargo su maldita mano pensaba algo mas y mientras su cabeza se concentraba en sus labios su mano fue avanzando poco a poco hasta acomodarse en su trasero, Sango estaba tan perdida en el beso que al principio ni lo sintió, solo hasta que una deliciosa corriente eléctrica se desplazo a lo largo de su columna vertebral se dio cuenta de que su mano amasaba su nalga acercándola cada vez mas hacia el.
Maldito marinero mañoso –con este pensamiento y el sartén bien sujetado le dio con todas sus fuerzas, al verlo inconciente en el piso corrió en su ayuda pensando que esta vez tal vez si se había dejado llevar un poco….
Fin del flash back
Horas mas tarde y un poco atarantado por los golpes posteriores para tratar de hacerlo reaccionar y gracias a que la anciana Kaede entrara para quitarle a Sango de encima pudo irse a su nuevo barco, a veces su mano era solo una molestia (y mas cuando se encontraba con su amada) pero por dios esta vez – subiéndola hasta la altura de su cara y besándola- no se la lavaría en semanas, repentinamente su expresión cambio recordando el motivo principal de su visita y agradeciendo a los dioses que Sango no haya salido en uno de sus viajes de entrenamiento, el requería aminorar aunque sea un poco la pena de perder a su capitán, sin embargo todo era por una buena causa ¿no?, el preferiría mil veces sufrir esa soledad que ver nuevamente a su amigo perdiendo la razón por un amor imposible, después de todo si el había decidido ya nada se podía hacer. Después de todo el no había tenido el valor suficiente para hacer lo mismo, tal vez por que el todavía tenia que pagar muchas deudas de sangre antes de poderse permitir el ser feliz, el se sacaría el corazón antes de arrastrar a su adorada Sango a su maldita vida y las posibles consecuencias que eso conllevara.
Tal vez si no hubiera estado tan atolondrado por los golpes y sus pensamientos el se hubiera percatado de que a lo lejos se veía humo, desgraciadamente solo su olfato pudo advertirlo demasiado tarde
- Mmm huele a carne quemada – entonces como si recuerdos de su pasado se estrellaran contra el una corriente eléctrica lo atravesó y se dirigió a toda velocidad a su barco, conforme se fue acercando mas audibles se hacían los gritos desgarradores de dolor, se quedo pasmado al ver ante sus propios ojos como un hombre acompañado de un niño pequeño contemplaban como su barco se quemaba ante ellos con miles de voces desgarradoras saliendo de el – ¡¡maldita sea llegue tarde!! – su voz hizo que este personaje volteara tranquilamente, ahora que lo veía mas cerca podía notar que no era un hombre en un abrigo si no alguien envuelto en un traje de mandril ocultando su rostro - ¿Quién demonios eres tu?
- Mmm me parece que eres la primera persona que aplica mi naturaleza correctamente en una pregunta, eso me complace dime ¿tu eres el dueño de este barco? – el pequeño niño a su lado sonreía, a este siempre le encantaba ver el dolor que podía provocar su padre a través de su poder muy por encima de los tontos motivos
- Bien, poco me importa tu nombre, dime ¿tu causaste esto? – Miroku podía sentir el poder de este sujeto, no …. De este demonio, se había topado con invocaciones antes, pero era la primera vez que se topaba con una tan poderosa, era por eso que sabia que solo había prolongado el sufrimiento de su tripulación para que sus lamentos lo trajeran hasta aquí, ya que ellos probablemente estuvieran muertos hace horas, lo único que le quedaba era averiguar lo mas posible de su enemigo antes de destruirlo o morir en el intento
-Ciertamente, aunque solo contestare las preguntas del dueño de este barco
- Si yo soy el propietario de esta navegación – el no había preguntado por el tiempo así que no lo mencionaría
- Veo en tus respuestas que no me mientes, pero que me ocultas algo de información, de una o de otra manera no importa ya que mi misión es solo llevarte ante mi maestro
-Maldito demonio, eso solo si puedes hacerlo imbécil
- Eres un humano muy interesante, pensé que saldrías corriendo pero solo me lo haces cada vez mas atractivo – entonces la criatura volteo a ver al pequeño que lo acompañaba – la importancia de la tortura príncipe es el identificar a las victimas potenciales que vale la pena dejar vivir indefinidamente para poder ver como se quiebra su alma , por lo regular estos especimenes son difíciles de encontrar ya que la mayoría de la especie humana son criaturas frágiles y tontos como todos los que se encuentran en ese barco
- ¿Príncipe? Eres acaso tu el hijo del rey Naraku – sin embargo fue como si nadie hablara, esto fue la gota que derramo el vaso así que se arrojo a ellos empuñando su espada en alto
-Ira, un sentimiento delicioso, sin embargo, a las personas solo las hace inútiles y primitivas – esto lo decía esquivando los golpes mortales y rápidos de Miroku, al principio solo se arrojaba con la espada bien empuñada, pero al ver que solo servia para agotar sus fuerzas decidió echar mano a sus otras habilidades – "mas negro que la oscuridad, mas terrorífico que las pesadillas, yo invoco tu gran nombre para que me concedas un poco de tu poder ¡¡RUGIDO INFERNAL!!"
-AHHH HECHICERIA – un escudo invisible protegió al príncipe mientras que golpeaba de lleno al demonio - ¡¡esto es vigorizante!! –ante los ojos incrédulos de Miroku vio como el demonio absorbía todo el poder – me preguntaba si acaso perderías mi interés, al parecer no, que te parece recibir un poco de lo mismo – entonces ante sus ojos vio que sin necesidad de conjurar el hechizo la bola de poder que se formaba en sus manos un poder que era dos veces el tamaño que el había conjurado, las piernas de Miroku estaban atadas por un embrujo ya que no se podía mover así que recibió todo el impacto de lleno, lo único que pudo pensar antes de desmayarse fue en que le hubiera gustado estar un poco mas con su amada…..
Por otro lado en una cabaña alejada de ahí un hombre despertaba junto con su amante con un grito desgarrador
- AOMEEEEEE – Inuyasha se incorporo rápidamente entre sudor y desesperación sin poderse quitar ese sentimiento de angustia en su corazón, una mano se poso en su pecho para convencerlo de regresar a la cama
- Inuyasha mi amor regresa aquí – Kikyo deposito un beso en su hombro y lo abrazo por la espalda, al ver a su amado ensimismado en su angustia decidió tomar su pene con su mano, este respondió con alegría tensándose de inmediato sin embargo Inuyasha pensaba otra cosa así que alejo su mano y se levanto de su cama
- Esto esta mal, esto esta terriblemente mal – tomo sus pantalones con furia y se los coloco, en el instante en que despertó de su sueño el remordimiento lo consumió, no podía ver ni siquiera a los ojos a Kikyo ya que en este momento seguramente no estaba listo para darle respuestas
-¿Qué demonios te ocurre? – al escuchar las dolorosas palabras que Inuyasha acababa de pronunciar su expresión cambio de una horrible angustia a una terrible furia, y era mejor que no provocaran a una mujer ya que las consecuencias podían se bastantes, y mas aun si esa mujer era Kikyo.
- No me pasa nada solo necesito caminar y pensar – no se atrevería a verla hasta que no pensara el significado de su sueño, ¿Por qué Aome estaba ahí? ¿Por qué había llorado? Maldita sea, ella solo era un sueño y Kikyo era su realidad, entonces ¿Por qué se sentía como si la hubiera traicionado de alguna forma?, su mano ya estaba en el picaporte cuando…
- Inuyasha maldita seas regresa aquí no puedes huir de esto, no puedes huir de nosotros, no te lo permitiré – ella se levanto de la cama sujetando la manta a la altura de sus pechos, se negaba a pensar que se había equivocado y que le había entregado su corazón y cuerpo al hombre equivocado, no después de todo el sufrimiento que ella ha pasado
- Lo siento…. es solo……… yo solo…….necesito pensar – el se debatía internamente sujetando el picaporte con todas sus fuerzas, quería salir corriendo, pero el no era un cobarde que salía así, era solo que necesitaba pensar, eso era mucho pedir
-¿Pensar que inuyasha?, ¿en nuestro amor?, ¿en lo que acabamos de hacer?, ¿en como me juraste palabras de amor eterno para que me entregara a ti? – Kikyo tomo su antebrazo con fuerza y lo obligo a voltearse y verla de frente - , Inuyasha por dios, yo no me arrepiento ni un poco por que estoy segura de lo que siento y te amo, te amo como a nadie e amado nunca y cambiaria mi vida gustosamente por ti, es por eso que aun sin promesas falsas yo confié en ti, por favor no me hagas arrepentirme, por favor no me dejes sola – Kikyo odiaba rebajarse a suplicarle a otro ser humano, pero el sentimiento por Inuyasha era tan fuerte que no le importo, algo en su interior le decía que si Inuyasha salía por esa puerta lo perdería para siempre y ella lo odiaría por toda la eternidad ya que el la lastimaría mas de lo que Naraku pudo hacer nunca.
-Pequeña yo…..- al momento en que Inuyasha iba abrazarla escucho como aporreaban la puerta fuertemente
-¡¡Capitán!! Capitán por favor venga, es urgente, la nave, su nave capitán, rápido se lo llevan – se podía escuchar desesperación en la voz, la identificaba bien, Niels era un muchacho que recientemente se había incorporado a la tripulación, desgraciadamente no le había informado la decisión que había tomado con Miroku, le extraño que supiera exactamente donde encontrarlo sabia que no le iban a gustar nada las noticias que estaba a punto de recibir
- ¿Qué pasa Niels? ¿Cómo me encontraste tan rápido? Tu….-pero no salió de su boca una palabra mas, el chico estaba a penas vivo, no supo de donde había sacado la fuerza para golpear así su puerta ya que a penas si se movía, la sangre escurría por sus ropas y olía a cadáver
-Su barco capitán, quemaron todo, ellos se lo….llevaron – el chico se desvanecía ante los ojos desconcertados de ambos –
-¿Quién lo quemo?, ¿Quién te hizo esto?, ¿a quien se llevaron?, contesta Niels – Inuyasha lo tomo por los hombros sacudiendo su agonizante cuerpo – ¡¡contesta!! – pero el ya se había ido, tendría que ir para averiguar que es lo que estaba ocurriendo, su mente era un torbellino de emociones –
- El, no puede ser, se movilizo muy rápido, tengo que irme de aquí, no, espera tenemos que irnos de aquí- antes de poder ser conciente de su reacción ella ya estaba comenzando a vestirse balbuceando cosas sin sentido para Inuyasha
- Tengo que irme - tomo su espada y se dirigió a la puerta, después podría arreglar los problemas de cama, ahora su prioridad era averiguar que demonios había ocurrido, no lo tomo por sorpresa que Kikyo se colgara de su brazo para detenerlo, después de todo era una reacción normal en las mujeres
-¡¡NOO!! Detente por favor Inuyasha, no te voy a perder como todo lo demás, no te lo permitiré – sabia que se dirigía a una trampa de Naraku, el muy maldito siempre hacia cosas como esa para torturarla, era por eso que lo mejor era alejarse ahora, ya que ni regresando con el tranquilizara esta vez su furia, Inuyasha corría un grave peligro y por muy fuerte que era en ese estado de enojo era una presa fácil para sus engaños y estratagemas
- Yo regresare y aclararemos esto mujer, no me perderás lo prometo – el volteo a verla por un momento para brindarle la mejor sonrisa que su actual condición le permitía antes de sacudirse su brazo
-Eres un mentiroso, tu no regresaras – ¿mujer?, ya no era mi amor, o por lo menos Kikyo si no solo una insignificante mujer, tenia razón en una cosa, aclararían las cosas después pero solo si lograba alejarlo de la furia de Naraku, si no nunca lo volvería a ver - Inuyasha tu sabes mejor que yo que ellos ya están muertos y que vas directo a una trampa, si te vas nunca mas estaremos juntos, ¿entiendes eso? – su mirada y tono reflejaban la frialdad de su corazón
-No seas dramática mujer, yo no moriré – nunca en todo el tiempo que la conocía ella se había expresado tan fríamente, cuando la vio a los ojos vio que no había nada de lo que había creído que era ella hace solo unas pocas horas, se pregunto como es posible que la haya confundido alguna vez con la mujer de sus fantasías, era claro que estaba segado por su estupidez ya que ahora podía ver realmente lo diferente que eran ellas, tal vez solo fuera siempre una simple ilusión, sin embargo no se conformaría con menos, le dolía admitir que se había equivocado, se arrepentiría todos los días de su vida por su error, no importando el resultado de esta tarde, el honraría su palabra si regresaba de esta batalla (a pesar de que en el fondo el sabia que algo muy malo y determinante estaba a punto de suceder) se casaría con esta muchachita ya que ella no pagara por su idiotez, era el momento de partir
-¿Esa es tu contestación? – pudo ver toda una gama de emociones pasar en un segundo en la mente de Inuyasha, dolor, arrepentimiento, reconocimiento y por ultimo determinación, no sabia por que pero sintió que todos los vellitos de su nuca se encresparon cuando el afirmo y le dio la espalda – ni siquiera un beso de despedida ¿amor? – su voz sonaba sarcástica y sin vida, lo había perdido de cierta forma y no sabia por que o ¿por quien?
- Uno para la suerte – el volvió sobre sus pasos y la sujeto por la cintura antes de besarla salvajemente, a pesar de poner todo su empeño el se dio cuenta que no sintió nada en absoluto, y un gran boquete en su pecho se formo, las manos de Kikyo se posaron en su pecho estas repentinamente se cerraron en un puño y lo empujo para que partiera
- Suerte Inuyasha – ella lo supo, supo que lo había perdido por que su beso no le transmitió ni la mas mínima parte de lo que había sentido, se arrepintió de haberlo besado desde el mismo momento que lo había dicho, pero ya no se podía echar para atrás, así que arreglo todas sus pertenencias y salió después de el en dirección contraria
Miroku se encontraba en un estado deplorable, lo habían apaleado a pesar de que estaba inconsciente, ya que su cuerpo se movía como marioneta gracias a la magia de Onigumo, el lo utilizaba para que el príncipe pudiera entrenar un poco las estocadas que le acababan de enseñar esa misma tarde acertando en todos los puntos críticos y haciendo que la sangre brotara profusamente.
-Muy bien, se ve que ha estado entrenando príncipe – Onigumo dejo que el cuerpo cayera cual trapo en el suelo cansado de su tonto juego y previniendo la muerte de prisionero ya que su amo le había ordenado llevarlo "vivo"
-Deja de ser un lame culos conmigo, guárdalo para mi padre, es hora de que nos vayamos ya que ese no va a aguantar mucho mas y mi padre se irritara si el muere – le molestaba la barbería de los súbditos de su padre, el no seria tan considerado con ellos una vez que asumiera el cargo, desgraciadamente su padre podría ser un bastardo demasiado duradero ya que por lo que sabia el muy imbécil tenia mas de mil años y a penas si se veía como un hombre humano de 30 años , en cierta forma deseo que hubiera sido un simple mortal y se muriera a los regulares 50 años (o mas rápido gracias a su ayuda) sin embargo eso lo hubiera también perjudicado (podía ser pequeño en apariencia pero Hakudoushi ya contaba con 345 años de existencia)
- A sus ordenes mi príncipe – le fastidiaba su pequeña existencia, sin embargo era divertido venir a ese mundo de vez en cuando así que haría lo posible para que se convirtiera en su invocación favorita al igual que con su padre
Las dos criaturas se fueron a una velocidad a la cual se percibían a penas como un borrón a ojos humanos, bien se pudieron haber tele transportado pero era vigorizante recorrer el camino completo y divertirse en el proceso.
Veinte minutos después apareció Inuyasha observo con odio su barco en llamas, todo el lugar olía a carne chamuscada, pero sobretodo apestaba a demonio, Oh si, el quería a alguien con quien poder descargar toda la furia que estaba hirviendo en su interior, el no se conformaría con nada menos que destrucción ya que habían despertado al pactante encerrado en su interior, esta vez el no lo detendría, ya que en este momento el veía todo rojo, sonrió al poder comprobar que su rastro era fácilmente detectable para el así que decidió ponerse en marcha a toda velocidad
Kikyo corría a todo lo que le daban sus piernas con maldiciones en su boca y corazón, a medio camino de su huida se dio cuenta de que no podía abandonar a su suerte al maldito de Inuyasha así que se encontraba ahora con el corazón en la garganta para tratar de salvar lo único que había amado mas que a su querida hermana fallecida, afortunadamente conocía todos los atajos posibles así que en menos de 10 minutos llegaría a lo que seguramente seria su tumba
Naraku no se sorprendió al escuchar la llegada pronta de su hijo Hakudoushi y del demonio, esperaba que trajeran su encargo como lo había requisitado, lo que si le sorprendió era el escuchar el raquítico corazón de una humana, sonrió al suponer como Kikyo sufriría al ver a su amado morir ante sus ojos, no había mayor placer que el hacerla reaccionar, pensó haber quebrado su alma y razón desde hace mucho tiempo pero el hecho de no hacerlo era lo que mas le había llamado la atención de ella, no se podría imaginar que sus reacciones eran lo que la conservaba viva ya que sin su ayuda hace años se habría marchitado, su encuentro hace casi 60 años era lo mejor que le había sucedido en cientos de años, cada vez que se suicidaba la resucitaba y le divertían sus planes de conspiración y venganza tan infantiles. Definitivamente se divertiría otros 100 años más con ella gracias a su pequeño amiguito.
- Amo aquí esta como lo ordeno – Onigumo dejo caer el cuerpo a penas con vida de Miroku
- Siempre tan eficiente, siente libre de divertirte un tiempo en lo que yo juego un poco con el.
- Como ordene señor – Onigumo se desvaneció en el acto, había complacido tanto a su amo que sabia que lo dejaría divertirse por unos 10 años en este mundo así que se alimentaría de tantas criaturas como fuera posible.
-Padre, no te aburres de este tonto juego, por que no los matas y ya – Hakudoushi era una molestia, a su corta edad era el reflejo de el, desgraciadamente uno mientras mas años pasan mas aburrido y monótono se te hace el mundo, poder y riquezas las poseía pero eso solo hacia las cosas mas molestas así que solo placeres como estos le impiden dejar su existencia, era por eso que los de su raza se extinguían rápidamente, no por que alguien haya acabado con ellos en peleas heroicas como tantos cuentos y fantasías absurdas afirmaban, nadie pensaría que la aburrición era el verdadero motivo.
- Lo comprenderás a la larga, ahora retírate que me irrita tu presencia, vete a molestar a tu madre – la verdad sea dicha, no quería a este mocoso de cerca para su actuación, esperaba con ansias a que Kikyo se presentara y a pesar de que sus sentidos no estaban tan desarrollados como los de el sospechaba que de un momento a otro el también la percibiría – lárgate ahora mismo
- Viejo aburrido, muy bien iré donde mi madre, fastidiarla es mucho mas divertido aunque avísame la próxima vez que tortures a alguien, sabes que no me gusta perderme esa clase de diversión
-¡Ahora! – Hakudoushi se desvaneció y supo el momento exacto en el que desapareció por completo, no tardo ni 5 minutos mas cuando pudo ver a Kikyo, desgraciadamente su llegada no fue tan placentera como hubiera querido, castigaría fuertemente a Onigumo por su equivocación – eres una maldita zorra, te he mantenido con vida todos estos años y así me pagas.
- Kikyo sabia muy bien a que se refería, apestaba a Inuyasha por cada uno de sus poros, estaba demasiado cansada tratando de recuperar el aliento por su carrera como para tratar de inventar una excusa factible – Naraku, yo no te pedí esta maldita vida – era verdad, lo único que le había traído era dolor y desgracia – vine aquí para decirte que ya me harte de tus estupideces, si no me liberas ahora me acostare con todo el maldito pueblo si es necesario
- Eres una mal viviente ingrata – Naraku pateo el cuerpo del impostor lanzándolo unos 10 metros - ¿Cómo conseguiste engañar a mis hombres?-
- Yo no engañe a nadie, ellos solo siguieron tus instrucciones si mas no recuerdo – había escuchado fragmentos de su conversación antes de salir a ver a Inuyasha, claro que antes ella pensaba totalmente diferente a como pensaba ahora – es su equivocación el haber traído a un pobre diablo – sabia que si ella expresaba el mas mínimo interés por la vida de Miroku lo torturaría hasta que deseara esta muerto, no significaba nada para ella pero Inuyasha no se lo perdonaría nunca.
- Perra – sentía toda su sangre hervir, en ninguno de estos años esa maldita se había acostado con nadie mas que el, y el no compartía, puede ser que no la quisiera, pero era territorial en lo que concernía a su propiedad, le perdonaba todo, menos esto, así que telequeneticamente la acerco hacia su mano estrangulándola mientras la levantaba 30 centímetros por encima del piso, le rompería el cuelo a la maldita y vería como su vida se extinguía en ese mismo momento
- Suel..suelltaa…laaa- Miroku no podía ni ver ni escuchar bien, solo podía distinguir figuras borrosas a pesar de eso no podía dejar que el amor de Inuyasha muriera mientras le solo se quedaba observando, utilizaría hasta lo ultimo de su aliento para hacer tiempo hasta que Inuyasha llegara
-Así que si conocías a este maldito – Naraku se dirigió hacia el sin cambiar su postura con Kikyo, como si no pesara mas que una pluma, cuando llego a su altura levanto su rostro por el cabello – por su olor me doy cuenta que este no es tu amante, sin embargo te conoce lo suficiente como para interesarse en tu bienestar
-Imbecil, ¿por que tenias que hablar? – cualquier palabra solo empeoraría las cosas en este punto, de todas maneras el agarre de Naraku era inmisericordioso así que solo pudo ver como Naraku tomaba su mano y la perforaba sin compasión con un destello de luz negra provocando un grito desgarrador
- Un regalito de parte de tu amiga – Naraku sonrió mientras aventaba su maloliente cuerpo antes de que lo ensuciara de alguna forma con su sangre, al parecer el príncipe avanzaba muy bien con sus nuevas clases de esgrima – dime no te gustaría saber la historia completa de tu "amiguita" – en ese momento Kikyo pareció revivir de su aletargo y peleo con la mano que la sujetaba tratando de patalear con todas sus fuerzas- es una embustera muy buena he de reconocerla, ¿te dijo que era una hechicera con mas de 80 años?, no tal vez no, ¿Qué tal esto? Te dijo que era una amante formidable, mmm sus mamadas son lo mejor para quitarte el trabajo exhaustivo del día, tal vez no hable mucho pero esa boquita es mágica, no es así queridita – Naraku apretó su agarre al punto dejarla inconciente al momento que la beso, Miroku no pudiendo soportarlo solo volteo sus ojos al ver que ella no oponía ninguna resistencia, en ese preciso momento escucharon un rugido animal proveniente del exterior
- Si aprecias tu vida la soltaras en este mismo instante – rugió Inuyasha con una voz irreconocible, a pesar de encontrarse al otro lado de la habitación su silueta se veía inmensa
- Vaya, vaya, nunca pensé que la zorrita conseguiría un guerrero de calidad esta vez, cada vez te superas mas queridita – Naraku arrojo el cuerpo de Kikyo contra la pared haciendo que esta se rompiera un brazo por el impacto, afortunadamente el cuerpo de Miroku yacía justamente debajo de su caída por lo que impidió que se rompiera algo mas en su cuerpo.
- TE MATARE INFELIZ – su voz sonaba como si miles de voces rugieran al mismo tiempo y se fusionaran, Inuyasha colisiono con Naraku al mismo tiempo tomándose ambos de las manos y proyectando su fuerza espiritual, era tiempo de utilizar todas y cada una de las habilidades que había prometido sellar, cuando Inuyasha comenzó a concentrarse pudo escuchar perfectamente el pensamiento de todos y cada uno de los presentes.
- Maldita sea, me rompí un brazo, pero no hay tiempo, Inuyasha no podrá enfrentar por mucho tiempo a Naraku, tengo que apresurarme para poder largarnos de aquí. – Kikyo se levantaba lo mas rápido que podía para ponerse en posición y realizar el hechizo de curación, no tenia practica con el ya que nunca lo utilizaba pero confiaba que el nivel de poder que tenia para sacarla del apuro
- Inuyasha, por fin llegaste, adiós amigo mió….- Miroku no podía mas, el amortiguar la caída de Kikyo había minado la poca resistencia que tenia
- maldita sea, no te mueras todavía, aguanta, por favor aguanta – Kikyo se coloco sobre Miroku y extendió su mano sana hacia él al momento que comenzaba a resplandecer con un destello azul - "benévola Gea, imploro tu bendito nombre para que me concedas un poco de tu poder y me permitas levantarme de las cenizas ¡¡¡CURACION!!" – la sangre que manchaba las ropas de Miroku poco a poco se fue desvaneciendo e introduciendo en su cuerpo al mismo tiempo que las heridas se iban cerrando sin dejar marca, se podía ver dolor reflejado en el dolor de Kikyo al tiempo que brotaban pequeñas perlitas de sudor de su frente.
- Vaya vaya, la pequeña zorra no solo encontró un guerrero formidable para mi diversión, si no que encontró a un guerrero pactante, mmm me pregunto con que espíritu habrá pactado, ¿acaso tendrá la resistencia que dicen poseer? si es así lo controlare al igual que a Onigumo, desgraciadamente ella no correrá con tanta suerte
- El que no correrá con tanta suerte serás tu infeliz, yo no soy un hibrido cualquiera estupido – Inuyasha desgarro ambos brazos de Naraku, pero no broto una sola gota de sangre y esto solo provoco el estallido de risa de este
- Vaya, eres bastante fuerte y estupido, cualidades perfectas para mi propósito – Naraku regenero sus brazos a penas con su pensamiento
- Yo no sirvo a nadie infeliz
- ¿A no? – por que será que todos estos entupidos contestan lo mismo, en fin, me pregunto como reaccionara cuando le diga que solo fue un pequeño juguete de Kikyo para poder destruirme, exactamente como fue Onigumo antes de que lo transformara en un demonio – Inuyasha volteo a ver a Kikyo con cara de incredulidad
- ¿Será verdad lo que piensa este infeliz?, no, no puedo creer en este momento en eso, al parecer es un pactante, si me distraigo podría ser mi ultima pelea – Inuyasha se desplazaba a toda velocidad, Naraku le respondía fielmente todos sus golpes, a ojos humanos era una pelea difícil de seguir
- ¿Así que tu eres el amante de Kikyo?, dime, te dijo a caso que ella es mi concubina – al parecer esta criatura puede leer mis pensamientos, tengo que desbalancearlo un poco y unas cuantas verdades no caerían mal en este momento
- Por favor Inuyasha, no lo escuches, si lo haces morirás – Miroku estaba reestablecido por completo, sin embargo el proceso fue tan agotador para ambos que este no recupero la conciencia de inmediato al igual que sus fuerzas ya que la perdida de sangre fue importante, por otra parte dejo a Kikyo totalmente desprotegida
-Creo que me conoces mejor que eso para creer que yo voy a caer en sus mentiras – Inuyasha tomo su espada haciendo un corte vertical y desgarrando el traje de Naraku, este se alejo con una media vuelta hacia atrás, tomando impulso en la pared mas cercana se lanzo contra Inuyasha y le arrojo veneno de sus manos, Inuyasha retrocedió de la nube de veneno cubriéndose la nariz y cayendo sobre sus rodillas ya que su olfato estaba 10 veces mas intensificado. Su descuido hizo que su visión comenzara a nublarse por un momento, solo le tomarían unos cuantos segundos el recuperarse
-¡¡¡INUYASHA!!!- tengo que detener esta pelea, el no podrá en este momento y si se le ocurre llamar a cualquier otro espíritu….- ante los ojos de Kikyo pasaban las escenas de la pelea como borrones de colores, pudo revivir la pelea de Onigumo y Naraku hace mas de 30 años, desgraciadamente utilizo los mismos trucos baratos, no sirvió la confianza que había depositado en el y finalmente Naraku gano, ella se transformo literalmente en su esclava los 10 años consecutivos, y Onigumo termino siendo su perro fiel y sin memoria, si se hacia de Inuyasha seria invencible.
- Querida, pero si esto esta comenzando, - Naraku se reía pacíficamente a pesar de sentir su desventaja, en este momento tenia que aclarar su mente completamente ya que si quisiera intentar algo Inuyasha lo podría prevenir, sin pensar mucho se lanzo hasta hacia Inuyasha con sus garras en lo alto, las cuales perforaron su pecho y desgarraron su mano, Inuyasha tosía sangre por la boca, Naraku tenia claramente ventaja en este encuentro, - Onigumo ven a mi presencia – Onigumo se materializo de la nada en frente de Naraku –
- Me llamaste señor – onigumo se arrodillo frente a Naraku temiendo sus próximas palabras
- Onigumo, te presento al nuevo amante de tu queridísima Kikyo, como te lo había dicho en un principio tu amada solo te engaño para poder deshacerse de mi, ¿Qué te parece? – Naraku sonreía, le encantaba desatar la furia de Onigumo
-Desde hace mucho tiempo yo ya no tengo sentimientos mi señor, sin embargo no puedo permitir que se burlen de mi nombre, me dejaría encargarme de este individuo
-Juega cuanto quieras con el, pero no lo mates, me gustaría que se convirtiera y así tendrías mas tiempo para divertirte con el - en el momento en que le dio luz verde, Onigumo comenzó a atacar a Inuyasha despiadadamente, desgarraba su piel sin piedad atacándolo consecutivamente con magia negra, cada vez que Inuyasha trataba de contraatacar Naraku lo contenía con un hechizo haciendo que este recibiera todos y cada uno de los golpes, Kikyo solo podía contemplar esta escena con desesperación. Y al ver su expresión Naraku se hacer a ella - pequeña, no me darías un beso para la buena suerte -
- Inuyasha lo siento – Kikyo beso a Naraku de manera fría y vulgar, Inuyasha quedo en estado de shock al verlos, en el momento en que se separaron pudo ver como la mirada de Kikyo cambiaba de expresión a una expresión extraña y una sonrisa calculadora – nunca me decepcionas, siempre tan talentoso – su mano recorría el pecho de Naraku bajando hasta que pudo tomar su pene en la mano – y tu tampoco ¿verdad? – lo masajeo de arriba hacia abajo un poco mientras que Naraku solo le seguía la corriente recordando la mayor cantidad de obscenidades a las que sometió a Kikyo, provocando que el color abandonara el rostro de Inuyasha
- Kikyo, ¿Por qué? – Naraku simplemente no podía mentir con tanta nitidez, el ver a Kikyo proyectada en sus pensamiento le hacia que el estomago se le revolviera –
- Te lo dije Inuyasha, eres un hombre de lo mas incrédulo si crees que me quedare contigo teniendo a un rey a mi lado, eres solo simple y llana diversión para mi señor – Kikyo le dirigía su cara mas sonriente – eres patético al igual que tu amiguito – en ese momento Kikyo patea el cuerpo de Miroku en su dirección – nunca podrás siquiera igualar el placer que me da Naraku, no importando cuanto lo intentes – el ataque de Onigumo se detuvo y tomando a Inuyasha por el cabello lo obligo a ver la escena completa – Inuyasha, llévatelo- Kikyo le dirigió una sonrisa a Naraku – podrías convertirlo de una vez querido, ¿por favor?
- Me encanta tu forma de pensar pequeña – repentinamente la tomo por el cabello con fuerza – pero ni siquiera con tus atenciones te libraras de mi furia esta vez
- No intento librarme de tu furia, solo, solo que me dejes verlo por última vez, como ultimo deseo, por favor - Simplemente no se podía rehusar a las miraditas de esta mujer
- Eres una mujer caprichosa, ya te estoy comenzando a extrañar – con esto Naraku comenzó a acercarse a Inuyasha poco a poco – Onigumo, vete, después arreglaremos cuentas tu y yo –
- Pero maestro – Onigumo se rehusaba a soltar a Inuyasha
- Que te largues, no escuchaste – Kikyo tenia que actuar con prisa y con inteligencia, solo podía esperar que su plan funcionara –vete Inuyasha, por favor vete
- Como guste – Onigumo se desvaneció de la misma manera que había llegado dejándolos solos
- Ahora pequeña, dime ¿en que quieres que lo convierta?, en un soldado, tal vez en otro demonio, o por que no, seria un excelente compañero de juegos para mi hijo – Kikyo tembló con el pensamiento de Inuyasha cerca del sádico del príncipe, este hacia que Naraku pareciera una pequeña colegiada a su lado, Naraku pudo sentir el temblor en su cuerpo ante la ultima mención lo cual lo decidió todo – por eso me gustas, por comunicativa – pero antes que hiciera nada, Kikyo lo volvió a besar, esta vez con todo el sentimiento que podía mientras que iba recitando en su mente el hechizo que prometió no hacer nunca en su vida, Inuyasha tembló en su mente cuando lo reconoció y Naraku no pudo hacer nada ya que era demasiado tarde
- Guardián del inframundo de 3 cabezas, Cerberos te pido tu ayuda para sellar su poder a cambio de mi vida, toma lo que tengo para ofrecer y has realidad mi deseo – Naraku se trataba de separar de ella con todas sus fuerzas, pero con sus labios sellados no podía recitar ningún contra hechizo, era esa una de las razones para las que tenia a Onigumo a sus servicios ya que Kikyo en este arte lo superaba a pesar de toda su experiencia, un destello de luz comenzó a brotar del cuerpo de Kikyo y un símbolo comenzaba a formarse en el pecho de Naraku, el tiempo empezó a correr despacio ante los ojos de Inuyasha y antes de que fueran tele transportados pudo ver como se formaba una palabra en los labios de Kikyo, para cuando pudo darse cuenta este ya se encontraba en alguna costa irreconocible con Miroku a su lado….
Habían pasado más de dos años después de la batalla, una luna enorme y rojiza brillaba en el horizonte, el la cubierta del barco estaba desolada debido a la hora, solo un hombre se encontraba admirando el paisaje
- Todavía aquí Inuyasha – Miroku se acercaba cautelosamente a el, hoy era el aniversaria de la muerte de Kikyo, esta era la razón por la que no dijo nada de su humor durante todo el día.- Tienes que olvidarla y lo sabes, casi deseo que me vuelvas a hablar de tu fantasía de antes.
- Sabes mejor que yo que esos eran solo sueños – a pesar de no decirlo el también lo deseaba pero Aome no se volvió a presentar a ellos desde ese día – su cabello parecía bailar con el aire, la luna se reflejaba en sus ojos, a pesar de todo no podía odiar a Kikyo ya que había dado su vida para salvarlos, pero tampoco la podía amar ni mucho menos perdonar ya que a lo largo de estos dos años pudo verificar cada uno de los pensamientos de Naraku, quien iba a pensar que se estaba metiendo con la concubina del rey, mas aun quien hubiera podido prever que sellando sus poderes su hijo tomaría el mando y que este seria aun mas cruel que su padre, el mundo era un completo caos entre guerras y hambrunas, los pocos que todavía tenían fuerzas para levantarse en armas eran traicionados por sus propios compañeros por un simple plato de comida a cambio, no sabia si alegrarse o no de las nuevas noticias en donde confirman que Naraku recuperara sus poderes dentro de poco, lo que si sabia es que cobraría su venganza, ya no tanto por el si no que es lo menos que le debía a Kikyo por su sacrificio.
- Tu participación en esta guerra es crucial Inuyasha, no podemos dejarnos llevar por venganza en este momento – no tenia que ser un adivino para saber que estaba pensando Inuyasha en este momento
- ¿Que eres brujo? O tal vez mi niñera, acaso tu no quieres venganza también por lo que te hizo – Inuyasha señalo con la mirada su mano, el maldito de Naraku le había impuesta una poderosa maldición que ni siquiera la anciana Kaede podía contrarrestar, antes de unirse a la resistencia habían viajado por todo el mundo en busca de una cura, Inuyasha podía ver la desesperación en su mirada cuando confirmaron que este agujero lo absorbería tarde o temprano y que esto lo separaba aun mas de su querida Sango.
- Tranquilo Inuyasha, estoy de tu parte, pero mas que nuestros intereses tenemos que hacer todo lo posible para derrocar a esos mal nacidos, después podremos seguir con nuestra venganza – agradecía la preocupación de su amigo pero en este momento no podía dejar a todas las personas que dependían de su ayuda a un lado, tal vez el dolor que estaba pasando es solo parte de su penitencia
- Deja de castigarte por tu pasado, tu no sabias lo que hacías – le molestaba que Miroku pensara de esa forma, el había sido la única persona buena y decente que se había topado en su vida y no iba a dejar que nadie dijera lo contrario.
- Nuevamente metiéndote en la mente ajena Inuyasha, te he dicho que me molesta – Miroku se puso a su altura colocando su mano a la altura de su hombro
- Lo siento, somos patéticos ¿verdad? – la autocompasión que sentían mutuamente y que los ha acompañado durante estos dos años era mas fuerte que su cariño, posiblemente si los separan no podrían funcionar correctamente
- SIP – Miroku dejo escapar un suspiro – pero vamos, se hace tarde y hay que dejar todas estas provisiones y materiales en el tortuga lo mas rápido posible
- Y de paso veras a Sango ¿no? – había visto la mirada de ambos la ultima vez, tal vez su amor era imposible, pero que le cortaran el brazo (de nuevo, aunque ya lo haya recuperado desde hace tiempo gracias a sus habilidades) antes de dejar que su tonto amigo la separa de nuevo
- Tonto, deja de pensar en estupideces – mi amor es imposible…. Nunca mas estaré con ella, es demasiado riesgoso que permanezcamos juntos- Miroku se retiraba a su habitación, Inuyasha había tocado un punto sensible y por esta noche estaba demasiado agotado después de la lucha que mantuvieron con la flota real para adquirir todo el cargamento de provisiones. – hasta mañana, procura descansar……..
